En el capítulo 10 del Libro de Romanos, Pablo une la soberanía de Dios con la responsabilidad moral y la libertad del hombre, mostrándonos que la salvación es una opción de fe.
No necesitamos ascender al cielo para hacer que descienda Cristo, ni hace falta que descendamos al sepulcro para resucitarle de los muertos.
En otras palabras, si planea usted hallar su camino al cielo, lo que tendría que hacer usted sería lo siguiente: Tendría que ascender al cielo y hacer que Cristo bajase a la tierra y luego, cuando hubiera estado aquí durante un tiempo y hubiese muerto, tendría usted que descender al sepulcro, devolverle la vida y sacarle, todo ello mediante las obras que pudiera hacer usted. ¿Cómo iba usted a hacer una cosa así?
La verdad es que no podría y, además, no tiene necesidad de hacerlo. Ya ha dicho usted la palabra, que Jesús es el Señor, por lo tanto lo único que necesita hacer usted es creer en su corazón que Dios le ha resucitado de los muertos y será usted salvo.
En el capítulo once nos muestra que de la misma manera que Dios dejó de lado a Israel durante un tiempo, a fin de que su gracia pudiera hacer su obra entre los gentiles, Dios ha dejado de lado la carne, la naturaleza caída, lo que somos por naturaleza humana, para que podamos aprender lo que Dios hará por nosotros y por medio de nosotros.
Cuando admitamos abiertamente y en la práctica que sin Cristo nada podemos hacer, entonces aprenderemos que todo lo podemos en él, que nos fortalece. La fe es este proceso y nunca será diferente.
Por mucho tiempo que vivamos como cristianos, nunca conseguiremos ser mejores ni más capaces de servir a Cristo, aparte de depender sencillamente de él. Es siempre y solo Cristo obrando en nosotros lo que hace que se cumpla la voluntad del Padre.
Por lo tanto, el orgullo es nuestra mayor tentación y nuestro más cruel enemigo. Algún día hasta nuestra carne servirá a Dios por su gracia. En el día en que la creación sea liberada de su esclavitud al pecado y los hijos de Dios aparezcan con sus cuerpos resucitados, entonces incluso aquello que con anterioridad fue rechazado y maldito tendrá que cumplir las promesas y demostrar el poder de Dios.
Todo ello ha sido ilustrado por la manera de tratar Dios a Israel y eso nos lleva a la doxología al final del capítulo 11, versículo 33 del Libro de Romanos:
"¡Oh profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos!"
Habitantes del caserío colombiano de La Sierra, en el deprimido departamento de Chocó (noroeste), aseguran que tras una fuerte lluvia en la zona, de un momento a otro el líquido adquirió un tinte rojo, y según un sacerdote una bacterióloga lo certificó el jueves como sangre.
La revelación fue hecha por el sacerdote Jhony Milton Córdoba, párroco del lugar, quien dijo a periodistas que recibió los testimonios de lugareños y calificó el hecho como una posible señal de Dios para que el hombre reconsidere su forma de actuar.
"A media mañana del miércoles me llamaron desde La Sierra para avisarnos que había llovido sangre", precisó Córdoba.Agregó que aunque no pudo trasladarse hasta la comunidad, se comunicó con habitantes del lugar que le confirmaron el hecho, y señalaron que después de algunos minutos "la sangre volvió a convertirse en agua".
Sin embargo, indicó el sacerdote, los lugareños recogieron algunas muestras y las enviaron a una bacterióloga en el municipio de Bagadó, quien el jueves las sometió a un análisis con reactivos y certificó que efectivamente se trataba de sangre.
"Se ven cosas inexplicables, por eso uno no puede aventurar a dar hipótesis. Lo que estamos haciendo es esperar a que el sacerdote mande a Quibdó (capital de Chocó) la muestra del líquido", dijo por su parte el obispo de la ciudad, monseñor Fidel León Cadavid, al diario El Tiempo de Bogotá.
El otro día llegó a mis manos la historia de aquél hombre que era predicador, y que en cierta ocasión, habiendo ido a predicar la Palabra de Dios a cierta iglesia se encontró con la situación de que aquella iglesia era una congregación de poder, de presencia del Espíritu Santo, en donde Dios se manifestaba a través de milagros, sanidades y maravillas.
