jueves, 8 de enero de 2015

Ganar, perdiendo.




Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.
(Juan 8:36).




Mediante este texto de las Escrituras, el Señor nos da la siguiente expresión: Cuanto mayor pérdida suframos por amor al Señor, mayor es nuestra libertad.

Porque cuanto más retenemos aquello que nos pertenece –lo que pertenece a nuestra carne, a nuestra alma– mayor es la esclavitud.

Pero en el conocimiento de Cristo Jesús como nuestra vida, Él nos enseña a renunciar a todo cuanto poseemos, incluso nuestra propia vida.

Amados: Cuando recibimos esta Palabra de renuncia, al principio el fardo se vuelve inmenso.

Porque todos nosotros estamos sujetos a muchas cosas, estamos ligados afectivamente a muchas personas, principalmente a familiares y amigos que tenemos en el mundo.

Sin embargo, es en esa pérdida que consiste nuestra total libertad.

Retener, preservar o cuidar de lo que es nuestro nos lleva a servidumbre, pero despojarnos de ellas nos lleva a una total libertad. ¡Aleluya!

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:26-27, 33).

No hay pérdida mayor que la muerte, y es ése el sentido de cargar la cruz como el Señor Jesús nos enseña.

Cuando nos negamos a nosotros mismos, llevamos nuestra cruz y lo seguimos, llevamos la muerte sobre nosotros, sobre nuestras cosas, sobre nuestros afectos, sobre todo y sobre todos… y de allí pasamos a gozar de la libertad que hay en Cristo Jesús.

El amor no busca sus propios intereses (1 Cor. 13:5), y cuando Jesús nos dice que es para renunciar a todo cuanto tenemos, y aun hasta nuestra propia vida, él no está buscando su interés, sino el nuestro.

Él nos está amando y conduciendo a la verdadera libertad, despojados de todo cuidado, ansiedad o preocupación, despojados de todo lo que nos esclaviza.

Porque el conocimiento de Cristo nuestro Señor es la verdadera libertad:

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres…” (Juan 8:32).

Conozcamos ese amor y esa libertad.

Entonces, la pérdida de aquello que es temporal se tornará en ganancia de aquello que es eterno.




Aguasvivas.cl


martes, 6 de enero de 2015

El camino de la justicia






En Romanos 7, Pablo muestra la incapacidad del hombre para agradar a Dios. “Porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” (18-19).

Cuando el apóstol se mira a sí mismo halla sólo un débil deseo de hacer el bien, pero una fuerte impotencia de no poder hacerlo.

Y notemos que el problema está en el hacer.

El querer no se traduce en hacer.

He aquí un hombre que está bajo la ley. Él ha sido enseñado que debe “hacer” cosas para agradar a Dios.

Toda su atención está en su capacidad para hacer ciertas cosas, y no hacer otras.

Este es el camino del fracaso, pues la ley es débil por la carne (Rom. 8:3).

Pero más adelante, el mismo apóstol Pablo nos mostrará el camino por el Espíritu Santo.

La clave no está en intentar hacer cosas, sino en creer y en confesar.

No se trata de cosas para hacer, sino de recibir y declarar un mensaje, un anuncio de Dios. Esto es: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Rom. 10:9-10).

Y este justamente es el anuncio del Evangelio. Tan sencillo, pero tan concluyente y definitivo.

Pablo, con tristeza dice: “Mas no todos obedecieron al evangelio”, y cita a Isaías: “Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?”. “Pero ¿no lo han oído?”, se vuelve a preguntar Pablo... y se responde, citando otra vez al profeta: “Antes bien, por toda la tierra ha salido la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra sus palabras”.

El problema no está en que no se haya predicado el evangelio, sino en que no ha sido creído.

La palabra de Dios ha sido menospreciada, y los hombres prefieren seguir su propio camino de obras.

Este anuncio (el evangelio), y el objeto de este anuncio (Cristo Jesús) es una formidable piedra de tropiezo para los judíos y judaizantes.

Por eso dice Pablo a los corintios: “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios” (1:21-24).

¿Es este el camino que hemos escogido nosotros?

¿Estamos amando la palabra de Dios, y la locura de la predicación?

¿O nos hemos sentido desanimados a causa de la mucha palabrería y los muchos palabreros?

Amados: El mensaje de Dios no ha perdido valor ni vigencia.

No hay una sola vía alternativa para la predicación, la fe y la justicia de Dios… Dios ha escogido este camino, que es una locura para la inteligencia del hombre, y una cosa menospreciable para quienes quieren ganarse el cielo con sus obras.

Y esto ciertamente humilla la vanidad humana… pero glorifica al Dios de la gracia.

¡Dios te bendiga!





Aguasvivas.cl

sábado, 3 de enero de 2015

Jesús: nuestra resurrección de entre los muertos




“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”.
(1 Corintios 15:22).



Toda la creación de Dios se resume en dos hombres: Adán y Jesús. Adán es el primer hombre, porque primero tenía que venir el natural. Jesús es el segundo hombre, que completa la creación, y que es espiritual (1 Cor. 15:46-47).

El propósito de Dios en la creación del hombre era no solo hacerlo una criatura, sino hijo, a imagen y semejanza de su Hijo Jesús (Rom. 8:29).

Pero toda la raza humana, a través del primer hombre, cayó en transgresión juntamente con él. Adán recibió de Dios la sentencia de muerte a causa de su desobediencia. La muerte de Adán no fue física, sino la destitución de la gloria de Dios, la separación de Su Vida: “Porque todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios… teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.” (Rom. 3:23, Efe. 4:18).

Por Adán entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte; así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Rom. 5:12).

En Adán, todos nosotros, sin excepción, morimos.

Todos están muertos en delitos y pecados y sin Cristo están destinados a la segunda muerte. Mas, “…el que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte” (Ap. 2:11).

Todo hombre está muerto en Adán. Ahora, el evangelio trae como revelación nuestra resurrección en Jesús.

Eso es lo que fue predicado por los apóstoles, y hoy es anunciado a todos los pecadores.

En Adán todos mueren, están todos muertos; pero en Cristo todos serán vivificados.

Porque Jesús es la vida: “Porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó” (1 Jn. 1:2).

