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miércoles, 9 de julio de 2008

¿Qué vas a elegir hoy?



TITULO: ¿QUÉ VAS A ELEGIR HOY?



TEXTO: (DEUT. 30:19)

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia…”


ORACIÓN: TODA LA GLORIA PARA MI SEÑOR JESUCRISTO.



INTRODUCCION:


En numerosas ocasiones he escuchado a personas que se quejan de lo que son, se quejan de su condición, se lamentan del sufrimiento que han enfrentado a lo largo de los años, se quejan del modo en que han vivido sus vidas.


Estas personas viven mal, se sienten mal, sufren, odian, experimentan frustración, perviven con malos deseos en su corazón, y algunas hasta han llegado a desear quitarse la vida en lo más íntimo de su ser.


La amargura y el desaliento han hecho morada en sus corazones y no tienen ánimos para seguir viviendo porque no encuentran en este mundo una razón verdadera para existir.


Y la mayoría de estas personas han llegado a la conclusión de que la vida no tiene sentido, sienten que vivir es un absurdo, y por dentro desearían encontrar una salida, desearían encontrar un verdadero significado que nunca encuentran.



DESARROLLO:


Estas personas que refiero comúnmente se quejan diciendo:


Yo no escogí este tipo de vida que me tocó.

–Yo no escogí esta familia en que nací.

–Yo no escogí este lugar en donde vivo.

–Yo no escogí la pobreza que me tocó vivir.

–Yo no escogí el sufrimiento y las carencias.


Y es verdad… ninguno de nosotros tuvo oportunidad de escoger.


Porque nunca a nadie se le pregunta antes de nacer:


–¿En qué país deseas nacer?

–¿Qué clase de familia te gusta más?

–¿Quieres nacer en un hogar rico o pobre?

–¿Quieres padres ilustres o padres empobrecidos?


Pero déjame decirte algo:


Hubo alguien que sí pudo escoger todo eso antes de nacer.


Hubo alguien que sí pudo escoger cómo sería su vida.


Él escogió nacer en uno de los lugares más humildes del mundo… en un pesebre, junto con los animales, antes que escoger la mejor cama mullida de un rico palacio:


(Lc. 2:16-18) “Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. 18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.


Él escogió crecer, vivir su niñez y su adolescencia en una humilde ciudad, en Nazareth de Galilea, que era desestimada y tenida en poco por la gente:


(Jn. 1:45-46) “Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 46 Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.


Él escogió ser el hijo de un carpintero antes que el hijo de un príncipe rico de su época:


(Mt. 13:55) “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?


Pero déjame decirte otra cosa:


Él escogió todavía algo aún mayor.


Él escogió morir en la cruz por tus pecados.


Él escogió morir en la cruz y entregar su vida a los 33 años por amor a ti.


Escucha bien:


Hay cosas que tanto tú como yo no podemos escoger en la vida… porque ya vinieron así.


Pero déjame decirte algo:


Déjame decirte que en Cristo, tenemos una oportunidad para escoger.


Déjame decirte que en Cristo, Dios nos da una oportunidad de elegir.


Porque en Cristo podemos escoger la verdadera vida.


Nacemos en pecado y en muerte espiritual, eso está claro.


Y si dudas esto yo te digo: mira a tu alrededor y dime lo que ves.


Mira a tu alrededor y dime lo que percibes, dime lo que ves:


¿Ves muerte, ves pecado, ves sufrimiento, ves engaño, ves maldición, ves amarguras, ves odio, ves homicidios, ves asesinatos, ves drogadicción, ves adulterio, ves fornicación, ves miseria, ves corrupción, ves todo eso…?


Podemos caminar en esta vida solos, sin esperanza, lamentando ser lo que somos, lamentando lo mal que nos va porque no escogimos ser como somos.


Podemos caminar en esta vida quejándonos continuamente de todo lo que somos, y reclamándole a Dios por qué somos como somos.


Podemos caminar en esta vida odiándonos unos a otros, sufriendo, lacerándonos, tan solo para enfrentar un día a la muerte sin ninguna esperanza.


Y yo te pregunto:


¿Escogerás la desesperanza? ¿Escogerás la amargura? ¿Escogerás la tristeza?

¿Seguirás viviendo como vives? ¿Seguirás haciendo las mismas cosas que haces? ¿Seguirás siendo como eres?


Porque hoy Cristo te da la oportunidad para que elijas.


Sí. Tú puedes elegir hoy.



CIERRE:


Hoy tú puedes elegir, tú puedes escoger. Puedes escoger la muerte, o sea, puedes escoger seguir viviendo como vives.


O puedes escoger la vida, la vida eterna que es Cristo Jesús.


¿Qué vas a elegir hoy?


¿Elegirás camino de muerte, o elegirás camino de vida?


Cristo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Jn. 14:6)


¿Escogerás la desesperanza, la amargura y la tristeza en que vives?


¿O escogerás a Cristo, el cordero de Dios que limpia los pecados del mundo?


¿Qué vas a elegir hoy?


Ya lo sabes: si decides seguir viviendo como vives estarás escogiendo la muerte eterna.


Mas si escoges a Cristo, tendrás vida, y la tendrás en abundancia.


Cristo dijo:

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. (Jn. 10:9-10)


¿Qué vas a elegir hoy?


Recibe ahora mismo la salvación y la vida eterna que Cristo te ofrece, y deja de sufrir.


Cristo te dice hoy:


“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia…”


¿Qué harás con tu vida? ¿Qué vas a elegir hoy?


Escoge la vida. Escoge a Cristo.


No importa la situación en que te encuentres, no importa como te sientas, no importa si estás triste, si estás desesperanzado, si tienes deseos de llorar… no importa cómo te sientas.


Dios está al pendiente de todo lo que tú eres, Él te ama, él quiere regalarte la vida eterna por la fe en Cristo Jesús.


Isaías 55:3 dice: “Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno…”


Escoge la vida, ven a Jesús y vivirás eternamente.


Sólo pronuncia esta oración ahí mismo donde te encuentras, en voz audible, y dile a Dios:


Padre Santo:


Reconozco que soy un pecador y que te he ofendido. Me arrepiento de todos mis pecados. Te entrego hoy mi corazón. Entra en él y cambia mi vida. Le abro la puerta a Jesucristo, tu Hijo amado. Límpiame y lávame con la Sangre preciosa que Jesucristo derramó por mí en la cruz. Cámbiame y hazme la persona que Tú quieres que sea. Gracias por escribir mi nombre en el libro de la Vida, y gracias por regalarme la vida eterna.


En el nombre de tu Hijo amado Jesucristo.


