lunes, 20 de julio de 2015

Dios usará algo de lo que tienes





Moisés había nacido para servir a Dios. Pero a la edad de 80 años, él aún no sabía cómo.

Cuando tenía 40, pensó que debía servir a su manera. Entonces, defendiendo a uno de sus hermanos, mató a un egipcio y como consecuencia tuvo que huir al desierto.

¡Dios le estaba preparando el camino!

En ocasiones ponemos énfasis en nuestra edad para servir, o a veces en el cuándo y en el cómo. Otras, pensamos que somos muy jóvenes o muy mayores para la Obra. Pero la Biblia nos enseña que no hay edad para servir al Altísimo cuando Él nos llama.

(Éxo. 3: 1-2) Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.

Moisés ya era pastor de ovejas. Lo había hecho por 40 largos años.

Pero estas ovejas no eran de Dios, eran de su suegro.


Llama la atención que Moisés llevase las ovejas de Jetro a través del desierto y que llegara hasta Horeb, monte de Dios, donde vio la zarza ardiente.

Y aunque ni siquiera lo imaginaba, Moisés haría lo mismo con el pueblo de Israel durante otros largos 40 años, recorriendo incansablemente el mismo camino del desierto hasta llegar de nuevo a Horeb.

¿Qué nos enseña Dios en su Palabra?

Nos enseña que Dios usará algo de lo que tienes.

Porque ha sido Dios quien te lo ha dado para prepararte el camino.

La Biblia dice que Pedro, Juan y Jacobo eran pescadores en el lago de Genesaret. Y suponemos que desde niños lo fueron, siendo enseñados en este oficio por sus padres.

¿Cuántas veces pescarían grandes cantidades de peces, que parecía que su barca se hundía? No lo sabemos.

Pero aquél día en que habían trabajado toda la noche, sin pescar nada, fue cuando Jesús apareció en sus vidas. Y el Señor Jesucristo les diría cómo hacerlo, (tirando las redes a la derecha), aunque ellos usaban sus propios medios. ¡Fue cuando la pesca fue realmente milagrosa!

Fue entonces cuando el Señor Jesucristo los llama a servir y les dice: “Yo los haré pescadores de hombres”.

Todos ellos sabían tirar las redes; ninguno pescaba con anzuelo. Con anzuelo pescarían acaso un pez. Pero cuando ellos tiraron las redes el día de Pentecostés, su primera pesca para Dios fue en gran manera milagrosa.

Y la Biblia dice que otro día, a la puerta del templo “La Hermosa”, Pedro y Juan volvieron a tirar las redes, teniendo lugar la segunda pesca, más milagrosa todavía.

Moisés conocía los caminos del desierto, las tribulaciones; sabía lo que era pasar sed, hambre, soledad. Él estaba acostumbrado a pastorear ovejas, a lidiar con ellas, a llevar una vara en la mano.

(Éxo. 4:2) Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara.

Y esto fue todo lo que Moisés necesitó para sacar al pueblo de la opresión de Faraón y llevarlo, por 40 años, por el mismo camino que había recorrido antes de ser llamado… para llevar al pueblo hasta Horeb, monte de Dios.

Tanto Moisés como los primeros discípulos usaron algo de lo que tenían y algo de lo que sabían.

¡Dios les había preparado el camino!

Moisés usó la vara, su paciencia, su conocimiento del desierto. Y los discípulos echaron muchas veces sus redes para pescar hombres.

Sin que nadie lo supiera, Dios preparó a Moisés por muchos años antes de llamarlo y usarlo, y Dios preparó igualmente a los discípulos previo a hacerles el llamado.

Dios siempre usará algo de lo que tienes.

Así como el Señor preparó de antemano a todos ellos antes de llamarlos y usarlos, lo mismo hará contigo, hermano que nos lees.

Sin importar lo que estás haciendo hoy, Dios habrá de usar un día tus talentos, tal como ocurrió con Moisés, con los discípulos, y tantos más.

Dios, al final, usará algo de lo que tienes.

¡Bendiciones para todos!



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