De
la parábola de los labradores malvados surgen dos preguntas acuciantes para
todo hijo de Dios: “¿Qué hemos hecho con el Hijo?”, y “¿Qué hemos hecho con la
Viña?”.
La parábola de los labradores de (Lucas
20:9-19) contiene una síntesis de la obra de Dios entre los judíos.
Allí encontramos cuál fue la suerte del
pueblo de Israel en su relación con Dios, y cuál fue la actitud que tuvieron en
cuanto a ser labradores de la viña de Dios.
Al juzgar la conducta que tuvo el pueblo de
Israel ante Dios, solemos ser muy severos, o bien, muy desdeñosos.
Y lo hacemos como pensando que nosotros, en
su lugar, hubiéramos actuado de una manera muy diferente con el Señor
Jesucristo.
