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miércoles, 25 de marzo de 2015

Salvación, llamamiento y propósito





Dios no nos salvó tan solo para librarnos del infierno y llevarnos al cielo. Ese no es el propósito único de Dios.



…quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos…».
(2ª Tim. 1:9)



Nuestra salvación

El versículo que acabamos de leer tiene al menos tres conceptos muy importantes: «nos salvónos llamó con llamamiento santosegún el propósito suyo».

El autor de Hebreos dice que tenemos «una salvación tan grande»; es decir, la salvación que Dios nos ha provisto en Cristo no solo contempla una área de nuestra vida, sino todo nuestro ser.

A veces no dimensionamos la salvación que Dios nos ha dado. Nos alegramos en la salvación, es cierto; nos regocijamos y cantamos alabanzas al Señor con respecto a la salvación que hemos recibido, pero no hemos considerado todos sus alcances.

La caída del hombre causó tantos estragos, que hasta el día de hoy lidiamos con ellos, pero bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos proveyó en Él un poderoso Salvador.

Nosotros estábamos muertos en delitos y pecados, no podíamos acercarnos a Dios; pero su salvación vino a nosotros y entonces nuestro espíritu fue regenerado por la obra del Espíritu, de tal manera que hoy podemos volver a tener comunión con nuestro Padre. ¡Gloria al Señor!

Salvación y llamado

Así que es necesario que Dios primero salve al hombre. Y luego, una vez que el hombre es regenerado, viene el llamamiento del Señor.

Dios no podría llamarnos a realizar algún servicio sin habernos salvado previamente. Por tanto, para todos los que han sido y están siendo salvados por el Señor, hay ahora un llamado de parte de Dios.

Él nos salvó, y allí nada tuvimos que hacer nosotros. La salvación de Dios le corresponde sólo a Él.

Nosotros podemos decir ahora: «¿Señor, por qué me salvaste a mí?». Pero esto es un asunto de Soberanía del Señor. Punto.

Damos gracias a Dios porque tuvo misericordia de nosotros y nos salvó. Pero el llamamiento es distinto. En este llamamiento, Dios espera de nosotros una respuesta; es una interpelación  de Dios.

Naturaleza de nuestro llamamiento

El versículo que estamos estudiando dice: «…quien nos salvó y llamó».

Es interesante la acotación que hace aquí el Espíritu, porque no es cualquier llamamiento. Dice que nos llamó con «llamamiento santo».

Así que es importante destacar que la esencia del llamado radica en la santidad de Dios.

Hoy existen muchas instituciones y organismos que convocan a participar en sus nobles tareas; pero, nosotros no hemos sido llamados a participar de alguna ONG, sino en la iglesia, en la casa del Dios viviente, en la habitación de Dios donde Él mora, donde Él quiere sentirse cómodo.

Entonces, este es un llamamiento serio; por tanto tenemos que asumirlo con responsabilidad, con compromiso.

Nosotros no vamos a responder frente a un hombre con respecto del llamado que tenemos, sino delante de Aquel que nos llamó, es decir, delante de Dios mismo.

El peligro de relativizar

Tiempo atrás, tocante a la carta a los Hebreos, se nos decía que juntamente con la exhortación va la enseñanza, pero que también junto a la exhortación hay asociado un peligro. Y el peligro asociado con respecto a nuestra salvación es que «descuidemos una salvación tan grande».

Quisiera tomar eso mismo para aplicarlo al llamamiento. El riesgo es el mismo. Podemos relativizar nuestro llamamiento, creyendo que no es tan importante. Pero el llamamiento que está sobre nosotros es un llamamiento santo, serio.

Es cierto, tendremos pruebas, aflicciones, situaciones complejas en la vida, tal vez nos queramos alejar de la comunión; pero, hermano, recuerda, el que te llamó es Dios mismo, y a Él tendremos que responder por su llamado.

El riesgo de relativizar nuestro llamado consiste en creer que son otros los que tienen un llamado a servir, y no cada uno de nosotros. Pero Dios nos ha llamado para que, en medio de esta convulsionada sociedad, seamos la iglesia del Dios vivo, columna y baluarte de la verdad.

No relativicemos lo que somos; esto es lo que somos, este es el lugar que pisamos, la casa de Dios, donde el cielo se encuentra con la tierra.

Y qué maravilloso es eso.

Este un lugar especial, de manera que no podemos comportarnos livianamente, como si quien nos llamó fuese una persona cualquiera.

Debemos andar como es digno de la vocación con que fuimos llamados. Pero si este llamado de Dios no ha sido revelado, impregnado por el Espíritu Santo en nuestro corazón, nada ocurrirá con nosotros, no vamos a crecer.

Podremos tener muchas actividades religiosas, rutinarias, pero no maduraremos nunca. Cuando hay revelación y compromiso, entonces sí hay fruto para Dios.

¿Cómo se puede relativizar nuestro llamado? Nosotros vivimos en un mundo donde la relatividad está de moda. El relativismo es hoy el paradigma bajo el cual toda la sociedad se construye, según el cual, lo bueno no es tan bueno y lo malo no es tan malo.

Entonces, nuestras normas morales se van a amoldar a esa realidad, a esa contingencia. Así es el mundo, y nosotros caeremos en aquellos riegos si no estamos cimentados en la fe y si esta palabra no está revelada al corazón.

El lenguaje de Asdod

En (Nehemías 13:23-24) hay algo interesante que el profeta denuncia. Él dice: «Vi asimismo en aquellos días a judíos que habían tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas; y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo».

Aquí hay algo de suma importancia que es digno de considerar. El pueblo de Israel cometió el pecado de relacionarse con mujeres extranjeras y casarse con ellas, de tal manera que sus hijos olvidaron su idioma nativo, y la mitad de ellos hablaba una lengua extraña; o sea, había una mezcla de lenguaje.

Noten esto, no era un lenguaje único, no era un solo idioma, estaban mezcladas la lengua de Asdod y la lengua judía. No es muy difícil extrapolar esto a nuestra realidad. ¿Qué ocurre con nosotros? ¿Qué ocurre con nuestros hijos? ¿Cuál es el lenguaje que estamos utilizando?

Es un lenguaje mezclado, un lenguaje que tiene trazas de espiritualidad y que sabemos aplicarlas y adecuarlas en cada contexto. Por tanto, cuando estamos con los hermanos, hablamos de esta forma, porque así se acostumbra a hablar o a orar aquí,  con este tono de voz, con estas maneras.

