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sábado, 15 de agosto de 2015

La puerta de las ovejas



"Yo soy la puerta de las ovejas"
(Juan 10:7).



Después de haber curado al ciego de nacimiento, Jesús habla a los judíos sobre el Buen Pastor. Él es el Buen Pastor, el Buen Pastor conoce sus ovejas y ellas lo conocen; y por no creer ellos en él, mostraban que no eran de sus ovejas.

Con esto Jesús mostraba también su corazón, que incluía a todos sus discípulos, y no sólo a los judíos, como ovejas que no tenían pastor (Mar. 6:34).

Son muchas las enseñanzas del Señor en este capítulo 10 de Juan, pero en esta oportunidad quisiéramos destacar dos de ellas.

La primera es la restauración de la puerta de las ovejas del antiguo templo de Israel como figura de la Casa de Dios, de la iglesia del Dios vivo; y en segundo lugar su aspecto práctico.


lunes, 3 de agosto de 2015

De truenos a silbos apacibles





Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois.
(Lucas 9: 54-55)



La figura y el genio de los apóstoles Juan y Jacobo queda muy en evidencia en este pasaje de Lucas 9.

La Biblia dice que los samaritanos no quieren recibir al Señor Jesús. Entonces ellos sugieren hacer lo mismo que hizo Elías con los enviados del rey Ocozías, es decir, hacer llover fuego del cielo para consumirlos.

Estos dos discípulos, como buenos judíos, conocían muy bien la historia nacional, y en ella ocupaba un importante lugar el profeta Elías. El mismo que había hecho llover fuego sobre los sacrificios en aquella memorable tarde ante los profetas de Baal.

Juan y Jacobo debían sentirse impresionados por las antiguas hazañas de Elías, y ahora ellos quieren realizar su sueño de emularlas. ¿Y quién mejor que su Maestro para hacerlo?

Amados: esto no es de sorprender en Juan y Jacobo.

El Señor mismo, conociéndolos mejor que nadie, los había bautizado como "Boanerges", los hijos del trueno.

martes, 28 de julio de 2015

¡Todo comienza en Dios!



Toda obra de Dios comienza en Dios.

De esto, una de las pruebas más elocuentes es la restauración del templo en Jerusalén luego de la cautividad babilónica.

"Despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia" (Esdras 1:1).

Este es el comienzo de la obra de restauración. Un rey gentil, pagano, muerto en delitos y pecados, es tocado por la mano de Dios para que dé inicio a esta magnífica obra.

¿Qué es Ciro sin ese toque de Dios en su espíritu?

¿Qué es Jerusalén y su templo sino ruinas y desolación?  Un silencio sepulcral, un aullar de fieras, es todo lo que hay.


sábado, 25 de julio de 2015

Enderezando



"Los caminos torcidos serán enderezados"
 (Lucas 3:5).


El camino de la justicia, es decir, el camino de Dios, es un camino recto.

Es la senda derecha que tenemos que hacer para nuestros pies.

¿Qué son los camino torcidos?

Los caminos torcidos son aquellos en que los accesos a Dios están cerrados.

Si nosotros leemos Marcos 7 encontramos allí una serie de elementos que los fariseos y saduceos hipócritas habían levantado para impedir que los hombres pudiesen acercarse libremente a Dios.

Ellos habían torcido el camino derecho del Señor.

¿Qué es lo que enseñaban ellos?

lunes, 20 de julio de 2015

Dios usará algo de lo que tienes





Moisés había nacido para servir a Dios. Pero a la edad de 80 años, él aún no sabía cómo.

Cuando tenía 40, pensó que debía servir a su manera. Entonces, defendiendo a uno de sus hermanos, mató a un egipcio y como consecuencia tuvo que huir al desierto.

¡Dios le estaba preparando el camino!

En ocasiones ponemos énfasis en nuestra edad para servir, o a veces en el cuándo y en el cómo. Otras, pensamos que somos muy jóvenes o muy mayores para la Obra. Pero la Biblia nos enseña que no hay edad para servir al Altísimo cuando Él nos llama.

(Éxo. 3: 1-2) Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.

Moisés ya era pastor de ovejas. Lo había hecho por 40 largos años.

Pero estas ovejas no eran de Dios, eran de su suegro.


domingo, 19 de julio de 2015

Dios dice Sí, nosotros decimos no.





La Palabra de Dios es portentosa. Siempre hallamos en lo más sencillo grandes enseñanzas.

En lo que parece que no hay nada, encontramos de repente un diamante que nos cala. Así es la misericordia de Dios. Así trabaja.

Sabemos que Abraham recibió un llamado directo de Dios, pero Abraham a su vez llamó a Lot con un llamado indirecto. Aunque nadie puede llamar a otro si Dios no está en el llamamiento.

Así, Abraham quiso hacer partícipe a su sobrino de las buenas nuevas, aunque de momento él no supiese a dónde iba ni lo que habría de suceder con su vida.

Esa es la fe, y por eso Abraham es el padre de la fe, porque se atrevió a creerle a Dios.

De lo que queremos hablar hoy es de un contraste. Y decimos contraste porque Lot vio con sus propios ojos cómo Dios bendijo a Abraham desde que dejó su tierra y su parentela, en obediencia.


jueves, 16 de julio de 2015

El hospital de Betesda.



Alguien me contó acerca de un evangelista que, habiendo ido a un hospital con la intención de orar por los enfermos, no se le permitió la entrada.

Entonces, creyendo que Dios haría milagros en mucha gente enferma, oró por horas alrededor del hospital. Puso sus manos sobre las paredes e invocó el nombre de Jesús, rogando que el Señor sanara a muchos de los que yacían en camas dentro de las instalaciones.

