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jueves, 27 de diciembre de 2012

La Gran Batalla de Armagedón






La Gran Batalla de Armagedón

Esta batalla será la más grande y terrible en toda la historia de la humanidad. Todos los países del mundo estarán peleando en grandes bloques de aliados; los reyes del oriente y sus aliados, contra los ejércitos del anticristo y sus aliados. Todos tendrán el propósito de exterminar a Israel y adueñarse de su territorio. Eso pensarán, pero el diablo los hace pelear con el único fin de que toda la humanidad se extinga; Que nadie quede vivo.


Dice Apocalipsis 16:14 y 16: "Pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón".
Cuando están en el peor momento del conflicto, el Señor Jesucristo aparece en el cielo cumpliendo la promesa de su...

SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

La cual anunció muchas veces a través de la Biblia. Él dijo que en su segunda venida todo ojo lo vería. Apocalipsis 1:7 "He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén".

En muchas ocasiones, durante la gran tribulación, antes de la Segunda venida del Señor Jesucristo a la tierra, el diablo y sus ángeles (demonios), esparcirán rumores, diciendo que el Cristo ya vino. 

Usarán trucos y engaños para hacer caer a los creyentes y salgan de sus escondites, los apresen y los maten. Por esta razón el Señor dijo en Mateo 24:23-26: "Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí esta el Cristo, o mirad, allí esta, no lo creáis. Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, esta en el desierto, no salgáis, o mirad, está en los aposentos, no lo creáis":

No lo olviden; estos rumores solo son trampas para matar a los que no adoran al anticristo. ¡NO SE DEJEN ENGAÑAR! Pues la segunda venida del Mesías será tal como Él la anunció, TOTALMENTE VISIBLE, todo ojo le verá. Así lo dice claramente Jesucristo en Mateo 24:27: "Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre".

Recuerden: Todo ojo le verá. Él vendrá con gran gloria, seguido de los ejércitos celestiales; compuesto de ángeles y de todos los creyentes arrebatados siete años antes. Estos con sus cuerpos glorificados, transformados y eternos.

La segunda venida de Cristo será portentosa, espectacular, impactante y visible a escala mundial. No habrá ser humano que no lo vea y todos lo reconocerán como Jesús, el Cristo. Los que lo traspasaron, todos los judíos. Y todos los linajes de la tierra, pequeños y grandes, reyes, gobernantes y todo ser humano de todas las naciones del mundo, sin excepción, lo verán reconocerán que es Jesús, el Cristo, que murió en la cruz del Calvario y tres días después resucitó conforme a las Escrituras. Y aun sabiendo que Él es el Cristo, muchos lo rechazarán, pero muchos doblarán sus rodillas arrepentidos ante Él, y lo adorarán y Él les dará vida eterna. Solo los que tengan la marca de la bestia y la adoran, pagarán su rechazo en el lago que arde con fuego y azufre.

Cuando todos los ejércitos que están en guerra, vean al Señor Jesucristo venir con las nubes, con gran gloria, en ese momento se olvidarán de la batalla y todos apuntarán sus armas contra el Señor y su ejército,

Apocalipsis 19:19: "Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército". Pero serán destruidos con la espada que sale de boca del que monta el caballo, el Señor Jesucristo.

Apocalipsis 19:13-15: "Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso".

Esta es la gloriosa segunda venida de Cristo visible a la tierra. Con su presencia termina la gran tribulación, acaba con la maldad y lanza al anticristo y al falso profeta al lago que arde con fuego y azufre, y todos sus seguidores mueren.

Apocalipsis 19:20-21: "Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos".

Además el diablo es encarcelado por mil años.

Apocalipsis 20:1-3: "Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojo al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo".
Con la victoria total del Señor Jesucristo sobre el mal, el pueblo de Israel reconoce que Jesús es el Cristo, se arrepiente y es perdonado. Zacarías 12:10: "Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito".
El pueblo judío al fin será salvo por medio del Señor Jesucristo. "Mirarán a mí, a quien traspasaron". Ese día será de gran gozo para el pueblo de Israel por su reconciliación con Dios. Los ciento cuarenta y cuatro mil judíos sellados se convertirán en la escolta personal del Salvador. Con este evento glorioso para el pueblo de Israel y la segunda venida del Mesías, se inicia...

EL MILENIO

Este es un periodo de mil años de paz verdadera sobre la tierra. Cristo esta reinando con equidad y justicia. La maldad ya no existe. El ambiente es santo en todo el mundo. El diablo y sus demonios están atados en el abismo, no pueden hacer ningún daño a los hombres.

