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miércoles, 14 de enero de 2015

De su costado





El libro de Génesis dice que cuando Dios creó a Eva, hizo caer en un sueño profundo a Adán, y mientras dormía, abrió su costado y tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Dios tomó del hombre, hizo a la mujer, y la trajo al hombre (2:21-22).

Así, lo que había sido tomado del hombre, volvió a él en forma de mujer. De lo hecho por Dios, Adán pudo entender la íntima relación que había entre él y la mujer.

La mujer no fue creada fuera de él, sino que fue creada a partir de su mismo cuerpo. Lo que volvió a él era hueso de sus huesos y carne de su carne. Eso se reflejó en el nombre que Adán le puso a su mujer: “Varona”, porque –dijo él– del “varón” fue tomada.

Miles de años después, hubo una escena similar en el Gólgota.

Los soldados se acercaron a los crucificados para quebrarle las piernas, y apurar su muerte.

Como el Señor Jesús ya estaba muerto, le eximieron de esto, y en su lugar le abrieron el costado con una lanza, “y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34).

En ese justo momento se sellaba el nacimiento de la iglesia, y el modo como habría de ser limpiada de sus pecados (1 Juan 1:7), y lavada de toda mancha (Efesios 5:25-27).

El sueño de Adán es la muerte de Cristo.

Y del costado herido del Señor Jesucristo, de ese costado bendito, el Padre tomó una costilla del postrer Adán (Cristo), e hizo la Iglesia.

¿Qué nombre será el que Cristo dio a la Iglesia, al verla ante sí presentada por el Padre?

La Biblia dice que Adán puso a Eva un nombre que era una derivación del suyo propio.

¿Será el nombre de la Iglesia algo así como Crista, o Cristiana?

Amados: Habrá un día en que todas las cosas llevarán un nombre nuevo, uno que corresponda con la verdadera naturaleza de las cosas y las personas, que correspondan con el propósito inicial de Dios y con su obra acabada en ellos (Ap. 2:17).

El apóstol Pablo, en su carta a los Efesios, cuando describe el matrimonio, dice que éste es un gran misterio, y que al hablar de matrimonio, él en verdad está hablando de Cristo y la Iglesia.

El matrimonio humano es, entonces, tan sólo una alegoría de aquel verdadero matrimonio entre Cristo y la Iglesia.

La primera expresión en el tiempo de esa unión de Cristo y la Iglesia es la unión de Adán y Eva. En el relato del Génesis podemos, entonces, conocer lo que ocurre –tal vez no a nuestros ojos, sino a los ojos de Dios– con cada matrimonio terrenal.

Podemos ver a Dios haciendo dormir a cada hombre para sacar de su costado a su mujer, para que éste, al verla, exclame maravillado: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”, para que la unidad perfecta no sea sólo cosa de la Escritura, sino una unidad de hecho, reflejada perfectamente en cada pareja.





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No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...