Lo sorprendente es que aquél día fue dada de alta más de la mitad de los pacientes que estaban ingresados.

La historia que narra la Biblia en (Juan 5: 1-16) es la de un hospital: el hospital de Betesda. Un hospital al aire libre ubicado junto a un estanque.

Sorprende la visión de este hospital con tanta gente enferma, y sorprende que todos pertenecieran al pueblo escogido de Dios. ¿Por qué?

La Palabra dice que “había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén” (v,1). ¡Pero el Señor se encuentra en Jerusalén con un hospital!


miércoles, 15 de julio de 2015

¿Cómo salva Dios?





El Señor nos muestra detalles extraordinarios en las cosas que sucedieron en el desierto, justo “en el camino que desciende de Jerusalén a Gaza”. (Hch. 8: 1)

1) Vemos por supuesto el poder de Dios en primer lugar para guiar el Evangelio de Jesucristo al pecador.

2) Vemos cómo decide Dios a quién salvar y el modo de salvarlo.

3) Vemos que los siervos son usados por el Espíritu Santo justo para este propósito cuando hay obediencia.

4) Vemos que Dios no hace acepción de personas y que Él es Soberano para salvar a quien quiere.

martes, 14 de julio de 2015

El Verdadero Pan de Vida



Todos sabemos cuán bueno es el pan, más cuando el panadero se esmera en su elaboración.

Por ello el pan artesanal siempre ocupará un lugar especial en el gusto de la gente, porque es amasado y decorado con las manos.

La Biblia dice que cuando el Señor Jesús estuvo en la Tierra, Él le dijo algo a los judíos que todavía retumba en los corazones que leen su deliciosa Palabra:

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. (Juan 6:35).

Cuán bueno es gustar del pan sabroso de las panaderías, pero cuán glorioso es comer el Verdadero Pan de Vida.

El señor Jesús dice: Yo soy el pan de vida. Y es Dios quien nos lo está diciendo.

¿Sabe? A lo largo de los años nos suceden tantas cosas y vivimos tantas cosas y comemos tantas cosas diferentes.

Hemos pasado hambre, hemos pasado sed, hemos vivido en los desiertos y hemos extrañado la buena comida y la buena bebida.

sábado, 11 de julio de 2015

¿Eres el Cristo, el Hijo de Dios?




Satanás le dijo al Señor Jesús: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”.

El malhechor en la cruz le dijo: “Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”.

Al unir ambas tentaciones, tenemos: “Si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios...”.

El apóstol Juan escribió casi al final de su evangelio: “Pero estas (cosas) se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (20:31).

En su primera epístola, el mismo apóstol Juan escribe: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios”, y más adelante agrega: “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (5:1, 5).

Cuando Satanás y el malhechor tentaron al Señor, lo hicieron en los dos momentos más álgidos de su vida terrena: En medio del hambre del desierto y en el dolor de la agonía sobre la cruz.


miércoles, 8 de julio de 2015

Predestinación y llamamiento





Predestinación y Llamamiento


“Y a los que predestinó, a éstos también llamó”.
(Romanos 8: 30.)



Por Charles Spurgeon.


El gran libro de los decretos de Dios está sellado herméticamente para la curiosidad del hombre. El hombre vano quisiera ser sabio; quisiera romper los siete sellos de ese gran libro y leer los misterios de la eternidad. Pero eso no puede ser. No ha llegado todavía el tiempo para que el libro sea abierto y aun entonces los sellos no habrán de ser desatados por mano mortal, sino que se dirá: “El León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos”.


“Eterno Padre, ¿quién habrá de atisbar en Tu secreta voluntad?
Nadie sino el Cordero tomará el libro, Y abrirá cada sello”.


Nadie sino Él podrá desplegar ese registro sagrado y leerlo ante el mundo que habrá sido congregado. Entonces, ¿cómo podré saber si he sido predestinado por Dios para la vida  eterna o no? Es una pregunta en la que están en juego mis intereses eternos; ¿pertenezco a ese desdichado número de personas a las que se dejará para que vivan en pecado y cosechen la debida recompensa de su iniquidad, o pertenezco a esa buena compañía de seres que, aunque han pecado, serán lavados en la sangre de Cristo y recorrerán vestidos de blanco las  calles  de  oro  del  paraíso?  Mi  corazón  no  puede  descansar mientras esa  pregunta no  reciba  una  respuesta, pues  siento  una intensa ansiedad al respecto. Me preocupa infinitamente más mi destino  eterno  que   todos   los   asuntos  temporales.  Videntes  y profetas, si ustedes lo saben, díganmelo, oh, díganme si mi nombre está registrado en ese libro de la vida. ¿Soy yo uno de aquellos que están ordenados para vida eterna, o seré dejado para que siga mis propias concupiscencias y pasiones y para que destruya mi propia alma?  ¡Oh, amigo, existe una  respuesta para  tu pregunta! No es posible abrir el libro, pero Dios mismo ha publicado muchas de sus páginas. Él no ha publicado la página en la que figuran los nombres específicos de los redimidos, pero la página del sagrado decreto en la que consta el carácter de esos redimidos ha sido publicada en Su Palabra y te será proclamada en este día. El sagrado registro escrito por la mano de Dios es publicado hoy por doquier bajo el cielo, y el que tiene oído, oiga lo que el Espíritu le dice. Oh, mi querido oyente, yo no te conozco por tu nombre, ni la Palabra de Dios te identifica por tu nombre, pero puedes leerlo si te fijas en tu carácter, y si tú has sido hecho partícipe del llamamiento que se menciona en el texto, entonces puedes concluir que   estás, sin  ningún lugar a dudas, entre los predestinados: “A los que predestinó, a éstos llamó”. Y si eres llamado, se sigue como una inferencia natural que eres predestinado.

No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...