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lunes, 5 de mayo de 2008

La niña de sus ojos…


Un grupo de vendedores profesionales fue un día a una convención de ventas. Todos ellos le habían prometido a sus esposas que llegarían a tiempo para cenar el viernes por la noche.


Sin embargo la convención terminó un poco tarde y el grupo llegó retrasado al aeropuerto. Entraron todos con sus boletos y portafolios, corriendo por los pasillos. De repente, y sin quererlo, uno de los vendedores tropezó con una mesa que tenía varias canastas de manzanas. Las manzanas salieron volando por todas partes. Sin detenerse, ni voltear para atrás, los vendedores siguieron corriendo, y apenas alcanzaron a subirse al avión. Todos menos uno.


Este se detuvo, respiró hondo, y experimentó un sentimiento de compasión por la dueña del puesto de manzanas. Le dijo a sus amigos que siguieran sin él y le pidió a uno de ellos que al llegar, llamara a su esposa y le explicara que iba a llegar en un vuelo más tarde. Luego regresó a la sala y se encontró con todas las manzanas tiradas y esparcidas por el suelo. Su sorpresa fue mayúscula al darse cuenta de que la encargada del puestecito de manzanas era una niña ciega.


La encontró llorando. Un río de lágrimas corría por sus mejillas mientras tentaleaba en el piso tratando, en vano, de recoger las manzanas, mientras la multitud pasaba a su lado indiferente y vertiginosa sin siquiera detenerse.


El hombre se arrodilló junto a ella, se puso a recoger las manzanas, las metió en la canasta y le ayudó a montar el puesto nuevamente. Mientras lo hacía, se dio cuenta de que muchas manzanas se habían golpeado y estaban magulladas. Las separó poniéndolas en otra canasta. Al terminar, sacó su billetera y le dijo a la niña: "Por favor toma estos cien pesos por el daño que te causamos. ¿Te encuentras bien?".


Ella, llorando, asintió con la cabeza. El continuó diciéndole: "Espero no haber arruinado tu día".


Conforme el vendedor empezó a alejarse, la niña le gritó: "Señor..., señor…"


El hombre se detuvo y se volteó a mirar aquellos ojos ciegos, sin vida. Ella le dijo: "¿Es usted Jesús...?"


Él se paró en seco sin saber qué hacer, y dio varias vueltas, antes de dirigirse a la taquilla para buscar abordar otro vuelo. La pregunta de la niña le retumbaba en los oídos y le quemaba el alma: "¿Es usted Jesús?"


Esta ilustración me lleva a preguntarte hoy. ¿Actúas como Jesús? ¿Haces con otros lo justo, lo que es correcto? ¿Cuando ofendes a tu prójimo, pides perdón al ofendido? ¿Y qué cuando te ofenden a tí? ¿Cómo actúas en la vida real?


[Mateo 5:43-46]

5:43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

5:45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

5:46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?


Si decimos que conocemos a Jesús, debemos de vivir y actuar como él lo hizo. Porque conocer a Cristo va más allá del hecho de tan sólo recitar los Evangelios y acudir a la Iglesia. Conocer a Jesucristo es vivir la verdad de Su Palabra cada día.


Tú eres la niña de Sus ojos, aun cuando hayas sido golpeado por las caídas. Él dejó todo por ti, él fue capaz de entregar su vida por ti y nos recogió a ti y a mí en el Calvario.


Cristo pagó el precio por nuestras manzanas magulladas, Cristo pagó el precio por nuestros frutos dañados.


¿Cómo procederás tú?


¡Dios te bendiga!


jueves, 24 de abril de 2008

Cita bíblica del día

18:11 Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.

18:12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?

18:13 Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron.

18:14 Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.

18:15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

18:16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

18:17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

18:18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

18:19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

18:20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

[Mateo 18:11-20]

sábado, 19 de abril de 2008

Cita bíblica del día


18:1 En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?
18:2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos,
18:3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
18:4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.
18:5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.
18:6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.
18:7 ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!
18:8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.
18:9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.
18:10 Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.
18:11 Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.

[Mateo 18: 1-11]

No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...