El mundo será como lo describe el profeta Isaías 11:6-9: "Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia domestica andarán juntos, y un niño los pastoreará.

La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No habrá mal ni dañarán en todo mi santo monte; por que la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar". Jesús reina, Él es la paz.

Todo ser humano busca la paz, pero no la halla. El que conoce a Jesucristo, este tiene paz. Amigo lector, si tú no tienes la paz de Cristo en tu corazón es porque no has nacido de nuevo; no eres salvo todavía. Si quieres tener esa paz, debes ser salvo, acepta a Cristo como tu salvador personal, invítalo a tu corazón. Y Él te dará vida eterna. Solo arrepiéntete de tus pecados y pídele perdón a Dios, El te ama y quiere salvarte. Si lo aceptas, Él te perdonará y te salvará del lago de fuego que arde con azufre. Y así estarás a su lado eternamente. Esta es promesa de Dios. Hazla tuya.

Ahora que ya conoces todas estas cosas que con seguridad vendrán, busca a Dios. Y si ya sucedieron, entonces, te quedaste y estas siendo testigo de estos juicios. Por favor no esperes hasta el final, porque tal vez no llegues. Ahora ya sabes la verdad y no podrás decir a Dios, lo ignoraba. Él se encargará, como has leído, que todo el mundo sepa estas cosas que sucederán, o que quizá ya están pasando. Amigo, por favor cree en el Señor Jesucristo y declárate salvo por su amor y gracia.

Estas cosas se han escrito para que creas que Jesús es el Hijo de Dios; y para que creyendo tengas vida eterna en su Nombre. Bienaventurados los que sin ver creyeron, porque su fe les fue contada por justicia. Y por esa fe fueron arrebatados al cielo. ¡ Ay de aquellos que no creyeron y se quedaron, porque sufrirán la más grande y terrible de las tribulaciones, que jamás hubo sobre la tierra! ¡Bienaventurados los que lleguen al día glorioso de su segunda venida, porque verán a Dios! Estos disfrutarán de su gloria y de su eternidad.

Amado amigo, si aun no ha sucedido el arrebatamiento acepta a Cristo como tu salvador personal. Y si ya sucedió, con más razón invita a Cristo a tu corazón.
Si aún no ha sucedido y aceptas al Señor Jesucristo, serás arrebatado junto con todos los salvos y si no lo haces te quedarás durante ek período de la gran tribulación, y serás testigo de algunos juicios, o tal vez de todos los que aquí has leído, si perseveras hasta el fin.

Todos se cumplirán, porque Dios lo ha dicho y Él no miente. Él esta dispuesto y quiere salvarte ahora mismo. A Dios no le tienes que decir que pecados has cometido, Él ya los sabe, solo tienes que aceptar que eres pecador.

Ahora acepta la invitación que el Señor Jesucristo te hace en Apocalipsis 3:20: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo". Tómale la palabra y declárate salvo, orando a Dios así: "Señor, Dios Todopoderoso, ahora creó en ti y en tu Hijo Jesucristo, a quien acepto como mi salvador, por eso te pido perdón por todos mis pecados, pues estoy arrepentido; límpiame con tu sangre y entra a vivir a mi corazón, porque yo acepto la vida eterna que Tú me regalas. También te ruego que guardes mi vida en tus manos y la uses para tu gloria, Todo esto te lo pido en el nombre del Señor Jesucristo, amén".

Si con sinceridad y honestidad has invitado al Señor a tu corazón, Él entró y ahora perteneces al reino de los cielos, porque ya te perdonó. Si mueres en la tribulación, abrirás tus ojos en cielo y verás cara a cara a Dios. Y cuando Él venga por segunda vez te resucitará con un cuerpo nuevo y eterno. ¡Felicidades por tu salvación!




Fuente: http://www.nosotros.cl


jueves, 1 de mayo de 2008

¿Cuál es tu llamamiento?



“Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de César.”
[Filipenses 4:22]


La obra evangelística del Apóstol Pablo se puede catalogar sin dudarlo como la más grande obra para Dios que haya hecho un hombre de carne y sangre.


Digamos que Pablo (antes Saulo de Tarso) fue el más grande de los teólogos, el más grande de los misioneros, el más grande de los evangelistas y el más connotado hombre de fe del Nuevo Testamento, por no decir que fue el hombre que más usó el Señor para su silencioso propósito de llevar el mensaje a los hombres de raza no judía.


