domingo, 6 de julio de 2008

La compasión sin límite de Cristo


“Y al salir Él vio una gran multitud y tuvo compasión de ellos y sanó a los que de ellos estaban enfermos.”

(Mateo 14:4).



Jesús fue movido a compasión; en este versículo vemos que después que los discípulos de Juan el Bautista le dijeron que su maestro había sido decapitado, Jesús se fue a un lugar desierto y que la multitud le siguió y que Él, al ver la multitud, «tuvo compasión de ellos» y sanó a sus enfermos.


Si Jesús estuviera esta noche aquí, de pie, en mi lugar, su corazón también se compadecería al mirar porque Él, al observar vuestro rostro podría ver las cargas, tribulaciones y aflicciones que tenéis que llevar.


Están escondidas a mis ojos, pero Él las conoce y por ello, cuando las multitudes se aglomeraban a su alrededor, Él sabía cuántos había allí con el corazón dolorido y el cuerpo quebrantado.


Pero Él está aquí esta noche, aunque no le podemos ver con los ojos del cuerpo y no hay pena ni tribulación que alguien esté sufriendo que el no conozca, y Él es el mismo esta noche que cuando estaba sobre la tierra; el mismo Jesús, el mismo Jesús compasivo.


Cuando vio la multitud tuvo compasión de ellos y sanó a sus enfermos, y espero que Él va a sanar a muchas almas enfermas aquí y va a restañar muchas heridas y vendar muchos corazones. Y dejadme decir al empezar el sermón que no hay corazón magullado del que el Hijo de Dios se compadezca y sane si se le da oportunidad. «No quebrará la caña cascada ni apagará el pabilo que humea.» Él vino al mundo para traer misericordia, gozo, compasión y amor.


Si yo fuera un artista me gustaría bosquejar algunas escenas bíblicas esta noche y poner delante de vosotros esta gran multitud de la cual Él tuvo compasión. Y luego dibujaría otro apunte del leproso que se le acerca, lleno de manchas y costras, de pies a cabeza.


Aquí hay un hombre a quien han echado de su casa, que ha sido abandonado por sus amigos, que va a Jesús con su historia desgraciada y triste. Y ahora, amigos, permitidme que hagamos vívidas las historias de la Biblia porque son todas reales.


Pensemos en el leproso. Pensemos en lo mucho que ha sufrido. No sé cuántos años hace que está alejado de su esposa, hijos y hogar, pero sí sé que vive solo. Lleva puesto un vestido especial, como un sambenito, para que todo el que se le acerca se dé cuenta de que es inmundo.


Y cuando él veía a alguno tenía que advertirle, gritando: «¡Inmundo! ¡Inmundo! ¡Inmundo!» Sí, y si su propia esposa hubiera ido a decirle que uno de los hijos estaba muriéndose el leproso no se habría atrevido a acercarse a ella; tenía la obligación de apartarse.


Tenía que escuchar a los demás desde cierta distancia y no podía estar presente en los últimos momentos de su hijo. Era, por así decirlo, un hediondo cadáver vivo; algo peor que la muerte. Y aquí tenemos a este hombre, un desecho, un paria, hacia el cual no se extendía una mano amiga. ¡Oh, qué vida tan terrible Pensemos luego en que se está acercando a Cristo y que cuando Cristo le ve se nos dice: tuvo compasión de él.


El corazón de Jesús latía al unísono con el del pobre leproso: tuvo compasión de él y el leproso se acercó a Jesús y dijo: «Señor, si quieres puedes limpiarme.» Sabía que nadie podía hacer una cosa semejante excepto el mismo Hijo de Dios y el gran corazón de Cristo fue movido a compasión por el leproso. Oigamos las palabras de gracia que salen de los labios de Jesús: « ¡Quiero; sé limpio!», y el leproso se mira y se ve limpio en aquel mismo instante.


Veámosle ahora camino de su casa y de sus hijos y amigos. Ya no es un paria, algo asqueroso, afectado por la terrible enfermedad de la lepra, sino que vuelve a los suyos con regocijo. Ahora bien, amigos, podéis decir que os produce lástima un hombre cuyas condiciones son tan tristes, pero ¿se os ha ocurrido alguna vez que vosotros estáis en condiciones mil veces peores?


La lepra del alma es mucho peor que la lepra del cuerpo. Y preferiría mil veces tener el cuerpo lleno de lepra que ir al infierno con el alma llena de pecado. Sería mucho mejor que me cortaran una mano o que se me secara un pie y que me quedara ciego todos los días de mi vida a ser expulsado de la presencia de Dios a causa de la lepra del pecado.


Escucha los gemidos y la agonía que llena este mundo a causa del pecado. Si eres un alma enferma del pecado, llena de lepra, tu que estás aquí esta noche, si vienes a Cristo, Él tendrá compasión de ti y te dirá como dijo a este leproso: «Quiero, sé limpio.»


El muerto resucitado


Vayamos ahora al siguiente cuadro que representa a Jesús movido a compasión. Ved esta casita. En ella vive una pobre viuda. Quizás hace unos meses que enterraron a su marido y ahora sólo tiene un hijo. ¡Cómo le idolatra! Confía en que va a ser el apoyo y sostén de su edad avanzada. Le ama más que su propia sangre y vida.


Pero mirad, la enfermedad entra en la casa y la muerte viene y pone su mano helada sobre el muchacho. Podéis ver a la madre, viuda, velándole día y noche, pero al fin los ojos del enfermo se cierran y su dulce voz es apagada para siempre. Por lo menos así lo piensa ella. No va a oírle más una vez lo hayan enterrado. Ha llegado la hora del entierro.


Muchos habéis estado en una casa que en que hay luto y habéis acompañado, con los amigos, el cadáver a la tumba, y dais una mirada a la persona amada por última vez. No hay ninguno aquí que no haya perdido algún deudo suyo.


Nunca he ido a un entierro y visto a una madre dando el último adiós a un hijo muerto sin que haya sentido un dardo que me penetraba el corazón o haya podido retener las lágrimas ante una vista semejante. Bien, la madre da el último beso a la frente fría; el último beso y la última mirada, y el cuerpo, tapado, en el ataúd, va a ser puesto en su lugar definitivo.


La madre tiene muchos amigos. La ciudad de Naín asistía en masa a este entierro. Veo la multitud que se empuja hacia las puertas de la ciudad, y más lejos, acercándose por el camino polvoriento veo a trece hombres, cansados, que se hacen a un lado para dejar paso a la comitiva. El grupo lo forman el Hijo de Dios y sus discípulos íntimos.


Jesús mira la escena, ve la madre sollozando, abrumada, con el corazón hecho trizas, y Él mismo siente que se le conmueve el corazón. Sí, el gran corazón del Hijo de Dios tiene compasión y se acerca al féretro, lo toca y dice:«Joven a ti te digo, levántate»


Y el muchacho se incorpora y empieza a hablar. Puedo ver a la multitud atónita; puedo ver a la viuda, madre del chico, que regresa a su casa con los rayos matutinos de la resurrección brillando en su corazón. Sí, Jesús había tenido compasión de ella. Y no hay viuda en esta sala a cuya voz Cristo no responda dándole paz en sus tormentas.


