martes, 31 de marzo de 2015

La controversia





TEXTO:         (MAT. 21: 23-27) Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad? 24 Respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 25 El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos entonces discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? 26 Y si decimos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. 27 Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.

ORACIÓN:    TODA LA GLORIA PARA MI SEÑOR JESUCRISTO.

La Biblia dice que el día martes por la mañana, Jesús y sus discípulos regresaron a la ciudad de Jerusalén.

Y ese dia, al pasar por la higuera que Jesús había maldecido el lunes, los discípulos se asombraron al ver cuán rápido la higuera se había secado.

(MAR. 11.20) Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. 21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.

Esta maldición es simbólica de la maldición de la nación de Israel por su falta de frutos al no aceptar a Jesús como el Mesías prometido a ellos.

Y a nosotros también nos asombra que en el año 70 después de Cristo, un tiempo relativamente corto a la muerte y resurrección del Señor Jesucristo, la antigua nación de Israel fuese totalmente destruida por los romanos.

Pero la advertencia de la higuera también sirve para nosotros, amigos, hermanos.

Si no damos frutos para Jesús, si no llevamos frutos para Dios, igual nos espera la sequía, nos espera la muerte, tal como pasó con la higuera.

L.B.D. que los líderes judíos buscan a Jesús el martes y lo encuentran en el templo... y a este día se le conoce como el “día de la confrontación o de la controversia”.

El evangelio de Mateo ofrece el más largo informe del día martes, desde el cap. 21:23 hasta el cap. 26:25.

Pero los sucesos del martes podemos resumirlos de esta manera:

PRIMERO)  LOS LÍDERES JUDÍOS CUESTIONAN LA AUTORIDAD DE JESÚS (MATEO 21:23–27) Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad? 24 Respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 25 El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos entonces discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? 26 Y si decimos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. 27 Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.

SEGUNDO)  JESÚS PREDICA EL MARTES SOBRE TRES PARÁBOLAS:

A.- LA PARÁBOLA DE LOS DOS HIJOS (21:28–32) Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. 29 Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. 30 Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. 32 Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.

B.- LA PARÁBOLA DE LOS LABRADORES MALVADOS (MATEO 21:33–46) Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. 34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. 35 Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. 36 Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. 37 Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. 38 Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. 39 Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? 41 Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. 42 Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:
    La piedra que desecharon los edificadores,
    Ha venido a ser cabeza del ángulo.
    El Señor ha hecho esto,
    Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?
43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.
44 Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. 45 Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos. 46 Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque éste le tenía por profeta.

C.- LA PARÁBOLA DE LA FIESTA DE BODAS (MATEO 22: 1–14).  Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: 2 El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; 3 y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir. 4 Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. 5 Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios;
6 y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. 7 Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.
8 Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos.
9 Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. 10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. 11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. 12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.
13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

TERCERO) Los líderes judíos tratan de ponerle trampas a Jesús.

Y cada una de estas tres parábolas del Señor de Gloria compromete a los líderes judíos por no aceptarlo a Él como su Mesías Salvador.

Al contrario, ellos le rechazan abiertamente, y le hacen tres preguntas, según ellos, muy difíciles de responder:

A) LA TRAMPA ACERCA DEL PAGO DEL TRIBUTO (MATEO 22:15–22) Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra. 16 Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres. 17 Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no? 18 Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? 19 Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. 20 Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? 21 Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. 22 Oyendo esto, se maravillaron, y dejándole, se fueron.

B) LA TRAMPA ACERCA DE LA RESURRECCIÓN (MATEO 22:23–33). Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, 24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano. 25 Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano. 26 De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo.
27 Y después de todos murió también la mujer. 28 En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron? 29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.
30 Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.
31 Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: 32 Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. 33 Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina.

C) LA TRAMPA ACERCA DEL GRAN MANDAMIENTO (MATEO 22:34–40). Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. 35 Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: 36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Es el martes cuando Jesús dice lo que aparece en el capítulo 23 del libro de Mateo, una denuncia muy fuerte contra los líderes judíos.

Porque siete veces el señor les dice en su cara: “¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!”

Y esto era como la sentencia del Señor hacia aquellos que pretendían hacerse pasar como hijos de Abraham por las obras... y hasta les dice que ellos son hijos de su padre el diablo.

(JUAN 8: 43-45) ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. 45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.

Después que Jesús y sus discípulos dejan el templo, ya de regreso a Betania, Él se detiene en el monte de los olivos y da lo que se conoce como el discurso del olivar, en (Mateo 24).

Y el señor Jesús les dice a sus discípulos más parábolas en el capítulo 25, acerca de su regreso y el fin del mundo.

Finalmente, vemos a Jesús terminando el martes con estas observaciones para sus discípulos.

(MATEO 26: 1–2) Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: 2 Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.

El martes es el duodécimo día del mes de abib… de manera que pronto sería el inicio de la fiesta de la pascua.

(ÉXODO 12:6-7) DICE: Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. 7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.

Así que fue el martes cuando los líderes judíos se reunieron para conspirar acerca de cómo podrían matar a Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

La Biblia nos relata esto en (MATEO 26:3–5) Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, 4 y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. 5 Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo.

En esta reunión los líderes judíos se dan cuenta que ellos tendrán que arrestar a Jesús rápidamente.

Es así como Dios padre preparaba también su obra magna de salvación para los hombres, sin que nadie lo supiera, ni siquiera Satanás.

Porque no sólo los judíos fueron confrontados aquí, sino también el enemigo, nuestro enemigo, que habría de ser juzgado en la cruz del calvario.

Y ahí mismo, en esa cruz, nosotros los creyentes recibimos la salvación, hermanos. Por eso le damos toda la gloria al Señor Jesucristo por todo lo que hizo por nosotros.

Vamos a dar gracias a Dios por esta palabra.

En el nombre bendito de Jesús.


Amén.

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