Pero, ¿qué pasa en la parte exterior? ¿Qué pasa en la universidad? Jóvenes, ¿qué hablamos con los compañeros? ¿Qué lenguaje utilizamos allí? ¿Qué hablamos, de qué nos reímos? Pareciera ser que allí nos olvidamos de quiénes somos, pareciera que olvidamos que tenemos un llamamiento santo sobre nosotros.

Cuando relativizamos nuestro llamamiento, una de las cosas que ocurren es que nuestro lenguaje se mezcla. ¿Sabe cuál es el  idioma que debemos hablar siempre? El lenguaje de Dios. Su palabra es nuestra palabra, su voz es nuestra voz.

No tenemos otro idioma, hablemos como Él habla, donde sea, con quien sea, con los amigos, con nuestra familia, en todo lugar. Que no haya mezcla en nuestro corazón.

El lenguaje representa también la identidad de un pueblo. En Europa hay muchos países muy cercanos unos de otros; sin embargo, cada cual tiene su propio idioma y eso lo hace diferente de sus vecinos; le da una identidad. Una nación con un idioma mezclado, tiene un grave problema de identidad.

Nosotros somos del reino celestial, somos de Dios, somos la embajada de este reino aquí en la tierra. El Señor nos libre del lenguaje de Asdod, para que podamos hablar solamente el lenguaje de Jesucristo.

Llamamiento con propósito

Volviendo a Timoteo, tenemos un llamamiento santo, y esto es algo muy serio. Ahora, unimos esos dos conceptos, salvación y llamamiento, y nos preguntamos: ¿Para qué Dios nos salvó? ¿Cuál es el propósito de nuestra salvación? ¿Cuál es el propósito de nuestro llamado?

Vamos a decirlo primero en negativo: Dios no nos salvó tan solo para librarnos del infierno y llevarnos al cielo. Ese no es el propósito final de Dios.

Entonces, ¿Para qué nos salvó Dios?

Algunos podrían decir: «Hermanos, Dios nos salvó  para predicar a Cristo, para evangelizar, para hablarles a otros acerca del Señor». Y sí, tenemos que predicar, tenemos que hablar; pero ese no es el propósito final de Dios, no es su objetivo último.

No confundamos ese propósito con la gran comisión; la gran comisión es una tarea, pero no es el objetivo final. Entonces, ¿cuál es el propósito por el cual Dios nos salvó y nos llamó?

Comunión con su Hijo

Vamos a (1 Corintios 1:9): «Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor».

Entonces, ¿fuimos llamados a salir a hacer cosas?

En primera instancia, no. Dios nos llama, primero, a tener comunión con su Hijo. Para eso él proveyó una tan grande salvación, porque él deseaba en su corazón tener comunión con nosotros.

Un versículo muy interesante de Apocalipsis referente a Laodicea suele ser mal interpretado, especialmente cuando lo relacionamos con aquellos que aún no creen en el Señor. «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» (Apoc. 3:20).

Sin embargo, esta carta fue escrita a los hermanos en Laodicea.

Los destinatarios no eran incrédulos, sino creyentes en el Señor. Pero algo ocurría con ellos, que aún siendo creyentes, el Señor permanecía fuera.

Eso tiene que ver con el propósito por el cual Dios nos salvó. ¿Qué pasó con Laodicea, entonces?

Ellos no entendían que el propósito de Dios para con ellos no consistía en que hicieran obras, ni en que disfrutaran de bonanza económica, o de un activismo febril; sino en que Dios quería tener comunión con ellos, porque para eso los había salvado.

Cristo habitando

Veamos un segundo aspecto, en (Efesios 3:14-17): «Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones».

¿Cuál es el ruego de Pablo aquí? El apóstol no está orando por los inconversos, sino por la iglesia en Éfeso, y ¿cuál es el motivo de su oración? Él ruega al Padre para ellos sean fortalecidos en el hombre interior por su Espíritu. ¿Para qué? «…para que Cristo habite por la fe».

La primera carta en Apocalipsis es a la iglesia en Éfeso. Y el Señor da buen testimonio de ella. Ellos amaban a los hermanos, hacían muchas cosas loables; pero hay algo que el Espíritu tenía en contra. ¿Qué era? «Has perdido tu primer amor». Eso es, has perdido el amor al primero que debe estar en tu corazón.

Es interesante que esta oración de Pablo por la iglesia en Éfeso también se encuentre en el mismo sentir: «…para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones».

Nosotros podríamos decir: «Pero Cristo ya habita en mi corazón, hermano. Hace tantos años que creo en el Señor, que confesé su nombre. Por lo tanto, él ya habita en mi corazón».

Pero cuando Pablo escribe esta carta, Éfeso es una iglesia que ya lleva años caminando. Ellos ya habían vivido muchas cosas. Eran hermanos en los cuales la fe estaba presente, que se reunían todos los días, que estaban haciendo actividades para el Señor, estaban predicando la palabra.

Residencia permanente

¿Cómo, entonces, el Apóstol Pablo ora para que, en ellos, habite Cristo por la fe? Aquí no se está refiriendo a la salvación.

Pablo no está orando para que sean salvos, porque ya lo son. Entonces, hermanos, este habitar de Cristo va mucho más allá de la salvación.

Habitar no es estar un tiempo de paso en algún lugar y luego marcharse. Habitar es hacer de un lugar su residencia permanente. Este era el ruego de Pablo, que el Señor morara en el corazón de ellos de forma permanente. ¿Por qué enfatizamos este punto? Porque a veces nosotros vivimos creyendo en el Señor, pero no con Cristo habitando en nuestro corazón.

Usted me dirá: «Hermano, ¿pero se puede vivir así? Sí, se puede vivir creyendo en el Señor sin que él necesariamente esté habitando en nuestro corazón.

Que habite Cristo en nosotros, significa que podemos vivir una vida cristiana en real dependencia del Señor.

Así como hay una diferencia entre un creyente y un no creyente, así también hay una diferencia enorme entre un creyente común y uno en el cual Cristo habita por la fe en su corazón.

Cristo vive en mí

El corazón representa toda nuestra personalidad. Nosotros lo dividimos en voluntad, sentimientos, emociones; pero, en el fondo, nuestro corazón es nuestra personalidad, todo lo que somos.

Cuando Cristo habite por la fe en el corazón, entonces él va a vivir por usted; entonces él va a tomar las decisiones y no usted, porque él va estar habitando en el corazón.

