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martes, 9 de junio de 2015

El último gobierno mundial de los gentiles






El imperio romano revivido durante la última semana de Daniel.


1. El sueño de Nabucodonosor

Dios le dio al rey Nabucodonosor un sueño que fue interpretado por el profeta Daniel.

En el sueño vio una imagen, cuya cabeza era de oro, su pecho era de plata, el tronco de bronce, las piernas de hierro, y los dedos de barro mezclado con hierro.

Esta imagen representaba los grandes imperios de la humanidad: el oro es el reino de Babilonia; la plata, el reino de los medo-persas; el bronce, el de los griegos; el hierro, el de los romanos; y el hierro mezclado con barro será el último reinado universal que tendrá la humanidad: la resurrección del imperio romano.

El gobierno mundial se ha venido perfilando durante este presente siglo. Es el sueño de todos los gentiles: unir al mundo a través de la ciencia, el arte y la cultura. Es más: hay quienes opinan que ya está presente en el mundo

2. La semana 70 de Daniel

Es muy importante entender la profecía de Daniel respecto de las 70 semanas: “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad … Sabe, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas … y después se quitará la vida al Mesías, mas no por sí … Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda” (Dan. 9:20-27).

Desde la orden para restaurar a Jerusalén, hasta la muerte del Mesías, transcurrieron 69 semanas.

¿Por qué existe un paréntesis de la 69 a la 70 semana?

Porque en ese período, Dios interrumpe sus tratos con Israel para tener misericordia de los gentiles.

Y lo hace introduciendo en el escenario terrenal a la iglesia, cuyo origen y naturaleza es celestial.

Entre la 69 y la 70 semanas se introduce la iglesia, que ya tiene más de 2000 años en este mundo.

De acuerdo al tiempo de Dios ya estamos en los albores del cumplimiento de la semana 70 de Daniel.

“…Por otra semana”. En la última semana del predominio gentil, Dios volverá a tener misericordia de Israel, pero tan sólo del remanente.

“…Confirmará el pacto con muchos”. Este pacto se refiere al gobierno de los diez reyes, representado en los dedos de los pies. Se cree que estos son los países que configuran la Comunidad Económica Europea. De entre ellos saldrá un líder (judío) que encarnará los poderes de Satanás.

“…A la mitad de la semana hará cesar el sacrificio”. Esta mitad de semana corresponde a tres años y medio, o a 1260 días, o a “un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo”, o a 42 meses (Ap. 11:2-3; 12:6; 12:14; 13:5).

En este punto, el pueblo judío rompe relaciones con el gobierno mundial. ¿Por qué? Porque el anticristo hará cesar el sacrificio en el templo. (Esto implica que el sistema de sacrificios de animales estará en plena vigencia). Cuando esto ocurra, los judíos se desconectarán del sistema, y serán terriblemente perseguidos.

El pueblo de Israel sufrirá como nunca en la historia (Oseas 5:20). No obstante, Cuando Cristo venga a poner fin al predominio gentil (Zacarías 14:4-5), rescatará al remanente de Israel, y los defenderá del sitio que le impondrán los ejércitos del gobierno mundial.

3. Sucesos relevantes durante el gobierno mundial

Todos los anuncios de la semana setenta de Daniel están registrados en los capítulos 6 al 19 de Apocalipsis, y corresponden también a los sucesos durante el gobierno mundial. He aquí los más relevantes:

La primera resurrección con los sepulcros abiertos, seguida de la transformación, en el momento, del rapto de los creyentes vencedores que estén vivos.

Satanás será expulsado del cielo (Luc. 10:18; Apo. 12:9-11). Durante el tiempo de la iglesia, a Satanás se le ha permitido zarandear a los creyentes, tentarlos y acusarlos. Sin embargo, legalmente, ya fue juzgado y despojado de sus poderes por Cristo en su muerte y resurrección. El Señor espera que la última generación que estará en pie provoque la caída del enemigo del cielo a la tierra.

