domingo, 31 de octubre de 2021

¿Eres Salvo?

 



Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna».

– Juan 3:16.


Amigo mío, he aquí la pregunta más importante de tu vida. El gozo o la tristeza que experimentes en la eternidad dependen de ella. La pregunta es: ¿Eres salvo? No si eres miembro de una iglesia, ni cuán bueno eres, sino si eres salvo. Solo Dios salva, y él describe en su Palabra el único plan de salvación. El plan es sencillo, y puedes ser salvo hoy mismo.

Primero, debes reconocer que eres pecador. «No hay justo, ni aun uno» (Rom. 3:10). «Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios» (Rom. 3:22-23). Por cuanto eres pecador, estás condenado a muerte. «Porque la paga del pecado es muerte» (Rom. 6:23). Esto significa separación de Dios en el infierno eterno; es horrible, pero es la realidad.

Sin embargo, Dios te amó de tal manera que dio a su unigénito como tu sustituto. Jesucristo murió en tu lugar y llevó tu pecado. «Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia…» (1 Ped. 2:24). Jesús tuvo que morir y derramar su sangre. «Sin derramamiento de sangre no se hace remisión» (Heb. 9:22). Tu pecado fue echado sobre Jesús, quien murió en tu lugar. Esto es verdad. Dios no miente.

El carcelero de Filipos preguntó a Pablo y a Silas: «¿Qué debo hacer para ser salvo?». Ellos respondieron: «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo» (Hech. 16:31). Es sencillo: solo tienes que creer que Él llevó tu pecado, murió en tu lugar, fue sepultado y resucitó para tu justificación.

Tú eres un pecador y seguramente estás arrepentido de serlo. Por lo tanto, no esperes más tiempo. Dios está deseoso de salvarte. Solo tienes que decir: «Dios mío, soy un pecador. Perdóname, estoy arrepentido, ten misericordia de mí y sálvame por amor de Jesús». Sí, tómale la palabra. «Porque todo aquel (incluido tú) que invocare el nombre del Señor, será salvo»(Rom. 10:13). Cree y serás salvo. Lo que te salva no es asistir a la iglesia, ni tus buenas obras. Solo Cristo salva.

Tú dirás: «¿Es eso todo lo que hay que hacer para ser salvo?». Sí, eso es todo. Es lo que está escrito. Es el plan de Dios. Créelo y ponlo en práctica hoy mismo. Ahora es el tiempo. «He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación» (2 Cor. 6:2).

Si estas palabras no te parecen lo suficientemente claras, léelas varias veces hasta que las hayas comprendido bien. Tu alma vale más que todos los tesoros del mundo. «Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?» (Mar. 8:36).

Asegúrate que estás salvado, pues tú lo necesitas sobre todas las cosas. Si pierdes el alma, lo pierdes todo. Que Dios te ayude a salvarte hoy. No confíes en tus sentimientos, pues ellos cambian. Afírmate en las promesas de Dios, que nunca cambian. «A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos» (Mat. 10:32).

Bendiciones!

viernes, 15 de octubre de 2021

¿Por qué Jacob?

 



Decir: ¿Por qué Jacob?... es como decir: ¿por qué yo?

 

Si nosotros hubiésemos estado en el lugar de Dios, seguramente no hubiéramos elegido nunca a un hombre como Jacob para depositar en él una gran honra.

 

Hubiéramos, tal vez, considerado que la inversión era demasiado alta para un caso tan poco promisorio.

 

Y si lo hubiésemos escogido, habría sido, tal vez, para ejemplificar en él, no el prototipo de un hombre de Dios, sino la figura de un carácter maleado, y la conducta de un réprobo.

 

O bien hubiéramos elegido a su hermano Esaú, que, en muchos aspectos, presenta rasgos más atractivos que Jacob desde el punto de vista moral.

 

Sin embargo, Dios no pensó así cuando escogió a Jacob.

 

La elección de Jacob debía dejar en claro, en primer lugar, la Soberanía de Dios en la elección de los hombres. Y, al menos, también debería establecer claramente algunos principios sobre los cuales habría de trabajar el Señor en las futuras edades con sus siervos.

 

La figura y la vida de Jacob está íntimamente ligada a todos nosotros, los hijos de Dios, porque en él Dios ha querido representar, hasta en sus mínimos detalles, cuál es el trato que Dios da al hombre natural, ese «yo» que todos llevamos dentro, que suele ser muy piadoso, y que se esmera por agradar a Dios con sus propias fuerzas.

 

Pero la fuerza del hombre natural ha de ser quebrantada y debilitada en toda su amplia expresión, si hemos de colaborar con Dios en su propósito eterno.

 

Siendo verdad que fuimos escogidos para colaborar con Él en ese propósito, las herramientas con que lo haremos no han de ser los recursos naturales, ni nuestras buenas intenciones, ni los celos carnales «no conforme a ciencia», sino la vida de Cristo en nosotros, forjada pacientemente por la disciplina del Espíritu Santo.

 

Cristo ha de ser formado en nosotros; pero esto jamás será posible sin que nuestras fuerzas sean drásticamente debilitadas.

 

Jacob es representativo, pues, de todos nosotros, de ti y de mí, que hemos sido también llamados.

 

Como escogido de Dios, Jacob tenía su fin asegurado; la obra de Dios en él tenía, de antemano, un sello enteramente confiable.

 

Pero, ¿qué diremos del largo proceso que habría de seguir hasta llegar a ese fin?

 

La huida temprana de su casa bajo la amenaza de su hermano, sus angustias de fugitivo, sus sufrimientos en casa de su tío Labán, sus largas noches a la intemperie como pastor de ovejas, sus temores en el reencuentro con Esaú, la muerte temprana de su esposa amada, la desaparición de su hijo predilecto, todo parecía confabularse contra él.

 

Sin embargo, todo fue calibrado con especial cuidado por Dios para producir finalmente uno de los caracteres más hermosos de la Biblia.

 

¿Y qué diremos de nosotros?

 

¿Será diferente nuestra situación?