Amén.



martes, 1 de julio de 2008

Un testimonio aterrante



La Biblia dice en Daniel capítulo 4 que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tuvo un sueño que le turbó, de modo que mandó llamar al profeta Daniel para que le interpretase su sueño.
El profeta Daniel le dijo al rey que le sucedería lo siguiente por causa de su orgullo:


“Esta es, oh rey, la interpretación: Es un decreto del Altísimo que ha caído sobre mi señor el rey. A ti te echarán de entre los hombres, y junto con los animales del campo estará tu morada. Te darán de comer hierba, como a los bueyes, y serás mojado con el rocío del cielo. Siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo es Señor del reino de los hombres y que lo da a quien quiere. Y lo que dijeron, que dejasen en la tierra el tronco de las raíces del árbol, significa que tu reino continuará firme después que tú reconozcas que el señorío es de los cielos”.
(Daniel 4:24-26)

Un año después, cuando Nabucodonosor estaba paseando por su palacio real el sueño se convirtió en realidad: La Biblia dice en Daniel 4:30 que el rey habló con gran orgullo diciendo:

“¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué como residencia real, con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando descendió una voz del cielo: “A ti se te dice, oh rey Nabucodonosor, que el reino ha sido quitado de ti….con los animales del campo será tu morada. Te darán de comer hierba como a los bueyes. Siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo es Señor del reino de los hombres y que lo da a quien quiere.”

En la misma hora se cumplió la palabra acerca de Nabucodonosor.

Ahora bien, lo interesante de todo esto es que una cita semejante a la de Nabucodonosor se ha encontrado, aparte de la Biblia, que es casi idéntica a esta afirmación de Daniel 4:30.

La inscripción conocida como la inscripción de La Casa del Este de la India deja constancia de las actividades de construcción de Nabucodonosor en Babilonia y afirma lo siguiente:
“Mi nombre será recordado a lo largo de toda la historia durante todas las épocas debido a que convertí Babilonia y Esagila en una poderosa fortaleza.”
La grandeza de Babilonia también fue mencionada por el historiador griego Heródoto, que visitó Babilonia noventa años después del reinado de Nabucodonosor.

En sus escritos dice que se sintió turbado y asombrado por la enorme cantidad de oro que había en Babilonia. Dijo que todas las paredes de Babilonia estaban cubiertas de una capa de oro.

Nabucodonosor estaba convencido de que había sido su propia mano la que había creado una ciudad tan magnífica y que él mismo gobernaba de manera suprema, pero Dios hizo que este poderoso gobernante se volviese loco durante siete estaciones con el propósito de enseñarle una lección, a fin de que supiese que es Dios el Señor el que reina y Gobierna el Universo.

Los documentos reales babilónicos relacionados con Nabucodonosor mismo, muestran las siete estaciones que transcurrieron como el tiempo en que estuvo loco:

“Durante cuatro años mi reino no me dio el menor gozo. Durante ese tiempo, no di orden de que se construyese ni un solo edificio importante y en Babilonia misma, no se erigió ningún edificio para rendir tributo a mi nombre o para darme gloria. No canté alabanzas a Merodac, mi dios, ni presenté sacrificios ante su mesa de las ofrendas ni limpié ninguno de los canales.”

Hay que hacer notar que en Babilonia contaban solo dos estaciones, el verano y el invierno. Por lo tanto (siete estaciones) equivalen a tres años y medio, y Nabucodonosor afirmó que no se deleitó en su reino durante cuatro años. ¡Impresionante!

Nabucodonosor aprendió por fin a humillarse ante Dios, como su padre, Nabopolasar, había aprendido a hacerlo antes de él. Nabopolasar, hablando acerca de sus humildes orígenes, escribió:

“En cuanto a mis orígenes, nací siendo hijo de un don nadie . . . En mi opinión, fui considerado como el menos deseable de todos los hombres, no siendo considerado importante a los ojos de otros.”

Esta es la declaración más importante hecha por Nabucodonosor, Rey de Babilonia:


"Pero al cabo de los días yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo; y me fue devuelta la razón. Entonces bendije al Altísimo; alabé y glorifiqué al que vive para siempre. Porque su señorío es eterno, y su reino de generación en generación. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada. El hace según su voluntad con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra. No hay quien detenga su mano ni quien le diga: “¿Qué haces?”…Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, exalto y glorifico al Rey de los cielos, porque todas sus obras son verdad y sus caminos son justicia. El puede humillar a los que andan con soberbia.” 
(Daniel 4:34-37)





Biblehistory.net


martes, 17 de junio de 2008

¿Cuáles son tus Jericós?

TITULO: ¿Cuáles son tus Jericós?

TEXTO: (Josué 6: 20-21)

20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó.(A) El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.

21 Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.


ORACIÓN: TODA LA GLORIA PARA MI SEÑOR JESUCRISTO.


INTRODUCCIÓN:

En tiempos de Josué, Jericó era una ciudad fuerte, una verdadera fortaleza. Cuando Josué llegó a Jericó, ésta tenía más de 7 mil años de existir, pues la arqueología ha demostrado que fue uno de los primeros baluartes del Neolítico en la antigua Palestina.

Ahora bien, la misma Biblia dice que Jericó estaba cerrada, bien cerrada, o sea que la Biblia remarca esta situación de cerrazón para dejar constancia de la clase de murallas y fortificaciones que había alrededor de aquella legendaria ciudad, una de las más grandes y famosas de su tiempo.

A los ojos de los hombres Jericó era literalmente una gran fortaleza inexpugnable. De hecho lo fue para diez de los doce espías, que eran hijos de Dios y que ya habían visto antes el Poder de Jehová desde su salida de Egipto.

Por esto mismo es que esta historia bíblica tiene un gran significado para nuestra vida espiritual. ¿Por qué? Bueno, hay muchas razones, pero vamos a destacar dos de ellas que son fundamentales:

Primero, porque los Israelitas estaban a punto de entrar en la tierra prometida después de vagar 40 años por el desierto, su desierto de vida, un desierto de quejas, amarguras, desobediencias y falta de confianza en Dios que duró 40 largos años. Pregunta: ¿A qué edad te llamó el Señor?

Y segundo, porque aunque lleguemos a la tierra prometida, siempre nos encontraremos desde el principio del nuevo camino con fortalezas alrededor de nuestra vida cristiana, fortalezas que nos parecerán inexpugnables como lo fue Jericó para el pueblo escogido de Dios.

Pero prosigamos. Fue así como vinieron los Israelitas hasta las orillas del Jordán caminando por el desierto, un pueblo que era semi nómada, que había sido esclavo por más de 400 años, un pueblo poco acostumbrado a las guerras cuerpo a cuerpo, que no tenía conocimiento ni experiencia en estrategias militares, ni nada.

Vinieron y se pararon enfrente de la ciudad sin saber qué hacer. Pero el Señor interviene. El Señor interviene como interviene siempre en nuestras vidas cuando nos paramos frente a una fortaleza, cuando estamos enfrente de murallas enormes como las de Jericó.