Satanás en persona se añadirá a la bestia y el falso profeta cuando éstos estén en el pleno apogeo de su reinado, componiendo así un trío de maldad. Esta trilogía odiará a los judíos, perseguirá a los creyentes tibios que no se fueron en el rapto, y le pondrá sitio a la ciudad de  Jerusalén.

La bestia, conocida también como el hombre de pecado, el inicuo, el anticristo, será el desolador, la abominación desoladora de la que habló Daniel y profetizó Jesús (Dan. 9:27 y Mat. 24:15). Será el falso Mesías de los judíos, el César del Imperio Romano, genio militar, religioso, carismático, líder de la confederación del hierro y el barro.

Semejante a lo que hizo Antíoco Epífanes en su momento, que instaló un altar pagano en el altar de la casa de Dios, es lo que hará el inicuo que se sentará en el templo de Dios y se hará pasar por Dios. Será un hombre por fuera, pero una bestia en su carácter (Dan. 7:7-8).

Los primeros tres años y medio, gobernará con diplomacia, junto a los diez reyes, buscando consensos, sin que se note su primacía.

Pero poco a poco tejerá el espacio para quedar solo al final de los primeros tres años y medio, y así enfrentar el segundo período con poderes absolutos y bestiales.

Respetará el barro de la democracia hasta cuando le convenga, pero luego quedará al descubierto, cuando ya no pueda seguir escondiendo su naturaleza de hierro. Entonces se cumplirá lo advertido por Daniel (2:43). Será el momento para mostrar la verticalidad del mando hasta el extremo de creerse y hacerse pasar por Dios.

Será la arrogancia, el engreimiento y la soberbia llevada al extremo, respaldada por la encarnación de Satanás en persona.

La bestia concentrará las características de las otras bestias que representaron los grandes imperios (Ap.13:2); por lo cual será más terrible que las primeras. La bestia estará respaldada por el poder y la autoridad de Satanás (13:2b).

Una de las funciones de la bestia será facilitar el culto a Satanás. La bestia imitará al Mesías en la muerte y resurrección en un acto público (Apo. 13:3). Se parecerá al “Cordero como inmolado” de Apocalipsis 5:6.

La población mundial rendirá culto a Satanás y a la bestia, pensando que es el liderazgo poderoso que necesita (Apo. 13:4).

La humanidad será engañada como lo fue Alemania cuando buscaba un Führer (führer significa: “gobierno de un hombre carismático”). Al igual que los grandes líderes demagogos que ha tenido el mundo, que pronunciaban discursos de varias horas, así a la bestia también se le dará que haga largos y grandes discursos (Apo. 13:5-7).

Por un lapso de cuarenta y dos meses, perseguirá y hostilizará a los santos (13:7). Estos santos son los judíos, que son los mismos de Daniel 7 y de Apocalipsis 12:17.

En ese tiempo, habrá tres grupos humanos: los gentiles, asociados al gobierno mundial; los judíos, ahora convertidos a Cristo y celosos guardadores de los mandamientos de Dios; y la iglesia rezagada, representada en la mujer que dio luz el hijo varón. De estos tres grupos, los gentiles, los más numerosos, rendirán culto a la bestia (Apo. 13:8).

Surgirá otra bestia, (Apo. 13:11), que es el falso profeta, líder del sincretismo religioso, mezcla de las principales religiones de hoy. Esta mezcla estará acorde con el espíritu de la época, el cual está operando ya.

Este líder le hará campaña a la bestia, le preparará el camino a la cumbre de la gloria humana (v. 12-14). Ostentará poderes mágicos para impresionar al mundo (v. 15).

