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lunes, 2 de marzo de 2015

Dos tipos





Hay muchas formas de clasificar a las personas en el mundo. Y cada una de ellas tiene, sin duda, una explicación y alguna utilidad.

Por ejemplo, está la clasificación entre hombres y mujeres; entre ricos y pobres, entre letrados e iletrados.

Hay sociedades separadas en castas, tan opuestas unas a otras, que nadie osaría trasponer los límites.

Cada una de las ciencias clasifica al hombre y a los grupos humanos en categorías diversas a fin de estudiarlas.

Y desde el punto de vista religioso, podemos clasificar a la humanidad según las grandes religiones, y así hablaremos de millones de creyentes de ésta, y millones de adeptos de aquella religión. Y cada uno de estos grupos religiosos diría: "nosotros vs. los demás".

Esta es la amplia variedad de la vida humana.

Sin embargo, es preciso que sepamos que, más allá de la condición humana, para Dios existen sólo dos tipos de personas.

Y sin importar en absoluto la diferenciación humana y la validez que el hombre le conceda a ella, Dios ve las cosas de un modo diferente. Para Dios hay sólo dos grandes grupos humanos.

Y no nos basamos en enseñanzas humanas, sino en el dictamen divino de Dios.

La Palabra de Dios dice: "El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida" (1 Juan 5:12).

Vemos que la diferencia aquí está establecida por la vida.

No se trata, por supuesto, de la vida biológica, pues si así fuera, entonces la clasificación sería diferente: entre los vivos y los muertos, entre los que respiran y los que dejaron de respirar.

Aquí se trata, evidentemente, de otra cosa mucho más profunda: se trata de vida y muerte espiritual.

En tal caso no se trata de respirar o no, sino de tener al Hijo de Dios, Jesucristo, o no tenerlo: eso es lo que afirma Dios mismo.

Esto significa que los que tienen esta vida, aunque estén muertos, no están muertos para Dios… y esto significa también que los que están vivos, si no tienen al Hijo de Dios, están muertos para Dios.

Y como se puede ver, el grupo de los vivos (para Dios), abarca a vivos y muertos (biológicamente)… en tanto que el de los muertos (para Dios) abarca también a vivos y muertos (biológicamente).

Hay pues una hermandad muy fuerte entre los que tienen la vida de Dios, es decir, al Hijo de Dios, sea que estén vivos o estén muertos.

Es una hermandad divina que, naturalmente, trasciende el tiempo y el espacio.

En cambio, existe una separación muy fuerte entre los que tienen la vida de Dios y los que no la tienen, aunque en la práctica estén viviendo bajo un mismo techo.

Puede haber lazos de sangre (padre-hijo; madre-hija, etc.), que no son tan fuertes como aquéllos, porque su valor es temporal y pasajero.

Y en otro lugar la Biblia dice: "El que en él cree (en el Señor Jesucristo), no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado" (Juan. 3:18).

Esto nos indica claramente la trascendencia eterna de esta separación entre vivos y muertos (espiritualmente), o sea, entre los que creen y los que no creen en el Hijo de Dios.

No mire usted las apariencias de las cosas; no se sienta usted superior a otro porque pertenece a cierto tipo,  y el otro no.

Piense más bien si está en la única clase que importa para vivir la eternidad con Dios; es decir, si usted tiene o no tiene a Jesucristo, el Hijo de Dios.

¡Bendiciones para todos!





Aguasvivas.cl

martes, 18 de diciembre de 2012

Cristo hace la diferencia





El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (1 Juan 5:12)
 


TANTO EN LO QUE RESPECTA AL VIVIR COMO AL MORIR, LO ÚNICO QUE HACE LA DIFERENCIA ES CRISTO.

TENER A CRISTO O NO TENERLO… ESO HACE LA DIFERENCIA.

PESE A LA GRAN VARIEDAD DE FACTORES QUE HACEN DIFERENTE EL VIVIR EN LA TIERRA, EL RELACIONARSE ENTRE LAS PERSONAS, SUS CARACTERÍSTICAS, CULTURA, RAZA O CLASE, TODOS LOS SERES HUMANOS TIENEN EL MISMO RASGO ESENCIAL: TODOS ESTÁN EN IGUALDAD DE CONDICIONES DELANTE DE DIOS: TODOS ESTÁN DESTITUIDOS DE SU GLORIA, ENEMISTADOS CON ÉL, ALEJADOS DE ÉL PARA SIEMPRE POR SUS PECADOS.

LA HISTORIA DEL HOMBRE COMIENZA A CAMBIAR SÓLO CUANDO HALLA A CRISTO, O CUANDO ES HALLADO POR ÉL.

EL GRAN SALTO EN LA VIDA NO ES OBTENER UN TÍTULO UNIVERSITARIO, NI RECIBIR UNA GRAN HERENCIA.