Y aquí es donde vienen las instrucciones precisas de Dios que vemos plasmadas en el Libro de Josué 6: 1-21. La pregunta es: ¿Eran estas instrucciones aceptables para las mentes de los israelitas?

Dios les ordena que cada día, los hombres de guerra y siete sacerdotes darían la vuelta a la ciudad en silencio, llevando trompetas y el arca del pacto. Y tenían que repetir esto durante seis días seguidos. El séptimo día tenían que dar la vuelta a la ciudad siete veces, primero una vez en silencio, y luego los sacerdotes tenían que tocar las trompetas, y todo el pueblo tenía que proclamar gritos de guerra. Ellos lo hicieron exactamente así, y tuvieron éxito: Los muros de Jericó se derrumbaron de forma milagrosa y los Israelitas pudieron entrar, ocupar y destruir la fortaleza. (Josué 6: 1–21).

Pregunto: ¿Hay cosas en tu vida que aún te atormentan y te oprimen? ¿Hay cosas en tu vida que aún no estás controlando? ¿Hay cosas en tu vida que aún te están robando la paz y la alegría de vivir?

Yo te quiero decir algo hoy: Sea lo que sea, ¡hazlo diferente, enfréntalo de forma diferente! ¡Prestemos atención a la palabra de Dios y dejémonos guiar por el Señor!

Recuerda esto: Las grandes victorias se alcanzan mediante el coraje, las victorias aún más grandes, mediante la piedad y el amor, pero las victorias que son trascendentales en nuestras vidas se obtienen sólo mediante la paciencia.

Todo debe quedar en las manos del Señor. ¡Paciencia!


DESARROLLO:

A todos nos ha pasado esto. Cuando hemos atravesado nuestro Jordán Espiritual decimos con razón: ¡Qué gran victoria fue esa! Y entonces comenzamos a llevar frutos.

Pero el cristiano que atraviesa el desierto y llega a la tierra prometida, pronto descubre que más allá le espera un Jericó, que más allá le espera un gigante pétreo inexpugnable, ¡Y entonces suele venir el desaliento!

Hermano, déjame decirte que aunque somos salvos por la Gracia de Dios, no estamos libres de los ataques de la tentación y del pecado. Por ello, todo cristiano que pone en estas experiencias su confianza, se desilusionará.

Podemos descubrir que aunque hayamos muerto juntamente con Cristo en la cruz, ante nosotros aún se elevan Jericós, y estas fortalezas que parecen inexpugnables tendremos que enfrentarlas cada día, no con espada ni con ejército, sino con el Espíritu Santo de Dios.


PRIMERO: RECONOCE TU JERICÓ:

Esa fortaleza que te desafía hoy seguro tiene un componente particular que la identifica. O pueden ser no una, sino varias fortalezas al mismo tiempo. No importa el número, no importa la cantidad, no importa lo alto, lo ancho ni lo profundo que sean, sólo reconoce tus Jericós. Veamos:

1. Puede ser un Jericó interno, una fuerza dentro de tu misma personalidad, una flaqueza que quizás viene de tu infancia y te ha acompañado toda tu vida. Cada uno de nosotros conoce bien que hay una debilidad, un pecado que asedia, un sitio dentro de ti que de repente queda expuesto, es ese Jericó interno que tú crees que no puedes destruir porque te parece un gigante inexpugnable. Si es así, entonces, allí esta tu Jericó.

2. Puede ser un Jericó externo, alguna situación familiar, un hijo problemático, una esposa o esposo opositor, un rechazo familiar. ¿Hay algo que te impide aceptar la total voluntad de Dios en tu vida? Puede que Dios te haya llamado para la obra misionera, o que te haya llamado a predicar, o a servir en algún otro ministerio, pero hay algo que se interpone, y siempre siempre, entre tu decisión y la voluntad de Dios se levanta un Jericó que te parece gigantesco. Si es así, entonces, allí está tu Jericó.

Este Jericó esta allí, día tras día burlándose de ti, es eso que no te permite ser el hombre o la mujer que quisieras ser para Dios, reconócelo ahora mismo y ponle nombre ahora mismo: ESE ES TU JERICÓ.


SEGUNDO: RECONOCE QUE SÓLO DIOS TIENE EL PODER PARA DERRIBAR TUS JERICÓS.

Qué espectáculo tan raro habrá sido este para los que habitaban en Jericó cuando observaban día a día al pueblo hebreo dar vueltas y vueltas alrededor de los enormes muros… siempre en silencio.

Los guardas de las torres, los hombres, los ancianos, las mujeres y hasta los niños que vivían en aquella fortaleza inexpugnable se deben haber burlado, aunque dentro de ese contexto de burla, el germen del temor acaso comenzaría a crecer dentro de sus corazones.

Los moradores de Jericó sabían que aquellos hombres que llevaban un arca extraña entre los grupos hebreos eran el Pueblo de Jehová; ellos sabían -porque se había corrido la voz-, que venían de Egipto y que habían salido de ahí con mano poderosa. Sabían que ellos habían pasado por en medio del mar rojo en seco, y que Dios había destruido a Faraón y a su ejército…. ellos reconocían que los israelitas eran el Pueblo de Jehová.

Y mientras tanto, para los hijos de Dios nada cambiaba. Allí estaba esa muralla infranqueable enfrente de ellos como un monstruo gigantesco e imperturbable. ¿Qué es lo que piensa el cristiano cuando tiene a un Jericó que se levanta por encima de él? Dudas, sólo dudas es lo que su mente genera. Las cosas siguen igual, y nada parece cambiar.

Nuestro diario vivir es monótono, nuestro diario vivir es en ocasiones de temor, de recelo, de duda; nuestro diario vivir es el mismo de siempre y no parece que haya novedades… la muralla siempre está ahí frente a nosotros, al acecho; el pecado está a la puerta. Allí está tu Jericó.

Pero yo quiero decirte una cosa, hermano. Algo extraordinario ocurrió a la decimotercera vuelta. Sonaron las trompetas... y los muros de Jericó se derrumbaron, los muros de Jericó cayeron.

Y lo más asombroso de todo es que Jericó, la fortaleza que parecía inexpugnable, la fortaleza que parecía infranqueable, impenetrable, fue conquistada, por decirlo así, sin que se disparara una sola flecha, fue conquistada sin que se trabara ninguna batalla.

¿Qué tiene que ver esto con la experiencia personal de cada uno de nosotros?

Tiene que ver en una cosa: Jericó no fue vencida por medios humanos.

L.B.D. en (Heb.11:30) “por la fe cayeron los muros de Jericó, luego de rodearlos por 7 días”… Entonces, como vemos, la única arma que se usó fue la fe, hermanos, y hay por lo menos dos cosas que aprender de esta arma, y vamos a verlas: primera, la fe probada.

a) La fe del pueblo fue probada.

