"Yo
soy la puerta de las ovejas"
(Juan 10:7).
Después de haber curado al ciego de nacimiento, Jesús habla a los judíos sobre el Buen Pastor. Él es el Buen Pastor, el Buen Pastor conoce sus ovejas y ellas lo conocen; y por no creer ellos en él, mostraban que no eran de sus ovejas.
Con esto Jesús mostraba también
su corazón, que incluía a todos sus discípulos, y no sólo a los judíos, como
ovejas que no tenían pastor (Mar. 6:34).
Son muchas las enseñanzas
del Señor en este capítulo 10 de Juan, pero en esta oportunidad quisiéramos
destacar dos de ellas.
La primera es la
restauración de la puerta de las ovejas del antiguo templo de Israel como
figura de la Casa de Dios, de la iglesia del Dios vivo; y en segundo lugar su
aspecto práctico.










