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lunes, 13 de abril de 2015

La Gracia interminable







En la magistral exposición de Romanos, la gracia aparece mencionada en varias ocasiones: Una vez en el capítulo 3, dos en el capítulo 4, seis en el capítulo 5, y tres en el capítulo 6.

Si pudiésemos trazar una línea entre el antes y el después de la salvación, y observásemos cuándo necesitamos más de la gracia, nos llevaremos una sorpresa al constatar que no es antes, sino después cuando más la necesitamos.

Es por eso que las menciones de esta hermosa Palabra aumentan hacia el capítulo 5 y 6 del Libro de Romanos.

Para convertirnos necesitamos la gracia de Dios, sin duda alguna, porque en la abundancia de nuestro pecado, sobreabundó la gracia de Dios para salvarnos.

Y cuando llegamos al Señor, estábamos insolventes, miserables, y la gracia nos favoreció sin pedirnos nada a cambio. Todo eso es la maravillosa gracia de Dios antes de la salvación.

Pero es asombroso descubrir que la gracia es aún más abundante después de que ya fuimos salvos.

Romanos nos dice que "por la fe tenemos entrada a esta gracia en la cual estamos firmes" (5:2). Es decir, hoy, siendo ya salvos, estamos en la gracia, y por ella estamos firmes.

El objetivo de la gracia para nosotros ahora en nuestra presente condición, es que ella "reine por la justicia" (5:21), y de este modo, los que la reciben abundantemente "reinarán en vida" (5:17).

Esto debe convencernos de que, si hemos de vivir una vida cristiana normal, el propósito de Dios es que dependamos más de la gracia de Dios que de nosotros mismos.

Claro, dicho esto así, parece una perogrullada; pero no lo es en absoluto.

Si todos nosotros hiciésemos un recuento de las cosas que hacemos cada día sin depender de la gracia de Dios, quedaríamos espantados.

Entonces nos daríamos cuenta que la gracia es un mero slogan, una bella doctrina para los días de reunión. Nos daríamos cuenta que hacemos casi todas las cosas por nuestras fuerza, o astucia o capacidad, pero no dependiendo totalmente de los recursos divinos.

El ejemplo del Señor Jesucristo, dependiendo del Padre para cada cosa, como nos lo muestra el evangelio de Juan, nos parece casi ridículo.

¿Cómo una persona como Jesús podía ser tan "inútil" en sí mismo?

¿Cómo no podía tomar sus propias decisiones, y echar mano a sus propios recursos?

¿Cómo no iba a poder hablar, enseñar, hacer cosas sin consultar por cada una de ellas al Padre?

Pero esa dependencia del Señor en todas las cosas que hacemos, es la actitud que el apóstol Pablo espera de nosotros cuando nos habla tan recurrentemente de la gracia de Dios.

Depender de Dios es depender de la gracia de Dios, es decir, de sus recursos, instrucciones, voluntad, y palabra.

El hacerlo, nos pondría en una expectante situación de ver milagros cada día; de vivir con la certeza de que Él estaría involucrado aun en las más pequeñas cosas que llevamos a cabo.

Entonces abriríamos las puertas para que lo divino entrara en el ámbito de lo doméstico, del agitado vivir nuestro de cada día.

Entonces caminaríamos, por fin, como sostenidos por una Mano invisible, todopoderosa, sin necesidad de echar mano a lo nuestro.

¡Bendiciones para todos!





Aguasvivas.cl

jueves, 27 de diciembre de 2012

La Gran Batalla de Armagedón






La Gran Batalla de Armagedón

Esta batalla será la más grande y terrible en toda la historia de la humanidad. Todos los países del mundo estarán peleando en grandes bloques de aliados; los reyes del oriente y sus aliados, contra los ejércitos del anticristo y sus aliados. Todos tendrán el propósito de exterminar a Israel y adueñarse de su territorio. Eso pensarán, pero el diablo los hace pelear con el único fin de que toda la humanidad se extinga; Que nadie quede vivo.


Dice Apocalipsis 16:14 y 16: "Pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón".
Cuando están en el peor momento del conflicto, el Señor Jesucristo aparece en el cielo cumpliendo la promesa de su...

SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

La cual anunció muchas veces a través de la Biblia. Él dijo que en su segunda venida todo ojo lo vería. Apocalipsis 1:7 "He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén".

En muchas ocasiones, durante la gran tribulación, antes de la Segunda venida del Señor Jesucristo a la tierra, el diablo y sus ángeles (demonios), esparcirán rumores, diciendo que el Cristo ya vino. 

Usarán trucos y engaños para hacer caer a los creyentes y salgan de sus escondites, los apresen y los maten. Por esta razón el Señor dijo en Mateo 24:23-26: "Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí esta el Cristo, o mirad, allí esta, no lo creáis. Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, esta en el desierto, no salgáis, o mirad, está en los aposentos, no lo creáis":

No lo olviden; estos rumores solo son trampas para matar a los que no adoran al anticristo. ¡NO SE DEJEN ENGAÑAR! Pues la segunda venida del Mesías será tal como Él la anunció, TOTALMENTE VISIBLE, todo ojo le verá. Así lo dice claramente Jesucristo en Mateo 24:27: "Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre".

Recuerden: Todo ojo le verá. Él vendrá con gran gloria, seguido de los ejércitos celestiales; compuesto de ángeles y de todos los creyentes arrebatados siete años antes. Estos con sus cuerpos glorificados, transformados y eternos.

La segunda venida de Cristo será portentosa, espectacular, impactante y visible a escala mundial. No habrá ser humano que no lo vea y todos lo reconocerán como Jesús, el Cristo. Los que lo traspasaron, todos los judíos. Y todos los linajes de la tierra, pequeños y grandes, reyes, gobernantes y todo ser humano de todas las naciones del mundo, sin excepción, lo verán reconocerán que es Jesús, el Cristo, que murió en la cruz del Calvario y tres días después resucitó conforme a las Escrituras. Y aun sabiendo que Él es el Cristo, muchos lo rechazarán, pero muchos doblarán sus rodillas arrepentidos ante Él, y lo adorarán y Él les dará vida eterna. Solo los que tengan la marca de la bestia y la adoran, pagarán su rechazo en el lago que arde con fuego y azufre.

Cuando todos los ejércitos que están en guerra, vean al Señor Jesucristo venir con las nubes, con gran gloria, en ese momento se olvidarán de la batalla y todos apuntarán sus armas contra el Señor y su ejército,

Apocalipsis 19:19: "Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército". Pero serán destruidos con la espada que sale de boca del que monta el caballo, el Señor Jesucristo.

Apocalipsis 19:13-15: "Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso".

Esta es la gloriosa segunda venida de Cristo visible a la tierra. Con su presencia termina la gran tribulación, acaba con la maldad y lanza al anticristo y al falso profeta al lago que arde con fuego y azufre, y todos sus seguidores mueren.

Apocalipsis 19:20-21: "Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos".

Además el diablo es encarcelado por mil años.

Apocalipsis 20:1-3: "Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojo al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo".
Con la victoria total del Señor Jesucristo sobre el mal, el pueblo de Israel reconoce que Jesús es el Cristo, se arrepiente y es perdonado. Zacarías 12:10: "Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito".
El pueblo judío al fin será salvo por medio del Señor Jesucristo. "Mirarán a mí, a quien traspasaron". Ese día será de gran gozo para el pueblo de Israel por su reconciliación con Dios. Los ciento cuarenta y cuatro mil judíos sellados se convertirán en la escolta personal del Salvador. Con este evento glorioso para el pueblo de Israel y la segunda venida del Mesías, se inicia...

EL MILENIO

Este es un periodo de mil años de paz verdadera sobre la tierra. Cristo esta reinando con equidad y justicia. La maldad ya no existe. El ambiente es santo en todo el mundo. El diablo y sus demonios están atados en el abismo, no pueden hacer ningún daño a los hombres.

El mundo será como lo describe el profeta Isaías 11:6-9: "Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia domestica andarán juntos, y un niño los pastoreará.

La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No habrá mal ni dañarán en todo mi santo monte; por que la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar". Jesús reina, Él es la paz.