El pueblo caminó trece veces alrededor de la ciudad, aunque no se les dijo la razón para hacerlo, y quizá fue algo difícil de aceptar. Pero el pueblo caminó, el pueblo lo hizo, el pueblo obedeció… en silencio.

El arca del Testimonio iba en el centro (en la Biblia se menciona 11 veces este detalle), y el pueblo, aunque no conocía lo que Dios iba a hacer, sí sabía muy bien que Dios estaba en medio de ellos. El arca daba testimonio de ello.

¿Sabes tú que Dios camina siempre contigo? Entonces, la fe en nuestro caminar silencioso es el fundamento, hermanos.

b) Trece veces.

¿Por qué dar vueltas trece veces?

Trece largas vueltas mirando hacia los altos muros, esa gran defensa que protegía al enemigo, y al final de cada una de estas vueltas, el gigante amurallado seguía allí inmutable. ¿Por qué trece veces? Porque Dios quería CONVENCERLOS, Dios quería que ELLOS RECONOCIERAN, Dios quería que ELLOS SE DIERAN CUENTA de una vez por todas que ellos, con sus propias fuerzas, jamás podrían derribar esos muros.

Toda esperanza en ellos se desvaneció, ahora sabían que no podrían conquistar Jericó. No, a menos que Dios interviniera.

Hermano: Tú te das cuenta que caminas con Dios, pero todavía queda el Jericó que te espanta y del cual a veces no quieres ni hablar, pero sigue allí… tú lo conoces, tú sabes cuál es tu Jericó, (no puedo santificarme, no puedo testificar, mi testimonio es débil, mi conciencia me acusa, veo diferente a los hermanos, no atiendo mi Ministerio, no predico la palabra, no sirvo al necesitado, no oro, no ayuno…)

La mayor dificultad en la vida de un cristiano es llegar al punto donde uno se da cuenta que el asunto que tanto nos preocupa está por encima de uno mismo, muy por encima de uno mismo: Mira hermano: Tu Jericó debe ser destruido, pero recuerda siempre esto: debe ser Dios quien haga la obra, debe ser Dios quien derribe los muros y las fortalezas.

Pasamos años tratando de ser mejores, pero Dios solo puede esperar fracasos de nosotros, tarde nos damos cuenta de que mientras queramos hacerlo nosotros solos, impediremos que los recursos omnipotentes de Dios en Cristo Jesús actúen en nuestra ayuda.

A veces nos encanta hablarle a otros de nuestras dificultades, pedir que otros intercedan y nos ayuden en oración, que nos aconsejen, que nos den tips para salir de los problemas.

Pero tu Jericó seguirá frente a ti hasta que RECONOZCAS que es la dádiva de Dios en Cristo Jesús la que tiene el Poder y que tú eres incapaz de derribar los muros sin la ayuda de Cristo.


CIERRE

Hermano, yo quisiera preguntarte hoy: ¿Cuántos Jericos hay en tu vida?

Tenemos Jericós de pecado como la indiferencia, tenemos Jericós de pecado como el materialismo, tenemos Jericós de pecado como el amor por el dinero, tenemos Jericós de pecado como el gusto por ciertas cosas mundanas.

Y peor aún dentro de la misma iglesia, con cristianos desleales, con vidas no consagradas, nos estamos acostumbrando a ver que la gente se vaya al infierno.

Nos podemos reunir en asambleas, buscar nuevos métodos y soluciones, pero debes saber que Dios no está buscando nuevos métodos; lo que Dios está buscando son hombres nuevos, hombres verdaderamente nacidos de nuevo, hombres renovados en el Espíritu Santo.

Se burlan de nuestra Iglesia, tenemos poco impacto en nuestra propia familia, con nuestros amigos, en nuestro trabajo… ¡ SEÑOR, SOMOS COMPLETAMENTE INCAPACES!

Hoy hay en el mundo más de 1600 millones de personas como tú y como yo, que nunca han oído el Evangelio de Jesucristo; 34 millones de personas mueren cada año, y esos 34 millones se van a una eternidad sin Jesucristo.

No hay duda que estos números son más importantes para Dios que nuestras finanzas personales, y que nuestros trabajos, y que cualquier otra cosa. Y ante estas cifras espeluznantes aún permanecemos callados en las Iglesias, no predicamos a Cristo, no sacamos el púlpito a las calles...

Esta es la tragedia del Cristianismo moderno, la falta de la evidencia real de lo sobrenatural, la falta de señales de las que habla Marcos 16. Y no podemos guardar silencio.

¿Estás dispuesto a mantenerte firme en la comunión con Dios, para darle a Dios la oportunidad de hablar y dirigir tu testimonio?

La solución a tu Jericó está en tus rodillas; esto no es inacción, ni pasividad; se trata de unirse de verdad con Dios, ser Uno con el Padre, como lo es Jesucristo.

Cuando esperas en Dios y te esfuerzas en oración, el enemigo empieza a asustarse; la falta de oración es un terrible pecado para los hijos de Dios; recuerda que es el Espíritu Santo quien redarguye al mundo de pecado…

¿Te ha redargüido hoy?

Si es así, ¡Que Dios te bendiga!

sábado, 26 de abril de 2008

¿Qué le reveló Dios a Daniel?


El conocimiento acerca del futuro puede ser algo muy peligroso.

Imagínese usted lo que sucedería si alguno o todos nosotros poseyésemos la habilidad para saber lo que iba a suceder durante los próximos días.

Dios no nos expone el futuro de manera general, al menos no de un modo detallado y por supuesto que no nos dice lo que va a pasarle a una persona concreta en el futuro. Pero lo que sí nos muestra en las escrituras proféticas es la tendencia general de los acontecimientos y a dónde irá a parar todo esto.

Cualquier persona que investigue este aspecto cuidadosa y detenidamente, además de examinar lo que dicen las Escrituras, descubrirá cosas que son importantes y que le serán de ayuda acerca de lo que está pasando hoy en nuestro mundo. Todo lo que está sucediendo pasa conforme a los propósitos que tiene Dios para la tierra. Todo lo que acontece terminará exactamente tal y como Dios nos lo había anticipado. Podemos entender lo que está sucediendo en nuestros días si sabemos en qué consiste el programa profético.

Dios ha tomado dos medidas de precaución en lo que se refiere a desvelar el futuro. Para empezar ha envuelto estos pasajes proféticos en un lenguaje simbólico y nos los ha transmitido en forma figurada. Por eso es por lo que aparecen cosas extrañas en estos libros proféticos, extrañas bestias que tienen varias cabezas y cuernos que salen de ellas, así como toda clase de imágenes y de visiones indescriptibles.

Lo mismo sucede con el libro de Apocalipsis, en el que aparecen extrañas bestias con una combinación de extraordinarias características.

Estas cosas siempre han dejado a la gente perpleja. No es posible sentarse a leer el libro de Daniel y el de Apocalipsis, leerlos enteros y entenderlos como si estuviésemos leyendo una novela.

Es preciso estudiarlos, tomando toda la Biblia para interpretar los símbolos que aparecen en los libros de Daniel y de Apocalipsis. Esta es una de las curiosas cerraduras que Dios ha provisto a fin de evitar que las mentes curiosas se adentren en estos libros sin tener un conocimiento adecuado del trasfondo de las Escrituras.

No es posible entender lo que sucede en estos libros sin saber antes mucho acerca del resto de la Biblia. Estas cosas simbólicas son señales que han sido establecidas por Dios, y señales que nos han sido dadas para que entendamos los hechos que de lo contrario permanecerían ocultos. El plan de Dios con respecto al futuro está oculto a nuestros ojos, hasta que dedicamos el tiempo necesario a entender estas señales y estos libros están llenos de señales.

Una segunda precaución que ha tomado Dios con respecto al libro de Daniel, y aun de manera más especial con el de Apocalipsis, es que no nos introduce a la sección profética de entrada, sino que primero hace que tengamos que leer seis capítulos a fin de que podamos entender el carácter moral que requiere que tenga el lector antes de que comience a tener sentido el plan profético.

En otras palabras, no es posible entender la última sección de Daniel a menos que se haya vivido y entendido lo que implican los seis primeros capítulos. No hay manera humana de entender lo que significa el programa profético a menos que antes tengamos muy claro lo que quieren decir las lecciones morales de la primera parte del libro.

Aquí no es posible hacer trampa. No se puede leer de cabo a rabo y a continuación pasar al plan profético con la esperanza de entenderlo porque se encontrará usted con que no le encuentra ningún sentido. Es preciso examinar muy detenidamente estos capítulos iniciales, pensar en ellos y comenzar a actuar conforme a lo que dicen, experimentándolo, antes de que el programa profético cobre vida. En eso consiste la gloria del libro de Dios. No se puede entender solo de manera intelectual.

Puede usted sentarse con un resume profético de los libros de Daniel y de Apocalipsis, trazar esquemas y pasar tiempo explicando a la gente todo lo que significan estas cosas y de qué modo el programa de Dios va a funcionar, analizándolo hasta el más mínimo detalle, pero a menos que haya incorporado usted estas lecciones de la primera parte del libro a su propia vida, no encontrará en ellos nada que pueda enriquecer su vida.

El mismo Señor Jesús deja esto claro en el discurso que pronunció en el Monte Olivet, cuando sus discípulos le pidieron que nombrase las señales que habrían de venir y cuál sería el símbolo de su regreso a la tierra. Jesús dijo: "Por tanto, cuando veáis establecida en el lugar santo la abominación desoladora, de la cual habló el profeta Daniel...entonces los que estén en Judea huyan a los montes... (Mat. 24:15, 16) "Salid de la ciudad de Jerusalén, porque allí sucederán cosas que afectarán enormemente a las personas que vivan en esa región. Entonces habrá llegado el momento de huir de la ciudad, porque la gran tribulación estará sobre vosotros.

Cuando dijo: "cuando veáis establecida en el lugar santo la abominación desoladora añadió en un paréntesis estas palabras "el que lea entienda. Es decir, no leáis superficialmente el libro de Daniel, meditad detenidamente en lo que dice. Examinad a fondo su mensaje. Es preciso que entendamos de qué está hablando a fin de que podamos reconocer la abominación desoladora cuando aparezca. Por eso es por lo que el Señor continua diciendo que el mundo, con su enfoque superficial de la verdad, no entenderá lo que está pasando cuando se diga "paz, paz, paz porque no habrá paz, sino que la destrucción repentina caerá sobre ellos y serán arrasados como fueron arrasadas las gentes en los días de Noe cuando vino el diluvio.

Todo esto es una advertencia para que nos tomemos muy en serio lo que dice el libro de Daniel y para que nos esforcemos en entender la estructura de este libro al ahondar en él. Este libro se divide sencillamente en dos partes, como ya he sugerido. Los primeros seis capítulos son una historia acerca del mismo Daniel y sus amigos en la tierra de Babilonia, que era hombres fieles en un mundo hostil.

Permítame decirle que no hay ninguna sección de las Escrituras que sea de más ayuda a una persona que esté intentando vivir la vida cristiana en un ambiente difícil, que estos primeros seis capítulos de Daniel. Si está usted trabajando en una compañía, rodeado de una multitud impía que cada dos por tres toma el nombre de Dios en vano, que se ríe de las cosas de Dios, mostrando poco interés en lo que Dios le está diciendo a la humanidad, entonces le sugiero que lea detenidamente el libro de Daniel.

Los seis primeros capítulos han sido escritos para ti si eres un adolescente que estudias y estás constantemente rodeado por aquellos que parecen no tener el menor interés en saber cómo es Dios o en las cosas de Dios. Daniel y sus amigos eran ellos mismos adolescentes al principio de ser llevados cautivos por Nabucodonosor y de ser trasladados a la tierra de Babilonia. Al comenzar su carrera de fe, lo hicieron con una falta total de entendimiento de lo que era la vida y con todas las inseguridades de los adolescentes en un ambiente hostil. En los primeros seis capítulos el libro relata las presiones que tuvieron que soportar al defender su fe en medio de un ambiente realmente muy difícil.

En el capítulo 1 los jóvenes se enfrentan con la necesidad de cambiar su dieta alimenticia. Normalmente, no habría nada de significativo en ese hecho. Muchos de nosotros podríamos soportarlo, posiblemente con frecuencia, pero a estos jóvenes ya les ha dicho Dios lo que no deben de comer y precisamente aquellas cosas que les ha dicho que no deben de comer son las que se les exige que coman como prisioneros en el palacio del rey de Babilonia.

¿Qué tenían que hacer al respecto? El rey era el tirano más poderoso que jamás haya vivido en la tierra. La Biblia misma deja constancia de que no hubo ningún rey antes de Nabucodonosor ni habría ningún otro rey después de él que pudiese igualarle en autoridad. No había límite alguno a sus deseos porque su palabra era ley. Podía quitarle la vida a un hombre en cualquier momento. Más adelante, durante su reinado, les quitó la vida a los hijos del rey de Judá mientras su padre contemplaba cómo lo hacían y a continuación hizo que le sacaran los ojos al padre. Otro hombre fue quemado en un fuego lento. Este rey era experto en torturas. Por lo tanto, estos jóvenes adolescentes, que se enfrentan a esta prueba, sabían que o bien se sometían a las exigencias del rey o se exponían a perder la vida.

¿Qué podían hacer? Sintieron toda la presión y escucharon todos los argumentos que ya conocían y que actualmente puede oír cualquiera para que dejen de portarse conforme a su fe. No hay duda de que oyen el argumento, bajo la forma que adoptase en aquellos días. "Cuando estés en Roma haz como hacen los romanos. "Todo el mundo lo está haciendo, ¿qué diferencia hace lo que comas? ¿Qué pasa si os tomáis un bocadillo de jamón con los babilonios? ¿Qué diferencia hay? Después de todo, se encontraban prisioneros en un país lejano a su hogar y su ciudad había sido destruida. ¿Quién se iba a enterar, a quién le iba a importar, lo que hiciesen?

Sienten la presión, pero estos jóvenes se mantienen firmes y Dios los honra por ello. Dios les concede la gracia de soportar a pesar de la presión ejercida sobre ellos y, como resultado, son exaltado y colocados en posiciones de autoridad y de responsabilidad en el reino. Hallamos en todo el libro la historia de la presión repetida.

En el capítulo 2 hallamos parte del motivo por qué estos jóvenes se tuvieron que someter a esta clase de prueba. Se ve más claramente aquí, en la historia de la gran visión en un sueño acerca del rey Nabucodonosor. Una noche el rey sueña acerca de una gran imagen de un hombre que tiene un extraño cuerpo. Tenía la cabeza de oro, los hombros de plata, la parte central del cuerpo de bronce, las piernas de hierro y los pies de una mezcla de barro y de hierro, pero se olvida de lo que ha soñado.

Llama a los hombres sabios y les pide que les interprete el sueño, pero también que le digan lo que ha soñado. (Me he preguntado con frecuencia si este no fue el principio de la canción popular "dime lo que has soñado y te diré lo que yo he soñado.) Los astrólogos, los adivinos y los hechiceros de Babilonia son incapaces de encontrar la solución. Evidentemente, si el rey no puede decirles lo que ha soñado, ellos no pueden inventarse una interpretación, por lo que las vidas de estos hombres corren peligro.

Daniel se encuentra en medio de aquella situación y una vez más el hombre de Dios se ve presionado y amenazado de muerte si no se adapta.

Pero una vez más el hombre de Dios sale airoso, como le sucede siempre que está dispuesto a ser fiel y a obedecer a Dios a pesar de las presiones porque Dios predomina en los asuntos de los hombres y la vida no la decide nunca las meras presiones superficiales. El resultado que parece lógicamente inevitable al enfrentarnos a una situación no es necesariamente el resultado que se producirá si confiamos en un Dios invisible que gobierna los asuntos de los hombres y esa es la gran lección de todo este libro. Lo encontramos maravillosamente expresado por Daniel en su oración a Dios en el capítulo 2:

"¡Sea bendito el nombre de Dios desde la eternidad hasta la eternidad! Porque suyos son la sabiduría y el poder. El cambia los tiempos y las ocasiones; quita reyes y pone reyes. Da sabiduría a los sabios y conocimiento a los entendidos. El revela las cosas profundas y escondidas; conoce lo que hay en las tinieblas, y con él mora la luz. (2:20-22) Si está usted en contacto con un Dios así, no tiene usted que preocuparse por lo que esté haciendo la multitud. Porque ese Dios puede ocuparse de usted y puede resolver su situación por muy imposible que parezca. Esa es exactamente la historia de Daniel, repetida cinco veces diferentes en los primeros seis capítulos.

Y Dios le concede a Daniel y a sus amigos el privilegio de obligar al hombre más poderoso de la tierra a reconocer el gobierno supremo de Dios. ¿Sabe usted que esta es la postura que debiera adoptar todo cristiano en la actualidad? El mundo vive con la idea de que no existe Dios, o que si existe no tiene ningún poder real porque no hace nada, no cambia la historia, no afecta a las vidas humanas. No participa en las situaciones para hacer una diferencia en ellas. Es un gran anciano que está allá en el cielo, en alguna parte, que no afecta a nada de lo que pasa aquí abajo. Esa es la filosofía del mundo.

Pero cada creyente se encuentra en una situación en la que si anda de manera fiel, si obedece a lo que Dios ha mandado a pesar de las presiones ejercidas sobre él, se le concede el privilegio de abrirle los ojos a los hombres sobre el hecho de que Dios existe, no está muerto, y está participando en los asuntos de los hombres y tiene un poder con el que hay que contar.

En el capítulo 3 encontrará usted el relato del horno de fuego. A los jóvenes se les manda que se inclinen ante la imagen que Nabucodonosor ha erigido, pensando con orgullo en la imagen que vio en el sueño que tuvo. Debido a que le fue dicho que él representaba a la cabeza de oro, que era el rey más importante del mundo, su orgullo hizo que se encumbrase, haciendo que se construyese una imagen en la planicie. Era una imagen inmensa, tan alta como algunos de nuestros cohetes que disparamos hacia el cielo, y toda la multitud está reunida en la planicie, con estos tres hombres entre ellos.

Se les ordena a todos que se inclinen y adoren a la imagen. A fin de animarles, se construyó un gran horno de fuego al otro lado de la planicie, y se les dice que si no se inclinan, allí es donde acabarán. Esa es una enorme presión para que la tengan que soportar estos jóvenes y además tienen algunos estímulos más. ¡Hay una banda, y qué banda! Aquí se mencionan los instrumentos, que son una corneta, una flauta, una cítara, una lira, un arpa, la zampoña y todo instrumento de música y todo el mundo se inclinaba y adoraba a la imagen, a excepción de estos tres jóvenes.

Cuando son conducidos ante la presencia de Nabucodonosor, él les ordena que se inclinen. Y entonces es cuando pronuncian estas maravillosas palabras: "Oh, Nabucodonosor, no necesitamos nosotros responderte sobre esto. (3:16) No están siendo impertinentes, lo que quieren decir es que no necesitan ningún tiempo para pensarse la respuesta. "No necesitamos consejo, sabemos lo que decir.

"Si es así, nuestro Dios a quien rendimos culto, puede librarnos del horno de fuego ardiendo y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no..." (3:17)

Estas son palabras de fe: "y si no. "Nuestro Dios puede, pero no conocemos la mente de Dios. Sus pensamientos son más altos que nuestros pensamientos y sus caminos son diferentes a los nuestros. Puede que no lo haga, pero incluso aunque no lo haga:

"...que sea de tu conocimiento, oh rey, que no hemos de rendir culto a tu dios ni tampoco hemos de dar homenaje a la estatua que has levantado." (3:17-18)

Estos son jóvenes que han aprendido que hay cosas más importantes que hacer en la vida. Es mejor estar muerto y ser obediente a Dios que estar vivo y ser desobediente a él. Es mucho más provechoso a una persona interesada caminar con Dios al precio de su propia vida, que ser desobediente a lo que Dios ha dicho. Dios nunca le deberá nada a ningún hombre, por lo tanto, él les concede un gran honor a estos jóvenes. Como resultado, salen del horno sin ni siquiera oler a humo. Ya conocen la historia. ¡Qué relato tan extraordinario!

