"Fiel es esta palabra y digna de toda
aceptación: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los
cuales yo soy el primero".
(1
Timoteo 1:15)
Por
Charles Spurgeon.
Supongo que el
mensaje que los siervos de Dios anuncian a la gente siempre debe llamarse
"la carga del Señor".
Cuando
antiguamente los profetas venían de parte del Señor, predicaban tales juicios y
amenazas y calamidades que sus rostros reflejaban mucha tristeza y sus
corazones pesar. Normalmente comenzaban sus mensajes anunciando: "La carga
del Señor, la carga del Señor".
Pero
ahora, nuestro mensaje no tiene esa carga. Ni amenazas ni truenos forman parte
del tema del ministro del Evangelio. ¡Sólo se habla de misericordia! El amor es
la suma y la sustancia de nuestro Evangelio: amor inmerecido, amor hacia el
primero de los pecadores.