Jesús, en aquella cruz, destruyó a aquél que tenía el imperio de la muerte (Heb. 2:14-15).

Ese es el testimonio de Dios para los hombres:

Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Jn. 5:11-12).

Quien no tiene al Hijo de Dios, tiene la muerte; aún está en el primer hombre.

La sentencia de muerte fue dada a toda la humanidad en Adán, pero la resurrección de los muertos nos fue dada por Dios en Cristo:

Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.” (1 Cor. 15:21).

Estábamos muertos en Adán, pero por la fe encontramos nuestra resurrección de entre los muertos en Jesús. Él nos dice: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
(Jn. 11:25-26).





Aguasvivas.cl

lunes, 29 de diciembre de 2014

Las riquezas de Su Gloria




El sentido de la gracia y la responsabilidad en la vida cristiana.

«…para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos» (Efesios 1:17-18).



Nuestra vida de creyentes es un asunto de posición. En toda la carta a los Efesios, nuestra posición es «sentados en lugares celestiales con Cristo». La posición de la iglesia no es una posición terrenal, no es una posición en que ella vea las cosas solo en dos dimensiones, sino que la iglesia está en lugares celestiales con Cristo.

Tenemos una posición de privilegio, y de esa posición nada ni nadie nos podrá mover, ni aun el enemigo. Ni aun las huestes de maldad, aunque con artimañas lo intenten. Y aunque a veces pareciera ser que lo han logrado, no es así, porque Dios nos colocó en su Hijo, y si él lo hizo, entonces eso nos da plena seguridad de que, pase lo que pase, nuestra posición no ha variado. Por lo tanto, cuando tenemos diversas pruebas, y pasamos por diversas angustias, el asunto es cómo enfrentamos esas tribulaciones, desde qué posición miramos las cosas. Es un asunto de posición.

Un ejemplo muy gráfico: los que han tenido la posibilidad de viajar en avión cuentan que, cuando sobrevuelan la cordillera de los Andes, por ejemplo, se ve muy alta, majestuosa y grandiosa; si uno quisiera cruzarla a pie sería un desafío para algunos casi imposible. Más aun, cuando ellos dicen que pasan por las ciudades más populosas con grandes rascacielos, desde el avión éstos se ven pequeñitos. Sin embargo, vistos desde la tierra son monumentales construcciones, y nos admiramos de ellas.

Entonces, la percepción de las cosas es un asunto de posición. Si tú te apropias de la palabra sobre la posición que tenemos como iglesia, entonces la forma de enfrentar los problemas va a ser distinta. ¡Gloria al Señor por eso! Vamos a tener problemas, sí, vamos a tener grandes montes que salvar, sí; pero lo vamos a hacer desde una posición gloriosa.

La realidad de la palabra

La carta a los Efesios es una carta gloriosa, una carta que, sin duda, nos trae mucha riqueza y revelación. Por esta razón, leíamos el versículo 1:17, un versículo clave para entenderla. Pablo habla de una petición que él tiene, «para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él». Eso es muy importante, porque estas cosas no pueden ser entendidas por el raciocinio humano.

Tal vez alguien podría, en su sabiduría humana, en sus capacidades, entender de alguna forma estas ideas que están expuestas en Efesios. Y hasta podría hacer toda una exposición de la palabra del Señor. Sin embargo, eso puede ser solo conocimiento humano.

Pero las cosas de que hablamos aquí…, y por eso Pablo enfatiza esa oración con clamor, rogando al Padre que les dé espíritu de sabiduría y de revelación. No es por el intelecto, sino por revelación. La revelación deja de lado el conocimiento humano. Yo puedo conocer la palabra ‘de pe a pa’, y puedo exponer sobre ella perfectamente; pero una cosa distinta es enfocar la realidad de la palabra. Una cosa es el conocimiento y otra cosa distinta es la realidad de la palabra.

Yo puedo hablar desde la teoría, pero no desde la experiencia, porque no la he vivido. Entonces, el ruego de Pablo es mi ruego también hoy día, por mi corazón primeramente y también por el de ustedes, para que esta palabra sea entendida, no sobre la base del conocimiento humano, sino por el espíritu de sabiduría y de revelación.

Las riquezas de su gracia y las riquezas de su gloria

Podemos dividir la carta a los Efesios en dos partes. Vamos a hacer una división distinta a la que conocemos tradicionalmente, que es la que tenemos del hermano Nee. Él divide la carta en tres secciones: «Sentaos… andad… y estad firmes». Sin embargo, también es posible dividirla en solo dos secciones, en dos ideas fuertes.

Veamos Efesios 1:7. «…en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia». La expresión: «las riquezas de su gracia» aparece mencionada dos veces en esta carta. La segunda vez en Efesios 2:7. «…para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia».

¿Qué es la gracia, sino algo inmerecido? No merecíamos nosotros, de acuerdo a nuestra conducta, ser parte de la iglesia. Si estamos aquí, es por su gracia. No es por lo buenos que éramos. Porque, según la Escritura, aun nuestra justicia es como trapo de inmundicia. Entonces, los primeros tres capítulos de Efesios nos hablan básicamente de las abundantes riquezas de la gracia de Dios.

Efesios 1:18: «…alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos». Destaquemos la expresión: «las riquezas de la gloria». Esta expresión, al igual que la anterior, está repetida dos veces en la carta a los Efesios. La encontramos también en 3:16: «…para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria…».

Sobre la base de estos versículos que hemos leído, podemos entonces dividir la carta a los Efesios en estas dos expresiones. Los tres primeros capítulos hablan de las abundantes riquezas de su gracia, y los últimos tres capítulos se refieren a las riquezas de su gloria. Hablaremos ahora sobre estos últimos tres capítulos.

Las riquezas de su gloria, o la responsabilidad del hombre

Antes de profundizar estos puntos, intentaremos explicar lo que es la gloria, según lo que hemos recibido de parte del Señor a través de nuestro hermano Romeu Bornelli. Él nos hablaba hace un tiempo atrás, que la gloria no es un concepto abstracto. Cuando decimos que nos vamos a ir a la gloria, algunos entienden que la gloria es el cielo, un determinado lugar. Esa expresión está acuñada también en medio del mundo cristiano.

