Moisés había nacido
para servir a Dios. Pero a la edad de 80 años, él aún no sabía cómo.
Cuando tenía 40, pensó que
debía servir a su manera. Entonces, defendiendo a uno de sus hermanos, mató a
un egipcio y como consecuencia tuvo que huir al desierto.
¡Dios le estaba preparando
el camino!
En ocasiones ponemos énfasis
en nuestra edad para servir, o a veces en el cuándo y en el cómo. Otras, pensamos
que somos muy jóvenes o muy mayores para la Obra. Pero la Biblia nos enseña que
no hay edad para servir al Altísimo cuando Él nos llama.
(Éxo. 3: 1-2) Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su
suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó
hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de
fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la
zarza no se consumía.
Moisés ya era pastor de
ovejas. Lo había hecho por 40 largos años.
Pero estas ovejas no eran
de Dios, eran de su suegro.