Todo ser humano busca la paz, pero no la halla. El que conoce a Jesucristo, este tiene paz. Amigo lector, si tú no tienes la paz de Cristo en tu corazón es porque no has nacido de nuevo; no eres salvo todavía. Si quieres tener esa paz, debes ser salvo, acepta a Cristo como tu salvador personal, invítalo a tu corazón. Y Él te dará vida eterna. Solo arrepiéntete de tus pecados y pídele perdón a Dios, El te ama y quiere salvarte. Si lo aceptas, Él te perdonará y te salvará del lago de fuego que arde con azufre. Y así estarás a su lado eternamente. Esta es promesa de Dios. Hazla tuya.

Ahora que ya conoces todas estas cosas que con seguridad vendrán, busca a Dios. Y si ya sucedieron, entonces, te quedaste y estas siendo testigo de estos juicios. Por favor no esperes hasta el final, porque tal vez no llegues. Ahora ya sabes la verdad y no podrás decir a Dios, lo ignoraba. Él se encargará, como has leído, que todo el mundo sepa estas cosas que sucederán, o que quizá ya están pasando. Amigo, por favor cree en el Señor Jesucristo y declárate salvo por su amor y gracia.

Estas cosas se han escrito para que creas que Jesús es el Hijo de Dios; y para que creyendo tengas vida eterna en su Nombre. Bienaventurados los que sin ver creyeron, porque su fe les fue contada por justicia. Y por esa fe fueron arrebatados al cielo. ¡ Ay de aquellos que no creyeron y se quedaron, porque sufrirán la más grande y terrible de las tribulaciones, que jamás hubo sobre la tierra! ¡Bienaventurados los que lleguen al día glorioso de su segunda venida, porque verán a Dios! Estos disfrutarán de su gloria y de su eternidad.

Amado amigo, si aun no ha sucedido el arrebatamiento acepta a Cristo como tu salvador personal. Y si ya sucedió, con más razón invita a Cristo a tu corazón.
Si aún no ha sucedido y aceptas al Señor Jesucristo, serás arrebatado junto con todos los salvos y si no lo haces te quedarás durante ek período de la gran tribulación, y serás testigo de algunos juicios, o tal vez de todos los que aquí has leído, si perseveras hasta el fin.

Todos se cumplirán, porque Dios lo ha dicho y Él no miente. Él esta dispuesto y quiere salvarte ahora mismo. A Dios no le tienes que decir que pecados has cometido, Él ya los sabe, solo tienes que aceptar que eres pecador.

Ahora acepta la invitación que el Señor Jesucristo te hace en Apocalipsis 3:20: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo". Tómale la palabra y declárate salvo, orando a Dios así: "Señor, Dios Todopoderoso, ahora creó en ti y en tu Hijo Jesucristo, a quien acepto como mi salvador, por eso te pido perdón por todos mis pecados, pues estoy arrepentido; límpiame con tu sangre y entra a vivir a mi corazón, porque yo acepto la vida eterna que Tú me regalas. También te ruego que guardes mi vida en tus manos y la uses para tu gloria, Todo esto te lo pido en el nombre del Señor Jesucristo, amén".

Si con sinceridad y honestidad has invitado al Señor a tu corazón, Él entró y ahora perteneces al reino de los cielos, porque ya te perdonó. Si mueres en la tribulación, abrirás tus ojos en cielo y verás cara a cara a Dios. Y cuando Él venga por segunda vez te resucitará con un cuerpo nuevo y eterno. ¡Felicidades por tu salvación!




Fuente: http://www.nosotros.cl


viernes, 7 de marzo de 2008

He aquí, yo vengo pronto.


Acabo de visitar la página http://www.elhijodedios.com/
y miré ahí un vídeo que me hizo estremecer.

No tiene caso que les diga de qué se trata.

Si tú tienes curiosidad por saberlo, anda vé allá y míralo tú mismo. Y si no te estremeces cuando termines de verlo, entonces pregúntate si aún tienes un corazón en el pecho.


“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre. Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.”

[Mt. 24:27-28]



No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...