Hermanos, es tan importante que comprendamos este asunto por revelación. Esto constituye el punto más álgido de nuestra carrera cristiana. De las revelaciones que Pablo tuvo, ésta fue la mayor: que Cristo llegase a habitar en nosotros. Eso es lo que Dios quiere. No quiere estar al lado como un orientador, no. Él no quiere solo influenciarnos; él quiere vivir en nosotros, quiere dirigirlo todo.

Por eso, Pablo dice: «Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí». Ese es el fin. Dios nos salvó para que Cristo habitara en nuestros corazones. Ese es el propósito de nuestra salvación. Dios nos salvó para que Cristo sea el dueño de nuestro corazón, para que él gobierne toda nuestra vida.

Dejemos que él haga morada en nosotros. Espiritualmente, esto es así, pero muchas veces nosotros ponemos trabas al Señor y no se lo permitimos. Tenemos nuestros cuartos secretos en el corazón, donde Dios no tiene cabida, cerramos las puertas de algunas habitaciones y allí él no entra, no está habitando como él quiere hacerlo; no está haciendo uso de su habitación como quiere, porque nosotros lo restringimos, porque no le dejamos libertad para que gobierne toda su casa.

¿Biografía o experiencia real?

Cuando decimos que el propósito de Dios es que tengamos comunión con su Hijo y que él habite en nuestro corazón, lo podemos asemejar a esto: usted puede leer la biografía de un personaje y una vez concluida la lectura puede llegar a creer que usted conoce a esa persona, porque conoce la información esencial de la vida de ella.

A veces tratamos al Señor como si fuese un personaje común, nos conformamos con leer su biografía, en los evangelios, en las epístolas, y si alguien nos pregunta acerca de la vida de Jesús, podríamos señalar algunos aspectos, y podríamos hablar acerca de él e incluso dar detalles que otros no perciben.

Cuando alguien lee una biografía, cree conocer a la persona, pero si llegase a tener un encuentro con la persona real, quedaría completamente sorprendido, porque descubriría muchos detalles imposibles de describir en una mera biografía escrita.

Aún no es suficiente

Amados, no creamos que ya conocemos plenamente al Señor o que ya es suficiente con la revelación que tenemos.

Demos gracias por todo lo que hemos recibido de Él, pero nos va a faltar eternidad para contemplar y conocer a Aquel que es el verdadero. No seamos osados en creer que ya le conocemos.

Hemos leído los evangelios, se nos han abierto las Escrituras y hemos visto detalles de la vida de Jesús. Es bueno hacerlo, pero eso no es base suficiente para decir que le conocemos.

¿Cuánto conocemos a aquel que nos salvó y que nos llamó? ¿Cuánta comunión hemos tenido con él? ¿Tenemos intimidad con él?

Lo más maravilloso de todo esto es que Dios quiere manifestarse a nosotros.

Él es el primer interesado en que tú le conozcas. Él quiere revelarse. Pablo dice: «Agradó  a Dios revelar a su Hijo en mí». Eso es revelación, no solo lectura intelectual de las Escrituras.

Tengamos experiencias con él, comunión real, intimidad con él.

Amados hermanos, para esto Dios nos salvó, para esto Él nos llamó: para tener comunión con nosotros, pero también para habitar en nosotros, para hacer de nosotros su permanente habitación.

¡Dios les bendiga!




Aguasvivas.cl


miércoles, 11 de marzo de 2015

La viña





En la Biblia aparecen, al menos, dos clases de parábolas acerca de la viña: Un ejemplo de la primera está en Isaías 5 y Juan 15, y otra parábola más, en los evangelios.

Ambos tipos de parábolas, consideradas por separado, arrojan preciosa luz acerca de la obra de Dios.

Pero también pueden leerse juntas, y entonces tenemos una luz mayor, porque podemos darnos cuenta de cómo se complementan: vemos la obra de Dios en nosotros, y también a través de nosotros.

En una, el labrador es Dios; en la otra, los labradores somos nosotros.

La parábola de Isaías nos muestra que Dios es el labrador e Israel es su viña. Y ya sea que se trate del antiguo Israel o del nuevo, su obra es esencialmente la misma.

Su trabajo consiste en cercar, despedregar, plantar, edificar una torre, construir un lagar, podar, cavar y regar.

Juan 15 nos agrega que también consiste en quitar los pámpanos inútiles.

Y qué precioso es ver a Dios invirtiendo su tiempo y recursos en nosotros.

Tal como hace cualquier viñador, su obra es paciente y constante. Todo revela el profundo cuidado de Dios por su pueblo.

Primero está el cercar la viña, porque Dios pone límites entre lo que es suyo y lo que no es. Lo segundo, despedregar.

La parábola del sembrador nos muestra que una tierra con piedras no es capaz de dar crecimiento a la planta. Luego está el plantar, labor fundamental, en que nosotros somos introducidos en el plantío de Dios por la Palabra de verdad.

Después, Dios edifica una torre, para vigilar y prevenir el ataque artero del enemigo.

En seguida, el lagar es una construcción importantísima en la viña de Dios. Allí serán llevadas las uvas maduras para que completen el ciclo de su vida.

El destino final de la uva no es un racimo hermoso en la mesa del banquete, sino un vaso de vino para alegrar el corazón.

El lagar es el lugar de la trituración y la muerte. En términos del Nuevo Testamento, es la cruz, con sus dolores y agonías.

Pero antes está la poda, que quita aquello que estorba para que los pámpanos lleven más fruto, mucho fruto.

De tiempo en tiempo, Dios mete mano en cada una de sus vides para quitar lo que molesta. Y entonces la vid llora, y guarda silencio por varios meses. El labrador respeta los ciclos de la vida, y el invierno es uno de ellos.

Posteriormente, el labrador cava alrededor de la planta para que la tierra no se endurezca, y pueda entregar toda su fuerza.

A veces la planta entera se remueve cuando el azadón del labrador rompe la tierra alrededor, pero no es el fin para ella, es sólo la necesaria sacudida para que la planta se revitalice. Y en seguida viene el riego. ¡Qué grato es para la planta! La sed desparece, llega el nuevo vigor del agua de  vida. La Palabra de Dios viene a saciar el corazón y a consolar el alma. ¡Cuánta salvación hay en la Palabra de Dios!

Finalmente está la acción más difícil de todas: echar fuera los pámpanos inútiles y quemarlos (Jn. 15:6).

El fuego aquí ¿es el infierno de muerte y condenación? Seguramente no; pero sí es el fuego de la vergüenza y el castigo.

Esta es, en conjunto, la preciosa (y también dolorosa) obra de Dios en sus hijos.

Nosotros, como viña del Señor somos el lugar donde él trabaja en nosotros, paciente y amorosamente.

Su obra es eficaz y fructífera, porque él sabe cómo tratar a cada una de sus vides para que lleven mucho fruto.

Sin embargo él también nos hace a nosotros labradores de su viña, y entonces no es él quien trabaja (al menos no directamente), sino que somos nosotros quienes trabajamos.

Para que los cristianos sean labradores eficaces, ellos primero han de ser 'trabajados' por el Señor. Nadie puede trabajar para Dios, si primero no ha trabajado Dios en él.

Y entonces, luego que él ha invertido en sus hijos suficiente tiempo y recursos, él los pone en su viña a trabajar.

La parábola de la viña (en Lucas 20:9-19) nos muestra claramente esto.

El Señor tuvo, antes que nosotros, una clase de labradores que le resultaron inútiles y malvados. Ellos no sólo no rindieron cuenta del trabajo a su Amo, sino que maltrataron a los siervos que el Amo enviaba, y finalmente mataron a su Hijo.

Así que el Señor entregó su viña a otros labradores. Y estos segundos labradores somos nosotros, la Iglesia gentil.

Dios espera que éstos sean mejores que los anteriores, que no cometan sus mismos errores. Sin embargo, a juzgar por los frutos que hemos estado dando, parece que el Señor va a tener un nuevo motivo de tristeza en su viña.

El primer error que podríamos cometer es pensar que la viña es nuestra, y no del Señor. Entonces de nuevo estaríamos apropiándonos de los frutos, y haciendo negocio con ellos, en vez de ofrecerlos a Dios.

Podríamos también pensar que nosotros somos siervos excepcionales, y envanecernos, en circunstancias que el Señor dijo que éramos siervos inútiles (Lc.17:10).

El orgullo 'espiritual', es una enfermedad terrible que infecta a los hijos de Dios.

El Señor requiere también que nosotros seamos diligentes, que seamos fructíferos, porque de tiempo en tiempo Él pasa revista, y entonces Él espera recibir el fruto de nuestro trabajo. El Señor dijo que era necesario trabajar mientras el día dure, porque viene la noche cuando nadie puede obrar.

En (Prov. 24:30-34) hay un ejemplo de un labrador perezoso: la cerca estaba destruida, las malezas lo habían inundado todo. La viña estaba en ruinas.

Y Cantar de los Cantares nos muestra el peligro de las zorras pequeñas que echan a perder las vides.

Cuando la cerca se ha roto, el enemigo se introduce, y aunque su accionar parezca inocuo, hace estragos.

La parábola de (Mat. 20:1-7) nos enseña que sólo los que laboran en la viña del Señor están ocupados, los demás nos cuentan para Dios, pierden irremediablemente su tiempo.

En 1 Corintios 3 se nos dice que hay frutos de diversas calidades, y que esa calidad depende de si hemos servido en la carne o en el espíritu.

Si hemos sido tratados por Dios podremos percibir la diferencia, y saber de antemano qué nos esperará en el día del tribunal de Cristo, día cierto e ineludible (2 Corintios 5:10). Estas son algunas lecciones de la viña.

¡Bendiciones para todos!





Aguasvivas.cl


sábado, 27 de octubre de 2012

Tenemos que perder para ganar



"Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" (Juan 8:36).


A TRAVÉS DE ESTE TEXTO DE LAS ESCRITURAS, EL SEÑOR JESÚS NOS DA LA SIGUIENTE EXPRESIÓN: CUANTO MAYOR PÉRDIDA SUFRAMOS POR AMOR AL SEÑOR, MAYOR ES LA LIBERTAD… CUANTO MÁS RETENEMOS AQUELLO QUE NOS PERTENECE –LO QUE PERTENECE A NUESTRA CARNE, A NUESTRA ALMA– MAYOR ES LA ESCLAVITUD.

EN EL CONOCIMIENTO DE CRISTO JESÚS COMO NUESTRA VIDA, ÉL NOS ENSEÑA A RENUNCIAR A TODO CUANTO POSEEMOS, INCLUSO A NUESTRA PROPIA VIDA.

Y CUANDO RECIBIMOS ESTA PALABRA DE RENUNCIA, AL PRINCIPIO EL FARDO SE VUELVE INMENSO.

PORQUE NOSOTROS, HERMANOS AMADOS, ESTAMOS SUJETOS A MUCHAS COSAS; ESTAMOS LIGADOS AFECTIVAMENTE A MUCHAS PERSONAS, PRINCIPALMENTE A FAMILIARES Y AMIGOS DEL MUNDO.

SIN EMBARGO, ES EN ESA PÉRDIDA QUE CONSISTE NUESTRA TOTAL LIBERTAD.

RETENER, PRESERVAR O CUIDAR DE LO QUE ES NUESTRO, NOS LLEVARÁ A SERVIDUMBRE, PERO DESPOJARNOS DE ELLO NOS LLEVARÁ A UNA TOTAL LIBERTAD. ¡ALELUYA!

"SI ALGUNO VIENE A MÍ, Y NO ABORRECE A SU PADRE, Y MADRE, Y MUJER, E HIJOS, Y HERMANOS, Y HERMANAS, Y AUN TAMBIÉN SU PROPIA VIDA, NO PUEDE SER MI DISCÍPULO. Y EL QUE NO LLEVA SU CRUZ Y VIENE EN POS DE MÍ, NO PUEDE SER MI DISCÍPULO. ASÍ, PUES, CUALQUIERA DE VOSOTROS QUE NO RENUNCIA A TODO LO QUE POSEE, NO PUEDE SER MI DISCÍPULO" (LUCAS 14:26-27, 33).

NO HAY PÉRDIDA MAYOR QUE LA MUERTE, Y ES ÉSE EL SENTIDO DE CARGAR LA CRUZ COMO JESÚS ENSEÑA.

