"Dios,
habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres
por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien
constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo"
(Heb. 1:1-2).
La
Biblia dice que cuando Abraham oyó con fe las palabras de Dios tocante a su
descendencia fue contado como justo (Gén. 15:5-6; Gál. 3:5-6).
Por la palabra de Dios, el oír de Abraham
fue despertado y produjo fe en su corazón. Y por esa fe fue declarado justo.
Ahora bien, ¿cuál es la palabra de Dios que
hemos de creer nosotros, en una época tan diferente de aquella en la que
Abraham vivió?
Nosotros no tenemos una palabra de Dios
tocante a nuestra descendencia, ni tampoco tenemos una palabra de Dios acerca
de un sistema de sacrificios expiatorios, como el del tiempo de Moisés.
La palabra de Dios para nosotros hoy tiene
que ver con el sacrificio de su Hijo Jesucristo.
