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viernes, 3 de julio de 2015

Misericordia y no sacrificios





Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
(Mateo 9: 13)



Los hombres estamos siempre prestos para juzgarlo todo, pero estamos lejos de mirar con misericordia.

Jesús dijo que la lámpara del cuerpo son los ojos. Si nuestros ojos son buenos, todo nuestro cuerpo tendrá luz; pero si son malos, todo nuestro cuerpo será tenebroso (Mat. 6:22-23).

El juicio o la misericordia se dan de la manera como nosotros miramos: con ojos buenos o con ojos malos.

Jesús miraba siempre con misericordia, porque Él no vino al mundo para juzgar, sino para salvar lo que se había perdido: "Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" (Juan 3:17).

Vamos a ver algunos pasajes, pero vemos en toda su peregrinación el mismo mirar de misericordia, el mismo testimonio de salvación.

¿Cuál sería nuestra actitud delante del pedido de María cuando dijo a Jesús que el vino de las bodas de Caná se había terminado?

¿No sería de reprobación?


No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...