CUANDO NOS NEGAMOS A NOSOTROS MISMOS, LLEVAMOS NUESTRA CRUZ Y LO SEGUIMOS A ÉL… LLEVAMOS LA MUERTE SOBRE NOSOTROS, SOBRE NUESTRAS COSAS, SOBRE NUESTROS AFECTOS, SOBRE TODO Y SOBRE TODOS, Y DE ALLÍ PASAMOS A GOZAR DE LA LIBERTAD QUE HAY EN CRISTO JESÚS… ASÍ ES COMO FUNCIONA.

PORQUE L.B.D. QUE EL AMOR NO BUSCA SUS PROPIOS INTERESES (1ª COR. 13:5)… Y CUANDO JESÚS NOS DICE QUE ES PARA RENUNCIAR A TODO CUANTO TENEMOS, Y AUN HASTA NUESTRA PROPIA VIDA, ÉL NO ESTÁ BUSCANDO SU INTERÉS, SINO EL NUESTRO.

ÉL NOS ESTÁ AMANDO, ÉL NOS ESTÁ CONDUCIENDO A LA VERDADERA LIBERTAD, DESPOJADOS DE TODO CUIDADO, DESPOJADOS DE TODA ANSIEDAD O DE TODA PREOCUPACIÓN… DESPOJADOS DE TODO LO QUE NOS ESCLAVIZA EN ESTE MUNDO.

PORQUE CIERTAMENTE EL CONOCIMIENTO DE CRISTO NUESTRO SEÑOR ES LA VERDADERA LIBERTAD:

"Y CONOCERÉIS LA VERDAD, Y LA VERDAD OS HARÁ LIBRES" (JUAN 8:32).

CONOCE ESE AMOR Y ESA LIBERTAD, AMIGO, HERMANO.

Y ENTONCES, LA PÉRDIDA DE AQUELLO QUE ES TEMPORAL SE VOLVERÁ EN GANANCIA DE AQUELLO QUE ES ETERNO.

¡DIOS TE BENDIGA!




Aguasvivas.cl

sábado, 22 de septiembre de 2012

El peligro de la incredulidad





TÍTULO:   EL PELIGRO DE LA INCREDULIDAD

TEXTO:    (2 REYES 7:1-2)  Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria. Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello.

ORACIÓN:  TODA LA GLORIA PARA MI SEÑOR JESUCRISTO.

INTRODUCCIÓN:

EN EL ANTIGUO TESTAMENTO ENCONTRAMOS MUCHAS HISTORIAS QUE SIRVEN DE EJEMPLO A NUESTRAS VIDAS EN ESTE TIEMPO.

Y LA MISMA PALABRA DICE POR MEDIO DEL APÓSTOL PABLO QUE ESTAS HISTORIAS FUERON ESCRITAS PARA NOSOTROS, A FIN DE QUE NO CAIGAMOS EN LOS MISMOS ERRORES DE LOS ANTIGUOS.

EL TEMA DE ESTE DÍA TRATARÁ SOBRE EL PELIGRO DE SER INCRÉDULO, SOBRE EL RIESGO DE NO CREER LA PALABRA DE DIOS.

Y COMENZAMOS CON DECIR LO QUE SIGNIFICA INCREDULIDAD: QUIERE DECIR: “RECHAZO DE UNA PERSONA A CREER ALGO… EN ESTE CASO A CREER EN DIOS Y EN SU SAGRADA PALABRA.”

ESCUCHA BIEN, HERMANO, AMIGO: EN ESTE MUNDO DE AVANCES TECNOLÓGICOS Y DE AVANCES CIENTÍFICOS, ES FÁCIL PARA UNA PERSONA PONER SU CONFIANZA EN LO QUE MIRA, EN LO QUE LE DICEN, EN LO QUE LEE, O HASTA EN SÍ MISMO…

OTROS PONEN SU CONFIANZA EN LAS COSAS QUE POSEEN, O TAN SOLO EN LO QUE SABEN, EN LO QUE HA APRENDIDO EN LAS ESCUELAS Y UNIVERSIDADES.

PERO HAY ALGO MÁS PODEROSO QUE TODAS ESTAS COSAS JUNTAS EN LAS QUE EL HOMBRE CREE EN ESTE MUNDO MODERNO…  Y ES EL PODER DE DIOS, QUE NO TIENE LÍMITES ABSOLUTAMENTE EN NADA.

ASÍ QUE HOY TRATAREMOS ALGUNOS PUNTOS SOBRE ESTE ASUNTO:

(1) LA CONDICIÓN
(2) LA PALABRA DADA POR DIOS
(3) ¿PUEDE HACERLO DIOS?
(4) LA BENDICIÓN DE CREERLE A DIOS

DESARROLLO:

1.- LA CONDICIÓN. 

DICE LA BIBLIA QUE EL REINO DEL NORTE DE ISRAEL SE HABÍA DESCARRIADO TOTALMENTE DE DIOS.

EL REY JORAM, DE QUIEN TRATA ESTE RELATO, ERA HIJO DE ACAB, UN REY MALO QUE HABÍA SIDO IDÓLATRA, Y ESPOSO DE JEZABEL, HIJA DEL REY DE TIRO, ADORADORA DE LOS DIOSES PAGANOS DE SU TIERRA.

ESTE ACAB, EL PADRE DE JORAM, HABÍA SIDO UN ASESINO DE NIÑOS JUNTO CON JEZABEL SU MUJER, Y SACRIFICABAN INFANTES A SUS DIOSES PAGANOS EN SAMARIA.

ASÍ QUE ELLOS HABÍAN HECHO MUCHO MAL, HABÍAN MATADO A MUCHOS INOCENTES, Y AHORA DIOS ESTABA TRAYENDO JUICIO SOBRE SAMARIA, JUSTO CUANDO ERA GOBERNADA POR EL HIJO DE ACAB Y JEZABEL, EL REY JORAM.

Y ES QUE EL PUEBLO DE ISRAEL HABÍA OPTADO POR SERVIR A DOS SEÑORES, COMO DICE LA PALABRA: SERVÍAN A JEHOVÁ A MEDIAS, Y TAMBIÉN SERVÍAN A LOS DIOSES PAGANOS DE SUS VECINOS… PERO A ÉSTOS ÚLTIMOS LE DABAN MUCHA MÁS IMPORTANCIA QUE AL DIOS CREADOR DE LOS CIELOS Y DE LA TIERRA.

ELLOS CONOCÍAN A JEHOVÁ, PERO ADORABAN A LOS OTROS DIOSES TAMBIÉN… Y SABEMOS LO QUE DIOS NOS DICE EN SU PALABRA: QUE ÉL ES UN DIOS CELOSO QUE VISITA LA MALDAD DE LOS PADRES SOBRE LOS HIJOS HASTA LA TERCERA Y CUARTA GENERACIÓN DE LOS QUE LE ABORRECEN.