El dinero plástico ya está operando (tarjetas de crédito); la moneda única de Europa comenzó a operar en este siglo; ya existe el acuerdo de muchas naciones para establecer un TPI (Tribunal Penal Internacional) para juzgar las violaciones de los derechos humanos en todo el mundo; varios autores afirman que el 666 (número de la Bestia en Apocalipsis 13:18) está incluido en el código de barras de todos los productos que se venden en los Supermercados; faltaría entonces aplicar este código a los seres humanos para el pleno cumplimiento de Apo. 13:16-18, donde nadie podrá comprar ni vender si no tiene tal marca.

Bastaría que los grandes bloques comerciales de nuestro tiempo, tales como la CEE, el NAFTA, el MERCOSUR, y la OMC (Organización Mundial de Comercio) llegaran a un acuerdo mínimo para un pleno control del comercio mundial, lo cual no extrañaría a nadie, con la actual idea de la globalización tan en boga.

Todo esto puede ser bueno en un principio, como promoción de los grandes anhelos de paz y prosperidad de la humanidad, pero la profecía bíblica nos asegura que el reinado mundial del Anticristo derivará en la mayor forma de opresión que la humanidad haya conocido jamás.

Ante esto, los creyentes esperamos la bendita aparición de nuestro Señor Jesucristo, quien vendrá por los que le esperan (Heb. 9:27-28).

¿Estará usted entre ellos?

Si no ha recibido al Señor Jesucristo como su Salvador, recíbalo hoy. Pronuncie la oración de fe al Padre y será librado. Es la promesa de Dios, y Dios nunca miente. Dios es la Verdad.

Altísimo Padre Santo.

Reconozco que soy un pecador y que te he ofendido. Me arrepiento de todos mis pecados. Te entrego hoy mi corazón. Entra en él y cambia mi vida. Le abro la puerta a Jesucristo, tu Hijo amado, que murió y resucitó de los muertos. Límpiame y lávame con la Sangre preciosa que Jesucristo derramó por mí en la cruz.

Cámbiame y hazme la persona que Tú quieres que sea. Gracias por escribir mi nombre en el libro de la Vida, y gracias por regalarme la vida eterna.

En el nombre de tu Hijo amado Jesucristo.

Amén.






Aguasvivas.cl

lunes, 25 de mayo de 2015

No creían en Él






Dos hermanos del Señor según la carne fueron autores de sendas epístolas del Nuevo Testamento, la de Santiago y la de Judas.

Santiago era considerado, además, en los comienzos de la iglesia en Jerusalén, una de las columnas.

Sin embargo, éstos, sus hermanos, no siempre creyeron en él.

Santiago (o Jacobo) era, al parecer, el segundo hijo de María, el que seguía del Señor. Luego venían José, Judas y Simón.

Todos ellos compartían, junto a sus padres y hermanas, las vicisitudes de una familia piadosa, pero normal.  Tan normal debió de ser, que ellos no reconocieron quién era de verdad su hermano mayor.

Cuando el Señor comienza su ministerio, ellos se desconciertan. Le acompañan en algunos de sus viajes, pero tal parece que no en calidad de discípulos (Jn. 2:12).

Y aunque María había presenciado hechos portentosos en el nacimiento de su Hijo, seguramente no era creída. Juan, el apóstol, dice de ellos: “Porque ni aún sus hermanos creían en él.” (Jn. 7:5).

Ellos asumen entonces una conducta errática. Unas veces van en su busca para traerle a casa, pensando que estaba fuera de sí (Mr. 3:21); otras le dicen en son de burla que vaya a Judea, porque “ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto” (Jn. 7:4).

El hecho de que los habitantes de Nazaret no creyeran en él era comprensible. Pero que su familia no creyera, eso sí era asombroso además de doloroso.

Por eso, el Señor resume en una sola frase toda su desazón: “No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa” (Mr. 6:4).

Entonces, el vacío que dejan sus hermanos lo ocupan, felices, todos aquellos que “hacen la voluntad de Dios” (Mr. 3:35).

Sin embargo, en algún momento luego de la muerte y resurrección del señor Jesucristo, ellos le ven tal como es, y  al fin se unen a sus discípulos (Hch. 1:14).