Y en el capítulo 4 tenemos la conversión de Nabucodonosor. ¿Sabía usted que todo el capítulo es el testimonio del rey más importante q ue jamás haya vivido y el más grande tirano que jamás haya gobernado? Es la historia de cómo Dios quebrantó el orgullo que tenía en su corazón, le humilló y le dejó guiarse por su orgullo y el resultado fue el mismo que siempre se produce cuando las personas se dejan llevar por su orgullo: la locura.

Salió al campo y se puso a comer la hierba de los campos durante siete años. Su trono fue conservado, pero él se portó como un animal. Esto es lo que siempre le sucede al hombre que prefiere caminar sin tener comunión con el Dios vivo. Se convierte en una especie de animal, como una bestia, con la mente embrutecida y el rey Nabucodonosor se volvió una especie de animal.

A continuación el rey cuenta de qué modo le fue restablecida la razón por la gracia de Dios y su palabra final en este capítulo es un gran testimonio de fe, de cómo Dios le humilló y le hizo volver:

"Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, exalto y glorifico al Rey de los cielos, porque todas sus obras son verdad y sus caminos son justicia. El puede humillar a los que andan con soberbia." (4:37)

¿Quién hizo que llegase a esto? Humanamente hablando, fueron Daniel y sus amigos, cuatro jóvenes que fueron usados por Dios para ganarse el corazón del rey más importante del imperio más grandioso que jamás ha visto el mundo hasta hoy.

Veamos ahora lo que dice el capítulo 5. Aquí tenemos la historia de la escritura sobre la pared, la conocida historia del rey Belsasar. Observe cuidadosamente el lujo, el libertinaje y la codicia de este reino, un reino que se estaba degenerando y deteriorando, pero en medio de esa situación Daniel, que había vivido en tres imperios, sigue siendo el primer ministro. Dios le usa para interpretar la extraña figura de la mano que aparece y escribe en la pared, que no es otra cosa que el juicio de Dios sobre aquel reino licencioso.

Esto expone claramente la tesis de este libro, que Dios está obrando e interviniendo en los asuntos de los hombres y cualquier hombre que quiera ver más allá de las cosas que se ven a las que no se ven, y actúe conforme a ello, se encontrará con que Dios está con él, apoyándole y fortaleciéndole durante todo el camino, haciendo que le alabe y le de gloria.

El capítulo 6 trata acerca del foso de los leones y es la misma historia contada de otra manera. Dario echa a Daniel al foso de los leones, pero Dios envía a su ángel a cerrar las bocas de los eones y a Daniel le sacan de allí, habiendo sido librado por la mano de Dios.

En el capítulo 7 comienza la sección profética, comenzando con la visión de las cuatro bestias. Resulta interesante que estas cuatro bestias cubran el mismo período de tiempo que las cuatro divisiones de la imagen que había contemplado Nabucodonosor en el capítulo 2. Esa imagen tenía una cabeza de oro, que simbolizaba el reino babilonia; los hombros de plata, que simbolizaba el medo-persa; el tronco de bronce simboliza el imperio griego y las dos piernas de hierro representan las dos divisiones del Imperio Romano; y terminan por fin con un reino deshecho, caracterizado por los pies de una mezcla de hierro y barro.

Este gran pasaje profético nos ofrece un compendio de los días de Daniel y va incluso más allá de nuestros tiempos, al fin de los tiempos y al regreso de Jesucristo. Porque mientras el profeta lo contempla, ve una piedra cortada sin una mano golpear a la imagen en los pies, destruyéndola y se convierte en una gran montaña que llena la tierra. Esto es claramente una imagen del imperio de Dios y del regreso de Jesucristo.

En el capítulo 7 tenemos, pues, a las cuatro bestias que representan a los mismos reinos, pero desde el punto de vista de Dios. No son otra cosa que bestias que gruñen, luchan y pelean unas con otras. Creo que el Dr. Scoffield hace notar que todos los símbolos de las naciones modernas son representaciones de pájaros o de bestias de presa. Nuestra propia nación está simbolizada por el águila, que es un pájaro de presa. El imperio británico es un león, Rusia es un oso. El profeta ve a estas naciones luchando juntas culminando con el poderoso reino de un solo individuo sobre todo el mundo occidental.

A continuación, tenemos en el capítulo 8 el movimiento de la historia occidental. Se reúnen el carnero y el macho cabrío y esta es una imagen, como se nos dice más adelante en el capítulo 11, de la conquista de Alejandro Magno y el surgimiento del reino de los seleucidas en Siria, en oposición al de los ptolomeos en Egipto. Estas dos familias ocuparon el centro de la historia siglos después de esto, luchando entre Siria y Egipto, con la pequeña nación de Israel entre medias.

La batalla continúa interminablemente y en la actualidad Israel sigue siendo la nación en la que más guerras ha habido en la historia. Han tenido lugar más batallas en la tierra de Israel que en ninguna otra parte sobre la faz de la tierra y es precisamente en esa misma región donde habrá de suceder la última gran batalla, la batalla de Armagedon, que aún ha de tener lugar.

En medio de todo esto, en el capítulo 9, encontramos la maravillosa oración de Daniel que expresa sinceramente ante Dios lo que siente en su corazón, en la última sección del capítulo, que es una de las más asombrosas profecías en toda la Biblia: la profecía de las setenta semanas. Este es la guía de las profecías en lo que se refiere a la nación de Israel. Nos ofrece el principio de lo que se llama "el gran paréntesis, Dios ha interrumpido su programa por amor a Israel y ha colocado entre la primera y la segunda venida del Señor Jesús la época en la que actualmente vivimos.

Este período indeterminado, que ya ha durado más de novecientos años, se produce entre la semana sesenta y nueve de años y la setenta de la profecía. La semana setenta, una semana de siete años, todavía está por cumplirse con respecto a Israel. Al leer sobre ello, verá usted que eso es lo que llama el libro de Apocalipsis y otros pasajes proféticos "la gran tribulación el tiempo de la aflicción de Jacob. Y esto aún no ha sucedido, ha sido interrumpido al llegar a la semana sesenta y nueve y está todavía por cumplirse.

El capítulo 10 presenta las cosas invisibles, que se ocultan tras las cosas que se ven. Esta es otra gran revelación del gobierno soberano de Dios en los asuntos de los hombres y es la explicación de los acontecimientos de la historia. ¿Qué es lo que causa todo lo que sucede actualmente? Hay fuerzas invisibles que están operando y estas fuerzas son claramente reveladas a Daniel aquí.

El capítulo 11 es uno de los capítulos más asombrosos de la Biblia por el hecho de contar profecía que, en gran parte, se ha cumplido ya con todo detalle. En el se anuncia la lucha entre el rey de Siria y el de Egipto, que tuvo lugar después de los tiempos de Daniel. Esto se ha cumplido, tanto desde el punto profético como el histórico.

Estos acontecimientos históricos se describen con todo detalle y abarcan trescientos o cuatrocientos años de historia. Puede usted ver que las profecías se han expuesto exactamente conforme al patrón que sigue en la historia. Entre otras personas muy destacadas, aparece Cleopatra en este capítulo, hablando sobre ella de manera profética.

Cuando llegue usted al capítulo 11, versículo 36, verá que se produce una interrupción notable. La introduce el versículo anterior, en el que el ángel le dice a Daniel:

"Algunos de los sabios caerán para ser purificados, limpiados y emblanquecidos hasta el tiempo señalado; porque aún no hay plazo para estos." (11:35)

Aquí comienza un pasaje que trata acerca de la semana septuagésima de Daniel que todavía está por cumplirse, el tiempo del fin, los últimos días, el arreglo definitivo de los reinos de la tierra justo ante del regreso de Jesucristo. Este asombroso pasaje predice una invasión de Palestina y una contra invasión de Egipto en el sur y a continuación la reunión de dos grandes ejércitos en la tierra de Israel y finalmente la destrucción de estos ejércitos en las montañas de Israel. Esto también se describe claramente en los capítulos 38 y 39 de Ezequiel y en el segundo capítulo de Joel y hallará usted además otras referencias proféticas sobre ello.

El principio del capítulo 12 nos presenta el más importante acontecimiento de la historia que todavía no se ha cumplido: la venida de Jesucristo. Aquí no se menciona como tal, pero esto es lo que oye Daniel:

"En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está del lado de los hijos de tu pueblo [Israel]. Será tiempo de angustia, como nunca fue desde que existen las naciones hasta entonces. Pero en aquel tiempo tu pueblo será librado, todos aquellos que se encuentren inscritos en el libro." (12:1)

A esto sigue una resurrección:

"Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna y otros para vergüenza y eterno horror." (12:2)

Y el juicio final de Dios:

"Los entendidos resplandecerán con el resplandor del firmamento; y los que enseñan justicia a la multitud, como las estrellas, por toda la eternidad." (12:3)

...a continuación se le da a Daniel una señal de cuándo habrá de suceder esto:

"Pero tú, oh Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de un lado para otro y se incrementará el conocimiento." (12:4)

Muchos eruditos bíblicos entienden que esto es una indicación de que al acercarnos a los tiempos del fin, los transportes y el conocimiento aumentarán rápidamente de la misma manera que ha sucedido en nuestro propio tiempo.

Hay una cosa más que es importante en relación con este último capítulo. Daniel hace ciertas preguntas al ángel que le ha revelado esto, y entonces se le da a entender dos grandes principios que operan en la vida humana. Usted y yo oímos con frecuencia a personas que discuten sobre lo que está sucediendo en el mundo con comentaristas de los periódicos y otras personas que están constantemente presentándonos informes de cosas terribles. La gente dice con frecuencia: "¿Qué está pasando? ¿Está el mundo yendo de mal en peor o va cada vez mejor?

Por un lado, oirá usted a personas describir cosas de tal modo que usted tenderá a decir: "la verdad es que el mundo va de mal en peor. Entonces alguien contesta: "No, no es así. Tenga usted en cuenta esto y lo otro. Estoy convencido de que el mundo está mejorando. Estamos progresando. Pero el libro de Daniel deja perfectamente claro que nunca entenderemos la palabra y la obra de Dios hasta que no creamos en estos dos principios. Porque en el versículo diez del capítulo 12 se le dice a Daniel:

"Muchos serán limpiados, emblanquecidos y purificados [lo bueno mejorará]; pero los impíos obrarán impíamente y ninguno de ellos entenderá [pero el mal empeorará]; pero los sabios, sí entenderán." (12:10)

Jesús dijo que la buena semilla había sido sembrada, pero el enemigo había venido y había sembrado cizaña entre el trigo. "Dejad que ambos crezcan juntos dice "hasta la cosecha. (Mat. 13:30) Creo que esto es ciertamente verdad en la historia. En la actualidad el mal es peor de lo que jamás lo ha sido. Es más sutil, más demoniaco, más satánico, más difícil de detectar de lo que jamás lo ha sido en la historia humana, pero el bien es además mejor de lo que lo ha sido antes, el bien es más poderoso. Su efecto sobre la sociedad humana en relación con el mal que la rodea es superior a lo que jamás ha sido.

Estos dos principios están actuando en la sociedad humana, pero ninguno de los dos vencerá al otro. El bien no va a ser tan triunfante que el mal acabe por desaparecer, como se creyó al comienzo de este siglo. Ni tampoco va a ser el mal tan poderoso que acabe por desaparecer el bien. Ambos terminarán enfrentándose en un gran conflicto, y en toda la Biblia ha quedado constancia de que en un momento concreto de la historia Dios volverá a intervenir en los asuntos humanos. Acerca de esta confrontación definitiva de la sociedad humana se le dice a Daniel:

"¡Bienaventurado el que espere y llegue hasta 1.335 días! Pero tú, continúa hasta el fin, y descansarás y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días." (12:12-13)

Aquí tenemos palabras proféticas de Helmut Thielicke, catedrático y director de la Universidad de Hamburgo en Alemania.

“Puede que nosotros los hombres hagamos lo que queramos. Puede que venga Nabucodonosor (y Genghis Khan y Mao Tse-tung) pero ninguno de ellos puede dar al traste con los planes de Dios, sino más bien cumplirlos, incluso en contra de la voluntad de estos hombres. Aunque lo que escuchamos en la actualidad son tonos menores y melancólicos, lo que se sigue interpretando aún es la sinfonía de Dios y se interpretará hasta el final. Es posible que los tonos individuales crean saberlo todo, puede que quieran imponerse y hacer las cosas a su manera, pero todos ellos han sido compuestos para formar parte de una partitura en la que solo Dios manda y en la que todo se escucha desde el punto de vista celestial, y que tiene su sucesión en los tonos de Dios que concluyen con este acorde final.

Los ricos del mundo se encuentran en el proceso de ir, pero el reino de Dios está en proceso de venir. No crea usted para nada que sea posible que haya nadie que se pueda librar de servirle, aunque renuncie diez veces a Dios. Incluso en la extrema perversión de la autoridad, como en la tiranía de un estado totalitario, los hombres se ven obligados, a pesar de ellos mismos, a conservar el remanente del orden establecido por Dios y nunca conseguirán, de manera consistente, endemoniar o arruinar su mundo. Dios dice: "Yo que tengo el poder de todo el mundo y el espacio, ¿no seré capaz de cercar tu vida insignificante, de escuchar a tus preguntas, tus quejidos y desenredar las enredadas madejas de vuestras amenazas?”


Ray C. Stedman/Discovery Publishing
Un ministerio de la Iglesia Peninsula Bible.

No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...