ESO DICE LA BIBLIA EN (ÉXODO, CAP. 20).

Y EL JUICIO DE DIOS EN AQUÉL MOMENTO ERA ESTE: LOS SIRIOS HABÍAN VENIDO A PELEAR CONTRA ISRAEL, Y HABÍAN SITIADO A SAMARIA, LA CAPITAL DEL REINO DEL NORTE.

Y EL CERCO HABÍA SIDO TAN BRUTAL Y HABÍA DURADO TANTO TIEMPO, QUE EL HAMBRE ERA GRANDE… 

Y ERA TAN GRANDE LA HAMBRUNA QUE SIMPLEMENTE NO HABÍA NADA QUE COMER, Y LA SITUACIÓN SE TORNÓ TERRIBLE PARA LOS POBLADORES DE ISRAEL.

VAMOS A LEER (2 REYES 6:24-29) 24 Después de esto aconteció que Ben-adad rey de Siria reunió todo su ejército, y subió y sitió a Samaria.25 Y hubo gran hambre en Samaria, a consecuencia de aquel sitio; tanto que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas por cinco piezas de plata.
26 Y pasando el rey de Israel por el muro, una mujer le gritó, y dijo: Salva, rey señor mío. 27 Y él dijo: Si no te salva Jehová, ¿de dónde te puedo salvar yo? ¿Del granero, o del lagar? 28 Y le dijo el rey: ¿Qué tienes? Ella respondió: Esta mujer me dijo: Da acá tu hijo, y comámoslo hoy, y mañana comeremos el mío. 29 Cocimos, pues, a mi hijo, y lo comimos. El día siguiente yo le dije: Da acá tu hijo, y comámoslo. Mas ella ha escondido a su hijo.

HERMANOS: LEEMOS QUE HASTA EL ESTIÉRCOL DE UNA PALOMA VALÍA CARÍSIMO...

Y VEMOS TAMBIÉN UN CASO DE CANIBALISMO, DONDE DOS MUJERES DECIDEN COMERSE A SUS HIJOS, Y CUANDO UNA DE ELLAS SE ECHA PARA ATRÁS DESPUÉS DE HABERSE COMIDO PARTE DEL NIÑO DE LA OTRA, LA QUE SE SIENTE DEFRAUDADA ACUDE AL REY PARA QUE, SEGÚN ELLA, LE HAGA JUSTICIA.

2.- LA PALABRA DADA POR DIOS.

Y ES EN ESTAS CONDICIONES DONDE VEMOS LA RESPUESTA DE DIOS…

PORQUE VEMOS LA PALABRA DADA POR DIOS A TRAVÉS DEL PROFETA ELISEO…

(2 REYES 7:1) Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria.

Y AQUÍ DEBEMOS NOTAR ALGO MUY IMPORTANTE.

UNO) L.B.D. QUE ELISEO, EL PROFETA DE DIOS, A PESAR DE LA HAMBRUNA Y DEL CLIMA DE DESESPERACIÓN QUE REINABA EN SAMARIA, ESTABA SENTADO CON LOS ANCIANOS DE LA CIUDAD CON MUCHA CALMA Y PAZ.

ASÍ QUE EN MEDIO DEL HAMBRE Y DEL PELIGRO, EL HOMBRE DE DIOS TENÍA PAZ... (2 REYES 6:32a) 32 Y Eliseo estaba sentado en su casa, y con él estaban sentados los ancianos…

DOS) Y ES JUSTO EN ESTE AMBIENTE DE PAZ EN DONDE DIOS DA LA PROFECÍA DE SALVACIÓN…

PORQUE DIOS DICE A TRAVÉS DE ELISEO, EL PROFETA DE DIOS, QUE EN UN ESPACIO DE 24 HORAS, IBA A HABER EN SAMARIA, LA SAMARIA SITIADA, ABUNDANCIA DE COMIDA.

DECIMOS QUE DIOS LO DICE A TRAVÉS DE SU SIERVO, PORQUE UN HOMBRE COMÚN NO PUEDE PREDECIR LO QUE VA A OCURRIR EN 24 HORAS EN NINGÚN LUGAR, Y MUCHO MENOS DONDE NO HAY ABSOLUTAMENTE NADA, Y DONDE UN EJÉRCITO ENEMIGO CERCABA LA CIUDAD, Y DONDE NADIE PODÍA ENTRAR NI SALIR.

POR ESO SABEMOS QUE SOLAMENTE DIOS PUDO HABER PROFETIZADO TAL COSA… Y ES AQUÍ DONDE DIOS RETA A LOS INCRÉDULOS, SEAN QUIENES SEAN, A CREERLE A ÉL… ESO ES LO QUE DICE LA BIBLIA.

PORQUE PARA TODOS, EL CASO SE VEÍA PERDIDO… PORQUE PARA TODOS, EL ASUNTO ERA IMPOSIBLE DE RESOLVER... Y TODOS ESPERABAN MORIR DE HAMBRE DE UN MOMENTO A OTRO… MENOS EL PROFETA ELISEO.

Y AQUÍ SURGE UNA PREGUNTA IMPORTANTÍSIMA: ¿PUEDE HACERLO DIOS?

¿PUEDE HACER DIOS MARAVILLAS EN MEDIO DE LA NECESIDAD Y LA INCREDULIDAD?

¿PUEDE HACER DIOS POSIBLE LO QUE A LOS OJOS DE LA GENTE PARECE IMPOSIBLE?

3. ¿PUEDE HACERLO DIOS?   

Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria.  (7:1).

UN SEAH EQUIVALÍA EN LA ANTIGUEDAD A MÁS O MENOS SIETE KILOS Y MEDIO… Y UN CICLO ERA LA MONEDA CORRIENTE DE AQUEL TIEMPO.

¿Y QUÉ DICE EL VERSO 2? Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello.

ESTE OFICIAL NO CREÍA EN LA PREDICCIÓN DE DIOS DADA POR EL PROFETA… ESTE OFICIAL, QUE DICE LA BIBLIA QUE ERA COMO LA MANO DERECHA DEL REY, ERA UN HOMBRE INCRÉDULO.