Entonces, Jacobo puede decir de su hermano y Señor una hermosa frase que borra todo un pasado de desprecio: “nuestro glorioso Señor Jesucristo” (Stgo. 2:1).

Y entonces Judas puede decir en su cortísima pero poderosa epístola: al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén. (Jud. 25).

Ahora el Señor Jesús es algo más que su hermano: Ahora el Señor Jesús es el Rey de Reyes y Señor de la gloria.

Ahora ellos le conocen de verdad.

¡Bendiciones para todos!





Aguasvivas.cl

miércoles, 29 de abril de 2015

La batalla de todos los días







"Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos." (Jud. 3).



En esta común salvación que disfrutamos los creyentes, somos exhortados a contender ardientemente por la fe que nos fue dada por Dios.

El objeto de nuestra fe es Cristo. En él, en el poder de su fuerza, hemos de batallar fervientemente.

Hay una guerra permanente para los que somos de Cristo, pues nuestra fe es resistida, y no podemos permanecer pasivos.

Habiendo sido salvos por la fe en el Señor Jesús, nuestros ojos espirituales han sido abiertos.

El apóstol Pablo, en su carta a los Efesios, ora para que el Padre nos dé "espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento..." (Efe. 1:17-18).

Todos sabemos que no podemos ver a Cristo si Dios no abre nuestros ojos.

El Padre otorga la gracia de ver a su Hijo en plenitud: verle en la cruz triunfando sobre la muerte, sobre el mundo y sobre el diablo; verle ascendido a los cielos victorioso, coronado de honra y de gloria.

Necesitamos ser alumbrados, necesitamos el toque de Dios en nuestros ojos.

Cuando vemos a Cristo en su obra consumada y en su gloria, podemos vivir una vida victoriosa.

En las dificultades, en las pruebas que enfrentamos a diario, iremos de victoria en victoria, porque Dios nos ha dado todo en Cristo Jesús, Señor nuestro.

La Biblia dice: "...el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios" (2 Cor. 4:4).

Pero el enemigo de nuestra fe no sólo ciega a los incrédulos, sino que además intenta opacar la fe de los que creen.

El dios de este siglo gobierna la sociedad y el sistema de este mundo, y quiere atraparnos en su corriente, quiere entretenernos para que estemos pasivos u ocupados en muchos afanes que nos aparten del propósito para el cual hemos sido llamados.

Pero a medida que nuestros ojos son alumbrados, nos afirmamos en la victoria del Señor, y el enemigo pierde terreno. Es por eso que se opone. De allí esa batalla permanente, esa contienda por la fe.

Las batallas pueden manifestarse de muchas maneras, dentro de la familia, con nuestros hijos, en nuestro matrimonio, en nuestras finanzas, y muy en especial en nuestros ministerios y nuestro servicio a Dios.

Tenemos que saber que el adversario no ataca abiertamente, sino mediante maniobras muy sutiles.

No nos dice que le sigamos a él. No, eso sería muy evidente. Nos sugiere que actuemos independientemente, que tomemos nuestras propias decisiones, que sigamos nuestros propios caminos y no el camino de Dios.

En el fondo, su sutil susurro es que no obedezcamos primeramente a Dios.

Mas la palabra de Dios nos alumbra, es lámpara a nuestros pies. "Escrito está", es el arma eficaz para acallar todo susurro del maligno.

Al que nos pretende atrapar en sus lazos, podemos declararle siempre esta verdad: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." (Gál. 2:20).

"Cristo en nosotros" es, indudablemente, la garantía de victoria en todo, y "nuestra esperanza de gloria".

¡Bendiciones para todos!





Aguasvivas.cl

martes, 28 de abril de 2015

¿Por qué no quieres salvarte?







Siempre ha habido tragedias.

Siempre ha habido terremotos, muertos por millares, desaparecidos, personas ahogadas en los mares del mundo. Siempre ha habido desastres.

