martes, 16 de junio de 2015

Los nuevos labradores






De la parábola de los labradores malvados surgen dos preguntas acuciantes para todo hijo de Dios: “¿Qué hemos hecho con el Hijo?”, y “¿Qué hemos hecho con la Viña?”.

La parábola de los labradores de (Lucas 20:9-19) contiene una síntesis de la obra de Dios entre los judíos. 

Allí encontramos cuál fue la suerte del pueblo de Israel en su relación con Dios, y cuál fue la actitud que tuvieron en cuanto a ser labradores de la viña de Dios.

Al juzgar la conducta que tuvo el pueblo de Israel ante Dios, solemos ser muy severos, o bien, muy desdeñosos.

Y lo hacemos como pensando que nosotros, en su lugar, hubiéramos actuado de una manera muy diferente con el Señor Jesucristo.


Sin embargo, veremos que podemos estar equivocados en esta apreciación.

La parábola de los labradores malvados no sólo tenía un mensaje para los judíos en tiempos del Señor. También tiene una seria advertencia para todos los hijos de Dios hoy.

Los labradores malvados

Veamos la parábola: “Un hombre (Dios) plantó una viña (Jerusalén, Israel), la arrendó a labradores (los judíos), y se ausentó por mucho tiempo (todo el tiempo de la ley). “Y a su tiempo envió un siervo (un profeta) … volvió a enviar otro siervo (otro profeta) … volvió a enviar un tercer siervo (un tercer profeta).

(Y a cada uno de estos siervos ellos rechazaron, golpearon, afrentaron, hirieron). 

Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado (el Señor Jesucristo); quizás cuando le vean a él, le tendrán respeto”.

Mas los labradores, al verle, discutían entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid; matémosle, para que la heredad sea nuestra. Y le echaron fuera de la viña, y le mataron (le crucificaron). ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña? “Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros.

Cuando los principales judíos oyeron esta parábola de labios del Señor Jesús, ellos dijeron: ¡Dios nos libre!”.

Más abajo, en el (v, 19) dice: “…los principales sacerdotes y los escribas … comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola”.

Los judíos se sintieron interpretados por los labradores de esta parábola; sin embargo, no tuvieron la sensibilidad para reaccionar con arrepentimiento.

Ellos presintieron (al menos debieron de haber presentido) que quien estaba frente a ellos podría ser el hijo del dueño de la viña, pero no tuvieron ningún interés en averiguarlo; sólo querían quitárselo de encima.

Los judíos fariseos y todos los demás estaban demasiado cómodos disfrutando del fruto de la viña, tanto, que ellos quisieron quedarse con la heredad para siempre. 

La destrucción de esos labradores (los judíos) se produjo en el año 70 d.C. cuando el general romano Tito arrasó a Jerusalén y dispersó a la nación judía.

Los nuevos labradores

¿Qué pasó con la viña de Dios, es decir con la obra que Dios había entregado a ellos, con el testimonio que había puesto en Jerusalén?

El Señor Jesús dijo: “Y dará su viña a otros”.

En efecto, la viña fue traspasada a la iglesia…  ¡Y aquí termina la parábola! 

La iglesia, es decir, todos los creyentes en Cristo del pasado y del presente -mayormente gentiles–, son esos “otros” labradores a quienes Dios ha encargado su viña.

Y nada se dice en la parábola de qué suerte corrió la viña en manos de estos nuevos labradores. ¿Por qué?

Porque esa historia se está escribiendo todavía.

¡Nosotros, los creyentes en Cristo la estamos escribiendo!

Pero al final de este día dispensacional, de esta era -la era de la iglesia- el Señor nuevamente vendrá a tomar examen a los labradores.

Esta vez, sin embargo, las cosas serán diferente que la primera ocasión. ¿En qué? El Hijo del Dueño no vendrá con humildad, sino con poder; y los labradores, no serán los judíos, sino nosotros.

Ahora bien, en la versión Reina-Valera, esta parábola lleva por título “Los labradores malvados”.

Y es verdad: ¡los judíos fueron labradores malvados!

Pero, ¿qué título será puesto a la segunda parte de esta parábola, la que estamos escribiendo nosotros?

¿Será algo así como: “Los labradores malvados, II Parte”?

¿O será “Los labradores fieles”?

¿Diremos: ¡Dios nos libre!, como dijeron los judíos? ¡Pero vemos que ellos no fueron librados!

¡Oh, amados cristianos, este es un asunto muy serio!

Debemos preguntarnos: ¿En qué consistió la maldad de los labradores anteriores?

Los judíos del tiempo de Jesús expresaron su maldad de dos maneras:  

a)  Con respecto al hijo del dueño, a quien rechazaron y mataron.

b) Con respecto a la viña: no dieron fruto e intentaron apoderarse de ella.

Ahora bien, ¿cuál es nuestra actitud y conducta hoy frente a estos dos asuntos?

¿Qué estamos haciendo nosotros con el heredero de la viña?, y ¿qué estamos haciendo nosotros con la viña?

Nos conviene estar apercibidos, porque el día de la rendición de cuentas se acerca.

¡Bendiciones para todos!





Aguasvivas.cl


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada