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lunes, 20 de octubre de 2014

Que Cristo tenga la preeminencia





Por Watchman Nee




Las verdades de Dios están todas orgánicamente relacionadas y todas ellas convergen hacia un mismo centro: Cristo.

Lo central y universal de Cristo

¿Por qué existen todas las cosas? ¿Por qué existen los ángeles? ¿Creó Dios todo ello accidentalmente? ¿O fueron más bien creados conforme al plan de Dios?

¿Por qué escoge Dios a los hombres? ¿Por qué envía profetas? ¿Por qué da un Salvador? ¿Por qué concede el Espíritu Santo? ¿Por qué edifica la iglesia y establece el reino? ¿Por qué hace que sea predicado el evangelio hasta lo último de la tierra a fin de que los pecadores sean salvos? ¿Por qué debemos llegar a los pecadores y formar a los creyentes?

¿Qué es lo fundamental de Dios? ¿Qué hilo es el que corre a través de todas las verdades de Dios? ¿Cuál es la verdad suprema de Dios?

¿Quién es el Señor Jesucristo? Todos podríamos contestar que es nuestro Salvador, pero muy pocos podrían contestar como Pedro, que dijo que era «el Cristo de Dios» (Luc. 9:20).

Lo fundamental, o central, de las verdades de Dios es Cristo, esto es, la centralidad de Dios no es otra cosa que Cristo, y así escribió Pablo «El misterio de Dios, esto es, Cristo» (Col. 2:2).

El Señor Jesús es el Cristo de Dios además de ser el Hijo de Dios (Luc. 1:35 y 2:11). Pedro reconoció a Jesús como Cristo y como Hijo de Dios (Mat. 16:16). En sí mismo, y en lo que se refiere al lugar que ocupa en la divinidad es el Hijo de Dios, pero en el plan de Dios y de acuerdo a la obra de Dios, el Señor Jesús es el Cristo de Dios porque es ungido por Dios y es el Hijo de Dios de eternidad a eternidad. Fue el Cristo desde el momento en que fue concebido el plan de Dios.

El propósito de Dios se centra en su Hijo «para que en todo tenga la preeminencia», y el plan de Dios se centra también en su Hijo para que Cristo pueda ser «el todo y en todos» (Col. 1:18; 3:11).

Dios creó todas las cosas y creó también a la humanidad con el fin de manifestar su gloria, y los creyentes de nuestros días están manifestando un poco de Cristo, pero un día todas las cosas habrán de manifestar a Cristo porque todo el universo estará lleno de él. Al crear todas las cosas, Dios desea que todas las cosas manifiesten a Cristo, y al crear al hombre, que éste sea como su Hijo, teniendo la vida de su Hijo, y poseyendo la gloria de su Hijo a fin de que su Hijo unigénito pudiese ser el primogénito de entre sus muchos hijos. Dios creó y redimió al hombre por causa de Cristo y la redención se realiza para que se lleve a cabo el propósito de la creación. Cristo es el esposo y nosotros la esposa. Él es la piedra del ángulo y nosotros somos las muchas piedras vivas del edificio. Dios nos creó para satisfacer el corazón de Cristo.

En realidad, Cristo es lo fundamental o centro de Dios, porque el propósito de Dios se centra en Él.

Cristo en la eternidad pasada

(Ef. 3:9-11; Ef.1:8-11; Ap. 4:11; 1a Cor. 8:6; Rom. 11:36; Ef. 4:10; Jn. 3:35, 13:3, 16:15, 17:7; Heb. 1:2).

Dios tuvo un plan incluso antes de la creación del mundo. Ese plan está realizado en Cristo y ha de resumir en él todas las cosas que están en los cielos y en la tierra. Dios planea todo esto mediante la satisfacción de su voluntad y él es el Principal a fin de que todas las cosas sean suyas y se realicen por medio de él.

En la eternidad pasada, Dios predeterminó establecer una casa sobre la cual la segunda persona de la deidad, el Hijo, habría de gobernar, y le dio al Hijo todas las cosas como herencia suya. Todas las cosas son del Hijo, son por medio del Hijo y van al Hijo. El Padre realiza los planes y el Hijo hereda lo que el Padre ha planeado y el Espíritu Santo lleva a cabo lo que el Padre ha planeado. El amor del Padre hacia el Hijo comienza en la eternidad pasada y éste es el Amado del Padre. El Padre ya amó al Hijo en la eternidad y cuando el Hijo viene a la tierra el Padre sigue declarando: «Este es mi Hijo amado» (Mat. 3:17). El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en sus manos. Al enfrentarse el Hijo con la muerte sabe que el Padre le ha dado todas las cosas en sus manos (Jn. 13:3) y la resurrección y ascensión tienen como propósito el llenarlo todo (Ef. 4:10).

Cristo en la creación

(Heb. 1:2-3; Jn. 1:1-3,10; Col. 1:16,17; 1a Cor. 8:6, 11:3; Gál. 4:4-7; Rom. 8:28-30; 1a Ped. 1:2; 1a Cor. 11:3; Gál. 4:4-7; Rom. 8:28-30; 1a Ped. 1:2, 1a Cor. 1:9; Heb. 2:5-10, 1a Cor. 3:21-23).

El Padre concibe el plan y el Hijo es el que procede a crear. El Padre planea conforme a su voluntad, y el Hijo aprueba y crea, y el Espíritu Santo presta la energía para que se lleve a cabo. El Hijo es el Creador de todas las cosas, es «el primogénito de toda creación» (Col. 1:15), y tiene la preeminencia sobre todas las cosas.

Él es el principio (literalmente, principal) de la creación de Dios» (Ap. 3:14), porque Dios ha predeterminado en su plan eterno que el Hijo habría de crear todas las cosas y que luego habría de hacerse carne para poder llevar a cabo la redención (1a Pedro 1:18-20). El motivo de que todas las cosas sean creadas es el de satisfacer el corazón del Hijo. ¡Cuán grandioso es nuestro Señor! Él es el Alfa y la Omega. Es el Alfa porque de él son todas las cosas, y es el Omega porque para Él son todas las cosas.

Dios creó al hombre para que éste fuese como Cristo, pudiendo tener tanto la vida como la gloria de Cristo. Del mismo modo que Dios se manifiesta por medio de Cristo, éste se manifiesta a sí mismo por medio del hombre. Dios nos llama para que podamos ser participantes de su Hijo, habiendo sido hechos conformes a la imagen de su Hijo a fin de que su Hijo pudiese ser el primogénito entre muchos hermanos.

Pero Dios hace que además de hijos seamos herederos, dándonos la vida de su Hijo y haciéndonos coherederos con su Hijo. El motivo por el cual Dios crea al hombre es que éste pueda recibir la vida de su Hijo y entre en la gloria con su Hijo. Todo es a fin de satisfacer el corazón del Hijo.

Dios ha predestinado que el hombre sea hecho conforme a la imagen de su Hijo. Esto significa que Dios toma a su Hijo como el molde o la estampa y sobre ella Dios imprime en nosotros, sus muchos hijos, para que su Hijo pueda ser el primogénito entre los muchos hijos.

Es la voluntad de Dios distribuir la vida de su Hijo a muchos, a fin de permitir a muchos que sean hijos de Dios, para que su Hijo pueda ser el primogénito entre muchos hijos, de manera que su Hijo tenga la preeminencia en todas las cosas.

Cristo en la eternidad venidera

(Fl. 2:9-11; Ap. 4:11; 5:12-14; 1a Jn. 3:2; 1a Pd. 1:3-4; Ap. 22:1-5; Rom. 8:19-23; 1a Jn. 3:2).

Los capítulos 4 y 5 de Apocalipsis nos muestran el estado glorioso y bendito del Señor después de su resurrección y ascensión. Dios pondrá a todos los enemigos bajo los pies de Cristo (Mat. 22:44), y en esta labor determinada, la iglesia actual tiene una gran responsabilidad, porque Dios está esperando que la iglesia lleve a cabo esta misión.

Toda la creación fue sujetada a vanidad después de la rebelión de Satanás y de la caída del hombre, y está a la espera de la manifestación de los hijos de Dios. Cuando éstos disfruten de la libertad gloriosa, todas las cosas serán libertadas. Nuestro cuerpo será redimido, y cuando aparezca el Señor, seremos como él.

Apocalipsis 21 y 22 describe la situación en la eternidad, en lo que respecta a Dios, al Cordero, la ciudad con sus habitantes, y las naciones.

Allí se nos muestra que la meta y el propósito de todo cuanto hace Dios de eternidad a eternidad es darle al Hijo la preeminencia en todas las cosas, porque el propósito de Dios es hacer a su Hijo Señor de todo.

Cristo en la redención

(Heb. 2:9; Cl. 1:18-20; Ef. 1:10-11; Ti. 2:4; Rom. 12:1; 14:7-9; 2a Cor. 5:15; 1a Cor. 6:19-20; Stgo. 1:18).

El propósito del plan de Dios es doble: (1) que todas las cosas puedan manifestar la gloria de Cristo, de modo que él pueda tener la preeminencia en todas las cosas, y para que (2) el hombre pudiese ser como Cristo, teniendo tanto su vida como su gloria.

El capítulo 1 de Colosenses nos informa de estos mismos aspectos, es decir (1) que Cristo tuviese la preeminencia en todas las cosas y (2) que Cristo es la cabeza de la iglesia (v. 18).

Dios crea a fin de llevar a cabo su plan, creando todas las cosas y al hombre con la intención de que todas las cosas pudiesen manifestar a Cristo, en especial el hombre, que debía ser como él, teniendo su vida y su gloria, pero Satanás se rebeló y produjo tal interferencia que todas las cosas se hicieron discordantes y el hombre cayó en pecado.

Dios trajo la redención a fin de reconquistar, de ese modo, el propósito de su creación. Por consiguiente, la redención de Cristo debía (1) reconciliar todas las cosas con Dios, y (2) redimir a la humanidad caída impartiendo su vida al hombre. Necesitaba, además, resolver dos de los problemas de Dios: (1) la rebelión de Satanás, y (2) el pecado del hombre.

La muerte de Cristo cumple el doble propósito y al mismo tiempo resuelve el doble problema. Esa es la victoria de Cristo y ya ha sido ganada.

El propósito de la redención de Cristo es hacernos un pueblo propio, a fin de que podamos ser un sacrificio vivo para él, viviendo y muriendo por él, y sirviendo como templo del Espíritu Santo para glorificar a Dios, a fin de que Cristo pueda ser engrandecido en nosotros.

El propósito de la redención es permitir que Cristo tenga la preeminencia en todas las cosas, y para que eso ocurra es preciso que tenga la preeminencia primeramente en nosotros.

Cristo en la vida y la experiencia del cristiano

(2a Cor. 5:14-15; Gál. 2:20; Jn. 3:30)

Cristo es la vida del cristiano. ¿Cómo vencemos nosotros? ¿Cómo podemos ser santos? Muchos piensan que si pueden dominar su mal genio, y son capaces de ser libertados de los diferentes pecados tendrán la victoria y serán santos; o bien si son pacientes, o si leen la Biblia y oran, o si crucifican su propia persona y su propia carne, o, finalmente si logran hacer uso del poder de Cristo podrán vencer y ser santos.

La respuesta a lo anterior es que Cristo es nuestra vida. ¡Solamente eso es la victoria! ¡Cristo mismo es la vida victoriosa, santa y perfecta! Desde el principio al fin es Cristo y fuera de él no tenemos absolutamente nada. Por tanto, ¡Cristo debe tener la preeminencia en todas las cosas!

¡No soy un vencedor por la ayuda de Cristo, sino que permito que Cristo mismo sea el que vence por medio de mí! ¡Cristo es la victoria! ¡Cristo es la paciencia! Lo que nosotros necesitamos no es paciencia, ni amabilidad, ni amor, solamente tenemos necesidad de Cristo y él debe tener la preeminencia en todas las cosas.

Para alcanzar una vida victoriosa no debemos confiar en nosotros mismos de ninguna manera, y debemos consagrarnos de un modo absoluto. Luego, es preciso que creamos que Cristo nos gobierna y que está viviendo en nosotros. Nuestra victoria depende de que Cristo tenga la preeminencia en todas las cosas, depende de que le permitamos que sea el Señor de todas nuestras vidas.

Las experiencias del cristiano son de dos clases: dulces y amargas. Las oraciones contestadas, el crecimiento espiritual, la iluminación (visión espiritual), y el poder están entre las primeras. Entre las segundas está la pérdida material, la angustia emocional, las enfermedades físicas, la agonía sobre las virtudes naturales.

Dios nos hace pasar por todas ellas a fin de inducirnos a que concedamos a Cristo la preeminencia en nuestras vidas.

Cristo en el trabajo y en el mensaje del cristiano

(Ef. 2:10; 1a Cor. 2:2; 2a Cor. 4:5).

La vida y la experiencia son algo interno, mientras que el trabajo y el mensaje son externos. Cristo debe tener la preeminencia no solamente en lo interno, sino en lo externo y, por lo tanto, Cristo debe ocupar el primer lugar tanto en el trabajo como el mensaje del cristiano.

Cristo debiera ocupar el primer lugar en nuestro trabajo, ya que fuimos creados «para buenas obras… para que anduviésemos en ellas». Cristo es buenas obras, ya que el propósito mismo de la obra de Dios es Cristo.

El servir a Dios y el trabajar para Dios son dos conceptos muy diferentes. Hay muchos que trabajan para Dios pero que no le están sirviendo. La obra fiel, si es de verdad para Cristo, ha de ser juzgada por su motivo y propósito. El realizar la obra de Dios nos da placer, pero también dolor y aunque hay dificultades también hay alivio.

Esta obra posee su propio interés y atractivo, y hay veces que trabajamos por interés en lugar de hacerlo para Cristo, y muchos van apresuradamente de un sitio a otro para conseguir fama por sus obras. No cabe duda que han realizado esas obras, pero en realidad no han servido a Dios. Dios obra de eternidad a eternidad con el propósito de dar a su Hijo la preeminencia en todas las cosas. Por ello también nosotros debemos realizar esas obras para Cristo y, a menos que Dios limpie nuestra motivación y nuestro propósito, no podremos ser bendecidos por él.

Nosotros realizamos las obras para Cristo, no para los pecadores. La medida del éxito que obtengamos en nuestro trabajo lo determinará la presencia de Cristo en nuestras obras.

No debemos proceder para nuestra propia ganancia, para nuestro propio grupo, ni siquiera para nuestro tipo de enseñanza, sino que debemos trabajar exclusivamente para Cristo. No estamos aquí para satisfacernos a nosotros mismos, sino para satisfacer el corazón de Cristo. Y en caso de que prosperemos y obtengamos ganancia, seremos un obstáculo para el Señor y él sufrirá la pérdida. Si nos contentásemos con la ganancia de Dios nos veríamos libres del orgullo y de los celos.

Pablo sembró y Apolos regó de modo que la obra no fue realizada por una sola persona, para que nadie pudiese decir «Yo soy de Pablo» o «Yo soy de Apolos». La obra es para Cristo y no para los obreros. Nosotros somos como el pan en las manos del Señor. Cuando las personas comen, le dan las gracias a Aquel que da el pan y no al pan mismo. Del principio al fin, la obra entera es para Cristo, nunca para nosotros.

Cristo debiera también ocupar el primer lugar en nuestro mensaje. Como lo hicieron aquellos en los primeros tiempos de la iglesia, también nosotros deberíamos predicar a «Jesucristo como Señor», y no saber nada entre los demás sino «a Jesucristo, y a éste crucificado». Cristo es el centro del propósito y del plan de Dios, y la cruz se encuentra situada en el centro de la obra de Dios, ya que opera para cumplir su propósito. La cruz tiene como fin dejar a un lado todo lo que es de la carne para que Cristo pueda tener la preeminencia, así que nuestro mensaje central no debiera de ser la dispensación, la profecía, ni la figura, ni el reino, ni el bautismo, ni el dejar denominaciones, ni el hablar en lenguas, ni el guardar el día de reposo, ni la santidad ni ninguna otra cosa, sino que debiera ser Cristo, y la centralidad de Dios es Cristo. Por lo tanto, también nosotros debemos hacer que Cristo sea nuestro centro.

En toda la Biblia las verdades están unidas en forma orgánica de la misma manera que lo está la rueda a todos sus rayos. Cristo es el centro. Así que necesitamos relacionar las otras verdades con la central. Deberíamos de saber dos cosas: (1) en qué consiste esta verdad en particular, de qué habla, y (2) cuál es la relación entre esta verdad específica y el centro.

Cuando realizamos la obra debemos siempre atraer a las personas al centro y mostrarles que Cristo es el Señor. Es imposible para nosotros  intentar realizar la obra desde una base puramente objetiva. Debemos ser primeramente quebrantados por Dios a fin de hacer que Cristo tenga la preeminencia en nuestras vidas antes de que podamos ayudar a otros a que acepten a Cristo como Señor para que también en las vidas de esas personas Cristo tenga la preeminencia.

Es necesario que permitamos que Cristo tenga la preeminencia en las pequeñas cosas a lo largo del día para poder así predicar el mensaje de Cristo como centro. ¡Qué maravilloso sería que cada uno de nosotros colocásemos a Cristo en el trono!





Aguasvivas.cl

domingo, 21 de abril de 2013

Todos pueden servir




Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. (Efesios 4:11-12).


EL APÓSTOL PABLO DICE EN (EFESIOS 4:11) QUE EL MISMO SEÑOR JESUCRISTO, RESUCITADO Y EXALTADO, HA CONSTITUIDO EN SU IGLESIA A ALGUNOS COMO APÓSTOLES, A OTROS PROFETAS, A OTROS EVANGELISTAS, Y A OTROS PASTORES Y MAESTROS, “A FIN DE PERFECCIONAR A LOS SANTOS”.

LA TAREA DE LOS APÓSTOLES, DE LOS PROFETAS, DE LOS EVANGELISTAS –Y NOTE QUE DICE TAMBIÉN DE LOS EVANGELISTAS, AUNQUE A NOSOTROS NOS PARECE QUE ÉSTOS TIENEN COMO PRIMER LLAMADO PREDICAR EL EVANGELIO– ES PERFECCIONAR A LOS SANTOS.

PERFECCIONAR” QUIERE DECIR “CAPACITAR”, “ENTRENAR”, “EQUIPAR” A LOS SANTOS.

Y AQUÍ LA PREGUNTA ES: ¿PARA QUÉ LOS SANTOS TIENEN QUE SER EDIFICADOS, PERFECCIONADOS?

PABLO LO DICE: “PARA LA OBRA DEL MINISTERIO, PARA LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO”.

ESTÁ CLARÍSIMO... ES COMO SI EL SEÑOR JESUCRISTO HUBIESE RECLUTADO A ESTOS SUS MINISTROS DE LA PALABRA Y LES HUBIESE DICHO: “YO QUIERO QUE USTEDES VAYAN Y CAPACITEN A MIS SANTOS... ENTRÉNENLOS, EQUÍPENLOS, PERFECCIÓNENLOS”.

Y AQUÍ ESTÁ EL PUNTO, HERMANOS, PORQUE SEGÚN LA BIBLIA, SON LOS SANTOS LOS QUE DEBEN HACER LA OBRA DEL MINISTERIO, LOS QUE DEBEN LLEVAR A CABO LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO.

DESGRACIADAMENTE, LO QUE HA OCURRIDO EN LA CRISTIANDAD HA SIDO COMPLETAMENTE AL REVÉS.

HAN SIDO LOS APÓSTOLES, PROFETAS, EVANGELISTAS, PASTORES Y MAESTROS LOS QUE HAN HECHO LA OBRA DEL MINISTERIO, LOS QUE HAN LLEVADO ADELANTE LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO.

¿Y QUÉ HA PASADO CON LOS SANTOS?

ÉSTOS, EN GENERAL, HAN ESTADO OBSERVANDO CÓMO UNOS POCOS SIRVEN A DIOS... Y NO HA SIDO RESPONSABILIDAD DE ELLOS; EL PECADO HA SIDO PRIMERAMENTE NUESTRO.

EL HERMANO WATCHMAN NEE, EN SU LIBRO “LOS ASUNTOS DE LA IGLESIA” DESAFÍA A LOS OBREROS UNA Y OTRA VEZ A ALENTAR EL SERVICIO DE TODOS LOS SANTOS: “SI CUANDO BAJEMOS DE LA MONTAÑA (LOS OBREROS ESTABAN EN UN RETIRO), NO LOGRAMOS PONER EN PIE A CADA UNO DE LOS HIJOS DE DIOS PARA QUE SE LEVANTE A SERVIR, HABREMOS FRACASADO”.

Y HACE ENTONCES UN ESPECIAL LLAMADO A LOGRAR QUE SIRVAN AL SEÑOR LOS HERMANOS DE UN TALENTO, QUE SON LOS CRISTIANOS ANÓNIMOS, QUE ESTÁN COMO ESCONDIDOS, QUE QUIZÁ PIENSAN EN SU CORAZÓN QUE NO SABEN HACER NADA Y QUE NO SIRVEN PARA NADA.

PORQUE, AMADOS HERMANOS: LA IGLESIA DE CRISTO ESTÁ COMPUESTA EXCLUSIVAMENTE POR SACERDOTES… NO HAY DOS CLASES DE CRISTIANOS EN LA IGLESIA.

PORQUE LA IGLESIA NO CONSISTE EN UNOS POCOS QUE SIRVEN A DIOS Y UNA MAYORÍA QUE NO LE SIRVE.

WATCHMAN NEE LES DICE ALGO MÁS TODAVÍA: “DE AQUÍ EN ADELANTE, NO DEBEMOS PENSAR QUE LA IGLESIA ESTÁ COMPUESTA POR EL TOTAL DE GENTE QUE ASISTE A NUESTRAS REUNIONES. DE AQUÍ EN ADELANTE, LA IGLESIA ESTÁ COMPUESTA POR EL NÚMERO DE SACERDOTES QUE ELLA TENGA”.

CUANTOS SIRVEN A DIOS SON, ENTONCES, LOS QUE COMPONEN LA IGLESIA... PORQUE NO PUEDE HABER UN MIEMBRO DEL CUERPO DE CRISTO QUE NO TENGA UNA FUNCIÓN.

ESCUCHA BIEN: ES CLARO QUE ESTA ES UNA PALABRA QUE TODAVÍA NECESITAMOS… Y NECESITAMOS SEGUIR TRABAJANDO EN ESTO.

LOS MINISTROS DE LA PALABRA NECESITAN SEGUIR CONCENTRADOS EN PERFECCIONAR A LOS SANTOS, EN CORREGIR LOS MINISTERIOS, EN ENFOCAR BIEN LA MISIÓN.

Y QUE ENTONCES ABSOLUTAMENTE TODOS LOS HIJOS DE DIOS –NIÑOS, JÓVENES, ADULTOS, ANCIANOS–, SE LEVANTEN A SERVIR A DIOS.

DOS ÁREAS DE SERVICIO

TANTO EN CASTELLANO, COMO EN EL TEXTO GRIEGO DE ESTA CITA DE (EFESIOS 4), APARECE DOS VECES LA EXPRESIÓN ‘PARA’:

“...PERFECCIONAR A LOS SANTOS PARA LA OBRA DEL MINISTERIO”, Y “... PARA LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO”.

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO CLARAMENTE TIENE QUE VER CON LA EDIFICACIÓN INTERNA DE LOS HIJOS DE DIOS, EN TANTO QUE EL TÉRMINO “PARA LA OBRA DEL MINISTERIO” TIENE QUE VER CON LA ACCIÓN DE LA IGLESIA HACIA FUERA, HACIA EL MUNDO.

PABLO DIJO: “PERFECCIONEN A LOS SANTOS PARA LA OBRA”, EN SINGULAR... PARA LA OBRA DEL SERVICIO, PARA LA OBRA DEL MINISTERIO.

YO NO DIGO QUE ÉSTA SEA LA INTERPRETACIÓN MÁS EXACTA, PERO CREO QUE TIENE QUE VER CON LO QUE DIJO PABLO EN (2 CORINTIOS 5:18-20)

VOY A REFERIRME, ENTONCES, A LAS DOS GRANDES ÁREAS EN QUE LOS SACERDOTES DE DIOS –QUE SON TODOS LOS HIJOS DE DIOS– DEBEN LEVANTARSE A SERVIR.

LO PRIMERO ES “PARA LA OBRA DEL MINISTERIO”… LO SEGUNDO ES “LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO”.

EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN

EN (2 CORINTIOS 5:18-20), EL APÓSTOL DICE: “Y TODO ESTO PROVIENE DE DIOS, QUIEN NOS RECONCILIÓ CONSIGO MISMO POR CRISTO, Y NOS DIO EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN”.

AQUÍ “MINISTERIO” TAMBIÉN ESTÁ EN SINGULAR… ES EL MINISTERIO COMÚN A TODOS LOS HIJOS DE DIOS, AUNQUE NO TODOS TENEMOS LOS MISMOS DONES NI LA MISMA MEDIDA DE GRACIA.

NO OBSTANTE, A TODOS NOS HA SIDO DADO UN SOLO MINISTERIO, ALGO QUE ES COMÚN A TODOS LOS HIJOS DE DIOS: EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN.

¿EN QUÉ CONSISTE ESTE MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN?

“...QUE DIOS ESTABA EN CRISTO RECONCILIANDO CONSIGO AL MUNDO, NO TOMÁNDOLES EN CUENTA A LOS HOMBRES SUS PECADOS, Y NOS ENCARGÓ A NOSOTROS LA PALABRA DE LA RECONCILIACIÓN...”

POR SUPUESTO QUE AQUÍ, CUANDO HEMOS ESTADO USANDO EL NOSOTROS, SE ESTÁ REFIRIENDO PRIMERAMENTE A LOS APÓSTOLES, PERO EL HERMANO NEE EN SU LIBRO DICE: “LO QUE TENEMOS QUE HACER AHORA ES PONER LA RESPONSABILIDAD DE LA OBRA SOBRE TODA LA IGLESIA”.

Y ESO NO QUIERE DECIR QUE LOS OBREROS NO HARÁN SU LABOR… MAS SU LABOR CONSISTIRÁ PRECISAMENTE EN PONER LA RESPONSABILIDAD DE LA OBRA SOBRE TODA LA IGLESIA.

TODA LA IGLESIA DEBE HACER OBRA DE EVANGELISTA.

NO TODOS SOMOS EVANGELISTAS, PERO TODA LA IGLESIA DEBE HACER ESTA OBRA.

EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN, EN EL (v, 19), SE TRADUCE EN QUE NOS ENCARGÓ A NOSOTROS LA PALABRA DE LA RECONCILIACIÓN.

Y ESTA NO ES UNA PALABRA COMPLICADA QUE HAYA QUE PASAR MUCHO ESTUDIÁNDOLA… DICE EL SIGUIENTE VERSÍCULO QUE ES UNA PALABRA MUY SIMPLE, PERO LO QUE IMPORTA AQUÍ ES QUE LA PALABRA DE LA RECONCILIACIÓN SE NOS ENCARGÓ A NOSOTROS.

ES UNA PALABRA QUE DIOS HA PUESTO EN LOS LABIOS DE CADA HIJO DE DIOS, DE CADA SACERDOTE DEL SEÑOR. ¿EN QUÉ CONSISTE ESA PALABRA?

(v, 20): “ASÍ QUE SOMOS EMBAJADORES EN NOMBRE DE CRISTO, COMO SI DIOS ROGASE POR MEDIO DE NOSOTROS; OS ROGAMOS EN EL NOMBRE DE CRISTO: RECONCILIAOS CON DIOS”.

DIOS HA PUESTO EN TUS LABIOS LA RESPONSABILIDAD DE LLEVAR ESTA PALABRA, Y DEBES SALIR EN NOMBRE DE CRISTO, Y DECIRLE A TU VECINO, A TU COMPAÑERO DE TRABAJO, DE COLEGIO Y DE UNIVERSIDAD: “¡RECONCÍLIATE CON DIOS! ¡EN NOMBRE DE CRISTO, RECONCILIAOS CON DIOS!”.

Y ESTO LO DEBE PROCLAMAR TODA LA IGLESIA.

NUESTRO PRIMER MINISTERIO, AMADOS HERMANOS, ES HACIA AQUELLOS QUE NO SON HIJOS DE DIOS.

Y ENTONCES, PREGUNTO: ¿HABRÁ ALGÚN HIJO DE DIOS QUE NO TIENE ALGO QUE DECIRLE A AQUELLOS QUE ESTÁN SIN CRISTO?

LO QUE TÚ TIENES ES UNA RIQUEZA QUE EL QUE NO HA NACIDO DE NUEVO NO TIENE… LO QUE TÚ TIENES ES UNA PALABRA DE DIOS QUE ÉL NO TIENE.

Y TÚ TIENES QUE COMUNICARLA EN TU MEDIDA, DE MANERA NATURAL, SIN COMPLICARTE.

NO SALGAS A DECIR LO QUE NO ES... POR EJEMPLO, NO DIGAS A TU VECINO: “CONVIÉRTETE A CRISTO Y SE TE VAN A TERMINAR TODOS TUS PROBLEMAS”, PORQUE ES PROBABLE QUE CON CRISTO HASTA VENGAN MÁS PROBLEMAS…

PERO SÍ PUEDES DECIRLE QUE NO ES LO MISMO PASAR LOS PROBLEMAS SIN CRISTO, QUE PASARLOS CON CRISTO.

Y ESO SÍ ES VERDAD… ASÍ QUE ESO PROCLAMA.

NO NECESITAS SABER MUCHO DE LA BIBLIA, NI HACER UN CURSO DE PREDICACIÓN… SIMPLEMENTE ABRE TU BOCA, DA TESTIMONIO, COMPARTE LO QUE TIENES.

ESTOS DÍAS LLEGÓ UNA VISITA A UNA REUNIÓN DE IGLESIA… AL SER PRESENTADA, ELLA DIJO: “DESDE QUE ENTRÉ A ESTA SALA, SIENTO PAZ”.

ASÍ QUE SE LE DIJO:: “LO MISMO QUE USTED DIJO AQUÍ, YA SE LO PUEDE DECIR A OTROS; SALGA A CONTAR ESO QUE HA DICHO AQUÍ PARA QUE OTROS LO SEPAN”.

PORQUE AFUERA NO HAY PAZ.

FÍJATE EN ESTO: ES UNA BUENA NOTICIA QUE LE DIGAN A ALGUIEN: “ESTUVE EN UN LUGAR DONDE SENTÍ PAZ”... ASÍ QUE, SI HAY ALGÚN LUGAR DONDE HAY PAZ, ¿QUIÉN NO SE INTERESARÍA POR IR ALLÍ?

HERMANOS: LAS IGLESIAS DEL SEÑOR JESUCRISTO ESTÁN ESTABLECIDAS EN TODO EL MUNDO; PERO NO PODEMOS NEGAR QUE HAY MILES DE HABITANTES EN TODO EL MUNDO QUE ESTÁN PERDIDOS, QUE NO TIENEN AL SEÑOR, QUE NO TIENEN LA SALVACIÓN.

Y LA PREGUNTA ES: ¿CON QUIÉN CUENTA EL SEÑOR PARA EVANGELIZARLOS?... ¿ACASO NO ES CON SU IGLESIA?

(ROM. 10:12) DICE: “PORQUE NO HAY DIFERENCIA ENTRE JUDÍO Y GRIEGO...

PARA DIOS NO HAY DIFERENCIA ENTRE RICO Y POBRE, ENTRE JOVEN Y ANCIANO, ENTRE HOMBRE Y MUJER, ENTRE EDUCADO E IGNORANTE… “...PUES EL MISMO QUE ES SEÑOR DE TODOS, ES RICO PARA CON TODOS LOS QUE LE INVOCAN…

PORQUE NUESTRO DIOS ES UN DIOS RICO, ABUNDANTE, LLENO DE MISERICORDIA, DESEOSO DE SALVAR A LOS PERDIDOS Y ALCANZAR A LOS QUE NO TIENEN EL CONOCIMIENTO DE CRISTO.

“PORQUE TODO AQUEL QUE INVOCARE EL NOMBRE DEL SEÑOR, SERÁ SALVO”... ¡Y MIREN QUÉ GLORIOSO: DICE: “TODO AQUEL”!... COMO DICIENDO: “NO ME IMPORTA QUIÉN SEA: UN DROGADICTO, UN BORRACHO, UN ATEO”… NO IMPORTA QUIEN…

DIOS ES TAN BUENO QUE ÉL NOS DICE: “TODO AQUEL QUE INVOCARE EL NOMBRE DEL SEÑOR, SERÁ SALVO”.

ASÍ QUE, ¿CUÁL ES NUESTRA TAREA?

TENEMOS QUE LOGRAR QUE INVOQUEN EL NOMBRE DEL SEÑOR.

EL SEÑOR NOS ESTÁ DICIENDO: HAGAN USTEDES SU PARTE Y YO HARÉ LA MÍA”.

AHORA BIEN: ¿QUÉ ES INVOCAR EL NOMBRE DEL SEÑOR?

EN EL (v, 9), EL APÓSTOL PABLO DICE: “QUE SI CONFESARES CON TU BOCA QUE JESÚS ES EL SEÑOR, Y CREYERES EN TU CORAZÓN QUE DIOS LE LEVANTÓ DE LOS MUERTOS, SERÁS SALVO”.

TENEMOS QUE LOGRAR QUE LOS PECADORES CONFIESEN CON SU BOCA QUE JESÚS ES EL SEÑOR, Y CREAN EN SU CORAZÓN QUE DIOS LE LEVANTÓ DE LOS MUERTOS… ENTONCES, SERÁN SALVOS, “PORQUE TODO EL QUE INVOCARE EL NOMBRE DEL SEÑOR, SERÁ SALVO”.

AQUÍ ESTÁ EL PUNTO DONDE ENTRAS TÚ Y YO, HERMANO: “¿CÓMO, PUES, INVOCARÁN A AQUEL EN EL CUAL NO HAN CREÍDO?”…. ¿POR QUÉ LA GENTE NO INVOCA EL NOMBRE DEL SEÑOR?

PORQUE NO CREE EN EL SEÑOR…

¿CÓMO UNO VA A INVOCAR A ALGUIEN EN EL CUAL NO CREE?... ES VERDAD.

LA GENTE NO INVOCA EL NOMBRE DEL SEÑOR PARA SER SALVA, PORQUE NO CREE EN EL SEÑOR.

“¿Y CÓMO CREERÁN EN AQUEL DE QUIEN NO HAN OÍDO?”… ES VERDAD QUE NO INVOCAN PORQUE NO CREEN… PERO TAMBIÉN ES VERDAD QUE NO CREEN PORQUE NO HAN OÍDO DE CRISTO.

Y SIGUE: “¿Y CÓMO OIRÁN SIN HABER QUIEN LES PREDIQUE?”… ¿VA NOTANDO LA CADENA?

Y EL ÚLTIMO ESLABÓN ES: “¿Y CÓMO PREDICARÁN SI NO FUEREN ENVIADOS?”.

ENTONCES, MIRA EL ORDEN: EL SEÑOR NOS HA CONSTITUIDO SUS SACERDOTES Y SUS SIERVOS.

AHORA, SUS SANTOS SE PONEN EN PIE, CAPACITADOS, ENTRENADOS… NO HEMOS ESTADO EN LA MONTAÑA DE RETIRO CON EL HERMANO WATCHMAN NEE, PERO HEMOS TENIDO PALABRA DE DIOS POR MUCHO TIEMPO.

ESTAMOS ENTRENADOS, CAPACITADOS PARA SALIR A MINISTRAR A TODOS LOS PECADORES QUE AÚN FALTA QUE SEAN LLAMADOS.

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO

 (EFESIOS 4:16) DICE: “CRISTO, DE QUIEN TODO EL CUERPO ... RECIBE SU CRECIMIENTO PARA IR EDIFICÁNDOSE EN AMOR...

EL CUERPO TIENE QUE ESTAR “...BIEN CONCERTADO Y UNIDO ENTRE SÍ POR TODAS LAS COYUNTURAS QUE SE AYUDAN MUTUAMENTE, SEGÚN LA ACTIVIDAD PROPIA DE CADA MIEMBRO”.

NOTEN EL TENOR DE ESTA FRASE: “SEGÚN LA ACTIVIDAD PROPIA DE CADA MIEMBRO”.

NO TODOS HACEMOS LO MISMO, PERO TODOS HACEMOS ALGO PARA EL SEÑOR... NO TODOS TENEMOS EL MISMO DON, PERO TODOS TENEMOS ALGÚN DON.

NO TODOS TENEMOS LA MISMA FUNCIÓN, PERO TODOS TENEMOS UNA FUNCIÓN.

Y TU APORTE A LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO CONSISTE EN ESTA MUTUALIDAD EN QUE NOS AYUDAMOS SEGÚN LA ACTIVIDAD PROPIA DE CADA MIEMBRO.

ASÍ FLUYE EL CRECIMIENTO DE LA CABEZA A TODO EL CUERPO, Y EL CUERPO VA EDIFICÁNDOSE EN AMOR.

ESTAMOS HABLANDO DEL MINISTERIO ENTRE NOSOTROS, EN CÓMO SOMOS EDIFICADOS COMO EL CUERPO DE CRISTO, CÓMO NOS AYUDAMOS MUTUAMENTE, CADA UNO SEGÚN SU ACTIVIDAD PROPIA.

EN MUCHOS VERSÍCULOS DEL NUEVO TESTAMENTO ENCONTRAMOS LA EXPRESIÓN “UNOS A OTROS”… AHÍ ESTÁ LA MUTUALIDAD.

NO QUE ALGUNOS HACEN LO QUE OTROS RECIBEN, SINO TODOS CON TODOS… ESTA EXPRESIÓN APARECE CIEN VECES EN EL NUEVO TESTAMENTO GRIEGO, Y SESENTA DE ELLAS SE REFIEREN A LA RELACIÓN ENTRE LOS MIEMBROS DEL CUERPO DE CRISTO.

POR EJEMPLO: “TENED PAZ LOS UNOS CON LOS OTROS”… “DEBÉIS LAVAROS LOS PIES UNOS A OTROS”... “EN CUANTO A HONRA, PREFIÉRANSE LOS UNOS A LOS OTROS”... “UNÁNIMES UNOS CON OTROS”... “LA EDIFICACIÓN DE UNOS A OTROS”... “RECIBÍOS LOS UNOS A LOS OTROS”... “PODÉIS AMONESTAROS LOS UNOS A LOS OTROS”... “SALUDAOS LOS UNOS A LOS OTROS CON ÓSCULO SANTO”... “ESPERAOS UNOS A OTROS”... “TODOS LOS MIEMBROS SE PREOCUPAN LOS UNOS POR LOS OTROS”... “SERVÍOS POR AMOR LOS UNOS A LOS OTROS”... “SOBRELLEVAD LOS UNOS LAS CARGAS DE LOS OTROS”... “SED BENIGNOS UNOS CON OTROS”... “PERDONÁNDOOS UNOS A OTROS”... “SOPORTÁNDOOS CON PACIENCIA LOS UNOS A LOS OTROS”... “SOMETEOS UNOS A OTROS EN EL TEMOR DE DIOS”... “ESTIMÁNDOOS UNOS A OTROS COMO SUPERIORES”…

¡QUÉ PRECIOSO ES ESTO!... “ALENTAOS LOS UNOS A LOS OTROS CON ESTAS PALABRAS”...

¿DE QUIÉN ES LA TAREA DE ALENTARSE, HERMANOS?... LA TAREA ES DE LA IGLESIA, NO SÓLO DE LOS PASTORES.

ESO ES LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO.

CADA SANTO, CON SU ACTIVIDAD PROPIA… TU SONRISA, TU BUEN HUMOR, TU ALEGRÍA, TU PAZ, TU SERIEDAD, TU FORMALIDAD, TODO SE NECESITA… TODO HACE UN EQUILIBRIO, TODO HACE UNA ARMONÍA, TODO HACE UNA BELLEZA.

SEGÚN EL DON QUE HAS RECIBIDO, MINISTRA A LOS DEMÁS.

SANTOS DEL SEÑOR: ¿HAY ALGUNO DE NOSOTROS QUE TODAVÍA NO SE LEVANTA A SERVIR?

SI TÚ NO ESTÁS SIRVIENDO, QUIERE DECIR QUE VAS A LAS REUNIONES, OYES LA PALABRA, ENTREGAS ALGUNAS CONTRIBUCIONES, Y ESA ES TODA TU VIDA CRISTIANA… ¡Y NO PUEDE SER!

CADA HIJO DE DIOS DEBE LEVANTARSE A TESTIFICAR DE CRISTO A LOS PECADORES… Y ENTRE LOS SANTOS, ES TAREA DE TODOS LOS SANTOS LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO.

APORTA CON TU GRACIA, APORTA CON TU DON… DEJA QUE DIOS TE USE… SE NATURAL, SE ESPONTÁNEO DÉ LO QUE TIENES…. Y PONLO AL SERVICIO DE TU SEÑOR, PARA QUE APAREZCA LA GLORIA DE CRISTO, LA PLENITUD DE CRISTO ENTRE NOSOTROS.

SI LO HACEMOS DE ESTE MODO, TODOS, DESDE EL PRIMERO HASTA EL ÚLTIMO, TODOS LLEGAREMOS A LA UNIDAD DE LA FE Y DEL CONOCIMIENTO DEL HIJO DE DIOS.

PORQUE NO HAY CRECIMIENTO SI NO HAY SERVICIO… Y SI NO HAY SERVICIO, NO HAY CRECIMIENTO.

¡DIOS TE BENDIGA!




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No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...