Ahora, el hermano explicaba que la gloria no es algo abstracto, sino una persona. La gloria es Cristo. Cristo es la gloria de Dios. Hebreos va a decirlo de otra forma, también, que él es «el resplandor de la gloria de Dios». Entonces, ahora podemos entender un poco más de qué va a hablar Pablo en estos últimos tres capítulos. ¿De qué nos va a hablar, entonces? De Cristo, de la vida de Cristo en la iglesia.

Esto implicaría dividir la carta en estos dos conceptos: Gracia, en la primera parte, y después, en los últimos tres capítulos, la vida de Cristo en la iglesia, pero aquí tiene que ver con nuestra responsabilidad en esa vida. Entonces, vamos a ver desde esa posición estos tres últimos capítulos.

Efesios 4:1 dice: «Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados». Aquí hay nuevamente un ruego de Pablo. Este segundo ruego tiene que ver con andar como es digno de la vocación con que fuimos llamados. Hay un llamado del Señor para cada uno de nosotros. Ese llamado del Señor no se basó en lo que habría de ser tu vida, porque él nos llamó antes de la fundación del mundo.

No hemos sido llamados por hombre alguno. Tampoco hemos venido como voluntarios a enrolarnos a un sistema, porque la iglesia no se compone de voluntarios, sino de llamados. Por Dios el Padre hemos sido llamados para estar en Cristo.

Entonces, el Espíritu Santo dice a través de Pablo: «…os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados». Esa palabra, «dignos», en el sentido original en griego, tiene que ver con andar en armonía con la vocación con la cual fuimos llamados. En términos sencillos, esto nos habla de una consecuencia. Algo que es armónico es algo que tiende a ser igual entre sus partes. Cuando hay similitud, unimos esas dos partes, y entonces hablamos de que eso es algo armónico.

Por tanto, cuando el apóstol dice que andemos como es digno, significa que tenemos que andar en plena consecuencia con la vocación con la cual fuimos llamados. Ya en el versículo 1, la medida de este caminar se nos eleva. ¿Cómo voy a andar para que sea digno? Todavía hay tanta carnalidad en mí; todavía, si me examino, veo que no doy con la talla.

Pero el Espíritu Santo, el Señor mismo, es tan sabio y tan equilibrado en todas las cosas, que no nos va a demandar que andemos como es digno, sin proveernos de todo lo necesario para que andemos como es digno. Él no nos va a demandar algo de lo cual él no nos haya provisto con anticipación en Cristo. Esa es la iglesia gloriosa, la que tiene todos los recursos en él; por lo tanto, no tenemos ninguna excusa para no andar como es digno de la vocación con que fuimos llamados.

Pablo a continuación habla de los ministerios dados a la iglesia. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros» (4:11). Aquí tenemos los cinco ministerios dados a la iglesia. No hablaré de los cinco ministerios, pero quiero centrar la atención en el versículo 12, porque allí está la razón de ser de esos ministerios: «…a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio». Hermanos amados, este es el propósito por el cual existen los apóstoles, los profetas, los evangelistas, los pastores y maestros. No existen como un fin en sí mismos.

Sin ánimo de juzgar a nadie, hoy día vemos, en la cristiandad, que se levantan hombres como apóstoles, profetas o evangelistas, quienes seguramente comenzaron con una visión clara del Señor en sus corazones. Sin embargo, a poco andar, se distrajeron de Cristo. De esto habla el apóstol Pablo en Colosenses – la carta gemela de Efesios. Pablo dice en Colosenses que, no asiéndonos de la Cabeza, muchas veces equivocamos el rumbo, pensamos cosas que no debemos; no actuamos como es debido, como es digno de la vocación, porque no nos hemos aferrado de la Cabeza, porque nos hemos distraído de Cristo.

Si no está conectado a la cabeza, el cuerpo no puede caminar, pierde la vida. La cabeza no puede andar sola; necesita un cuerpo. El Señor se restringe hasta en esto. Si él quisiera bajar hoy desde los cielos y presentarse al mundo entero, lo hace, y el mundo entero creería en él. Pero él se restringió, porque su propósito es tener un cuerpo, y a través de este cuerpo, llegar al mundo, ministrar a todos los hombres, llegar hasta los confines de la tierra con su Evangelio transformador.

La cabeza no puede andar sin el cuerpo, ni puede el cuerpo andar sin su cabeza, porque entonces no hay vida. Es horrendo cuando la iglesia se distrae de Cristo y no está aferrada a la Cabeza, y empieza a hacer las cosas como ella cree que es correcto. No nos distraigamos de Cristo.

El propósito eterno de Dios es reunir todas las cosas en Cristo, con él como cabeza de todas las cosas. Nosotros somos el cuerpo, y todas las cosas están bajo él y bajo la iglesia. Entonces, el propósito de estos cinco ministerios no es que estos dones-hombres forjen una fama individual.

Suele ocurrir que los hermanos están expectantes por el hermano que viene, porque el ministerio del hermano aquél es tan grande, y luego se envanece y se enriquece en su propia opinión, sube vanidad a su corazón, y corremos el riesgo tremendo de no cumplir con la demanda que el Señor nos ha dado, que no es hacernos un nombre, sino perfeccionar a los santos.

«…perfeccionar a los santos para la obra del ministerio». La obra no la puede realizar un hombre solo. Ni el apóstol, ni el profeta, ni el evangelista; la obra la realizan los santos. El propósito de esta palabra no es que la recibamos y luego nos quedemos solo con la impresión de que la palabra estuvo «linda» y no practiquemos nada, no vivamos nada. Por eso, como al inicio, roguemos al Padre que nos dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

El Señor nos conceda, en su gracia, tocar la realidad de las cosas de que estamos hablando, la realidad espiritual de las cosas. Tenemos una obra, y esto tiene que ver con el andar de la iglesia. Hay una obra que realizar, la obra del ministerio. Las palabras que hemos escuchado durante años y seguimos oyendo hoy son para que todos seamos equipados por el Señor para realizar la obra del ministerio.

El ministerio de la oración

Quiero referirme específicamente a un punto de esta obra del ministerio. Hay una obra preciosa, una función preciosa, que nos involucra a todos como iglesia. Es el ministerio de la oración, donde todos estamos llamados a participar. Y este asunto de la oración tiene que ver con el sacerdocio.