NO ES CONTRAER FELIZ MATRIMONIO, NI TENER MUCHOS HIJOS.

AUNQUE ESTAS COSAS FORMAN PARTE DEL VIVIR DICHOSO EN LA TIERRA, NO SON EL PUNTO QUE HACE LA GRAN DIFERENCIA ENTRE LOS HOMBRES A LA HORA DE VIVIR Y DE MORIR… SÓLO CRISTO HACE LA DIFERENCIA.

SIN CRISTO, UNA VIDA VIVIDA AL TOPE DE LA GRANDEZA HUMANA, AL FINAL VIENE A SER UNA MISERIA.

PODRÁ TENER VISOS DORADOS, Y UNA APARIENCIA GLORIOSA, SIN EMBARGO, ES TODA DESAZÓN Y SOBRESALTO.
SIN CRISTO, UNA VIDA PUEDE ALZARSE A LAS MAYORES ALTURAS DE LA FAMA, DE LAS RIQUEZAS, Y DE LA HONRA… SIN EMBARGO, ES SÓLO UN LARGO ALARIDO ENTRE DOS SILENCIOS, UNA LLAMARADA DE ILUSIÓN ENTRE DOS ABISMOS.

SIN CRISTO, LA MUERTE ES AÚN MÁS DRAMÁTICA… ES PASAR DEL ALARIDO AL FUEGO, Y DE LA ILUSIÓN AL HORROR.

UNA PERSONA QUE MUERE SIN CRISTO ESTÁ DESNUDA, PORQUE NO TIENE NADA CON QUÉ PRESENTARSE A DIOS.

ES POBRE PORQUE NO TIENE NINGUNA RIQUEZA CON QUÉ ENFRENTAR LOS SIGLOS VENIDEROS.

ES DESDICHADA, PUES NO TIENE NINGUNA PERSPECTIVA DE GOZO FUTURO.

TODA LA VIDA DE VANIDAD, DE TODO EL JUEGO DE APARIENCIAS QUE CONFORMA LA VIDA SOCIAL, ACABA CON EL POSTRER SUSPIRO.

NADA DE LO QUE SE ESTIMÓ HASTA AHORA COMO SUBLIME, SOPORTA LA MIRADA ESCRUTADORA DE DIOS.

TODO ES MISERIA, DESNUDEZ, Y ESPANTO.

SIN EMBARGO, CUÁN DIFERENTE ES SER DE CRISTO A LA HORA DE VIVIR.

AUNQUE NO SEA LO QUE PUDIERA LLAMARSE 'UN CAMINO DE ROSAS', TODO ES DIFERENTE.

LAS RIQUEZAS NO ENVANECEN; LA POBREZA NO DUELE.

LOS PEQUEÑOS BIENES OTORGADOS POR DIOS SON UN TESORO MAYOR… LAS PEQUEÑAS DICHAS HUMANAS, LLENAN EL CORAZÓN DE FELICIDAD.

Y LA RAZÓN DE ESTE 'PLUS' ES LA PRESENCIA DE CRISTO.

SU PRECIOSO ESPÍRITU ENDULZA LAS PENAS, Y HACE SOPORTABLE EL RIGOR DE LA VIDA.

SU BENDITA COMPAÑÍA PERMANENTE CONCEDE LA FUERZA, ENJUGA LAS LÁGRIMAS, Y SU PAZ, QUE EXCEDE A TODO CONOCIMIENTO, PONE LA NOTA DULCE EN TODAS LAS TORMENTAS.

¿Y QUÉ DIREMOS DEL 'MORIR EN CRISTO'?

TODA LA LUZ DEL CIELO DESTELLA PARA QUE EL QUE PARTE CON CRISTO… TODA LA CONSOLACIÓN DEL CIELO SE DESPLIEGA PARA LOS QUE QUEDAN CON CRISTO.

EL CAPÍTULO MÁS TRISTE DE LA HISTORIA SE CIERRA (PORQUE LA VIDA HUMANA, COMPARADA CON LA CELESTIAL, ES SÓLO UN 'VALLE DE LÁGRIMAS'), Y COMIENZA UNA NUEVA, MUCHO MÁS DICHOSA.

LA VERDADERA VIDA, LA VIDA ETERNA, SIN TRAZAS DE DEBILIDAD Y DESHONRA, COMIENZA A SER VIVIDA DE VERDAD.

MORIR EN CRISTO ES LA DICHA MAYOR, LA VERDADERA RIQUEZA, EL DESCANSO DE TODOS LOS TRABAJOS Y AFANES.

¡BIENAVENTURADOS LOS HOMBRES Y MUJERES QUE MUEREN ASÍ!

¡DIOS TE BENDIGA!



Aguasvivas.cl

No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...