martes, 1 de abril de 2008

La dispensación del misterio escondido


3:1 Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo
Jesús por vosotros los gentiles;

3:2 si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros;

3:3 que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente,

3:4 leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo,

3:5 misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:

3:6 que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,

3:7 del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.

3:8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,

3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas;

3:10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,

3:11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor,

3:12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él;

3:13 por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.

3:14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,

3:15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,

3:16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;

3:17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,

3:18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,

3:19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

3:20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

3:21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

[Efesios 3: 1-21]

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