El principal propósito de la función sacerdotal era interceder por el pueblo, a favor del pueblo, con respecto a Dios. Veamos a Aarón, cuando los juicios de Dios estaban cayendo sobre Israel. Aarón tomó el incienso y corrió en medio de la mortandad bajo el juicio divino, para aplacar la ira de Dios hacia su pueblo (Núm. 16:47).

La palabra sacerdote aparece reiteradamente en la carta a los Hebreos. Cuando esta palabra es traspasada al latín, que era el idioma del imperio romano, aparece como pontífice. Y pontífice es el que construye puentes.

Con respecto a la oración, ¿puede algún hermano decir que no tiene nada que hacer, que no sabe cuál es su don  en medio de la iglesia? Si tomamos esta palabra como de parte del Señor, ¿qué estamos diciendo? Que tenemos un oficio. ¿Y cuál es nuestro oficio? Dios te pide hoy que construyas puentes.

¿Para qué sirve un puente? Para cruzar de un lugar a otro. Y sobre todo, cuando existe un abismo entre un lugar y otro, construimos un puente para que las personas que viven en este lugar puedan trasladarse al otro lado. Espiritualmente hablando, hay un abismo que separa el reino de la luz de la potestad de las tinieblas. Gracias a Dios Padre, porque él ha provisto un puente, que es Cristo, quien dijo: «Yo soy el camino».

En el evangelio de Juan, cuando Jesús habla con Natanael, le dice: «Cuando estabas debajo de la higuera, te vi», y luego le dice: «De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre». ¿Qué imagen tenía Jesús allí? La imagen de la escalera de Jacob, por la cual los ángeles descendían y subían todo el tiempo. Cristo es como la escalera y es también como un puente.

Ahora, tú y yo estamos llamados a construir puentes, para que nuestra familia y nuestros amigos conozcan al Señor. Ese es uno de los ministerios que, como iglesia, tenemos que realizar. Esta es nuestra responsabilidad. En esta carta en particular, Pablo siempre va a mantener el equilibrio divino entre la responsabilidad y la gracia.

Con respecto a esto, el hermano Romeu dice que nosotros, cuando vamos en un bote por un río, no podemos remar con un solo remo, porque empezamos a girar sobre nosotros mismos. Entonces, esta carta nos da los dos remos, para poder avanzar y llegar a destino. Uno de los remos es la gracia, y el otro es la responsabilidad o la gloria. Necesito usar los dos remos para llegar a destino.

Pablo habla de sus aflicciones, en Colosenses 1:24; de sus dolores de parto, en Gálatas 4:19, y de sus trabajos «en la gracia de Dios», en 1a Corintios 15:10 . La gracia no nos exime del trabajo, de la responsabilidad.

Si quieres avanzar en la vida cristiana, si quieres avanzar en el conocimiento del Señor, tienes que tomar los dos remos: la gracia y la responsabilidad. Ahora, con respecto a la responsabilidad y las demandas del Señor, como hemos dicho, él mismo nos va a proveer de los recursos necesarios para responder a estas demandas.

El cuerpo de Cristo tiene la vida de resurrección

Efesios 5:30. «…porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos». Hermanos amados, somos miembros del cuerpo de Cristo. Creo que esta realidad, en medio nuestro, ya está asimilada, la comprendemos, aun cuando el Señor tendrá que seguir revelándonos mucho más esta palabra. Esta palabra nos dice que somos miembros de su cuerpo, y luego describe cómo es esto.

Destaquemos la expresión: «de su carne y de sus huesos». ¿Por qué no dice: «de su carne y de su sangre»? Los que tienen hijos, ven a sus hijos tener algún logro, alguna satisfacción, entonces el padre dirá: «Ese es mi hijo, es sangre de mi sangre». ¿Por qué no dice de su carne y de sus huesos? Génesis capítulo 2 versículo 23: «Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne». Es la misma expresión de Efesios 5:30. Respecto de la iglesia, Jesús dice: «Esto es carne de mi carne y hueso de mis huesos», lo mismo que dijo Adán con respecto a Eva. Es interesante esta expresión.

Un detalle: Cuando Eva fue creada, en esta escena de Génesis, ¿el pecado había sido ya manifestado? No. Entonces, aquí estamos en una escena previa al pecado. El pecado aún no ha hecho su aparición, no está en Adán ni en Eva.

Ahora, cuando Efesios 5:30 dice que somos miembros del cuerpo de Cristo, carne de su carne y hueso de sus huesos, se da en un momento en que el pecado no tiene ninguna participación. Es interesante, porque ¿qué es el pecado? El pecado es un gran paréntesis; el pecado no es la voluntad de Dios. El pecado aparece solo como un paréntesis en la historia. Antes de ese paréntesis, tenemos la escena que acabamos de ver, y entonces Adán dice: «Esto es carne de mi carne y hueso de mis huesos». No había pecado.

El paréntesis del pecado se cierra cuando Cristo muere por nosotros. La Escritura dice que nuestros pecados fueron quitados, la sangre de Jesús borró nuestros pecados. La Escritura dice que, una vez muerto Jesús, clavaron una lanza en su costado y de allí brotó sangre y agua. Espiritualmente, allí nació la iglesia, la cual ha sido comprada por la sangre y lavada por la Palabra.

Entonces, la iglesia aparece en un momento de la historia cuando el pecado ya había sido juzgado. Ambas mujeres, Eva y la Esposa, nacen antes y después de este paréntesis, respectivamente. Entonces, la expresión «carne de mi carne y hueso de mis huesos», nos habla de algo mucho más profundo, nos habla de una realidad espiritual.

¿Por qué no se habla de carne y sangre? 1ª Cor. 15:50. «Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios». Aquí tenemos una expresión distinta. Aquí aparecen la carne y la sangre, y se nos dice que ellas no pueden heredar el reino de Dios. Ningún ser humano, en su propia carne, con sus esfuerzos, con su vida humana, podrá alcanzar el reino de Dios.

La sangre nos habla de la vida humana. En tus fuerzas, en tu vida, con tus recursos humanos, jamás alcanzarás el reino de Dios. La palabra es clara: «La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios».

Entonces, ¿a qué se refiere la expresión «de su carne y de sus huesos»? Se refiere a otro tipo de vida distinta de la que conocemos biológicamente, de la carne y la sangre. Y esa vida se representa en la Escritura con la expresión «carne y huesos», porque es una vida de resurrección.

Vamos a confirmar esta expresión en Lucas 24:39. Es el Señor Jesús quien habla aquí, en una escena posterior a su resurrección, cuando él se presenta a sus discípulos. «Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo». Aquí tenemos por tercera vez la expresión «carne y huesos», que hace referencia a la vida resurrecta del Hijo de Dios, una vida de resurrección, que ha pasado por la muerte y ha salido victoriosa.

Esto es muy interesante, y lo he querido enfatizar, porque, respecto de la iglesia, es necesario entender esto: la iglesia no es una reunión de personas que se congregan en torno a un asunto en común, no es un grupo social, donde nos juntamos a comer juntos.

Entonces, ¿qué es iglesia? ¿Cuándo yo realmente soy miembro de Cristo, miembro de su cuerpo? Hermano, tu unión con Cristo, que es tu cabeza, se basa en una vida de resurrección. Porque carne y sangre no pueden heredar; por eso es que tu opinión y mi opinión en la iglesia no sirven, porque eso es de la carne y de la sangre. Pero, cuando tu opinión viene de una vida de resurrección de carne y hueso, cuánta vida trae, porque salió de una vida de resurrección, de una vida que ha pasado por la muerte.

¿Qué es la iglesia? ¿Los que se reúnen en torno a un nombre solamente? ¿Los que tienen en común ciertas prácticas y ritos? No, hermanos. Cristo en nosotros, Cristo habitando en ti y habitando en mí, esto es la iglesia, y esta es la gloria de la iglesia.

Un patrón de conducta superior

Pablo dice una cosa más con respecto al andar de la iglesia. Desde el capítulo 5 en adelante, hasta el versículo 9 del capítulo 6, habla de un andar como hijos de luz, de someternos los unos a los otros, y va a decir, entre otras cosas, muchos deberes que tenemos que cumplir. Ustedes encontrarán allí muchas cosas que el Señor demanda. Hay demandas muy altas, pero ya sabemos cómo las cumpliremos: por la vida de resurrección que el Señor mismo nos ha dado.

Ahora, todo esto de que habla en los capítulos posteriores, se resume en este versículo: «…comprobando lo que es agradable al Señor» (Ef. 5:10). Colosenses 1:10 dice: «…para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo». Aquí hay un principio establecido por el Señor. ¿Cómo debe ser nuestro andar como creyentes? Tenemos dos formas de ver las cosas. En Génesis, vemos que Dios prohibió a Adán comer de un árbol en particular: el árbol de la ciencia del bien y del mal. Ese árbol, del cual Adán y Eva comieron, establece un principio universal en cuanto al comportamiento humano de la sociedad.

¿Cómo se comporta la sociedad hoy en día? ¿Bajo qué parámetros la sociedad norma su vida? Lo bueno y lo malo. Adán y Eva comieron de ese árbol, y entonces, esa idea de lo bueno y lo malo quedó establecida como un principio universal para todas las sociedades. Todas las culturas se rigen por el mismo principio. Nuestra vida como sociedad está normada y guiada por este parámetro de lo que es bueno y lo que es malo. Yo hago esto, porque es bueno, y no hago esto otro, porque es malo.

Ahora, ¿por qué Dios prohibió que comieran del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal? ¿Acaso Dios no quería que el hombre conociera lo que es bueno y lo que es malo? El Señor lo prohibió, no porque él no quisiera que el hombre conociera lo bueno y lo malo, sino porque él tenía preparado algo mejor para el hombre, un patrón de conducta superior.

El patrón de conducta humana hoy es éste: bueno y malo. ¿Qué puede ser superior a esto como patrón de comportamiento? Pero ¿qué nos dice aquí el Espíritu Santo con respecto al caminar? ¿Menciona esta dicotomía entre lo bueno y lo malo? Lo que Pablo menciona, tanto en Efesios como en Colosenses, es una sola expresión: «…agradable a Dios». Entonces, ¿cómo vamos a andar? Como es agradable al Señor.

Entonces, cuando yo haga una acción, cuando voy a pensar algo, cuando voy a decir algo, ¿qué voy a hacer? ¿Cuál debería ser nuestra pregunta? ¿Es bueno o es malo esto que voy a hacer? ¿Esa va a ser mi pregunta?

No; nosotros, como creyentes, diremos: «Señor, quiero agradarte en todo. Voy a pedir perdón, aunque ellos deberían pedírmelo. Señor, yo quiero agradar tu corazón». La Escritura dice: «Perdonaos los unos a los otros, así como Cristo nos perdonó». Un hermano dijo lo siguiente: «El perdón de Cristo es un perdón unilateral». ¿Qué quiere decir eso? Que no fuimos nosotros a él a pedirle perdón primero. Entonces, no esperemos que vengan ellos a pedirnos perdón. Él nos perdonó, porque él quiso perdonarnos.

Agrademos el corazón del Señor. Yo quiero agradar el corazón de aquel que dio su vida por mí, de aquel que me salvó, de aquel que me redimió, de aquel que me colocó en una posición tan gloriosa. 

No descuidemos una salvación tan grande. Hermanos, desechemos el principio que rige la vida de esta sociedad. La biblia dice: «No andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente». 

Ellos andan por el bien y el mal; la iglesia del Señor debe andar agradando a su Señor en todo.

¡Feliz Año Nuevo 2015, bendiciones en Cristo!






Aguasvivas.cl

domingo, 21 de diciembre de 2014

¡Feliz Navidad!




A todos los hermanos, amigos y amigas que nos han bendecido con sus visitas, lecturas, escuchas y comentarios, les damos las gracias y les deseamos una Feliz Navidad y el mejor de los años, lleno de bendiciones en Cristo Jesús.


¡Viene lo Mejor... Cristo Viene!

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

(1 Tes. 4: 14-18)


miércoles, 17 de diciembre de 2014

El Evangelio de la Gracia





NO ES DE SORPRENDER QUE EL APÓSTOL PABLO, EN LA EPÍSTOLA A LOS ROMANOS, PREDIQUE EL EVANGELIO A LOS CREYENTES.

PORQUE A LA FE INICIAL PARA SALVACIÓN SUELE SUCEDERLE UNA INCONTABLE CANTIDAD DE AGREGADOS HUMANOS QUE NO PROCEDEN DE LA FE, SINO DE LAS OBRAS DE LA CARNE.

Y ES QUE CASI CADA PROBLEMA DE LA VIDA CRISTIANA PRETENDE SOLUCIONARSE CON ALGÚN MÉTODO DE LA CARNE.

POR SUPUESTO, EN LA PRÁCTICA SE BUSCARÁ DISFRAZAR TODO ESTO CON EL BUEN ROPAJE DEL HUMANISMO O DE LA TRADICIÓN RELIGIOSA… PERO EN DEFINITIVA, VIENE A SER UN ASUNTO DE CARNE Y SANGRE.

PERO CUANDO PABLO EXPONE EN ROMANOS EL EVANGELIO DE JESUCRISTO, EN CAMBIO, NOS LLEVA MUCHO MÁS LEJOS, MUY LEJOS DE LOS RECURSOS HUMANOS, Y NOS SUMERGE EN LOS RECURSOS DE DIOS.

Y AQUÍ TENEMOS ENTONCES LA GRACIA DE DIOS.

PARA MUCHOS CRISTIANOS LA GRACIA DE DIOS PUEDE SER SOLO UN ESTRIBILLO DE BUENA CRIANZA PARA NO PARECER SOBERBIOS… SIN EMBARGO, EN LA ENSEÑANZA DE LA BIBLIA, LA GRACIA DE DIOS ES LA FUENTE DE LOS RECURSOS DIVINOS PUESTOS A DISPOSICIÓN DEL CRISTIANO.

AHORA, LA GRACIA DE DIOS NO ES UNA NEBULOSA CELESTIAL.

LA GRACIA DE DIOS ES LA GRACIA DE JESUCRISTO… LA GRACIA DE DIOS ES JESUCRISTO.

Y LOS RECURSOS DE DIOS PARA EL CRISTIANO SON SU PROPIO HIJO.

(ROM. 5:15) Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.

EN ROMANOS, LA PALABRA GRACIA APARECE 24 VECES… Y HAY ALGUNAS DE ESAS MENCIONES QUE SON CONCLUYENTES.

POR EJEMPLO, DOS VECES SE ASOCIA LA GRACIA CON LA FIRMEZA.

O SEA, LA PROMESA DEL EVANGELIO PARA LOS CREYENTES ES FIRME PORQUE ES POR GRACIA: “POR TANTO, ES POR FE, PARA QUE SEA POR GRACIA, A FIN DE QUE LA PROMESA SEA FIRME PARA TODA SU DESCENDENCIA…” (ROM. 4:16).

LA POSICIÓN DEL CRISTIANO DELANTE DE DIOS ES FIRME EN LA GRACIA: “POR QUIEN (JESUCRISTO) TAMBIÉN TENEMOS ENTRADA POR LA FE A ESTA GRACIA EN LA CUAL ESTAMOS FIRMES” (ROM. 5:2).

ASÍ QUE VEMOS QUE LA FE NOS INTRODUCE A LA GRACIA, EN LA CUAL ESTAMOS FIRMES.

AHORA BIEN, ¿DE DÓNDE PROCEDE NUESTRA FIRMEZA?

¿PROCEDE ACASO DE NUESTRO CUIDADO, VOLUNTAD O ASTUCIA?

¿O VIENE DE LOS AÑOS VIVIDOS EN UNA RELIGIÓN LLAMADA CRISTIANISMO?

AMADOS: TODAS ESTAS COSAS TIENEN SU APOYO EN LA CARNE, Y CUANDO ESTÁ LA CARNE, EL PECADO ESTÁ ALLÍ.

POR TANTO, SI ES ASÍ, NO PUEDE HABER FIRMEZA.

¿QUIÉNES SON LOS QUE “REINAN EN VIDA” SEGÚN LA BIBLIA?

NO SON LOS QUE PUEDEN MÁS, NI LOS QUE SE ESFUERZAN MÁS, SINO LOS QUE RECIBEN MÁS.

Y, “REINARÁN EN VIDA POR UNO SOLO, JESUCRISTO, LOS QUE RECIBEN LA ABUNDANCIA DE LA GRACIA Y DEL DON DE LA JUSTICIA” (ROM. 5:17).

AHORA, ¿POR QUÉ REINAN ESTOS?

REINAN PORQUE HAN RECIBIDO TANTA GRACIA, QUE EN ELLOS LA GRACIA REINA POR LA JUSTICIA.

PORQUE EN ELLOS LA GRACIA NO ES UN SLOGAN, SINO ES LA REINA… LA GRACIA TIENE EL CONTROL DEL CRISTIANO… Y LA GRACIA, YA DIJIMOS, ES LA GRACIA DE UNO SOLO: JESUCRISTO.

HERMANOS: EL PECADO NO PUEDE CON LA GRACIA… POR ESO EL CRISTIANO EN QUIEN REINA LA GRACIA, REINA EN VIDA.

PORQUE EL PECADO NO SE ENSEÑOREARÁ DE VOSOTROS; PUES NO ESTÁIS BAJO LA LEY, SINO BAJO LA GRACIA.” (ROM. 6:14).

ENTONCES, LA ÚNICA FORMA DE VENCER EL PECADO ES PERMANECER BAJO LA GRACIA DE DIOS.

¿Y CÓMO PERMANECER BAJO LA GRACIA?

EL APÓSTOL PABLO, EN GÁLATAS, NOS MUESTRA CÓMO CAEMOS DE LA GRACIA:

DE CRISTO OS DESLIGASTEIS, LOS QUE POR LA LEY OS JUSTIFICÁIS; DE LA GRACIA HABÉIS CAÍDO.” (GÁL. 5:4).

ES TAN FÁCIL CONFESAR LA GRACIA CON NUESTROS LABIOS, COMO ECHAR MANO A LA FUERZA DE LA CARNE EN LA PRÁCTICA… Y EN ESO ESTÁ LA CAÍDA DE LA GRACIA.

LA GRACIA SIGNIFICA ESPERAR EN LOS RECURSOS DE DIOS, LOS CUALES NO LLEGARÁN TAN INMEDIATAMENTE COMO QUISIÉRAMOS (O COMO PODEMOS OBTENERLOS POR NOSOTROS MISMOS), PERO LLEGARÁN, SIN DUDA.