Desde que el mundo es mundo se ha visto la tragedia, los desastres, las cosas inexplicables.

Pero hoy, en este tiempo, hay una diferencia particular. Hoy notamos que las tragedias aumentan, que los desastres son cada vez más devastadores, que la maldad aumenta, que la sangre que se derrama por causa de la violencia del hombre por toda la tierra es brutalmente irracional.

La gente ya no vive en paz.  Ya no tienen paz interior.

Hay algo que les hace sentir miedo en su corazón. Lo sienten en lo más profundo. No duermen bien, y cuando se levantan, están alterados y temerosos, como si algo inexplicable fuese a suceder de repente, sin esperarlo. Pero no saben qué es.

Todo esto es algo que mucha gente no puede entender, o no lo quiere creer si alguien se lo dijese.

A pesar de que el mundo aún sigue dando vueltas y la gente sigue en su rutina, y muchos beben, y muchos bailan, y otros se casan y se dan en casamiento, y muchos otros blasfeman, ya nada es igual en esta Tierra.

El tiempo del fin está cerca. Y la Biblia habla precisamente de esto.

(1 Tim. 3: 1-5) También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

¿Es todo esto cierto en la actualidad? ¡Por supuesto que sí!

Y la Palabra de Dios dice algo muy importante en este texto; nos dice que esto ocurriría en los postreros días, es decir, en los últimos días de este mundo.

Jesucristo, el Hijo de Dios nos advierte también lo mismo.

(Luc. 17: 24-37) 24 Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día. 25 Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación. 26 Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. 27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. 28 Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29 mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. 30 Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. 31 En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. 32 Acordaos de la mujer de Lot. 33 Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará. 34 Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. 35 Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. 36 Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado. 37 Y respondiendo, le dijeron: ¿Dónde, Señor? Él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.

El Señor Dios siempre ha advertido al hombre acerca de lo que viene, para que se salve. 

El Señor Jesucristo habló claramente acerca de las señales antes del fin. Eso podemos leerlo en su Palabra.

(Luc. 21: 25-33) Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; 26 desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. 27 Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. 28 Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. 29 También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. 30 Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. 31 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. 32 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Hoy que hemos visto ya tantas señales en el mundo, en nuestro tiempo, es hora de reaccionar.

Si tú que estás leyendo esto, aún no has recibido al Señor Jesucristo como tu Salvador, no esperes más. En cualquier momento puede venir el desastre, y ya no habrá ocasión de hacerlo, ni siquiera de intentarlo.

Recíbelo ahora mismo; no esperes más.

Te invito a hacer la oración de fe al Padre Eterno, para que alcances misericordia por la fe, venga lo que venga, pase lo que pase.

(Rom. 10: 8-11) Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: 9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

Entonces, suceda lo que suceda, no importa qué sea, tú no serás avergonzado, sino que serás guardado. Lo dice Dios, y es imposible que Dios mienta.

Tan sólo créelo. eleva tu oración al Padre ahora mismo. No esperes más.

El Señor Jesucristo por eso mismo vino al mundo. Él vino para salvarte del desastre. Él vino para darte vida eterna.

¿A qué estás esperando? Eleva ya la oración y sálvate.

Altísimo Padre Santo.

Reconozco que soy un pecador y que te he ofendido. Me arrepiento de todos mis pecados. Renuncio a mi justicia propia y te entrego hoy mi corazón. Cambia mi vida Señor. Le abro la puerta a Jesucristo, tu Hijo amado, que murió y resucitó de los muertos para salvarme. Límpiame y lávame con la Sangre preciosa que Jesucristo derramó por mí en la cruz del calvario. Cámbiame y hazme la persona que Tú quieres que sea de hoy en adelante. Gracias por escribir mi nombre en el libro de la Vida, y gracias por regalarme la vida eterna.

En el nombre de tu Hijo amado Jesucristo.

Amén.


No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...