 

Nos conviene conocer los caminos de Dios con sus siervos para que no nos sorprenda el fuego de prueba que nos envuelva, ni nos desalienten las dificultades que se nos presenten en esta vida.

 

La Soberanía de Dios es la única explicación en la elección de Jacob.

 

Y hay en esto una tremenda enseñanza de seguridad divina para nosotros los creyentes: ¡Después de haber elegido Dios a Jacob, hay esperanza para todo hombre o mujer, por astutos o engañadores que sean!

 

Si Dios pudo hacer de Jacob un vaso de honra, puede hacerlo también con cualquiera.

 

Bendiciones amados del Señor!

 

 


viernes, 8 de octubre de 2021

Seremos arrebatados

 


Sorprendentemente, Enoc es el séptimo desde Adán. Por lo cual se puede decir que la muerte no pudo con el séptimo (el 7 es el número de Dios). Enoc es un tipo de Cristo, quien habría de vencer a la muerte, y también de los santos vivientes que serán arrebatados al cielo cuando aparezca el Señor Jesucristo en las nubes.

 

Enoc no fue obligado a permanecer en el mundo hasta que la iniquidad de esa generación llegara a su colmo y los juicios de Dios cayeran sobre ella. Es una gran bienaventuranza ser quitado de en medio de una avalancha de perdición como aquella. Así será también con los cristianos que hoy caminan con Dios y le agradan.

 

En los días de Enoc existía, igual que hoy, un gran desarrollo de las artes y la ciencia. Los hijos de Caín procuraron embellecer un mundo maldito con los dulces sonidos del arpa y la flauta, pero Enoc había encontrado otro mundo mejor en el que deleitarse. Enoc vivió a espaldas de un mundo gobernado por la muerte y por los hijos de Caín.

 

Si a Génesis 5:24 le agregamos Hebreos 11:5 y Judas 14-15, tenemos algunas importantes cosas respecto de Enoc:


 1. Enoc fue un hombre de fe (es el seguidor de Abel en la lista de Hebreos 11). «Por la fe Enoc…». El punto de partida de una vida que agrada a Dios es la fe; y ésta consiste en vivir mirando con esperanza cosas que no se ven.

 2. Enoc caminó con Dios, lo cual implica separación, santidad y pureza. «No solo andaba detrás de Dios, como hacen todos los creyentes, sino que andaba con Dios, como si estuviese ya en el cielo», escribió Matthew Henry. ¿Cómo podrían andar dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? (Amós 3:3) ¿Cómo podrían andar dos juntos si no comparten el mismo carácter y objetivos?

  3.  Dios lo traspuso. «Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios». Ser traspuesto es ser quitado de la tierra milagrosamente. No por la vía de la muerte, sino de la gloria. Enoc fue el primero, pero vendrán muchos después de él. 

    4. Tuvo testimonio de haber agradado a Dios. El testimonio interior es claro y seguro en quienes agradan a Dios. Ellos no andan a oscuras, sino que ven claramente. Han aprendido el arte de negarse a sí mismos y dejarse guiar por el Espíritu de Dios. 

5. Fue un profeta –en rigor, fue el primer profeta– que testificó de los juicios de Dios a una humanidad impía. «De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él» (Judas 14-15).

  

Enoc caminó tan cerca de Dios que pudo ver con meridiana claridad la impiedad de su generación. Enoc se alejó tanto del mundo circundante, en su camino al cielo, que Dios se lo llevó antes de tiempo. 

Nosotros los que caminamos con Cristo seremos también arrebatados.


Recibe hoy a Cristo en tu corazón y serás arrebatado muy pronto, y pasarás la Eternidad con Dios.



miércoles, 22 de septiembre de 2021

El tiempo del fin está a las puertas

 


(Daniel 9: 24-27) Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. 25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. 26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. 27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

ORACIÓN: TODA LA GLORIA PARA MI SEÑOR JESUCRISTO.

INTRODUCCIÓN:

Una de las cosas más fascinantes de la Biblia es la Profecía escatológica. Y las profecías de los tiempos del fin son realmente extraordinarias. El Libro de Daniel y el Apocalipsis, si se nos permite decirlo, son como un mapa partido en dos en términos proféticos.

Las profecías de Daniel no se pueden interpretar sin el Apocalipsis, y el Apocalipsis no se puede interpretar sin el Libro de Daniel. Es como un solo mapa partido en dos partes. Pero Dios así lo fue dictando a sus profetas.

600 años antes de que viviera el Apóstol Juan, Dios le dio la primera parte de estas profecías del fin del mundo al profeta Daniel, y 600 años después, le dio la parte complementaria de la misma visión al apóstol Juan en la isla de Patmos.

Y este es un trabajo muy largo y profundo de explicar a detalle en una prédica. Por eso hoy vamos a exponer los ASPECTOS MÁS IMPORTANTES DEL ULTIMO GOBIERNO MUNDIAL.

El imperio romano se reactivará durante la última semana de Daniel, la semana 70 de esta profecía, como un gobierno mundial, donde el anticristo será el mandatario y dictador del mundo. Esto significa que serán 10 naciones que formaron parte del antiguo imperio romano las que se unirán en un pacto (que son los diez dedos de la estatua de Nabucodonosor y también los 10 cuernos de Daniel 7:8, y de entre esas 10 naciones surgirá el cuerno pequeño, es decir, el anticristo).

DESARROLLO:

Vamos a comenzar a ver cómo será este ULTIMO GOBIERNO MUNDIAL EN LA TIERRA, de acuerdo con las profecías de la Biblia:

Primero, tenemos el sueño de Nabucodonosor

Dios le dio al rey Nabucodonosor un sueño que fue interpretado por el profeta Daniel en el Cap. 2:36-45.

En su sueño, Nabucodonosor vio una estatua muy grande, cuya cabeza era de oro, su pecho y brazos eran de plata, el tronco de bronce, las dos piernas de hierro, y los dedos eran de barro cocido mezclado con hierro.