LA GRACIA TIENE QUE DEJAR DE SER LA SEGUNDA OPCIÓN PARA NOSOTROS… AUNQUE TARDE UN POCO EN DAR SU FRUTO.

¡DIOS TE BENDIGA!




Aguasvivas.cl


lunes, 15 de diciembre de 2014

La Trinidad Divina




Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, 7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, 8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. 13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. (EFESIOS 1: 3-14)


ESTA DECLARACIÓN QUE COMIENZA EN (EFESIOS 1:3) Y TERMINA EN (1:14), SEGÚN W. HENDRIKSEN, “AVANZA RODANDO COMO UNA BOLA DE NIEVE POR UNA PENDIENTE, CRECIENDO EN VOLUMEN A MEDIDA QUE DESCIENDE. SUS 202 PALABRAS Y LOS ABUNDANTES CALIFICATIVOS QUE ELLAS FORMAN, ORDENADOS COMO TEJAS EN UN TECHO O COMO PELDAÑOS EN UNA ESCALERA, SON COMO ENCABRITADOS CORCELES QUE AL SER LIBERADOS SE LANZAN A IMPETUOSA VELOCIDAD”.

ESTOS 12 VERSÍCULOS NOS MUESTRAN LA PRECIOSA OBRA QUE EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPÍRITU HAN HECHO A FAVOR DEL CREYENTE.

ALLÍ SE NOS DICE QUE EL PADRE NOS BENDIJO EN CRISTO EN LOS LUGARES CELESTIALES, QUE NOS ESCOGIÓ EN CRISTO ANTES DE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO, QUE NOS PREDESTINÓ PARA LA FILIACIÓN COMO HIJOS SUYOS POR MEDIO DE JESUCRISTO, Y QUE NOS HIZO ACEPTOS EN CRISTO, EL AMADO DEL CIELO (VV. 3-6).

Y TODO LO HIZO EL PADRE MUCHO ANTES DE QUE NOSOTROS TUVIÉRAMOS LA MÁS MÍNIMA CONCIENCIA DE LO QUE DIOS ESTABA HACIENDO POR NOSOTROS.

Y L.B.D. QUE TODO ESTO ES “EN CRISTO”.

ESTA PEQUEÑA FRASE APARECE MÁS DE CIEN VECES EN LOS ESCRITOS DEL APÓSTOL PABLO… Y TAN SOLO EN ESTE PÁRRAFO APARECE 11 VECES.

PORQUE NADA SE NOS HA CONCEDIDO FUERA DE CRISTO, PORQUE LA VOLUNTAD DEL PADRE ES CONCENTRAR TODO EN ÉL, PARA QUE EN TODO TENGA EL SEÑOR JESUCRISTO LA PREEMINENCIA.

EN ESTA “ESCALERA DE MUCHOS PELDAÑOS”, TENEMOS TAMBIÉN LA OBRA DEL HIJO DE DIOS.

PUES EN CRISTO TENEMOS REDENCIÓN POR SU SANGRE, EL PERDÓN DE PECADOS.

LA REDENCIÓN ES LA LIBERACIÓN COMO RESULTADO DE UN RESCATE… EL PERDÓN, EN TANTO, ES OBTENIDO POR LA REDENCIÓN.

ASÍ QUE REDENCIÓN Y PERDÓN VAN JUNTOS… TAL COMO EN LA EXPIACIÓN DE LEVÍTICO 16.

ALLÍ, UN MACHO CABRÍO REPRESENTA LA REDENCIÓN, EL OTRO, EL PERDÓN... UNO MUERE, Y EL OTRO, VIVO, SE LLEVA LOS PECADOS AL DESIERTO.

EN CRISTO TAMBIÉN SE NOS DIO SABIDURÍA E INTELIGENCIA ESPIRITUAL PARA CONOCER EL MISTERIO DE LA VOLUNTAD DE DIOS.

PORQUE SIN SABIDURÍA E INTELIGENCIA ESPIRITUAL NO PODEMOS COMPRENDER NADA PROVENIENTE DE DIOS.

¿CUÁL ES EL MISTERIO DE LA VOLUNTAD DE DIOS?

REUNIR TODAS LAS COSAS EN CRISTO, O, COMO TRADUCE HENDRIKSEN, REUNIR “TODAS LAS COSAS BAJO UNA CABEZA EN CRISTO”.

LITERALMENTE, ESTO SIGNIFICA, COMO LO EXPLICA ESTE MISMO AUTOR: “TODAS LAS COSAS, LAS COSAS DEL CIELO, EN LA TIERRA, SOBRE NOSOTROS, ALREDEDOR NUESTRO, DENTRO DE NOSOTROS, DEBAJO DE NOSOTROS, TODO LO MATERIAL, HAN SIDO COLOCADAS AHORA BAJO EL DOMINIO DE CRISTO”.

EN CRISTO TAMBIÉN TENEMOS HERENCIA; ES DECIR, ÉL MISMO ES NUESTRA HERENCIA, LA TIERRA PRECIOSA EN LA CUAL NOS CAYERON LAS CUERDAS.

DE MODO QUE PODEMOS DECIR LO QUE CITA EL (SALMO 16:6): “ES HERMOSA LA HEREDAD QUE NOS HA TOCADO”.

AHORA BIEN, ¿QUÉ TENEMOS DEL ESPÍRITU SANTO?

DEL ESPÍRITU SANTO TENEMOS EL SELLO, QUE ES LA GARANTÍA DE POSESIÓN, AVAL DE SEGURIDAD, CERTIFICADO DE AUTENTICIDAD, Y EL ADELANTO DE LA HERENCIA COMPLETA.

ASÍ, COMO ALGUIEN HA DICHO, EL PADRE PLANEA (vv, 3-5), EL HIJO EJECUTA (vv, 6-12), Y EL ESPÍRITU LO APLICA EN EL CORAZÓN DE LOS CREYENTES (vv, 13-14).

¡MARAVILLOSA CONJUNCIÓN DE FAVORES!

¡BENDITO SEA EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPÍRITU SANTO POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS, AMÉN!





Aguasvivas.cl


jueves, 11 de diciembre de 2014

¿Quien es el Rey de Gloria?


Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová el fuerte y valiente,
Jehová el poderoso en batalla.
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
10 ¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová de los ejércitos,
El es el Rey de la gloria. Selah


(Salmo 24: 7-10)





miércoles, 10 de diciembre de 2014

Recibir para reinar




Pues si por la trasgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.
(Romanos 5:17)



ESTA ES UNA PALABRA QUE DESPIERTA EL APETITO ESPIRITUAL DEL CREYENTE QUE BUSCA AGRADAR AL SEÑOR, Y UNA PALABRA DE ALIENTO PARA QUIENES HAN ENFRENTADO DIFICULTADES EN SU CARRERA, YA SEA POR SUS PROPIOS FRACASOS, O POR HABER SIDO DEFRAUDADOS DE OTROS HOMBRES.

PABLO EL APÓSTOL, CON LA GRACIA DEL SEÑOR QUE LE INSPIRA, NOS LANZA UN DESAFÍO PRECIOSO: ¡PODEMOS LLEGAR A REINAR EN ESTA VIDA, SI TAN SÓLO RECIBIMOS LA ABUNDANTE GRACIA QUE SE NOS OFRECE!

SABEMOS QUE LA TRASGRESIÓN Y CAÍDA DE ADÁN NOS LEGÓ TODAS LAS CONSECUENCIAS QUE VEMOS A DIARIO EN NOSOTROS MISMOS, Y EN LOS MALES QUE AZOTAN A LA HUMANIDAD.

DE AHÍ LA EXPRESIÓN: “…no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” (Rom. 7:19), QUE RESUME EL DRAMA DE LA RAZA HUMANA.

Y NO HAY ÁMBITO ABSOLUTAMENTE DEL QUEHACER HUMANO QUE NO TENGA ESTE SELLO.

POR EJEMPLO, SABEMOS EL DAÑO QUE CAUSAMOS CADA DÍA AL MEDIO AMBIENTE… SIN EMBARGO SEGUIMOS CONTAMINÁNDOLO.

SABEMOS QUE CIERTOS ALIMENTOS SON DAÑINOS PARA NUESTRA SALUD, PERO CONTINUAMOS CONSUMIÉNDOLOS.

SABEMOS EL DAÑO QUE EL PECADO PUEDE HACERNOS, Y NOS HACE, PERO SEGUIMOS PRACTICÁNDOLO EN LA CARNE.

Y ASÍ, PODRÍAMOS ENUMERAR MUCHOS EJEMPLOS.

EL HOMBRE SIGUE ESCLAVO A ESE PRINCIPIO DEL BIEN Y DEL MAL: CONOCE EL BIEN SIN PODER PONERLO POR OBRA; Y RECONOCE EL MAL SIN PODER EVITARLO.

ES EL SÍNDROME DE ADÁN, CUYA TRASGRESIÓN NOS HEREDÓ LA MUERTE, EL DOLOR, LA IMPOTENCIA, EL FRACASO EN TODAS SUS FORMAS.

PERO EN CONTRASTE, ESA EXPRESIÓN “MUCHO MÁS…”, TIENE LA FUERZA DE DARNOS ESPERANZA, PUES SIENDO NOSOTROS TESTIGOS DE LA FATAL EFICACIA DEL PRINCIPIO ‘ADÁMICO’ –VEMOS MUERTE POR DOQUIER–, LO QUE AHORA SE NOS OFRECE HA DE SER MUCHO MÁS EFICAZ, PUES, INDISCUTIBLEMENTE, CRISTO ES MUCHÍSIMO MAYOR QUE EL PRIMER TRASGRESOR ADÁN.

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO NOS PROVEYÓ UN NUEVO COMIENZO; SU SANGRE PRECIOSA LAVÓ TODOS NUESTROS PECADOS (EL RECUERDO DEL PECADO YA NO NOS PRODUCE DESAZÓN, OTRA FORMA DE MUERTE), SU MUERTE EN LA CRUZ HA VENIDO A SER NUESTRA MUERTE, PUES “con Cristo estamos juntamente crucificados” (Gál. 2:20), Y MÁS AUN, “fuimos resucitados juntamente con él” (Ef. 2:6).

¿QUÉ ES ESTO SINO “LA ABUNDANCIA DE SU GRACIA”?

EL PERDÓN DE LOS PECADOS ES UNA EXPERIENCIA MARAVILLOSA PARA EL CREYENTE; SIN EMBARGO, SI NO RECIBE TODA LA PROVISIÓN DE DIOS EN CRISTO, SI NO SE HA APROPIADO DE LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR, AÚN ESTÁ LUCHANDO CON FUERZAS PROPIAS.

ESTO EXPLICA EL FRACASO EN MUCHOS CRISTIANOS: QUIENES SE CONFORMAN SOLO CON LA EXPERIENCIA INICIAL DE RECIBIR EL PERDÓN, SON PRESA FÁCIL DEL DESÁNIMO; LA MUERTE REINA SOBRE ELLOS.

LA ABUNDANCIA DE LA GRACIA QUE LA BIBLIA NOS INVITA A RECIBIR INCLUYE LA PLENITUD DE LA OBRA Y DE LA PERSONA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

APROPIÉMONOS, PUES, DE TODO LO QUE SE NOS HA DADO EN CRISTO, PORQUE RECIBIENDO LA ABUNDANCIA DE SU GRACIA REINAREMOS EN VIDA, PUES HABIENDO SIDO SEPULTADOS CON ÉL (ROM. 6: 4), FUIMOS TAMBIÉN RESUCITADOS CON ÉL.

LA PODEROSA VIDA DE RESURRECCIÓN –QUE HEMOS RECIBIDO LOS QUE SOMOS DE CRISTO– NO PUEDE SER TOCADA POR LA MUERTE EN NINGUNA DE SUS FORMAS.

Y ES POR MEDIO DE ESTA VIDA DE RESURRECCIÓN, PARADOS FIRMEMENTE SOBRE EL ÚNICO FUNDAMENTO DE VERDAD, EL CUAL ES CRISTO JESÚS, QUE RESUCITADOS CON ÉL, COMENZAMOS A REINAR EN VIDA.

¡DIOS TE BENDIGA!





Aguasvivas.cl

No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...