Pero aparte de todo esto, Pablo en realidad fue también uno de los hombres que más sufrió físicamente por causa del Evangelio, y de hecho esto le fue profetizado por el mismo Jesucristo:


[Hechos 9:15-16]

“El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;
porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.”


Y así fue en realidad.


Si quisiéramos hacer un resumen rápido de lo que Pablo hizo, tendríamos a vuelo de pájaro:


1) Sus grandes viajes misioneros.


2) El gigantesco trabajo de plantar iglesias.


3) Penetrar el desconocido mundo de los gentiles.


4) Prisiones y sufrimiento por el evangelio.


Pero la vida de Pablo después de su conversión no fue como miel sobre hojuelas. Pablo, el constructor sabio, aquel al que había seleccionado el Espíritu Santo para servir de ejemplo a los cristianos gentiles experimentó también la decepción después de convertido.


Vamos a ver esto por partes:


Primero: Pablo tuvo que someterse a un período de intensa preparación por parte del Espíritu Santo, durante el cual se vio sometido a las más rigurosas pruebas que ha tenido que soportar ningún ser humano.


Segundo: Fue enviado a su ciudad natal para vivir en ella como un desconocido durante siete años, hasta que aprendió la gran lección que el Espíritu Santo intenta enseñar a cada cristiano y sin la cual ninguno de nosotros puede ser efectivo para Dios. Esto lo dicta nuestro Señor mismo:


[Juan 12:24]

"De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto."


Tercero: Al seguir la carrera del apóstol Pablo, descubrimos que al igual que nos sucedió a cada uno de nosotros, apenas haber nacido en Cristo, él no lo entendió del todo. Pablo, al igual que nosotros, estaba convencido de que estaba preparado para todo y que estaba especialmente capacitado para ser la clase de instrumento que podría ser utilizado por Dios con poder para ganar a Israel para Cristo.


Sin duda se diría a sí mismo, como revela en la epístola a los Filipenses, que tenía la capacitación necesaria y la preparación adecuada. Era hebreo de nacimiento, había sido educado conforme a la ley y en el entendimiento de los hebreos, tenía la posición, era el alumno favorito del más importante de los profesores de Israel, Gamaliel, y era además fariseo por excelencia, por lo que entendía todo lo relacionado con la historia y los antecedentes hebreos.


Cuarto: Teniendo conciencia de sus propios antecedentes y capacidades, brotó en su corazón ese latido que también brota en los nuestros y acerca del cual leemos de vez en cuando en los escritos de este poderoso hombre: Ese anhelo ardiente de ser un instrumento para alcanzar a Israel para Cristo. En el capítulo noveno de Romanos dijo: "9:3 Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne. (Rom. 9:3).


Pero Dios le había dicho: "Yo no quiero que alcances a Israel, sino que deseo que te conviertas en el apóstol de los gentiles, para llevar mi nombre ante los reyes y para predicar a los gentiles sobre las inescrutables riquezas de Cristo."


Quinto: ¿Recuerdan ustedes cómo salió Pablo al desierto, dónde Dios le enseñó? Luego le envió de regreso a su hogar en Tarso. Después de haber intentado predicar a Cristo en Damasco, según la energía de su propia carne y dándose cuenta de que estaba fracasando, fue sacado de la ciudad, como si hubiera sido un criminal, teniendo que descender en una cesta por la muralla de la ciudad. Con el corazón destrozado y derrotado, encontró el camino hasta Jerusalén y pensó que al menos los apóstoles le permitirían estar con ellos, pero también ellos le dejaron de lado. Fue solo cuando Bernabé intercedió por él cuando fue aceptado por los apóstoles.


Sexto: En un reintento por hacer su propia voluntad, Pablo, entrando en el templo, se encontró al Señor que le dijo: "Vuelve a tu hogar. Vete de la ciudad porque aquí no recibirán tu testimonio. No perteneces aquí y este no es el lugar al que te he llamado. (Hechos 22:17-21).


Séptimo: En Tarso se enfrentó por fin con lo que Dios le había estado diciendo todo el tiempo, que a menos que estuviese dispuesto a morir —o renunciar— a su propia ambición de ser un apóstol en Israel, no podría ser nunca un siervo de Cristo, y cuando recibió por fin su comisión y se la tomó en serio, dijo: "Señor, iré donde tú quieres que vaya. Dondequiera que desees mandarme. Estoy dispuesto a ir. Dios le envió a Bernabé, que le tomó de la mano y le llevó a Antioquía, a una iglesia gentil, y allí comenzó el apóstol Pablo su ministerio.