Vio que en en esta iglesia no faltaban las lenguas, la interpretación, la profecía y todos los dones de que habla La Biblia. Pero el predicador notó una cosa: estos creyentes guardaban el sábado y esto no le agradó al siervo de Dios.
Apenas dejó la congregación oró a Dios y decretó un ayuno personal de siete días para buscar una respuesta de Dios a esta situación, pues él había considerado en su corazón predicar de nuevo pero en contra de esta práctica de guardar el sábado.
El último día de su ayuno oyó la voz del Espíritu Santo que le decía: No prediques contra esa práctica porque la iglesia se disolverá. Déjalos así, no interfieras en mi obra. Yo los amo igual que a ti no por sus rituales sino porque creen en Mí igual que tú.
A partir de ese momento el predicador comprendió el pensamiento de Dios acerca de las divisiones denominacionales y lo que el enemigo está haciendo en estas áreas a través del ritualismo.
Y es que a Dios no le importa tu denominación, no le importa si perteneces a una iglesia que es connotada o a otra que es modesta. A Dios lo que le importa es tu fe, le importa que verdaderamente creas y que como consecuencia de ello mantengas tu santidad, le alabes, le adores, y le reconozcas como Señor de tu vida con tus actos.
Estos son los buenos frutos de los que habló el Señor Jesús.
(Juan 4: 23-24)
23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Dios está buscando verdaderos adoradores que hagan Su voluntad, no denominaciones y mucho menos el uso de rituales y esas cosas.
Haz lo bueno, adórale, alábale, reconócele como tu Señor y esto bastará para que Él esté siempre contigo.
1 Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, Pues cercano está tu nombre; Los hombres cuentan tus maravillas.
2 Al tiempo que señalaré Yo juzgaré rectamente.
3 Se arruinaban la tierra y sus moradores; Yo sostengo sus columnas. Selah
4 Dije a los insensatos: No os infatuéis; Y a los impíos: No os enorgullezcáis;
5 No hagáis alarde de vuestro poder; No habléis con cerviz erguida.
6 Porque ni de oriente ni de occidente, Ni del desierto viene el enaltecimiento.
7 Mas Dios es el juez; A éste humilla, y a aquél enaltece.
8 Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado, Lleno de mistura; y él derrama del mismo; Hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra.
1 Alabaré a Jehová con todo el corazón En la compañía y congregación de los rectos.
2 Grandes son las obras de Jehová, Buscadas de todos los que las quieren.
3 Gloria y hermosura es su obra, Y su justicia permanece para siempre.
4 Ha hecho memorables sus maravillas; Clemente y misericordioso es Jehová.
5 Ha dado alimento a los que le temen; Para siempre se acordará de su pacto.
6 El poder de sus obras manifestó a su pueblo, Dándole la heredad de las naciones.
7 Las obras de sus manos son verdad y juicio; Fieles son todos sus mandamientos,
8 Afirmados eternamente y para siempre, Hechos en verdad y en rectitud.
9 Redención ha enviado a su pueblo; Para siempre ha ordenado su pacto; Santo y temible es su nombre.
10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;(A) Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.
Jeovah, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado. — (Salmo 130:3, 4)
Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. — (2 Crónicas 7:14)
¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios .... — (Marcos 2:9-12)
A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdomado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado. — (Lucas 12:10)
—EL PODER DE CRISTO PARA SANAR EL ALMA —
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. — (Juan 10:10)
Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen. — (Hebreos 5:9)
Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro. — (Romanos 5:21)
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron; he aqui todas son hechas nuevas. — (2 Corintios 5:17)
Y todo aquel que vive y cree en mi, no morirá eternamente. ¿Crees esto? — (Juan 11:26)
Pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio. — (2 Tim. 1:10)
Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.— (2 Corintios 4:11)
—EL PODER DE CRISTO PARA SANAR EL CUERPO —
Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar. — (Lucas 5:17)
Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. — (Lucas 8:43, 44)
Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos.— (Marcos 6:56)
Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias. — (Mateo 8:16, 17)
—EL PODER PARA SANAR TODA ENFERMEDAD —
Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció. — (Mateo 8:3)
Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. — (Lucas 13:13)
En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. — (Lucas 7:21)
Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos...Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. — (Lucas 17:12 y 14)
Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre. Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía. — (Mateo 8:14, 15)
Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó. — (Lucas 22:50, 51)
—EL PODER PARA SANAR TODA CLASE DE ENFERMEDAD —
Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos.... — (Mateo 9:28-30)
Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra. — (Mateo 12:13)
Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Entonces Jesús dijo al centurión: Vé, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora. — (Mateo 8:5-7 y 13)
Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día. — (Juan 5:5 y 8, 9)
—CRISTO PUEDE SANAR TODA ENFERMEDAD —
¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia ... Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará.... — (Santiago 5:14a, 15)
Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. — (Mateo 4:23)
... y para ser sanados de sus enfermedades; y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados. Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos. — (Lucas 6:17b-19)
Y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos. — (Mateo 14:36)
Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó. — (Mateo 15:30)
Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí. — (Mateo 19:2)
—EL PODER DE CRISTO PARA ECHAR FUERA DEMONIOS —
Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. — (Mateo 17:18)
También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo. — (Lucas 4:41)
Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos. Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos. El les dijo: Id.... — (Mateo 8:28-32) Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba. — (Mateo 12:22)
—EL PODER DE CRISTO PARA LEVANTAR A LOS MUERTOS —
Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. — (Lucas 7:14, 15)
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.... Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. — (Juan 11:23-25 y 43, 44)
Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la singoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.... Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate. Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó... Y sus padres estaban atónitos.... — (Lucas 8:49 y 54, 55a, 56)
1 Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.(A)
2 Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder; Domina en medio de tus enemigos.
3 Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, En la hermosura de la santidad. Desde el seno de la aurora Tienes tú el rocío de tu juventud.
4 Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec.(B)
5 El Señor está a tu diestra; Quebrantará a los reyes en el día de su ira.
6 Juzgará entre las naciones, Las llenará de cadáveres; Quebrantará las cabezas en muchas tierras.
7 Del arroyo beberá en el camino, Por lo cual levantará la cabeza.
“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia…”
ORACIÓN:TODA LA GLORIA PARA MI SEÑOR JESUCRISTO.
INTRODUCCION:
En numerosas ocasiones he escuchado a personas que se quejan de lo que son, se quejan de su condición, se lamentan del sufrimiento que han enfrentado a lo largo de los años, se quejan del modo en que han vivido sus vidas.
Estas personas viven mal, se sienten mal, sufren, odian, experimentan frustración, perviven con malos deseos en su corazón, y algunas hasta han llegado a desear quitarse la vida en lo más íntimo de su ser.
La amargura y el desaliento han hecho morada en sus corazones y no tienen ánimos para seguir viviendo porque no encuentran en este mundo una razón verdadera para existir.
Y la mayoría de estas personas han llegado a la conclusión de que la vida no tiene sentido, sienten que vivir es un absurdo, y por dentro desearían encontrar una salida, desearían encontrar un verdadero significado que nunca encuentran.
DESARROLLO:
Estas personas que refiero comúnmente se quejan diciendo:
–Yo no escogí este tipo de vida que me tocó.
–Yo no escogí esta familia en que nací.
–Yo no escogí este lugar en donde vivo.
–Yo no escogí la pobreza que me tocó vivir.
–Yo no escogí el sufrimiento y las carencias.
Y es verdad… ninguno de nosotros tuvo oportunidad de escoger.
Porque nunca a nadie se le pregunta antes de nacer:
–¿En qué país deseas nacer?
–¿Qué clase de familia te gusta más?
–¿Quieres nacer en un hogar rico o pobre?
–¿Quieres padres ilustres o padres empobrecidos?
Pero déjame decirte algo:
Hubo alguien que sí pudo escoger todo eso antes de nacer.
Hubo alguien que sí pudo escoger cómo sería su vida.
Él escogió nacer en uno de los lugares más humildes del mundo… en un pesebre, junto con los animales, antes que escoger la mejor cama mullida de un rico palacio:
(Lc. 2:16-18) “Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. 18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.
Él escogió crecer, vivir su niñez y su adolescencia en una humilde ciudad, en Nazareth de Galilea, que era desestimada y tenida en poco por la gente:
(Jn. 1:45-46) “Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 46 Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.
Él escogió ser el hijo de un carpintero antes que el hijo de un príncipe rico de su época:
(Mt. 13:55) “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?
Pero déjame decirte otra cosa:
Él escogió todavía algo aún mayor.
Él escogió morir en la cruz por tus pecados.
Él escogió morir en la cruz y entregar su vida a los 33 años por amor a ti.
Escucha bien:
Hay cosas que tanto tú como yo no podemos escoger en la vida… porque ya vinieron así.
Pero déjame decirte algo:
Déjame decirte que en Cristo, tenemos una oportunidad para escoger.
Déjame decirte que en Cristo, Dios nos da una oportunidad de elegir.
Porque en Cristo podemos escoger la verdadera vida.
Nacemos en pecado y en muerte espiritual, eso está claro.
Y si dudas esto yo te digo: mira a tu alrededor y dime lo que ves.
Mira a tu alrededor y dime lo que percibes, dime lo que ves:
¿Ves muerte, ves pecado, ves sufrimiento, ves engaño, ves maldición, ves amarguras, ves odio, ves homicidios, ves asesinatos, ves drogadicción, ves adulterio, ves fornicación, ves miseria, ves corrupción, ves todo eso…?
Podemos caminar en esta vida solos, sin esperanza, lamentando ser lo que somos, lamentando lo mal que nos va porque no escogimos ser como somos.
Podemos caminar en esta vida quejándonos continuamente de todo lo que somos, y reclamándole a Dios por qué somos como somos.
Podemos caminar en esta vida odiándonos unos a otros, sufriendo, lacerándonos, tan solo para enfrentar un día a la muerte sin ninguna esperanza.
Y yo te pregunto:
¿Escogerás la desesperanza? ¿Escogerás la amargura? ¿Escogerás la tristeza?
¿Seguirás viviendo como vives? ¿Seguirás haciendo las mismas cosas que haces? ¿Seguirás siendo como eres?
Porque hoy Cristo te da la oportunidad para que elijas.
Sí. Tú puedes elegir hoy.
CIERRE:
Hoy tú puedes elegir, tú puedes escoger. Puedes escoger la muerte, o sea, puedes escoger seguir viviendo como vives.
O puedes escoger la vida, la vida eterna que es Cristo Jesús.
¿Qué vas a elegir hoy?
¿Elegirás camino de muerte, o elegirás camino de vida?
Cristo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Jn. 14:6)
¿Escogerás la desesperanza, la amargura y la tristeza en que vives?
¿O escogerás a Cristo, el cordero de Dios que limpia los pecados del mundo?
¿Qué vas a elegir hoy?
Ya lo sabes: si decides seguir viviendo como vives estarás escogiendo la muerte eterna.
Mas si escoges a Cristo, tendrás vida, y la tendrás en abundancia.
Cristo dijo:
“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. (Jn. 10:9-10)
¿Qué vas a elegir hoy?
Recibe ahora mismo la salvación y la vida eterna que Cristo te ofrece, y deja de sufrir.
Cristo te dice hoy:
“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia…”
¿Qué harás con tu vida? ¿Qué vas a elegir hoy?
Escoge la vida. Escoge a Cristo.
No importa la situación en que te encuentres, no importa como te sientas, no importa si estás triste, si estás desesperanzado, si tienes deseos de llorar… no importa cómo te sientas.
Dios está al pendiente de todo lo que tú eres, Él te ama, él quiere regalarte la vida eterna por la fe en Cristo Jesús.
Isaías 55:3 dice: “Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno…”
Escoge la vida, ven a Jesús y vivirás eternamente.
Sólo pronuncia esta oración ahí mismo donde te encuentras, en voz audible, y dile a Dios:
Padre Santo:
Reconozco que soy un pecador y que te he ofendido. Me arrepiento de todos mis pecados. Te entrego hoy mi corazón. Entra en él y cambia mi vida. Le abro la puerta a Jesucristo, tu Hijo amado. Límpiame y lávame con la Sangre preciosa que Jesucristo derramó por mí en la cruz. Cámbiame y hazme la persona que Tú quieres que sea. Gracias por escribir mi nombre en el libro de la Vida, ygracias por regalarme la vida eterna.