"Los judíos piden señales", dijo el
apóstol Pablo, y con eso los retrató certeramente.
Sin
embargo, ellos no son los únicos judíos de esta clase: hoy también los hay, y
aunque no sean descendientes de Jacob, ellos son aquellos buscadores de
milagros.
Ellos
sostienen la misma tesis de aquel rico necio: "Si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán"
(Luc. 16:30).
Ellos
piensan que a la vista de algún milagro o prodigio, entonces creerán. Pero no
es así.
Está
escrito en la Bibilia: "Si no oyen a
Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de
entre los muertos", les contesta el patriarca.