Oh, queridos amigos, permitidme que diga que si vuestro corazón está dolorido necesitáis a un amigo como Jesús. Él es el amigo que necesita la viuda; Él es el amigo que todo corazón que sangra necesita; Él tendrá compasión de ti y vendará tus heridas si quieres acudir a Él tal como te encuentras.


Él te recibirá sin reprenderte ni disciplinarse en su amoroso seno y te dirá: «Paz a ti», y andarás a la luz del sol de su amor a partir de este momento. Cristo vale más que todo el mundo junto. Él es el amigo que necesitas y ruego a Dios que cada uno de vosotros pueda conocerle en este momento como Salvador y amigo.


El hombre a quien robaron y maltrataron


El cuadro siguiente que voy a bosquejar para ilustrar la compasión de Cristo es el del hombre que desciende a Jericó y cae en manos de ladrones. Le han quitado el manto y el dinero que llevaba; le han apaleado y le han dejado medio muerto. Miradle, herido, sangrante, sin conocimiento. Y ved ahora por el camino un sacerdote que pasa y da una mirada a la escena.


No siente compasión ni deseo alguno de ayudar al pobre hombre. Pasa de largo por el otro lado del camino sin acercarse demasiado. Después de este sacerdote viene un levita, el cual dice: «Pobre hombre.» No, tampoco hace nada por él. ¡Ay, son muchos los que obran como el sacerdote y el levita!


Quizás algunos, al venir a esta sala, habéis visto algún borracho tambaleándose por la calle y habéis dicho simplemente: «Pobre desgraciado», si no es que os habéis reído de alguna necedad que ha dicho o hecho el desgraciado.


Nosotros somos muy diferentes del Hijo de Dios. Al fin pasa un samaritano y da una mirada al herido y siente compasión de él. Se apea del asno y tomando aceite lo vierte sobre las heridas, se las venda y lo saca de la cuneta, lo coloca sobre su bestia y se lo lleva al mesón, donde dispone lo que hay que hacer para su cuidado. Este buen samaritano representa a vuestro Cristo y al mío. Vino al mundo para buscar y salvar lo que se había perdido


Joven, tú has venido a aquí y has acabado juntándote con malas compañías. Has ido con ellos a lugares de vicio y tabernas y te han dejado mal herido y sangrando. ¡Oh, ven esta noche al Hijo de Dios y Él va a tener compasión de ti y te sacará de esta inmundicia y te transformará elevándote a su reino y llevándote a las alturas de su gloria si se lo permites.


No importa quién seas; no importa cuál haya sido tu vida pasada. Como dijo Jesús a la pobre mujer adúltera: «Ni yo te condeno; vete y no peques más.» Jesús tuvo compasión de ella y tiene compasión de ti. Este hombre que desciende de Jerusalén a Jericó representa a millares aquí en esta ciudad, y este buen samaritano representa al Hijo de Dios.


Joven, Jesucristo ha puesto su corazón para salvarte. ¿Quieres recibir su amor y compasión? No albergues pensamientos duros acerca del Hijo de Dios. No creas que te condena. Ha venido para salvarte.


El Hijo pródigo


Pero me gustaría pintar otro cuadro, otra escena, la del joven que se marchó de su casa, que encontramos en el capítulo quince de Lucas; un hijo ingrato que pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía ya antes de tener derecho a ella; la quería al instante. Le dijo a su padre: «Dame la parte de la hacienda que me corresponde», y su buen padre le dio su parte y él se marchó.


Ahora le vemos que emprende su camino, lleno de orgullo, arrogante, y empieza a vivir con todo despilfarro en un país extranjero. ¿Cuántos habéis venido a esta ciudad para malgastar el dinero? Sí, y este joven fue popular en tanto que tuvo dinero. Sus amigos duraron lo mismo que el dinero.


En tanto lo tiene paga la cuenta en la taberna y todos sus compinches le dan el parabien y palmaditas a la espalda. ¡Qué locura! Pero ido el dinero se terminaron los amigos. ¡Oh, los que servís al diablo tenéis a un amo muy duro! Bien, cuando el dinero del hijo pródigo hubo desaparecido sus amigos se rieron de él y le llamaron necio, lo cual era una gran verdad.


¡Qué ciego y equivocado estaba este joven! Mirad lo que se perdió. Perdió el hogar de su padre, mesa y comida, la reputación, el confort y su trabajo, aunque más adelante consiguió otro en aquel país apacentando cerdos. Éste era un negocio ilegítimo para él, no le correspondía hacerlo. Y esto es lo que hace el que se vuelve atrás; está a sueldo del diablo.


Ha perdido el tiempo y su reputación. Nadie tiene confianza en uno que se vuelve atrás, porque incluso el mundo desprecia a los tales. Este hombre no tiene ya reputación. Miradle entre los cerdos. Un día pasa uno en aquel país extraño y viéndole dice: «¿Qué hace este desgraciado, sin calzado, medio desnudo, vigilando cerdos?» «Ah», dice el pródigo, «no hables de mí de esta manera. Mi padre es rico y sus criados van mejor vestidos que tú»

-«¡Qué va! », dice el otro. «Si tuvieras un padre tal como describes estoy seguro que no te reconocería.» Y nadie quería creerle.


Ha perdido su testimonio


Nadie da crédito ni cree a uno que se hace atrás. Si habla del goce que ha tenido con el Señor nadie le cree. ¡Oh, desgraciado, me das lástima! Sería mejor que regresaras al hogar. Por lo menos el pobre hijo pródigo volvió en sí y dijo: «Me levantaré e iré a mi padre», y lo hace y se pone en marcha. Miradle por el camino, pálido, hambriento, con la cabeza gacha, sin fuerzas y quizás enfermo.


Nadie puede reconocerle como no sea su padre. Pero el amor tiene una vista como un lince para distinguir su objetivo. El anciano ha estado esperándole. Podemos verle muchas noches en el terrado mirando en lontananza por si le ve de lejos.


Muchas noches ha estado orando a Dios, pidiendo que su hijo pródigo regrese. Todos los que le han hablado de él en aquel país extranjero le han dicho que el chico avanza rápidamente hacia su ruina total. El anciano pasa mucho tiempo orando por él y al fin su fe empieza a vigorizarse y dice: «Creo que Dios va a enviarme a mi hijo y un día ve, desde lejos, al hijo perdido, pero ahora hallado.


No le reconoce por el vestido, pero sí por el paso y el porte y se dice: « Sí, éste es mi hijo.» Ved cómo el padre baja rápido las escaleras, cómo se precipita hacia el camino, cómo corre. ¡Ah!, es, podríamos decir, lo mismo que hace Dios. Muchas veces el Dios de la Biblia es representado apresurándose, corriendo; tiene gran prisa para recibir al que se ha hecho atrás.


Sí, el anciano está corriendo, ve de lejos a su hijo y tiene compasión de él. El muchacho quiere contarle la historia de lo que ha hecho y dónde ha estado y el padre quiere oírle; su corazón está lleno de compasión y lo abraza en su seno.


El muchacho quiere entrar y quedarse en la cocina con los sirvientes, pero el padre no le deja. ¡No!, manda a los criados que le pongan zapatos en los pies y anillo en el dedo y que maten el becerro gordo y hagan todos una fiesta.


El hijo pródigo ha vuelto al hogar, el que se había hecho atrás ha regresado. ¡Oh, tú que te has vuelto atrás vuele al hogar y habrá gozo en tu corazón y en el corazón de Dios! ¡Que Dios haga que regresen al hogar todos los que se han hecho atrás presentes aquí esta noche y que lo hagan hoy mismo.


Di como dijo el pródigo: «Me levantaré e iré a mi padre» y yo, bajo la autoridad de Dios, te digo que Él te recibirá, borrará todos tus pecados y te restaurará a su amor y volverás a andar a la luz de su rostro después de la reconciliación.


Amén.


(Sermón de D.L. Moody)


sábado, 5 de julio de 2008

Cita bíblica del día

Oración vespertina de confianza en Dios
Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de David.


1 Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración.


2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia,
Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah


3 Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí;
Jehová oirá cuando yo a él clamare.


4 Temblad, y no pequéis;(A)
Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Selah


5 Ofreced sacrificios de justicia,
Y confiad en Jehová.


6 Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien?
Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.


7 Tú diste alegría a mi corazón
Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.


8 En paz me acostaré, y asimismo dormiré;
Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.

(Salmo 4)

Referencia cruzada:

  1. Salmos 4:4 : Ef. 4.26.

jueves, 3 de julio de 2008

Suicidios por internet

Bien. No expreso esta queja de ninguna manera en contra de las redes sociales, ni tampoco en contra de la web.

Sólo quiero exponer un asunto que me quema por dentro y que me parece debe ser tomado muy en serio por quienes tienen a su cargo la legislación de los medios, y en particular, la regulación de la creación de sitios en Internet.

Ya sé, ya sé lo que dirán algunos cuando lean esto: ¡Cuán difícil es controlar a nuestros hijos para que no hagan lo indebido! Y tienen en parte razón.

Pero cuando uno lee noticias como que en Internet están surgiendo sitios que promueven descaradamente el suicidio entre los jóvenes -y también entre los adultos-, escudados bajo la sutil nomenclatura de "redes sociales", o sea, bajo una nomenclatura de engaño, me parece que la sociedad mundial está obligada a hacer algo para evitarlo.

¿No crees que pueda ser una hija tuya quien caiga algún día en manos de estas redes diabólicas? Nadie lo sabe. Pero te sugiero que lo pienses bien antes de contestártelo.

La BBC acaba de publicar una noticia aterradora: En Bélgica, siete jóvenes se están siuicidando cada día bajo la influencia de estas redes. ¡Siete jóvenes, siete vidas, siete almas maravillosas que para Dios son más preciosas que todo el oro del mundo!

La pregunta es: ¿Por qué están sucediendo estas cosas? ¿Quien está interesado en que estas almas se pierdan sin haber conocido nunca a Dios? ¿A dónde han ido a dar esas almas?

Cristo dijo: "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor;(A) el buen pastor su vida da por las ovejas.
(Juan 10:10-11)

¿Por qué diría esto el Señor Jesucristo? ¿Es que acaso era necesario que Él lo dijera?

Cuando nos enteramos de estos suicidios en serie, cuando es de nuestro conocimiento todo lo que está ocurriendo en estos tiempos en Internet y en otros ámbitos y medios, uno tiene forzosamente que preguntarse, pero preguntarse con honestidad: ¿Hay alguien interesado en matar, hay alguien interesado en hurtar, hay alguien interesado en destruir las preciosas vidas que Dios hizo?

¿Hay alguien interesado en desviarte del camino correcto? ¿Hay alguien interesado en robarte la vida eterna que Dios ha preparado para tí? ¿Hay alguien interesado en hacer esto?

Creo que aquí hay razones suficientes para respondernos estas preguntas. Cristo, en el Evangelio de Juan dijo que hay alguien que sí está interesado en hacerlo. Cristo le llama ladrón, hurtador, engañador, homicida. Hay una potestad espiritual que está interesado en hacerte mal, que está interesado en matarte, en robarte, en destruirte.

Pero por sobre este ladrón que está robando vidas entre jóvenes y adultos a través del suicidio en las redes sociales maniqueas, hay alguien todopoderoso que es mucho mayor, alguien que ya venció a tu enemigo en la Cruz: Se llama Jesucristo.

Jesucristo dijo claramente: "Aquél, el ladrón, sólo vino para matar...Yo he venido para que tengas vida, y para que la tengas en abundancia."

Hay vida abundante en Cristo, pero tenemos que acercarnos a Él. ¿Puedes creer esto? Escucha bien: Si tú te acercas a Él, Él se acercará a tí. Porque Él dice en Juan 10:11 "Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas."

Mira. Cristo es el buen pastor; nosotros somos las ovejas. El buen pastor ya dio su vida por tí en la Cruz del Calvario. Tú sólo tienes que creer que Él lo hizo. Y tú te preguntarás: ¿Y cómo hago yo para creer? ¿Cuál es la fórmula o el procedimiento?

Escucha bien esto: Si tú tienes problemas en tu casa, problemas en la escuela, si te sientes incomprendido, si estás a punto de suicidarte porque alguien te lo pide por internet, o te lo aconseja en la calle, o te lo susurra al oído, no hagas caso. Ése es el ladrón que quiere destruir tu vida; ése es el ladrón que sólo vino a matar, a hurtar y a destruir. ¡Tienes que darte cuenta de ello!

Si tú tienes problemas con las drogas, si te sientes atado a algo que te oprime, si te sientes esclavizado a cosas que no te dejan vivir en paz, a cosas que te roban la calma, que te quitan el sueño..., esas son obras de aquél que está interesado en robarte esa paz, en hurtarte la vida, en matar tus sueños de vida. ¡No escuches a esa voz!

Aquí mismo, ahora mismo, hay otra voz, una voz de vida, una voz dulce, una voz santa, una voz que es mucho más poderosa que la muerte que te dice: "Yo he venido para que tengas vida, y la tengas en abundancia, créeme a Mí."

Cristo te dice: "Yo soy el buen pastor, y he dado mi vida por tí. Si tú te acercas a mí, Yo me acercaré a tí, porque soy respetuoso de tu decisión."

Cristo te dice hoy: "Da tú el primer paso, y ven a mí. Yo te amo, por eso di mi vida por la tuya. Sólo tienes que creerlo."

Cristo te dice: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar".
(Mateo 11:28)

Decídete: Pronuncia esta oración a Dios ahora mismo:

Altísimo Padre Santo. Reconozco que soy un pecador y que te he ofendido. Me arrepiento de todos mis pecados. Perdóname. Te entrego hoy mi corazón. Entra en él y cambia mi vida. Le abro la puerta a Jesucristo, tu Hijo amado. Límpiame y lávame con la Sangre preciosa que Jesucristo derramó por mí en la cruz. Cámbiame y hazme la persona que Tú quieres que sea. Gracias por escribir mi nombre en el libro de la Vida, y gracias por regalarme la vida eterna.
En el nombre de tu Hijo amado Jesucristo.
Amén.

Si tú haz hecho esta oración entonces te has dado cuenta de que ha desaparecido la angustia en tu mente y en tu corazón, te has dado cuenta que la paz ha vuelto a tu vida, que Dios ha quitado de tí esas ansias por matarte.

Ahora eres un hijo de Dios. No deseches esta oportunidad. Busca una iglesia cristiana donde se adore el Nombre de Jesús y congrégate. Alaba a Dios y agradécele por esta oportunidad de vida. Aléjate de lo malo y haz lo bueno, busca la paz y síguela.

Y nunca más hagas caso a esos demonios que te susurran y te hablan de suicidio... aunque estén escondidos en ciertas redes sociales de internet.

¡Que Dios te bendiga!


Cita bíblica del día



1 Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente;
De generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.


2 Porque dije: Para siempre será edificada misericordia;
En los cielos mismos afirmarás tu verdad.


3 Hice pacto con mi escogido;
Juré a David mi siervo, diciendo:


4 Para siempre confirmaré tu descendencia,
Y edificaré tu trono por todas las generaciones.(B) Selah


5 Celebrarán los cielos tus maravillas, oh Jehová,
Tu verdad también en la congregación de los santos.


6 Porque ¿quién en los cielos se igualará a Jehová?
¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los potentados?


7 Dios temible en la gran congregación de los santos,
Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.


8 Oh Jehová, Dios de los ejércitos,
¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová,
Y tu fidelidad te rodea.

(Salmo 89: 1-9)


martes, 1 de julio de 2008

Las zorras pequeñas

Título: Las zorras pequeñas
Texto bíblico:

(Cantares 2:15)
Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas;
Porque nuestras viñas están en cierne.

Oración:
Toda la Gloria para mi Señor Jesucristo.
Introducción:


Voy a comenzar mi mensaje con una ilustración:

Un atleta salió a recorrer su país y en su largo caminar tuvo que atravesar diversos obstáculos; calor, frío, lluvia, sol, y cuando llegó a la ansiada meta fue entrevistado y le preguntaron: ¿Cual fue el mayor obstáculo que tuviste que atravesar? y él respondió: Mi mayor obstáculo fueron las piedritas pequeñas que se metían dentro de mis zapatos.

Traduciendo esto a nuestro lenguaje espiritual diríamos que las piedritas pequeñas son como las "zorras pequeñas".
Desarrollo:

Las zorras son esos pequeños animalitos que se meten en los viñedos y se comen el fruto, echando a perder toda la cosecha.

Porque las zorras grandes, cuando se meten en los viñedos, ciertamente se comen el fruto. Pero las zorras pequeñas, como no alcanzan el fruto, se tienen que levantar y se tienen que estirar, y al hacerlo rompen toda la rama, y entonces no sólo se pierde el fruto sino que se pierde también la siembra y toda la cosecha.

O sea que cuando las zorras pequeñas entran en el viñedo destruyen totalmente lo que antes se había sembrado, y hay que resembrar, hay que restaurar el viñedo completo.

Estos astutos animales, por ser zorras pequeñas se meten por cualquier agujerito, y por esa astucia y agilidad que tienen se hacen difíciles de cazar, pero el daño que causan a los frutos es muy grande, y en ocasiones es enorme e incalculable.

Y esto viene a ser, hermanos, como un reflejo de la vida cristiana; esto viene a mostrarnos cómo las cosas pequeñas afectan tanto a nuestra vida espiritual.

A veces decimos:

Un traguito no es malo… ¿qué puede pasarme?...
¿Acaso el Señor Jesucristo no convirtió el agua en vino, acaso Él no iba a fiestas?
Una pachangueadita de vez en cuando no es mala...
Una mentirita de vez en cuando no es mala...
Una murmuración contra el hermano de cuando en cuando no es mala...
A fin de cuentas que el hermano o la hermana o el vecino bien que se lo merece...

Pero Dios dice: ¡No!


Esas son "zorras pequeñas", esas son justamente las "zorras pequeñas" que dañan tu viñedo.....

(1 Corintios 5:6)
No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?

"...Un poco de levadura leuda toda la masa...."

El pecado regularmente no empieza por lo mucho, empieza por lo poco. De esas zorras pequeñas es que debemos cuidarnos. Hay que revisar todos los rincones de nuestra viña para ver donde saltan de pronto esas "zorras pequeñas" que se están comiendo tu fruto espiritual.

Hay cristianos que viven engañados en su vida espiritual, y creen que con ir a los cultos, con ofrendar, con diezmar cada quincena, con alabar y adorar, eso es todo, pero no se han dado cuenta de esa amargura que tienen contra el hermano, contra los lìderes, contra el pastor, contra el vecino, contra el familiar, etc...

Pueden saludarlos y convivir con ellos, pero es sólo de la garganta para afuera... esa “zorra pequeña” le está dañando la comunión con el prójimo, está dañando el fruto del Espíritu Santo.

Fijémonos que en éste versículo del Libro de Cantares, el Señor nos está dando una orden: “cazadnos las zorras”.

Nosotros los cristianos debemos constituirnos en unos expertos cazadores de “zorras pequeñas”, no permitiendo que nada ni nadie eche a perder el precioso fruto que el Señor hace cada día en nuestra viña.


Él ya plantó la semilla en tí, en tí que eres tierra buena para Él, y esta semilla ha ido creciendo poco a poco, gradualmente, y hasta ha dado frutos.

Tú ya le has hablado a otros de Jesús, los has llevado a la iglesia, y algunos han aceptado al Señor en su corazón...

Tú debes saber que éstos son frutos dignos de arrepentimiento ante los ojos de Dios.

Nuestra vida espiritual, entonces, crece lentamente y van dando fruto, pero las "zorras pequeñas" siempre están al acecho para comerse los frutos, y si tú las dejas entrar, si no las cazas a tiempo, hasta pueden destruir tu viña.

La Biblia dice en el Libro de Juan que nosotros debemos llevar fruto en abundancia…, pero para que esto suceda hay que cazar antes a las “zorras pequeñas”.

David dice al Señor: "examíname Oh Dios y ve en mi si hay camino de maldad...” Él está diciendo: Señor muéstrame qué “zorra pequeña” puede estar oculta en mi viña, qué zorra pequeña se está comiendo mi fruto....qué zorra pequeña está destruyendo y quebrantando mi viñedo…

Cierre:


Querido hermano o hermana que me lees.

No es casual que tú estés leyendo ahora mismo este mensaje. Tú sabes que Dios tiene el control de todas las cosas y que las casualidades no existen en el terreno espiritual.

Hay tantas y tantas cosas pequeñas en nuestras vidas cada día que se vuelven una rutina, y hasta pensamos que no pueden hacernos daño, y a veces hasta nos excusamos diciendo: El Espíritu de Dios no me redarguye, así que tengo libertad para hacer esto, puedo hacer lo otro, tengo libertad para hacer también aquello…

Pero yo quiero decirte hoy que Satanás está poniendo en estos tiempos “zorras pequeñas”, que está trabajando con “zorras pequeñas” metiéndolas astutamente en las viñas.


El enemigo las suelta en nuestra viña en ciernes, en nuestra viña en crecimiento, y esas “zorras pequeñas” arrancan no solamente el fruto sino también las ramas, destruyen toda la siembra.

Satanás es el que envía esas "zorras pequeñas" que con mucha astucia quieren meterse en tu viña por medio de pecadillos que a veces no son tan importantes para ti, pero que sí lo son para el Señor.

Tal vez ya no sientes tantos deseos de orar como antes, tal vez ya no sientes tantos deseos de leer la Biblia como antes, o de ir a los cultos con regularidad, o de unirte a los ayunos de la iglesia….

Tal vez hay una "zorra pequeña" molestando con pensamientos ocultos de murmuración, de envidia, de odio, de contienda contra alguien que conoces…

Tal vez hay una "zorra pequeña" que se está comiendo el fruto de tu viña, y de paso está quebrando las ramas de tu viñedo para que nunca haya más fruto, para que haya hambre y sequedales.

Por eso hoy te pregunto: ¿Cual es la "zorra pequeña" que le está haciendo daño a tu viña?

Identifícala porque tú debes saberlo.


Identifícales porque el Señor dice en el Libro de Cantares: Levántate, cázalas, y acaba con ellas…

Esta es una orden del Señor Jesucristo para ti.

Y si lo haces, el Señor Jesucristo restaurará tu viña ahora mismo.

Aleluya.

¡Dios te bendiga!


Un testimonio aterrante



La Biblia dice en Daniel capítulo 4 que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tuvo un sueño que le turbó, de modo que mandó llamar al profeta Daniel para que le interpretase su sueño.
El profeta Daniel le dijo al rey que le sucedería lo siguiente por causa de su orgullo:


“Esta es, oh rey, la interpretación: Es un decreto del Altísimo que ha caído sobre mi señor el rey. A ti te echarán de entre los hombres, y junto con los animales del campo estará tu morada. Te darán de comer hierba, como a los bueyes, y serás mojado con el rocío del cielo. Siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo es Señor del reino de los hombres y que lo da a quien quiere. Y lo que dijeron, que dejasen en la tierra el tronco de las raíces del árbol, significa que tu reino continuará firme después que tú reconozcas que el señorío es de los cielos”.
(Daniel 4:24-26)

Un año después, cuando Nabucodonosor estaba paseando por su palacio real el sueño se convirtió en realidad: La Biblia dice en Daniel 4:30 que el rey habló con gran orgullo diciendo:

“¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué como residencia real, con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando descendió una voz del cielo: “A ti se te dice, oh rey Nabucodonosor, que el reino ha sido quitado de ti….con los animales del campo será tu morada. Te darán de comer hierba como a los bueyes. Siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo es Señor del reino de los hombres y que lo da a quien quiere.”

En la misma hora se cumplió la palabra acerca de Nabucodonosor.

Ahora bien, lo interesante de todo esto es que una cita semejante a la de Nabucodonosor se ha encontrado, aparte de la Biblia, que es casi idéntica a esta afirmación de Daniel 4:30.

La inscripción conocida como la inscripción de La Casa del Este de la India deja constancia de las actividades de construcción de Nabucodonosor en Babilonia y afirma lo siguiente:
“Mi nombre será recordado a lo largo de toda la historia durante todas las épocas debido a que convertí Babilonia y Esagila en una poderosa fortaleza.”
La grandeza de Babilonia también fue mencionada por el historiador griego Heródoto, que visitó Babilonia noventa años después del reinado de Nabucodonosor.

En sus escritos dice que se sintió turbado y asombrado por la enorme cantidad de oro que había en Babilonia. Dijo que todas las paredes de Babilonia estaban cubiertas de una capa de oro.

Nabucodonosor estaba convencido de que había sido su propia mano la que había creado una ciudad tan magnífica y que él mismo gobernaba de manera suprema, pero Dios hizo que este poderoso gobernante se volviese loco durante siete estaciones con el propósito de enseñarle una lección, a fin de que supiese que es Dios el Señor el que reina y Gobierna el Universo.

Los documentos reales babilónicos relacionados con Nabucodonosor mismo, muestran las siete estaciones que transcurrieron como el tiempo en que estuvo loco:

“Durante cuatro años mi reino no me dio el menor gozo. Durante ese tiempo, no di orden de que se construyese ni un solo edificio importante y en Babilonia misma, no se erigió ningún edificio para rendir tributo a mi nombre o para darme gloria. No canté alabanzas a Merodac, mi dios, ni presenté sacrificios ante su mesa de las ofrendas ni limpié ninguno de los canales.”

Hay que hacer notar que en Babilonia contaban solo dos estaciones, el verano y el invierno. Por lo tanto (siete estaciones) equivalen a tres años y medio, y Nabucodonosor afirmó que no se deleitó en su reino durante cuatro años. ¡Impresionante!

Nabucodonosor aprendió por fin a humillarse ante Dios, como su padre, Nabopolasar, había aprendido a hacerlo antes de él. Nabopolasar, hablando acerca de sus humildes orígenes, escribió:

“En cuanto a mis orígenes, nací siendo hijo de un don nadie . . . En mi opinión, fui considerado como el menos deseable de todos los hombres, no siendo considerado importante a los ojos de otros.”

Esta es la declaración más importante hecha por Nabucodonosor, Rey de Babilonia:


"Pero al cabo de los días yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo; y me fue devuelta la razón. Entonces bendije al Altísimo; alabé y glorifiqué al que vive para siempre. Porque su señorío es eterno, y su reino de generación en generación. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada. El hace según su voluntad con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra. No hay quien detenga su mano ni quien le diga: “¿Qué haces?”…Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, exalto y glorifico al Rey de los cielos, porque todas sus obras son verdad y sus caminos son justicia. El puede humillar a los que andan con soberbia.” 
(Daniel 4:34-37)





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lunes, 23 de junio de 2008

Cita bíblica del día


1 Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios,
Y a ti se pagarán los votos.

2 Tú oyes la oración;
A ti vendrá toda carne.
3 Las iniquidades prevalecen contra mí;
Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.
4 Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti,
Para que habite en tus atrios;
Seremos saciados del bien de tu casa,
De tu santo templo.
5 Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia,
Oh Dios de nuestra salvación,
Esperanza de todos los términos de la tierra,
Y de los más remotos confines del mar.
6 Tú, el que afirma los montes con su poder,
Ceñido de valentía;
7 El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas,
Y el alboroto de las naciones.
8 Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas.
Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
9 Visitas la tierra, y la riegas;
En gran manera la enriqueces;
Con el río de Dios, lleno de aguas,
Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.
10 Haces que se empapen sus surcos,
Haces descender sus canales;
La ablandas con lluvias,
Bendices sus renuevos.
11 Tú coronas el año con tus bienes,
Y tus nubes destilan grosura.
12 Destilan sobre los pastizales del desierto,
Y los collados se ciñen de alegría.
13 Se visten de manadas los llanos,
Y los valles se cubren de grano;
Dan voces de júbilo, y aun cantan.

(Salmo 65)


martes, 17 de junio de 2008

¿Cuáles son tus Jericós?

TITULO: ¿Cuáles son tus Jericós?

TEXTO: (Josué 6: 20-21)

20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó.(A) El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.

21 Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.


ORACIÓN: TODA LA GLORIA PARA MI SEÑOR JESUCRISTO.


INTRODUCCIÓN:

En tiempos de Josué, Jericó era una ciudad fuerte, una verdadera fortaleza. Cuando Josué llegó a Jericó, ésta tenía más de 7 mil años de existir, pues la arqueología ha demostrado que fue uno de los primeros baluartes del Neolítico en la antigua Palestina.

Ahora bien, la misma Biblia dice que Jericó estaba cerrada, bien cerrada, o sea que la Biblia remarca esta situación de cerrazón para dejar constancia de la clase de murallas y fortificaciones que había alrededor de aquella legendaria ciudad, una de las más grandes y famosas de su tiempo.

A los ojos de los hombres Jericó era literalmente una gran fortaleza inexpugnable. De hecho lo fue para diez de los doce espías, que eran hijos de Dios y que ya habían visto antes el Poder de Jehová desde su salida de Egipto.

Por esto mismo es que esta historia bíblica tiene un gran significado para nuestra vida espiritual. ¿Por qué? Bueno, hay muchas razones, pero vamos a destacar dos de ellas que son fundamentales:

Primero, porque los Israelitas estaban a punto de entrar en la tierra prometida después de vagar 40 años por el desierto, su desierto de vida, un desierto de quejas, amarguras, desobediencias y falta de confianza en Dios que duró 40 largos años. Pregunta: ¿A qué edad te llamó el Señor?

Y segundo, porque aunque lleguemos a la tierra prometida, siempre nos encontraremos desde el principio del nuevo camino con fortalezas alrededor de nuestra vida cristiana, fortalezas que nos parecerán inexpugnables como lo fue Jericó para el pueblo escogido de Dios.

Pero prosigamos. Fue así como vinieron los Israelitas hasta las orillas del Jordán caminando por el desierto, un pueblo que era semi nómada, que había sido esclavo por más de 400 años, un pueblo poco acostumbrado a las guerras cuerpo a cuerpo, que no tenía conocimiento ni experiencia en estrategias militares, ni nada.

Vinieron y se pararon enfrente de la ciudad sin saber qué hacer. Pero el Señor interviene. El Señor interviene como interviene siempre en nuestras vidas cuando nos paramos frente a una fortaleza, cuando estamos enfrente de murallas enormes como las de Jericó.

Y aquí es donde vienen las instrucciones precisas de Dios que vemos plasmadas en el Libro de Josué 6: 1-21. La pregunta es: ¿Eran estas instrucciones aceptables para las mentes de los israelitas?

Dios les ordena que cada día, los hombres de guerra y siete sacerdotes darían la vuelta a la ciudad en silencio, llevando trompetas y el arca del pacto. Y tenían que repetir esto durante seis días seguidos. El séptimo día tenían que dar la vuelta a la ciudad siete veces, primero una vez en silencio, y luego los sacerdotes tenían que tocar las trompetas, y todo el pueblo tenía que proclamar gritos de guerra. Ellos lo hicieron exactamente así, y tuvieron éxito: Los muros de Jericó se derrumbaron de forma milagrosa y los Israelitas pudieron entrar, ocupar y destruir la fortaleza. (Josué 6: 1–21).

Pregunto: ¿Hay cosas en tu vida que aún te atormentan y te oprimen? ¿Hay cosas en tu vida que aún no estás controlando? ¿Hay cosas en tu vida que aún te están robando la paz y la alegría de vivir?

Yo te quiero decir algo hoy: Sea lo que sea, ¡hazlo diferente, enfréntalo de forma diferente! ¡Prestemos atención a la palabra de Dios y dejémonos guiar por el Señor!

Recuerda esto: Las grandes victorias se alcanzan mediante el coraje, las victorias aún más grandes, mediante la piedad y el amor, pero las victorias que son trascendentales en nuestras vidas se obtienen sólo mediante la paciencia.

Todo debe quedar en las manos del Señor. ¡Paciencia!


DESARROLLO:

A todos nos ha pasado esto. Cuando hemos atravesado nuestro Jordán Espiritual decimos con razón: ¡Qué gran victoria fue esa! Y entonces comenzamos a llevar frutos.

Pero el cristiano que atraviesa el desierto y llega a la tierra prometida, pronto descubre que más allá le espera un Jericó, que más allá le espera un gigante pétreo inexpugnable, ¡Y entonces suele venir el desaliento!

Hermano, déjame decirte que aunque somos salvos por la Gracia de Dios, no estamos libres de los ataques de la tentación y del pecado. Por ello, todo cristiano que pone en estas experiencias su confianza, se desilusionará.

Podemos descubrir que aunque hayamos muerto juntamente con Cristo en la cruz, ante nosotros aún se elevan Jericós, y estas fortalezas que parecen inexpugnables tendremos que enfrentarlas cada día, no con espada ni con ejército, sino con el Espíritu Santo de Dios.


PRIMERO: RECONOCE TU JERICÓ:

Esa fortaleza que te desafía hoy seguro tiene un componente particular que la identifica. O pueden ser no una, sino varias fortalezas al mismo tiempo. No importa el número, no importa la cantidad, no importa lo alto, lo ancho ni lo profundo que sean, sólo reconoce tus Jericós. Veamos:

1. Puede ser un Jericó interno, una fuerza dentro de tu misma personalidad, una flaqueza que quizás viene de tu infancia y te ha acompañado toda tu vida. Cada uno de nosotros conoce bien que hay una debilidad, un pecado que asedia, un sitio dentro de ti que de repente queda expuesto, es ese Jericó interno que tú crees que no puedes destruir porque te parece un gigante inexpugnable. Si es así, entonces, allí esta tu Jericó.

2. Puede ser un Jericó externo, alguna situación familiar, un hijo problemático, una esposa o esposo opositor, un rechazo familiar. ¿Hay algo que te impide aceptar la total voluntad de Dios en tu vida? Puede que Dios te haya llamado para la obra misionera, o que te haya llamado a predicar, o a servir en algún otro ministerio, pero hay algo que se interpone, y siempre siempre, entre tu decisión y la voluntad de Dios se levanta un Jericó que te parece gigantesco. Si es así, entonces, allí está tu Jericó.

Este Jericó esta allí, día tras día burlándose de ti, es eso que no te permite ser el hombre o la mujer que quisieras ser para Dios, reconócelo ahora mismo y ponle nombre ahora mismo: ESE ES TU JERICÓ.


SEGUNDO: RECONOCE QUE SÓLO DIOS TIENE EL PODER PARA DERRIBAR TUS JERICÓS.

Qué espectáculo tan raro habrá sido este para los que habitaban en Jericó cuando observaban día a día al pueblo hebreo dar vueltas y vueltas alrededor de los enormes muros… siempre en silencio.

Los guardas de las torres, los hombres, los ancianos, las mujeres y hasta los niños que vivían en aquella fortaleza inexpugnable se deben haber burlado, aunque dentro de ese contexto de burla, el germen del temor acaso comenzaría a crecer dentro de sus corazones.

Los moradores de Jericó sabían que aquellos hombres que llevaban un arca extraña entre los grupos hebreos eran el Pueblo de Jehová; ellos sabían -porque se había corrido la voz-, que venían de Egipto y que habían salido de ahí con mano poderosa. Sabían que ellos habían pasado por en medio del mar rojo en seco, y que Dios había destruido a Faraón y a su ejército…. ellos reconocían que los israelitas eran el Pueblo de Jehová.

Y mientras tanto, para los hijos de Dios nada cambiaba. Allí estaba esa muralla infranqueable enfrente de ellos como un monstruo gigantesco e imperturbable. ¿Qué es lo que piensa el cristiano cuando tiene a un Jericó que se levanta por encima de él? Dudas, sólo dudas es lo que su mente genera. Las cosas siguen igual, y nada parece cambiar.

Nuestro diario vivir es monótono, nuestro diario vivir es en ocasiones de temor, de recelo, de duda; nuestro diario vivir es el mismo de siempre y no parece que haya novedades… la muralla siempre está ahí frente a nosotros, al acecho; el pecado está a la puerta. Allí está tu Jericó.

Pero yo quiero decirte una cosa, hermano. Algo extraordinario ocurrió a la decimotercera vuelta. Sonaron las trompetas... y los muros de Jericó se derrumbaron, los muros de Jericó cayeron.

Y lo más asombroso de todo es que Jericó, la fortaleza que parecía inexpugnable, la fortaleza que parecía infranqueable, impenetrable, fue conquistada, por decirlo así, sin que se disparara una sola flecha, fue conquistada sin que se trabara ninguna batalla.

¿Qué tiene que ver esto con la experiencia personal de cada uno de nosotros?

Tiene que ver en una cosa: Jericó no fue vencida por medios humanos.

L.B.D. en (Heb.11:30) “por la fe cayeron los muros de Jericó, luego de rodearlos por 7 días”… Entonces, como vemos, la única arma que se usó fue la fe, hermanos, y hay por lo menos dos cosas que aprender de esta arma, y vamos a verlas: primera, la fe probada.

a) La fe del pueblo fue probada.

El pueblo caminó trece veces alrededor de la ciudad, aunque no se les dijo la razón para hacerlo, y quizá fue algo difícil de aceptar. Pero el pueblo caminó, el pueblo lo hizo, el pueblo obedeció… en silencio.

El arca del Testimonio iba en el centro (en la Biblia se menciona 11 veces este detalle), y el pueblo, aunque no conocía lo que Dios iba a hacer, sí sabía muy bien que Dios estaba en medio de ellos. El arca daba testimonio de ello.

¿Sabes tú que Dios camina siempre contigo? Entonces, la fe en nuestro caminar silencioso es el fundamento, hermanos.

b) Trece veces.

¿Por qué dar vueltas trece veces?

Trece largas vueltas mirando hacia los altos muros, esa gran defensa que protegía al enemigo, y al final de cada una de estas vueltas, el gigante amurallado seguía allí inmutable. ¿Por qué trece veces? Porque Dios quería CONVENCERLOS, Dios quería que ELLOS RECONOCIERAN, Dios quería que ELLOS SE DIERAN CUENTA de una vez por todas que ellos, con sus propias fuerzas, jamás podrían derribar esos muros.

Toda esperanza en ellos se desvaneció, ahora sabían que no podrían conquistar Jericó. No, a menos que Dios interviniera.

Hermano: Tú te das cuenta que caminas con Dios, pero todavía queda el Jericó que te espanta y del cual a veces no quieres ni hablar, pero sigue allí… tú lo conoces, tú sabes cuál es tu Jericó, (no puedo santificarme, no puedo testificar, mi testimonio es débil, mi conciencia me acusa, veo diferente a los hermanos, no atiendo mi Ministerio, no predico la palabra, no sirvo al necesitado, no oro, no ayuno…)

La mayor dificultad en la vida de un cristiano es llegar al punto donde uno se da cuenta que el asunto que tanto nos preocupa está por encima de uno mismo, muy por encima de uno mismo: Mira hermano: Tu Jericó debe ser destruido, pero recuerda siempre esto: debe ser Dios quien haga la obra, debe ser Dios quien derribe los muros y las fortalezas.

Pasamos años tratando de ser mejores, pero Dios solo puede esperar fracasos de nosotros, tarde nos damos cuenta de que mientras queramos hacerlo nosotros solos, impediremos que los recursos omnipotentes de Dios en Cristo Jesús actúen en nuestra ayuda.

A veces nos encanta hablarle a otros de nuestras dificultades, pedir que otros intercedan y nos ayuden en oración, que nos aconsejen, que nos den tips para salir de los problemas.

Pero tu Jericó seguirá frente a ti hasta que RECONOZCAS que es la dádiva de Dios en Cristo Jesús la que tiene el Poder y que tú eres incapaz de derribar los muros sin la ayuda de Cristo.


CIERRE

Hermano, yo quisiera preguntarte hoy: ¿Cuántos Jericos hay en tu vida?

Tenemos Jericós de pecado como la indiferencia, tenemos Jericós de pecado como el materialismo, tenemos Jericós de pecado como el amor por el dinero, tenemos Jericós de pecado como el gusto por ciertas cosas mundanas.

Y peor aún dentro de la misma iglesia, con cristianos desleales, con vidas no consagradas, nos estamos acostumbrando a ver que la gente se vaya al infierno.

Nos podemos reunir en asambleas, buscar nuevos métodos y soluciones, pero debes saber que Dios no está buscando nuevos métodos; lo que Dios está buscando son hombres nuevos, hombres verdaderamente nacidos de nuevo, hombres renovados en el Espíritu Santo.

Se burlan de nuestra Iglesia, tenemos poco impacto en nuestra propia familia, con nuestros amigos, en nuestro trabajo… ¡ SEÑOR, SOMOS COMPLETAMENTE INCAPACES!

Hoy hay en el mundo más de 1600 millones de personas como tú y como yo, que nunca han oído el Evangelio de Jesucristo; 34 millones de personas mueren cada año, y esos 34 millones se van a una eternidad sin Jesucristo.

No hay duda que estos números son más importantes para Dios que nuestras finanzas personales, y que nuestros trabajos, y que cualquier otra cosa. Y ante estas cifras espeluznantes aún permanecemos callados en las Iglesias, no predicamos a Cristo, no sacamos el púlpito a las calles...

Esta es la tragedia del Cristianismo moderno, la falta de la evidencia real de lo sobrenatural, la falta de señales de las que habla Marcos 16. Y no podemos guardar silencio.

¿Estás dispuesto a mantenerte firme en la comunión con Dios, para darle a Dios la oportunidad de hablar y dirigir tu testimonio?

La solución a tu Jericó está en tus rodillas; esto no es inacción, ni pasividad; se trata de unirse de verdad con Dios, ser Uno con el Padre, como lo es Jesucristo.

Cuando esperas en Dios y te esfuerzas en oración, el enemigo empieza a asustarse; la falta de oración es un terrible pecado para los hijos de Dios; recuerda que es el Espíritu Santo quien redarguye al mundo de pecado…

¿Te ha redargüido hoy?

Si es así, ¡Que Dios te bendiga!

lunes, 16 de junio de 2008

Casa por casa



La Biblia dice que hay gozo en el cielo cuando un
pecador se arrepiente, y esto es una verdad muy grande. Y tambièn dice:

"
30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. 32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa."
(Hechos 16:30-32)


La semana anterior hicimos evangelismo casa por casa y el Señor salvó a nueve personas (dos familias completas) que le aceptaron en su corazón como Señor y Salvador.

Nos gozamos por esta obra grande del Espíritu Santo en esta ciudad y desde aquí mandamos un saludo afectuoso al Pastor Limón y a los líderes de la Iglesia “Belén”, que están trabajando en la viña con preciosos frutos de Vida Eterna.

No quiero dejar pasar, desde luego, el momento para dejar constancia del instrumento escrito que se hizo llegar a estas familias y a través del cual, junto con la oración de poder de los hermanos, ellos se convirtieron al Señor:


"Querido hermano que lees este mensaje:


De todo corazón te invitamos a que te acerques a Cristo.

Si lo haces, Él también se acercará a ti.

Él te está llamando; Dios quiere perdonar tus pecados

Dios quiere que te arrepientas de todo corazón.

Él es el único Creador de todas las cosas

Dios verdadero de Dios verdadero,

Él es el que hizo el mundo y todo el Universo,

las cosas que se ven y las que no se ven,

Y Jesucristo es el único mediador para los hombres (1 Tim. 2:5).


¿Te sientes agobiado y cansado por los problemas?

No importa lo que tú estés pasando. Dios te dice: Hoy es el día.

“Venid a Mí todos los que están trabajados y cargados
Que Yo les haré descansar.”
(Mateo 11:28)

Hacerlo no es difícil. Sólo tienes que elevar una oración a Dios.

Te invitamos a que hagamos juntos esta oración de fe al Dios Altísimo,

Y a que pongas tu confianza en Jesucristo, el Salvador del mundo.

Dios tiene poder para sanar y Dios tiene poder para curar.

Porque la Biblia dice que al que cree, todo le es posible.

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida
Nadie viene al Padre si no por mi.”
(Juan: 14:6)

¡Que Dios te bendiga a ti y a toda tu familia!"


domingo, 15 de junio de 2008

Cita bíblica del día


1 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.

2 Servid a Jehová con alegría;
Venid ante su presencia con regocijo.

3 Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

4 Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre.

5 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,(A)
Y su verdad por todas las generaciones.

(Salmo 100)

lunes, 9 de junio de 2008

Cita bìblica del día


1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.

3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,(A)
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.

4 No así los malos,
Que son como el tamo que arrebata el viento.

5 Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni los pecadores en la congregación de los justos.

6 Porque Jehová conoce el camino de los justos;
Mas la senda de los malos perecerá.


(Salmo 1: 1-6)

viernes, 6 de junio de 2008

Cita bíblica del día

1 Bueno es alabarte, oh Jehová,
Y cantar salmos a tu nombre
, oh Altísimo;

2 Anunciar por la mañana tu misericordia,Y tu fidelidad cada noche,

3 En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa.

4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo.

5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos.

6 El hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto.

7 Cuando brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los

que hacen iniquidad, Es para ser destruidos eternamente.

8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.

9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, Porque he aquí, perecerán tus enemigos; Serán esparcidos todos los que hacen maldad.

(Salmo 92:1-9)

miércoles, 4 de junio de 2008

Cita bíblica del día



1 Escuchadme, costas, y esfuércense los pueblos; acérquense, y entonces hablen; estemos juntamente a juicio.

2 ¿Quién despertó del oriente al justo, lo llamó para que le siguiese, entregó delante de él naciones, y le hizo enseñorear de reyes; los entregó a su espada como polvo, como hojarasca que su arco arrebata?

3 Los siguió, pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado.

4 ¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros.

5 Las costas vieron, y tuvieron temor; los confines de la tierra se espantaron; se congregaron, y vinieron.

6 Cada cual ayudó a su vecino, y a su hermano dijo: Esfuérzate.

7 El carpintero animó al platero, y el que alisaba con martillo al que batía en el yunque, diciendo: Buena está la soldadura; y lo afirmó con clavos, para que no se moviese.

8 Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.(A)

9 Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché.

10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

11 He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo.

12 Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra.

13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

(Isaías 41: 1-13)

domingo, 1 de junio de 2008

Cita bíblica del día


1 Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos,
Y huyan de su presencia los que le aborrecen.

2 Como es lanzado el humo, los lanzarás;
Como se derrite la cera delante del fuego,
Así perecerán los impíos delante de Dios.

3 Mas los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios,
Y saltarán de alegría.

4 Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre;
Exaltad al que cabalga sobre los cielos.
JAH es su nombre; alegraos delante de él.

5 Padre de huérfanos y defensor de viudas
Es Dios en su santa morada.

6 Dios hace habitar en familia a los desamparados;
Saca a los cautivos a prosperidad;
Mas los rebeldes habitan en tierra seca.


(Salmo 68: 1-6)

No estás solo

  Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron». – 1 Reyes 19:18. Remanente ...