Esta estatua representa a los 4 grandes imperios de la humanidad desde Daniel hasta los tiempos del fin, y con ellos terminarán todos los imperios del mundo, es decir, después de estos 4 imperios históricos, Cristo vendrá a reinar sobre todas las cosas, porque esta visión profética habla de una Piedra que de repente aparece y golpea la estatua en los pies, y toda la estatua se desmenuza.

¿Qué representa la estatua del sueño de Nabucodonosor? Primero, representa la degradación de cada reino o imperio humano que fuese apareciendo en el tiempo. Porque es representada con metales que se van degradando. La cabeza de oro es el reino de Babilonia, es decir, Nabucodonosor; la plata, el reino de los Medo-persas, con Ciro, Darío, Jerjes, Artajerjes; el bronce es el imperio griego de Alejandro Magno y sus cuatro generales que heredaron el imperio griego; el hierro, que es el imperio Romano dividido en oriente y occidente; y este hierro mezclado con barro de los 10 dedos de los pies de la estatua, serán 10 naciones que se unirán para formar el último imperio universal que tendrá la humanidad: y de este pacto de 10 naciones, o un G-10, saldrá el anticristo.

El gobierno mundial se ha venido perfilando durante el siglo 21. Y es el sueño de todos los gentiles incrédulos: unir al mundo a través de la ciencia, el arte y la cultura, y proclamar una paz y seguridad mundiales. Es más: hay quienes opinan que ya está presente en el mundo y que pronto se manifestará esta alianza.

Segundo, La semana 70 de Daniel (Dan. 9:20-27).

Es muy importante comprender la profecía de Daniel respecto de las 70 semanas, es decir, cuándo y cómo se llevarían a cabo en el tiempo, el destino del pueblo de Israel dentro de estos 4 imperios finales de la estatua de Nabucodonosor, que son las mismas visiones de las 4 bestias que subían del mar, de (Daniel cap. 7):

Entonces, desde la orden para restaurar a Jerusalén, que fue dada en el año 445 a.C, hasta la muerte del Mesías, ya transcurrieron 69 semanas. Falta solamente una semana para que aparezca el último gobierno mundial, que reinará 7 años. Y luego el fin.

Tercero, ¿Por qué existe un paréntesis entre la semana 69 y la semana 70?

Existe justo porque en ese período, Dios, en su Soberanía, interrumpe sus tratos con Israel para tener misericordia de los gentiles.

Y esto lo lleva a cabo el Señor introduciendo en el escenario terrenal a la Iglesia, cuyo origen y naturaleza es celestial.

La Iglesia estuvo escondida en todo el Antiguo Testamento. La Iglesia no había sido revelada a nadie. Dios se la reservó hasta el día de Pentecostés, y la dio a conocer en el capítulo 2 de Hechos. Y Dios no se la reveló a los apóstoles de Jesús, sino que toda la doctrina le fue dada al apóstol Pablo, probablemente en su largo retiro a Arabia después de su conversión.

Por eso, entre la semana 69 y la 70, Dios introduce la Iglesia, que hoy ya tiene más de 2000 años en este mundo. Y de acuerdo con los tiempos de Dios, ya estamos en los albores del cumplimiento de la semana 70 de Daniel, es decir, del inicio de la gran tribulación. Pero justo antes de este evento final, la Iglesia será arrebatada al cielo, para llevar a cabo primero, la comparecencia ante el Tribunal de Cristo, y segundo, celebrar la Cena de las Bodas del Cordero.

Cuarto, ¿Cuál es la línea de los tiempos finales?

1. El arrebatamiento de la iglesia. Cristo viene en las nubes para "arrebatar" a todos los que confían en Él (1 Corintios 15:52). Al mismo tiempo, los "muertos en Cristo" resucitarán y también serán llevados al cielo. Éste es el próximo evento en la línea escatológica del tiempo. Amados: el rapto es inminente; no es necesario que se cumpla otra profecía bíblica antes de que ocurra esto que esperamos tanto los creyentes.

2. La aparición del Anticristo. Después de que la iglesia sea arrebatada (2 Tes. 2:7-8), un hombre con poder satánico ostentará el control mundial con promesas de paz (Apocalipsis 13:1; Daniel 9:27). Recibirá la ayuda de otro hombre, llamado el falso profeta, que encabeza un sistema religioso que exige la adoración al Anticristo (Apocalipsis 19:20).

3. La gran tribulación. Es un período de siete años en el que el juicio de Dios se derrama sobre la humanidad (Apocalipsis 6 al 19). El ascenso al poder del Anticristo está asociado con este período de tiempo. Durante la tribulación en la tierra, la Iglesia estará en el cielo. En este momento tendrá lugar en el cielo el Tribunal de Cristo y la Cena de las Bodas del Cordero (2 Corintios 5:10; Apocalipsis 19:6-10).

4. La batalla de Gog y Magog. En la primera parte de la tribulación, un gran ejército del norte, en alianza con otros países de Oriente Medio y África, ataca a Israel y son derrotados por la intervención sobrenatural de Dios (Ezequiel 38-39). Algunos comentaristas colocan esta batalla justo antes del comienzo de la tribulación, después del arrebatamiento.

5. La abominación desoladora. A mitad de la tribulación de siete años, el Anticristo rompe su pacto con Israel y muestra su verdadera identidad. Los judíos se dispersan, y muchos de ellos se vuelven al Señor, dándose cuenta de que Jesús es su Salvador. Entonces, se desatará una gran persecución sangrienta contra todos los que creen en Cristo (Daniel 12:11; Marcos 13:14; Apocalipsis 12:17).

6. La batalla del Armagedón. Al final de la tribulación, Jesús regresa con los ejércitos del cielo (Marcos 14:62). Él salva a Jerusalén de la aniquilación y derrota a los ejércitos de las naciones que luchan bajo las órdenes del Anticristo (Apocalipsis 19:11-21). El Anticristo y el falso profeta son apresados y lanzados vivos al lago de fuego (Apocalipsis 19:20).

7. El juicio de las naciones. Cristo juzgará a los sobrevivientes de la tribulación, separando a los justos de los malvados, así como a las "ovejas" y a las "cabras" (Mateo 25:31-46). (Se cree que en este momento los santos del Antiguo Testamento resucitarán de entre los muertos). Los justos entrarán en el Reino del Milenio; los malvados serán arrojados al infierno.

8. La condena de Satanás. Satanás será atado y encerrado en un abismo durante los siguientes 1.000 años (Apocalipsis 20:1-3).

9. El Reino del Milenio. Jesús mismo gobernará el mundo, y Jerusalén será la capital. Este será un período de 1.000 años de paz y prosperidad en la tierra (Apocalipsis 20; Isaías 60-62). Se ofrecerán sacrificios memoriales en el templo reconstruido en Jerusalén (Ezequiel 40-48).

10. La última batalla. Al final de los 1.000 años, Satanás será liberado de su prisión por un corto tiempo. Engañará a las naciones una vez más, y habrá una rebelión contra el Señor que rápidamente quedará derrotada (Apocalipsis 20:7-10). Satanás será arrojado al lago de fuego para nunca más reaparecer.

11. El Juicio del Gran Trono Blanco. Todos los que están en el infierno serán liberados y todos los malvados de todas las épocas de la historia resucitarán para presentarse ante Dios en un juicio final (Apocalipsis 20:11-15). Se leerán los veredictos, y toda la humanidad pecadora será arrojada al lago de fuego.

12. La nueva creación. Dios rehace completamente los cielos y la tierra. Es en este momento que Dios enjugará todas las lágrimas y no habrá más dolor, muerte o tristeza. La Nueva Jerusalén desciende del cielo y los hijos de Dios disfrutarán de la eternidad con Él (Apocalipsis 21-22).

Así que la bestia, conocida también como el hombre de pecado, el inicuo, el anticristo, será el desolador, la abominación desoladora de la que habló Daniel y profetizó Jesús (Dan. 9:27 y Mat. 24:15). Será el falso mesías de los judíos, el líder del último gobierno mundial, entendido en enigmas, genio militar, religioso, carismático, líder de la confederación del hierro y el barro cocido.

Semejante a lo que hizo Antíoco Epífanes en el año 169 a.C, (que es un tipo del anticristo de los tiempos finales), y que instaló un altar pagano en el templo judío, es lo que hará el inicuo que se sentará en el templo de Dios y se hará pasar por Dios. Será un hombre por fuera, pero una bestia muy malvada en su carácter y acciones (Dan. 7:7-8).

Los primeros tres años y medio, gobernará con diplomacia, junto a los diez reyes (un último G-10, que serán 5 naciones de Europa y 5 de medio oriente), buscando consensos, sin que se note su primacía.

Pero poco a poco tejerá el espacio para quedar solo al final de los primeros tres años y medio, y así manejar el segundo período de tres años y medio, con poderes absolutos y bestiales.

Entonces se cumplirá lo advertido por (Daniel 2:43). El anticristo llegará al extremo de creerse y hacerse pasar por Dios. Será la arrogancia, el engreimiento, el orgullo y la soberbia llevada al extremo, respaldada por la encarnación de Satanás en su persona.

El anticristo concentrará la maldad de las otras bestias de los grandes imperios (Ap.13:2); por lo cual será más terrible que las primeras. El anticristo estará respaldada por el poder y la autoridad de Satanás (13:2b).

Una de las funciones del anticristo será facilitar el culto a Satanás. Imitará al Mesías en la muerte y resurrección en un acto público (Apo. 13:3). Se parecerá al “Cordero como inmolado” de (Apocalipsis 5:6).

La población mundial rendirá culto a Satanás y al anticristo, pensando que es el liderazgo poderoso que necesita en la Tierra. (Apo. 13:4).

Por un lapso de cuarenta y dos meses, perseguirá y hostilizará a los santos (13:7).

En ese tiempo, habrá tres grupos humanos en toda la Tierra:

1.   Los gentiles, asociados al gobierno mundial;

2.   Los judíos, ya convertidos a Cristo y celosos de los mandamientos de Dios;

3.   Y la iglesia rezagada (los que se quedaron después del arrebatamiento).

De estos tres grupos, serán los gentiles los más numerosos; ellos rendirán culto al anticristo (Apo. 13:8).

Surgirá otra bestia, (Apo. 13:11), que es el falso profeta, líder del sincretismo religioso, mezcla de las principales religiones de hoy. Esta mezcla estará acorde con el espíritu de la época, el cual está operando ya. El amor al dinero, las disoluciones, la perversión, las grandes corrupciones locales y mundiales, el placer sexual por encima de la moral, los movimientos de los grupos LGTB mundiales, la aprobación de leyes que hacen a un lado la Palabra de Dios, etc.

El falso profeta le hará campaña publicitaria al anticristo, le preparará el camino a la cumbre de la gloria humana con grandes milagros que serán vistos en el mundo por Internet. Ostentará poderes mágicos para impresionar al mundo y lo logrará con muchos (v. 15).

Hermanos, nosotros somos la primera generación en el mundo que puede ver que los adelantos tecnológicos actuales (las computadoras, el internet, los celulares) pueden ser usados para controlar al mundo. Nuestros padres no lo vieron, pero nosotros lo vemos ya, es una realidad, y nuestros hijos y nietos por supuesto. Las condiciones están dadas técnicamente para que en cualquier momento se dé el arrebatamiento e inicie el último gobierno mundial.

Por ejemplo, el dinero plástico ya está operando mundialmente; la moneda única de Europa comenzó a funcionar en este siglo, como un preámbulo; existe el acuerdo de muchas naciones para establecer un TPI (Tribunal Penal Internacional) para juzgar las violaciones de los derechos humanos en todo el mundo.

Algunos investigadores bíblicos afirman que el 666 (número de la bestia en Apocalipsis 13:18) está incluido en el código de barras de todos los productos que se venden en los Supermercados. Pero lo más importante es lo que viene: El procedimiento mundial para aplicar este número a los seres humanos para el pleno cumplimiento de (Apo. 13:16-18), donde nadie podrá comprar ni vender si no tiene la marca, lo cual será hecho por el falso profeta para que la gente adore al anticristo, y será una marca personal puesta en la frente o en la mano.

Los acontecimientos ya caminan hacia este G-10 o último gobierno mundial mezclado con hierro y barro. Basta con que los grandes bloques comerciales de nuestro tiempo, como la Comunidad Económica Europea, el MERCOSUR, y la OMC (Organización Mundial de Comercio) lleguen a acuerdos para un pleno control del comercio mundial, lo que no extrañaría a nadie con el actual movimiento de la globalización.

Todo esto puede ser visto como “bueno” en un principio, como promoción de los grandes anhelos de paz y prosperidad de la humanidad, pero la profecía bíblica nos asegura que el reinado mundial del anticristo derivará en la mayor forma de opresión que la humanidad haya conocido jamás.

Ante esto, los creyentes esperamos que antes de todos estos acontecimientos finales y mundiales, se lleve a cabo la bendita aparición de nuestro Señor Jesucristo, quien vendrá en las nubes por los que le esperamos (1 Tes. 4:16-17).

Por ello la Iglesia no pasará por nada de esto. Antes de que dé inicio la gran tribulación (El acuerdo mundial o G-10), se llevará a cabo el arrebatamiento de la Iglesia. Nadie sabe cuándo, ni la hora, pero un día muy próximo nos encontraremos con el Señor Jesucristo en el aire, dice la Escritura.

Así que la señal para todos nosotros es que muy pronto, se estará formando ese G-10, por eso tenemos que estar pendientes de las noticias mundiales. Cristo ya viene… está a las puertas.

Pronto saldrá a la venta un libro que el Señor nos ha dado, que se titula “EVENTOS PROFÉTICOS DEL FIN, DANIEL Y APOCALIPSIS”. Allí tratamos todos los puntos bíblicos de las profecías escatológicas finales, por temas, para que la gente los conozca y acaso algunas almas se conviertan al Señor. A Dios sea la Gloria!

El Señor los bendiga a todos y muchas gracias por darme la oportunidad de compartir la Palabra en su foro, hermanos amados.

A Cristo sea siempre la Gloria, la Honra y el Poder, por los siglos de los Siglos. Amén.

Y si alguien que nos está leyendo no ha recibido en su corazón al Señor Jesucristo como su Salvador, aún está a tiempo de hacerlo y salvarse de la gran tribulación que está a las puertas.

Sólo haz conmigo esta oración:

Bendito Padre celestial:

Hoy quiero arrepentirme de todos mis pecados delante de tu presencia y recibir al señor Jesús como si suficiente Salvador. Perdona todos mis pecados. Escribe mi nombre en el libro de la vida porque no quiero quedarme a pasar la gran tribulación en la Tierra. Gracias Dios por salvarme. Amén.

 


jueves, 12 de agosto de 2021

De truenos a silbos apacibles

 


(Lucas 9: 51-55) «Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. 52 Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos.53 Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. 54 Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? 55 Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; 56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.»

 

La figura y genio de los apóstoles Juan y Jacobo, hijos del pescador Zebedeo, queda muy en evidencia en este pasaje de Lucas 9. 

Dice la Palabra que los samaritanos no quisieron recibir al Señor; entonces Juan y Jacobo sugieren hacer lo mismo que hizo Elías con los enviados del rey Ocozías: hacer llover fuego del cielo para consumirlos. 

Estos discípulos, como todo judío, conocían muy bien la historia del profeta Elías, quien había hecho llover fuego sobre los sacrificios aquella memorable tarde ante los profetas de Baal. Ellos debieron quedar impresionados por las hazañas de Elías, y ahora quieren realizar su sueño de emularlas. ¿Quién mejor que su Maestro para hacerlo? 

Esto no es de sorprender en Juan y Jacobo. El Señor mismo, conociéndolos mejor que nadie, los había bautizado como “Boanerges” –los hijos del trueno–. Ambos poseían el carácter iracundo y vehemente de Elías, y ahora ellos consideraban una ofensa imperdonable que los samaritanos hubiesen desairado así al Maestro. 

Ellos no entendían el momento que su Maestro estaba viviendo. En el versículo 51, la Biblia dice: «Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén». ¿Qué interés podía tener el Señor de vindicarse a sí mismo si su corazón estaba dispuesto para ir a la muerte? 

Por eso, el Señor usa un lenguaje muy diferente, el lenguaje del amor. Algún tiempo atrás, los mismos discípulos, aliados con su madre, se habían acercado al Señor para obtener un futuro privilegio en su reino, y aquel día, el Señor les había hablado el lenguaje de la humildad. Los ‘hijos del trueno’ necesitan oír esta clase de palabras. 

Pretendiendo imitar a Elías, ellos no tienen en cuenta la lección que Dios le dio al profeta en la cueva de Horeb. La presencia de Dios no se manifestó ni en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en un silbo suave y apacible. Ahora es preciso que ellos sean transformados de truenos en silbos suaves y apacibles. 

Cuando vemos a Juan recostado sobre el pecho del Señor en la última cena, y luego, cuando leemos los escritos de Juan ya anciano –en especial sus epístolas–, vemos el comienzo y la consumación, respectivamente, de este logro en cuanto al amor. Por otro lado, cuando leemos en el libro de Hechos la temprana y heroica muerte de Jacobo, comprobamos que él pudo renunciar a aquellos pretendidos privilegios de grandeza y bebió de la copa de su Señor. 

Así también nosotros, cómo necesitamos oír el lenguaje del amor y el de la humildad, y encarnarlos, para que se cumpla en nosotros la bienaventuranza de Juan y Jacobo, estos dos truenos transformados en silbos suaves y apacibles. Un poco hoy, otro poco mañana, el Espíritu Santo de Dios nos va tocando, derribando, quebrantando hasta lograr su precioso objetivo. ¿Lo logrará con nosotros como lo hizo con ellos? 

¿Qué diremos? ¡No hay nada imposible para Dios! 

!El Señor los bendiga!


lunes, 28 de junio de 2021

Vé y haz tú lo mismo

 


(Lucas 10: 25-37) Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 26 Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 27 Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. 29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? 30 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. 31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. 32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. 33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. 36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? 37 Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

 

ORACIÓN: TODA LA GLORIA PARA MI SEÑOR JESUCRISTO.

 

¿Y quién es mi prójimo?». Y nadie está mejor capacitado que el Señor Jesús para dar respuesta a esta pregunta Jesús. Porque «Jesús sabe lo que hay dentro del hombre.» (Juan 2:25) 

Ésta es una parábola bendecida por causa del Samaritano, que es un hermoso reflejo de la misericordia de Jesús. 

Los judíos creían que su prójimo era solamente otro judío, no un samaritano o una persona de otra raza. Por eso Jesús pone el ejemplo, no de un judío bueno, sino de un samaritano bueno… y de dos judíos malvados y sin misericordia. 

Pero vamos a la Parábola. Para empezar observamos:

I. Una triple miseria. Este hombre fue:

1. DESNUDADO de sus vestidos (v. 30). Este judío bajó de Jerusalén a Jericó, unos 30 km, y cayó entre ladrones, y fue atacado y golpeado y desnudado. Porque hay gente mala en el mundo… es toda esa gente que anda haciendo el mal a otros. 

Desde la caída de Adán, este mundo ha sido una guarida de ladrones. El negocio de muchos consiste en conseguir de los otros todo lo que le sea posible. 

Y con eso se encontró este hombre. Una banda de ladrones lo despojó y casi pierde la vida. Y hoy vemos que el mundo está lleno de eso mismo. 

2. FUE HERIDO (v. 30). Tal vez fue herido al resistir a los ladrones. Nuestra propia fuerza no puede contra muchos o contra las armas. Hemos visto que a diario hay muertos, secuestrados, asaltados, mujeres violadas, feminicidas… Desde los tiempos de Jesús ya estaba mal el mundo…imagínese ahora. 

3. MEDIO MUERTO (v. 30). Este judío sólo podía esperar la compasión de algún corazón bondadoso, de alguna mano compasiva. 

II. Y VEMOS QUE HAY UNA ACTITUD TRIPLE. En el Sacerdote, el Levita y el Samaritano vemos tres actitudes diferentes hacia la gente necesitada, o sea, hacia nuestro prójimo: 

PRIMERA) UNA PERFECTA INDIFERENCIA. «Un sacerdote… pasó por el lado opuesto del camino» (v. 31). Este sacerdote iba de paso, o sea, andaba de servicio. Pudo haberse detenido a ayudar al mal herido. Pero vemos que no le mueve el corazón este hombre moribundo tirado al lado del camino. Amados, sin amor por los demás no hay nada en nosotros. 

Y ESTO NOS ENSEÑA ALGO MÁS. El sacerdote representa las obras de la Ley. Pero no se puede poner ninguna esperanza en la Ley. SÓLO la GRACIA DE JESUCRISTO PUEDE DARNOS EL VERDADERO AMOR POR EL PRÓJIMO. 

SEGUNDA) UNA CURIOSIDAD INTERESADA. «Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó por el otro lado» (v. 32).

Este hombre es un tipo de los que son religiosos y puntillosos, pero no tienen compasión de nadie. Te exigen, te cuestionan, te piden que hagas esto o aquello. Pero en el momento de la necesidad, ellos mismos pasan por el otro lado del necesitado. Si hay que cooperar hacen como que no oyen. 

Quieren saber lo que hacen los demás, pero ellos no quieren ayudar. Este levita pudo dar un informe detallado de este pobre hombre al llegar al templo, y justificar su nula compasión. Tal vez diciendo que aquel sitio era demasiado peligroso para quedarse allí para levantar al caído. (1 Jn. 3:17) Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 

TERCERA) UNA MISERICORDIA PRÁCTICA. «Un samaritano que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a compasión»… (vv. 33-35). 

Aunque los judíos no se llevaban bien con los samaritanos, éste samaritano, movido a misericordia, sí que estaba dispuesto a acercarse al judío medio muerto para ayudarlo. 

A VECES NOS PASA QUE AYUDAMOS SOLO A NUESTRA FAMILIA, O A AMIGOS QUE NOS CAEN BIEN… PERO CON LOS QUE NO NOS LLEVAMOS BIEN, NO QUEREMOS VERLE NI LA CARA. 

Y esta es la GRAN ENSEÑANZA de la parábola del Señor. Un hombre que el herido menospreciaba, muestra compasión por él, y en su misericordia salva al que no lo quería, y que siempre vivía en enemistad contra él. 

Y Cristo hizo lo mismo por nosotros, que estábamos muertos en nuestros delitos y pecados (Ef. 2:15-18). Jesús vino a buscar y a salvar lo que se había perdido… eso éramos todos nosotros. 

Este buen samaritano se parece al menospreciado Jesús Nazareno, que viene a buscar y a salvar lo que se había perdido. 

1. Y dice la Biblia: «Vino cerca de él.» Y Cristo viene justo donde estamos… En nuestra condición de desnudez y malheridos como estamos no podíamos hacer nada por nosotros mismos (Ro. 5:6) Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. 

2. «Fue movido a compasión» (v. 33). Su corazón se movió por misericordia hacia el malherido. Y la Salvación de Cristo fue una obra del Gran Corazón de Dios por nosotros que estábamos muertos. «Nos amó, y se entregó a Sí mismo por nosotros.» (Efe. 5:2). 

3. «Vendó sus heridas, echándoles aceite y vino.» Aunque estemos llenos de heridas y llagas, Cristo viene a vendarlas y a sanarlas, dice (Lc. 4:18). ¡Qué compasión la de este samaritano, que es un tipo del Señor Jesús! 

4. «Y poniéndole sobre su propia cabalgadura…» Le dio su propio caballo. Él no dijo: No, el caballo no. Él dijo: Aquí tienes un caballo, lo necesitas, tómalo, es tuyo. ¡Cuánto amor por su prójimo! Amados: Aquellos a los que el Señor levanta son también establecidos en su propio lugar. «Ahora somos hijos de Dios». (1 Juan 3:2). 

5. «Lo llevó a un mesón.» O sea, a lugar seguro. Cristo nos sentó en los lugares celestiales junto con él, sin merecerlo, dice la Palabra de Dios. Los salvos del Señor encuentran su Lugar de refugio y encuentran nuevos hermanos en Cristo. 

6. «Y cuidó de él.» En la Salvación de Cristo no sólo hay una gran liberación, sino también una especial providencia todos los días (Ro. 8:28) Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 

7. Dejó una promesa en cuanto a Su Venida (v. 35). «Yo te lo pagaré cuando regrese.» Cristo nos ha dejado preciosas y grandísimas promesas. Dice (Mat. 25:40) «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis» 

La gran lección es que Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplos para que sigamos sus pisadas… para que hagamos el bien a otros… 

EL SEÑOR NOS DICE: (v. 37) «Ve, y haz tú lo mismo» 

PONGASE DE PIE.

HERMANO, NO SÉ CUÁNTAS VECES HAS VISTO TÚ LA NECESIDAD… Y NADIE TE HA AYUDADO. 

NO SÉ CUÁNTAS VECES VISTE LA NECESIDAD EN OTROS, Y TAL VEZ PUDISTE AYUDAR, PERO PASASTE DE LARGO. 

O NO SÉ CUANTAS VECES, AHORA EN LA PANDEMIA, VIMOS ESA NECESIDAD Y NO PUDIMOS AYUDAR. 

Pero DIOS NOS PONE EL EJEMPLO EN ESTA PARÁBOLA DE CÓMO DEBEMOS AYUDAR A NUESTRO PRÓJIMO… RECUERDA QUE CRISTO NO VE COLOR DE PIEL, RAZA, COSTUMBRES… DIOS TE AMÓ TAL COMO ERES.,, Y ASÍ MISMO QUIERE EL SEÑOR QUE TU AMES A TU PROJIMO. 

POR ESO EL SEÑOR JESÚS NOS DICE; VÉ Y HAZ TÚ LO MISMO… AYUDA AL QUE TE PIDE… VÉ Y ECHA UNA MANO DONDE SE NECESITA…VÉ Y DA ALGO DE LO QUE TIENES AL HAMBRIENTO, AL QUE TIENE SED, AL QUE NO TIENE UN VESTIDO, AL QUE NO TIENE UN LUGAR DONDE DORMIR…. 

NO AYUDES SOLO A LA GENTE CERCANA, A TU FAMILIA O CONOCIDOS… AYUDA AL QUE NO CONOCES PERO QUE NECESITA DE TI. 

TE INVITO A PASAR ADELANTE HERMANO… VAMOS A ORAR POR TODOS LOS NECESITADOS, LOS QUE ESTÁN ENFERMOS, LOS QUE ESTÁN SUFRIENDO… Y A DAR GRACIAS A DIOS POR ESTA PALABRA EN EL NOMBRE DE JESÚS.


jueves, 10 de junio de 2021

¿Eres el Cristo, el Hijo de Dios?

 



“Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.”

(Juan 20:31) 

 

Dice la Biblia que Satanás le dijo al Señor Jesús: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. 

Y dice la Biblia que el malhechor en la cruz le dijo: “Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”. 

Al unir ambas tentaciones, tenemos: “Si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios”. 

Juan escribió casi al final de su evangelio: “Pero estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (20:31). 

En su primera epístola, el mismo apóstol escribe: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios”, y más adelante agrega: “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (Juan 5:1, 5). 

A ver: Cuando Satanás y el malhechor tentaron al Señor, lo hicieron en los momentos más críticos de su vida terrenal: en medio del hambre del desierto y en el dolor de la agonía sobre la cruz. 

Ellos apuntaron sus dardos hacia la parte más dolorosa del Señor, porque con cada uno de ellos desconocían dos atributos fundamentales de Jesús: su carácter de Ungido, y de Hijo de Dios. 

Atacaban nada menos que su Persona y su Calificación para hacer la obra de Dios como Mesías. 

La tentación consistía realmente en moverlo a actuar: en el primer caso a convertir las piedras en pan, y en el segundo, a salvarse de la muerte en la cruz. 

El Señor Jesús tenía poder para hacer ambas cosas; sin embargo, teniéndolo, no actuó ni en uno ni en otro sentido. Para Él era más difícil refrenarse que actuar, porque tenía el poder para hacerlo. 

Pero eso no es todo: si Jesús hubiese cedido, no solo no habría vencido la tentación, sino que además, no hubiese podido Juan escribir lo que escribió: que el que cree en Él tiene vida en su nombre, que nace de nuevo, y vence al mundo. 

¿No hubiera sido una gran desgracia, la más grande? 

Pero eso no ocurrió. 

Jesús venció ambas tentaciones, y hoy los cristianos podemos afirmar resueltamente aquello que el diablo y aquel pobre ladrón intentaron desconocer en aquellos días: “¡Señor Jesús, tú eres el Cristo, el Hijo de Dios!”. 

¡Bendiciones para todos!


lunes, 7 de junio de 2021

Cerca de ti

 



"Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”.
– Hechos 2:21.


¿Cómo es posible esto? 

Lo es, porque Dios ha cumplido otra profecía del profeta Joel que anuncia: “Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne”. 

Una vez que el Espíritu Santo ha sido derramado sobre toda la humanidad, el más débil pedido que hace el pecador a Dios, es suficiente.

Ningún predicador del evangelio puede ser de mucha utilidad si no cree esto. 

Es vital para nuestra predicación la proximidad del Espíritu Santo al pecador. 

Dios en los cielos está demasiado lejos del alcance del hombre.

Entretanto, “no digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo) … Cerca de ti está la palabra” (Rom. 10:6, 8). 

Yo siempre confío en que el Espíritu Santo está sobre un hombre cuando le predico a Cristo, de la misma manera que estaba sobre las aguas durante la creación.

Él Señor está esperando para introducir a Cristo en la vida de ese hombre. 

Su ministerio es como la luz del día. Él abre las ventanas aunque solo sea un poco, y la luz inunda e ilumina todo el interior.

Con tan solo un mínimo llamado del corazón a Dios, en ese mismo instante el Espíritu entra y comienza su obra transformadora de convicción de pecado, arrepentimiento y fe –el milagro del nuevo nacimiento-.

Dios les bendiga.

martes, 1 de junio de 2021

El desfallecimiento de Elías

 


«Y él se fue por el desierto un día de camino y vino y se sentó debajo de un enebro; y, deseando morirse, dijo: ¡Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy mejor que mis padres!» 

(1Reyes 19:4).


Podemos aprender mucho de las vidas de otras personas.

Elías mismo no es sólo un profeta sino una profecia.

Su experiencia nos enseña mucho a todos sin excepción.

A veces entramos en una especie de misterioso estado de desaliento en el ministerio, y es bueno aprender de la Escritura lo que otros han experimentado al pasar por el Valle de Sombra de Muerte.

Los cansados y enfermos de corazón, duramente probados, son propicios a desfallecer; se imaginan que en tal o cual tiempo les ha ocurrido esto o aquello tan extraño e incomprensible, pero no es así.

Mirando atrás las pisadas sobre las arenas del tiempo, pueden ver tan sólo las huellas del pie del hombre; pero deben consolarse al saber que no era el hombre, sino los pasos del Señor. Estudiemos este caso:

I. LA DEBILIDAD DE ELÍAS.

1.  Era un hombre de iguales pasiones que nosotros (Santiago 5:17).

Desfalleció en el momento que debía ser más fuerte; como muchos otros personajes lo hicieron: Abraham, Job, Moisés, Pedro, etc.

2.  Sufrió una terrible reacción. Los que suben mucho también están propensos a bajar. La profundidad de su desaliento es igual a la altura de sus victorias.

3.  Estaba triste y cansado después de la excitación del Carmelo y la innecesaria carrera al lado del carro de Acab.

4.  Su deseo era insensato. «¡Señor, quítame la vida!>

·       Estaba huyendo para salvar su vida, y quería morirse; para ello no necesitaba salir al desierto.

·       Pero él era más necesario que nunca para mantener la buena causa.

·       Es bien raro que uno que huía para escapar de la muerte clamara: «¡Toma mi vida! ¡Quita mi vida!»

·       ¡Cuán insensatas son nuestras oraciones cuando nuestros espíritus desfallecen!

II. LA TERNURA DE DIOS HACIA ÉL.

1.  Le permitió dormir. Esto era mejor que una medicina o una reprensión interior.

2.  Lo alimentó con alimento conveniente.

3.  Le permitió contar sus penas (véase vers. 10). Esto es, a menudo, el mejor consuelo. Explicó su caso y así alivió su desaliento.

4.  Dios se reveló a sí mismo en sus diversos caminos. El viento, el terremoto, el fuego y la voz suave eran voces de Dios. Cuando sabemos lo que Dios es, somos menos turbados por otros asuntos.

5.  Le dio buenas nuevas: «Sin embargo, yo haré que queden siete mil en Israel» (vers. 18). De este modo su sentimiento de soledad fue quitado.

6.  Le dio más trabajo para hacer: Ungir a otros, por medio de los cuales los propósitos del Señor de castigo e instrucción serían llevados a cabo.

Aprendemos de esto algunas lecciones útiles.

Tres personajes en la Sagrada Escritura pidieron la muerte: Elías, Moisés y Jonás, pero las tres fueron oraciones sin respuesta.

Para el pecador nunca es bueno buscar la muerte, pues la muerte para él es el infierno; señal de su propia y segura condenación.

Pero no es menos equivocado tal deseo en un creyente. ¿Qué oímos en este caso? ¡Elías desfalleciendo y abandonándolo todo!

¡Este heroico espíritu ahora estaba desolado y postrado!

¡El que osó decir a la cara de Acab: «Eres tú y la casa de tu padre los que turbáis a Israel»; el que podía levantar un muerto, abrir y cerrar los cielos, manejar el fuego y el agua con sus oraciones; el que se atrevió a desafiar a todo el pueblo de Israel y matar a 450 profetas de Baal, le vemos aquí hundirse por el mal ceño y amenazas de una mujer!

¿Pedía que le quitara Dios la vida porque temía perderla? ¿Quién puede esperar una constancia sin mácula de la carne y la sangre cuando vemos a Ellas desfallecer?

El santo más fuerte y más valiente sobre la tierra está sujeto a algunos ataques de temor y debilidad.

Ser siempre bueno e inmutable es propio tan sólo de los espíritus gloriosos que están en el cielo. Así el sabio y santo Dios tendrá su poder hecho perfecto en nuestra debilidad.

Es en vano para nosotros, mientras llevamos esta carne, esperar una tal salud espiritual que no caigamos alguna vez en desajuste moral. No es una cosa nueva para los hombres santos desear la muerte; ¿quién puede, por tanto, censurar y extrañarse de ello?

Para el peregrino cansado desear reposo, el prisionero libertad, el desterrado el hogar, es tan natural, que la disposición contraria sería monstruosa.

El beneficio del cambio es precisamente el motivo de nuestro deseo, pero pedir la muerte por estar hastiados de la vida, por la impaciencia del sufrimiento, es una debilidad inverosímil para un siervo.

No «basta ya», ¡oh Ellas!... Dios quiere más trabajo todavía para tí. Tu Dios te ha honrado a ti más que a tus padres, y tendrás que vivir para honrarle más a Él.

¿Quién le había dicho a Ellas que ya ¡basta de vivir!? Dios, no; El sabía que no había bastante para Elías ni de trabajo ni de sufrimiento.

Dios tenía más que enseñarle, más que hacer; si el Señor hubiese cumplido su deseo, a la historia de Elías le hubiese faltado su última página, la más gloriosa: Su arrebatamiento al cielo.

Dios los bendiga.



No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...