UNO) PERO ESTE OFICIAL DEL REY NO ERA UN IGNORANTE DE LAS MARAVILLAS QUE DIOS HABÍA HECHO EN ISRAEL A TRAVÉS DE LOS PROFETAS ELÍAS Y ELISEO… ÉL SABÍA DEL PODER DE DIOS… ¿PERO QUÉ PASABA?

PASABA QUE NO TODOS PUEDEN CREERLE A DIOS EN MEDIO DE LA ESCASEZ, EN MEDIO DE LA TRIBULACIÓN, EN MEDIO DEL PELIGRO.

ELLOS CREEN CUANDO LAS COSAS VAN BIEN...  PERO EN EL FONDO NO CREEN LO SUFICIENTE... NO CREEN, POR EJEMPLO, QUE PARA DIOS NO HAY ABSOLUTAMENTE NADA IMPOSIBLE.

ES DECIR NO TIENEN FE SUFICIENTE PARA CREER, Y LA PALABRA DICE EN HEBREOS QUE SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS.

POR ESO LA DECISIÓN DE ESTE OFICIAL EN MEDIO DE LA ESCASEZ, EN MEDIO DE LA NECEDIDAD, FUE NO CONFIAR EN DIOS… 

SU DECISIÓN FUE NO CREER A LO DICHO POR DIOS… Y ESO REVELA SU VERDADERA INCREDULIDAD EN EL PODER DE DIOS SOBRE LO QUE PARECE IMPOSIBLE.

Y HAY MUCHAS PERSONAS QUE OBRAN ASÍ: ELLOS PIENSAN QUE DIOS SÍ PUEDE HACER CIERTAS COSAS, PERO QUE NO PUEDE HACER LAS COSAS IMPOSIBLES... Y AQUÍ ES DONDE ESTÁ LA CLAVE DE TODO.

DOS) ASÍ QUE HAY DIFERENCIAS MUY IMPORTANTES ENTRE CREER EN DIOS, O EN CONFIAR EN DIOS

ESCUCHA BIEN: HAY MILES ALLÁ AFUERA QUE ESTÁN CREYENDO EN DIOS…

ELLOS CREEN QUE DIOS EXISTE, Y LO SABEN, Y HASTA LO PROCLAMAN PORQUE LE HACEN CULTOS… 

PERO  EL PROBLEMA ES QUE SE PARECEN A ESTA GENTE DE SAMARIA… CREEN EN DIOS, PERO TAMBIÉN ADORAN A OTROS ÍDOLOS, Y LES HACEN FIESTAS Y LES OFRECEN SACRIFICIOS A OTROS… 
HERMANO, ESCUCHA ESTO: CREER EN DIOS ES SABER QUE UNO ESTÁ CONSCIENTE DE QUE DIOS EXISTE… Y HAY MILLONES QUE CREEN ESTO.

PERO CONFIAR EN DIOS ES TOTALMENTE DIFERENTE… PORQUE CONFIAR EN DIOS IMPLICA UNA ENTREGA, UNA CONFIANZA TOTAL, Y ADEMÁS, IMPLICA UN SOMETIMIENTO A LA FE Y A LA OBEDIENCIA DE LA PALABRA DEL DIOS TODOPODEROSO.

Y SÓLO LOS QUE CONFÍAN EN DIOS TIENEN PAZ, COMO LA TENÍA ELISEO… NO PORQUE LO DIGA EL HOMBRE, SINO PORQUE LO DICE DIOS:

(ISAÍAS 26:3)  Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.

FÍJATE QUE LA PALABRA QUE DIJO ELISEO, LA PONUNCIÓ EN MEDIO DEL CAOS... ¿PERO CÓMO ESTABA ÉL?... L.B.D. QUE ÉL ESTABA SENTADO EN COMPLETA PAZ… PORQUE DIOS NO MIENTE.

TRES) Y CUANTOS NO SON COMO ESTE OFICIAL DEL REY, QUE PREFIEREN CONFIAR EN SÍ MISMOS, QUE PREFIEREN CONFIAR EN LO QUE SON, O PREFIEREN CONFIAR EN LO QUE TIENEN, EN VEZ DE CONFIAR EN EL DIOS QUE HIZO TODAS LAS COSAS Y CONTROLA TODOS LOS EVENTOS DEL UNIVERSO, AUNQUE NO PAREZCA ASÍ A NUESTROS OJOS.

PERO YA SABEMOS LO QUE OCURRE CUANDO CONFIAMOS EN OTRAS COSAS, Y NO EN EL DIOS VERDADERO.

VAMOS A LEER (2 REYES 7: 13-20) Entonces respondió uno de sus siervos y dijo: Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad (porque los que quedan acá también perecerán como toda la multitud de Israel que ya ha perecido), y enviemos y veamos qué hay. 14 Tomaron, pues, dos caballos de un carro, y envió el rey al campamento de los sirios, diciendo: Id y ved. 15 Y ellos fueron, y los siguieron hasta el Jordán; y he aquí que todo el camino estaba lleno de vestidos y enseres que los sirios habían arrojado por la premura. Y volvieron los mensajeros y lo hicieron saber al rey. 16 Entonces el pueblo salió, y saqueó el campamento de los sirios. Y fue vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehová. 17 Y el rey puso a la puerta a aquel príncipe sobre cuyo brazo él se apoyaba; y lo atropelló el pueblo a la entrada, y murió, conforme a lo que había dicho el varón de Dios, cuando el rey descendió a él. 18 Aconteció, pues, de la manera que el varón de Dios había hablado al rey, diciendo: Dos seahs de cebada por un siclo, y el seah de flor de harina será vendido por un siclo mañana a estas horas, a la puerta de Samaria. 19 A lo cual aquel príncipe había respondido al varón de Dios, diciendo: Si Jehová hiciese ventanas en el cielo, ¿pudiera suceder esto? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello. 20 Y le sucedió así; porque el pueblo le atropelló a la entrada, y murió.


VAMOS A VER EL ÚLTIMO PUNTO.

4. LA BENDICIÓN DE CREERLE A DIOS

L.B.D. QUE CUATRO LEPROSOS QUE ESTABAN AFUERA DE LA CIUDAD, VINIERON A TRAER LA NOTICIA DE QUE EL EJÉRCITO SIRIO SE HABÍA IDO DE REPENTE, ABANDONANDO EL SITIO.

(2 REYES 7:6-7) Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas.

