jueves, 30 de abril de 2015

El tiempo se acaba






El tiempo se acaba.  ¿Cuáles son nuestras esperanzas para el futuro?

Es tiempo de que los hombres busquen una respuesta a esta fundamental pregunta.

Escudriñemos la Palabra de Dios para ver qué dice con respecto al destino humano. Solamente allí podremos encontrar la respuesta a todas las interrogantes acerca de nuestro futuro.

1. ¿Es posible que sepamos exactamente el día, el mes o el año de la venida de Jesucristo a este mundo?

ESTÁ ESCRITO:
“Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”
(Mateo 24:36).

“No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”
(Mateo 4:4).

2. ¿Cuáles son las señales que el Señor Jesús dice que anunciarían su venida?

ESTÁ ESCRITO:
“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá
terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos
(Marcos 13:8).

3. ¿Qué otras señales serán vistas?

ESTÁ ESCRITO:
“Y en la tierra angustia de las gentes… desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra” (Lucas 21:25, 26).

4. ¿Cómo nos anuncia la venida de Jesús las condiciones sociales del mundo?

ESTÁ ESCRITO:
“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno”
(2 Timoteo 3:1-3).

5. ¿Cuál será la condición espiritual de muchos profesos cristianos en los últimos días?

ESTÁ ESCRITO:
“Porque habrá hombres amadores de sí mismos. . . que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella”
(2 Timoteo 3:2, 5).

6. En el plano internacional, ¿cuál será la condición del mundo justamente antes de la segunda venida de Cristo?

ESTÁ ESCRITO:
“Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy
(Joel 3:9, 10).

7. ¿Tiene el aumento de la ciencia algo que ver con el tiempo del fin?

ESTÁ ESCRITO:
“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará(Daniel 12:4).

8. Antes de que Jesús venga por segunda vez, ¿qué mensaje tendrá que ser dado a conocer a todo el mundo?

ESTÁ ESCRITO:
“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”
(Mateo 24:14).

9. Al ver cumplirse todas estas señales, ¿qué debemos saber y hacer?

ESTÁ ESCRITO:
 “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca
(Lucas 21:27, 28).

10. Se aproxima el tiempo del fin. ¿Qué debemos hacer para estar listos para aquel gran día?

ESTÁ ESCRITO:
Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”
(Lucas 21:36).

Mirando hacia la hora final, el apóstol Pedro ofreció un sano consejo a todos los que vivieran en estos días extraordinarios:

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!  Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas,procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz”
(2 Pedro 3:10-14).

¿Cómo podemos seguir estas recomendaciones escritas para todos nosotros en la Biblia?

Tenemos que poner nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, que vino a morir y a derramar su preciosa Sangre por todos los pecadores que crean en Él.

Amigos, amigas, el tiempo se acaba.

Hace algunos años, Sean Sellers, de 16 años de edad y un compañero, asesinaron a un empleado de un comercio.

El joven Sean describe su asesinato con estas palabras: “No tomamos dinero. No tomamos mercancía. Simplemente quitamos la vida de un hombre inocente, para Satán”.

El asesino de 16 años no era siquiera un sospechoso en el caso. Lo fue seis meses más tarde, cuando mató a sus padres.

El joven estaba enojado con su madre y practicó con anticipación un rito oculto, explicando, “No había nada más que un odio frío en mí”.

Sean Sellers fue el hombre más joven en Oklahoma en la fila de los condenados a muerte hasta que fue ejecutado por inyección letal.

Si has estado leyendo las noticias por internet y lo que ocurre en tu país, te has dado cuenta que el mundo está lleno de violencia, odio, corrupción, tragedias, homicidios, maldad en grado sumo.

El mundo actual es un mundo salvaje y sin leyes, que no conoce límites.

Hace mucho tiempo, el Señor Jesús se sentó en una colina con sus discípulos y predijo un tiempo como este.

Los discípulos le preguntaron en forma privada: “¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
(Mateo 24:3).

Entonces el Señor pronosticó la destrucción de Jerusalén y delineó con claridad las señales que precederán a su venida. Los eventos que condujeron a la destrucción de Jerusalén también estarían presentes en el tiempo del fin, pero en una escala mucho mayor, antes del regreso de Jesús.

Es maravilloso cuando comparamos las predicciones de Jesús en Mateo 24 con las predicciones del libro de Apocalipsis. Esta comparación nos provee un cuadro preciso sobre nuestros días.

Y es acerca de nuestro tiempo que habló Jesús. Por dos mil años, las palabras que Jesús habló en aquella colina en Jerusalén han sido preservadas en el Evangelio de Mateo para que pudiésemos ver como los eventos de nuestro tiempo señalan el tiempo del fin.

Señales claras y específicas precederían el evento culminante de los siglos, la segunda venida de Cristo.

¿Cuáles son las señales de las cuales Cristo habló? Jesús predijo en (Mateo 24:5) que “Vendrán muchos en mi nombre, diciendo: yo soy el Cristo; y a muchos engañarán”.

Miles de personas, en su búsqueda de certezas, se vuelven hacia las sectas, hacia falsos cristos y falsos profetas, los cuales reclutan a muchos para que los sigan a ellos, menos a Jesús.

El Señor Jesús lo advirtió en (Mateo 24:24): “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios”.

El enemigo desatará su poder engañoso para tomar cautivas las mentes de hombres y mujeres. Las religiones falsas han aumentado de una manera fenomenal.

Las sectas reclutan a aquellos que andan buscando cosas nuevas, nuevas emociones. La secta Puertas del Cielo produjo un video de despedida y después muchos se quitaron la vida. Jim Jones, del Templo del Pueblo, condujo a casi mil seguidores a la muerte en las selvas de Guyana; les hizo beber agua con cianuro.

David Koresh condujo a sus seguidores a una feroz muerte en Waco, Texas. Ni hablar de la Secta Suiza cuyos miembros se incineraron a sí mismos hasta morir, o la Secta Japonesa planificando ataques con gases nerviosos en los trenes subterráneos de Japón.

Hay sectas que creen en la existencia de OVNIs, sectas satánicas, sectas de la Nueva Era, sectas orientales.

Y las Sagradas Escrituras predicen todo eso. Un poderoso y falso movimiento justo antes de la Venida de Cristo.

Miles de periódicos en Estados Unidos tienen una columna sobre astrología. Hoy marcan un número de teléfono, o una clave, y los psíquicos le dicen a la gente “su futuro”.

Oprime en los sitios de Internet y serás guiado por la numerología, cartas del tarot e interpretaciones de sueños. El diablo está quitando todas las señales de alto en estos últimos días.

Pero Dios nunca es tomado por sorpresa. Él nos lo advierte en su Libro.

En (Mateo 24:6, 7), Jesús dice, “Y oiréis de guerras y rumores de guerras… Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino”.

El Siglo 20 fue escenario de la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea, la Guerra de Vietnam, la Guerra Árabe-Israelí, la Guerra en Bosnia, la Guerra del Golfo, Kosovo, Irlanda del norte y del sur, guerras por toda África, desde Ruanda y Somalia hasta el Sudán y el Congo.

Se estima que 180 millones de personas fueron muertas en el último siglo, una cantidad extraordinariamente mayor que la de cualquier otro siglo de la historia del mundo.

Tratados de paz basados en frágiles promesas humanas se firman hoy y se invalidan mañana.

Hablando acerca de nuestro tiempo, el apóstol Pablo declaró en (1 Tesalonicenses 5:3): “Cuando digan: paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, y no escaparán”.

En (Mateo 24:7) Jesús dice: “Habrá pestes y hambres y terremotos en diferentes lugares”.

¿Vemos hambre hoy, vemos enfermedades incurables por todo el mundo?

Los expertos saben que para muchos, el hambre crónica es parte de la vida diaria de cientos de miles de personas, y que más de 3.5 millones de gentes mueren por inanición cada año.

¿Vemos pestilencias y enfermedades extrañas en aumento alarmante? Algunas enfermedades ya resisten a los antibióticos. Y aparecen también nuevas enfermedades para las cuales la ciencia actual no encuentra cura: Cáncer, SIDA, ébola, y todos esos virus inesperados de procedencia inaudita, son una realidad de estos últimos tiempos.

¿Vemos terremotos hoy? Demasiados, y la mayoría son alarmantes porque su fuerza destructiva va en aumento. Lo mismo la de los volcanes. Las estaciones sismológicas registran de doce mil a catorce mil terremotos por año, unos 35 por día. Y muchos de esos terremotos son de magnitudes catastróficas, como el ocurrido apenas en Nepal y otros muchos puntos del mundo.  

Jesús dice claramente en (Mateo 24:37, 38): “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca”.

En los días de Noé, las normas de Dios no eran aceptadas. ¿Y cómo está la fibra moral de la sociedad de hoy?

Vivir fuera del matrimonio ya es algo común. Y el índice de divorcio se ha cuadruplicado en todo el planeta en las últimas décadas.

(Daniel 12:4) habla acerca del “tiempo del fin”, cuando “la ciencia se aumentará”. La nuestra es una era donde el conocimiento realmente ha aumentado, y sigue aumentando. La tecnología de hoy ya no sirve el año que viene.

¿A qué estamos esperando?

Cuando oímos o leemos las noticias vemos muerte y desolación. Pero cuando leemos la Palabra de Dios, nuestra desesperación se convierte en esperanza. ¡Jesús viene pronto!

La Sagrada Biblia da testimonio de ello:

Habría aflicción y perplejidad en las naciones. (Lucas 21:25).

Los corazones de los hombres estarían desfalleciendo por el temor de las cosas que vendrían. (Lucas 21:26).

Conversaciones de paz, basadas en promesas humanas frágiles, no valdrían mucho. (1 Tesalonicenses 5:2, 3).

Habría desastres naturales, hambres, pestilencias, y terremotos por doquier. (Mateo 24:7).

Habría crimen, violencia e iniquidad. (Mateo 24:12)

Habría tiempos peligrosos y una decadencia moral de toda clase. (2 Timoteo 3:1-4).

Los días sería violentos, habría maldad y miseria espiritual humana e idolatría, como en los días de Noé. (Mateo 24:37-39).

Muchos estarían absorbidos por los cuidados de esta vida. (Lucas 21:34).

El evangelio de Jesucristo sería predicado a todo el mundo, y entonces vendrá el fin. (Mateo 24:14).

Si eres consciente de todas estas señales que predice la Biblia, sabrás que el tiempo se acaba. ¿Qué hacer?

Dios promete la salvación a todos aquellos que crean de corazón en Jesucristo y le reciban como su Salvador.

(Marcos 16: 15-16) Y Jesús les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

(Romanos 8: 10-11) Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: 9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

No esperes más. Recibe al Señor Jesucristo como tu salvador. Él no nos miente. Él vino a morir por el pecador, para que tengamos vida eterna.

Recíbelo ahora con esta oración, y sálvate:

Altísimo Padre Santo.

Reconozco que soy un pecador y que te he ofendido. Me arrepiento de todos mis pecados. Renuncio a mi justicia propia y te entrego hoy mi corazón. Cambia mi vida Señor. Le abro la puerta a Jesucristo, tu Hijo amado, que murió y resucitó de los muertos para salvarme. Límpiame y lávame con la Sangre preciosa que Jesucristo derramó por mí en la cruz del calvario. Cámbiame y hazme la persona que Tú quieres que sea de hoy en adelante. Gracias por escribir mi nombre en el libro de la Vida, y gracias por regalarme la vida eterna.

En el nombre de tu Hijo amado Jesucristo.

Amén.


miércoles, 29 de abril de 2015

La batalla de todos los días







"Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos." (Jud. 3).



En esta común salvación que disfrutamos los creyentes, somos exhortados a contender ardientemente por la fe que nos fue dada por Dios.

El objeto de nuestra fe es Cristo. En él, en el poder de su fuerza, hemos de batallar fervientemente.

Hay una guerra permanente para los que somos de Cristo, pues nuestra fe es resistida, y no podemos permanecer pasivos.

Habiendo sido salvos por la fe en el Señor Jesús, nuestros ojos espirituales han sido abiertos.

El apóstol Pablo, en su carta a los Efesios, ora para que el Padre nos dé "espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento..." (Efe. 1:17-18).

Todos sabemos que no podemos ver a Cristo si Dios no abre nuestros ojos.

El Padre otorga la gracia de ver a su Hijo en plenitud: verle en la cruz triunfando sobre la muerte, sobre el mundo y sobre el diablo; verle ascendido a los cielos victorioso, coronado de honra y de gloria.

Necesitamos ser alumbrados, necesitamos el toque de Dios en nuestros ojos.

Cuando vemos a Cristo en su obra consumada y en su gloria, podemos vivir una vida victoriosa.

En las dificultades, en las pruebas que enfrentamos a diario, iremos de victoria en victoria, porque Dios nos ha dado todo en Cristo Jesús, Señor nuestro.

La Biblia dice: "...el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios" (2 Cor. 4:4).

Pero el enemigo de nuestra fe no sólo ciega a los incrédulos, sino que además intenta opacar la fe de los que creen.

El dios de este siglo gobierna la sociedad y el sistema de este mundo, y quiere atraparnos en su corriente, quiere entretenernos para que estemos pasivos u ocupados en muchos afanes que nos aparten del propósito para el cual hemos sido llamados.

Pero a medida que nuestros ojos son alumbrados, nos afirmamos en la victoria del Señor, y el enemigo pierde terreno. Es por eso que se opone. De allí esa batalla permanente, esa contienda por la fe.

Las batallas pueden manifestarse de muchas maneras, dentro de la familia, con nuestros hijos, en nuestro matrimonio, en nuestras finanzas, y muy en especial en nuestros ministerios y nuestro servicio a Dios.

Tenemos que saber que el adversario no ataca abiertamente, sino mediante maniobras muy sutiles.

No nos dice que le sigamos a él. No, eso sería muy evidente. Nos sugiere que actuemos independientemente, que tomemos nuestras propias decisiones, que sigamos nuestros propios caminos y no el camino de Dios.

En el fondo, su sutil susurro es que no obedezcamos primeramente a Dios.

Mas la palabra de Dios nos alumbra, es lámpara a nuestros pies. "Escrito está", es el arma eficaz para acallar todo susurro del maligno.

Al que nos pretende atrapar en sus lazos, podemos declararle siempre esta verdad: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." (Gál. 2:20).

"Cristo en nosotros" es, indudablemente, la garantía de victoria en todo, y "nuestra esperanza de gloria".

¡Bendiciones para todos!





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