Octavo: Sus legendarias prisiones. El libro de Hechos acaba con Pablo en Roma, predicando en su misma casa alquilada, encadenado de día y de noche a un guardia romano, sin poder salir, sin poder seguir adelante con la evangelización por todos los rincones de la tierra, como él deseaba ardientemente hacer en su corazón, viéndose limitado, encadenado y atado, a pesar de lo cual, como escribe a los Filipenses, siente en su corazón y tiene plena consciencia de que a pesar de estar encadenado, la palabra de Dios no lo está.


Noveno: Una de las palabras más asombrosas en toda la escritura es la que aparece aquí, al escribir Pablo a sus amigos en Filipos diciéndoles: "quiero que sepáis que las cosas que han sucedido han redundado mas bien para el adelanto del evangelio. (Fil. 1:12).


Pablo está diciendo: Mis circunstancias no han limitado nada, no han impedido que la obra de Dios siga adelante. Estos aparentes obstáculos y estas aparentes decepciones no han impedido nada, solo han servido para que el evangelio avance más. Y a continuación nos presenta dos maneras concretas de cómo estaba sucediendo esto. Una de ellas era en relación con lo mejorcito del ejército romano, que formaba la guardia especial del palacio del emperador, que estaban siendo traídos a Cristo uno por uno.


La guardia del Pretorio estaba siendo alcanzada y, como es natural, ya sabemos cómo estaba sucediendo. Estaban siendo traídos por orden del emperador y siendo encadenados al apóstol Pablo durante seis horas todos los días. ¡Pablo estaba predicando a una audiencia cautiva! Dios estaba usando al emperador para traer a sus mejores muchachos y encadenarlos al apóstol durante seis horas de instrucción sobre el evangelio cristiano. No es, pues, de sorprender que Pablo escriba al final de su epístola: "todos los santos os saludan y mayormente los que pertenecen a la casa de César. (Fil. 4:22).


Décimo: Debido a que Pablo había sido arrestado, todos los demás hermanos en la ciudad estaban ocupados predicando el evangelio, por lo que el evangelio se estaba extendiendo en Roma debido a que él estaba en la cárcel. Más incluso de lo que lo hubiera sido de haber estado Pablo en libertad.


Undécimo: Pero hay una tercera ventaja de la que el apóstol no era consciente, algo que jamás soñó que pudiese suceder. Vemos ahora, al volver la vista atrás, que la cosa más importante que jamás hizo Pablo durante toda su vida no fue predicar el evangelio y plantar iglesias, como podría haber creído, sino que el mayor de sus logros fue escribir ciertas epístolas que no habría escrito nunca a las iglesias de no haberse encontrado en prisión.


Gracias a estas epístolas, la iglesia del futuro ha recibido el ministerio, la iglesia del futuro ha sido alimentada y fortalecida durante sus 20 siglos de vida, y aún lo seguirá siendo durante el tiempo que falta para que venga Cristo a la tierra.


En fin, que todos estos sucesos están escritos en el Libro de los Hechos, y como todos sabemos, el libro de los Hechos es un libro inacabado.


El Libro de los Hechos no ha sido aún completado, sino que termina de repente. Lucas ni siquiera escribe la palabra fin o “Amén” al final del libro, sino que lo deja tal cual, abierto a los hechos que están ocurriendo en la actualidad.


No vuelve nunca a esa parte porque, como es natural, el Espíritu Santo quiso que quedase sin terminar puesto que todavía se está escribiendo.


El libro de los Hechos es el relato de las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar. ¿Ha terminado ya? Por supuesto que no, Cristo sigue aún realizando su obra en todo el mundo, ¿no es cierto?


El volumen final, digamos que se continúa escribiendo actualmente, con los hechos tuyos y míos y de otros millones como protagonistas en todo el planeta... hasta que Cristo venga y lo cierre.


Cuando este libro quede totalmente acabado y lo podamos leer en la gloria, ¿qué parte habremos representado nosotros en él?


¿Cuál es tu llamamiento, hermano?


Necesitas tener clara esta respuesta, ¡Ya!


¿Has visto estas señales?


21:25 Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;
21:26 desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.
21:27 Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.
21:28 Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.
21:29 También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.
21:30 Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.
21:31 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.
21:32 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
21:33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
21:34 Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.
21:35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
21:36 Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.

[Lucas 21: 25-36]

No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...