UNO) LA BIBLIA NOS MUESTRA QUE EN 24 HORAS, LAS COSAS HABÍAN CAMBIADO TOTALMENTE… Y LA MALDICIÓN SE CONVIRTIÓ EN BENDICIÓN, TAL COMO LO HABÍA PROFETIZADO EL VARÓN DE DIOS.

(vv 16-18): 16 Entonces el pueblo salió, y saqueó el campamento de los sirios. Y fue vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehová. 17 Y el rey puso a la puerta a aquel príncipe sobre cuyo brazo él se apoyaba; y lo atropelló el pueblo a la entrada, y murió, conforme a lo que había dicho el varón de Dios, cuando el rey descendió a él. 18 Aconteció, pues, de la manera que el varón de Dios había hablado al rey, diciendo: Dos seahs de cebada por un siclo, y el seah de flor de harina será vendido por un siclo mañana a estas horas, a la puerta de Samaria.

DOS) ASÍ QUE LA PALABRA DEL PROFETA SE CUMPLIÓ EN SU TOTALIDAD... PORQUE AQUÉL OFICIAL DEL REY QUE ERA INCRÉDULO PUDO VER LA BENDICIÓN CON SUS OJOS… PERO NO LA DISFRUTÓ… PORQUE ÉL FUE ARROLLADO POR LA TURBA, Y MURIÓ.

AMADOS: LA INCREDULIDAD ES MUY COMÚN ENTRE LA GENTE HOY EN DÍA, PERO TAMBIÉN ES MUY DAÑINA…. PODEMOS VER SUS RESULTADOS A NUESTRO ALREDEDOR

Y MUCHOS, MILES DE PERSONAS, A PESAR DE TODO, SIGUEN VIVIENDO HOY EN LA INCREDULIDAD, EN LA INDECISIÓN… SIN QUE LES IMPORTE EN NADA EL DIOS VERDADERO, Y SIN SABER QUE SUS VIDAS ESTÁN EN PELIGRO POR LO MISMO…

PORQUE SI UN INCRÉDULO LLEGASE A MORIR SIENDO INCRÉDULO, ÉL NO PASARÁ LA ETERNIDAD CON DIOS, SINO QUE SERÁ CONDENADO ETERNAMENTE.

(MARCOS 16: 15-16)  Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

ASÍ DE GRANDE ES EL RIESGO DE SER INCRÉDULO, Y ASÍ DE GRANDE ES LA CONSECUENCIA: EL PELIGRO ES QUE VAS A PERDER TU ALMA POR TODA LA ETERNIDAD, TAN SOLO POR SER INCRÉDULO…

ASÍ QUE COMO COMPRENDES, ESTAMOS HABLANDO DE COSAS MAYORES, DE ALGO INCLUSO MÁS GRANDE Y MÁS IMPORTANTE QUE ESTA VIDA QUE APENAS SI CONOCEMOS.

PREGUNTA: ¿PUEDE DIOS CAMBIAR LA VIDA DE ALGUIEN QUE ESTÁ LLENO DE VICIOS Y PECADOS?

¿PUEDE DIOS SALVAR UN MATRIMONIO A PUNTO DEL DIVORCIO?...

¿PUEDE DIOS AYUDARTE A RESOLVER TUS PROBLEMAS, DE LA ÍNDOLE QUE SEAN?

Y LA LISTA PUEDE SER MUY GRANDE, AMIGO, HERMANO… 

PERO SEGÚN HEMOS VISTO HOY, DIOS PUEDE HACER TODO LO QUE ÉL QUIERE, SIEMPRE QUE HAYA FE PARA CREERLE A ÉL Y PARA CONFIAR EN ÉL.

PORQUE DIOS ES TODOPODEROSO, Y PARA ÉL NO HAY IMPOSIBLES.

PERO PARA QUE UNO PUEDA RECIBIR ALGO DE DIOS, HAY QUE CREER Y CONFIAR EN DIOS... NO BASTA SABER QUE EXISTE DIOS COMO MUCHOS HACEN... SE TIENE QUE CONFIAR EN ÉL… UNO SE TIENE QUE ENTREGAR A ÉL.

Y LA ENTREGA A DIOS TIENE QUE VER CON ENTREGARLE TU VIDA A JESUCRISTO, EL HIJO DE DIOS QUE MURIÓ EN LA CRUZ POR NOSOTROS, PARA LA SALVACIÓN DE NUESTRAS ALMAS.

(MATEO 16: 24-26) 24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

CIERRE:

VEMOS EN ESTA HISTORIA QUE LA CONDICIÓN DE ISRAEL NO ERA NADA BUENA.

VEMOS QUE LA PALABRA DADA POR DIOS TRAÍA ALIVIO Y SALVACIÓN, PERO HABÍA QUE CONFIAR EN ÉL.

VEMOS QUE EL INCRÉDULO SIEMPRE SE PREGUNTA: ¿PUEDE HACERLO DIOS?

PERO TAMBIÉN VEMOS QUE LA BENDICIÓN DE CREERLE A DIOS TRAE PAZ Y SEGURIDAD ETERNA.

(ROMANOS 10: 8-11) Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

¿QUIERES CONFIAR EN DIOS DE UNA VEZ POR TODAS?... 

ENTONCES RECÍBELE AHORA COMO TU SEÑOR Y TU SUFICIENTE SALVADOR, Y TENDRÁS LA VIDA ETERNA POR LA FE.

VOY A HACER UN LLAMADO... LEVANTA TU MANO SI QUIERES RECIBIR A JESUCRISTO COMO TU SEÑOR EN ESTE MOMENTO.

VAMOS A HACER LA ORACIÓN DE FE PARA QUE TÚ LE RECIBAS, Y DIOS TE RECIBA TAMBIÉN A TÍ COMO HIJO SUYO… EN EL BENDITO NOMBRE DE JESÚS.

REPITE CONMIGO LA ORACIÓN AL PADRE ETERNO:

Altísimo Padre Santo:

Reconozco que soy un pecador y que te he ofendido. Me arrepiento de todos mis pecados. Te entrego hoy mi corazón. Entra en él y cambia mi vida. Le abro la puerta a Jesucristo, tu Hijo amado. Límpiame y lávame con la Sangre preciosa que Jesucristo derramó por mí en la cruz. Cámbiame y hazme la persona que Tú quieres que sea. Gracias por escribir mi nombre en el libro de la Vida, y gracias por regalarme la vida eterna.

En el nombre de tu Hijo amado Jesucristo. 

Amén.

No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...