viernes, 14 de abril de 2017

Cristo murió por mi




TEMA:      CRISTO MURIÓ POR MI.

TEXTO:   MATEO 27:15-26 Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen.  16 Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás. 17 Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo? 18 Porque sabía que por envidia le habían entregado. 19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él. 20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto. 21 Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. 22 Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: !!Sea crucificado! 23 Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: !!Sea crucificado! 24 Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. 25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. 26 Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.

ORACIÓN: TODA LA GLORIA PARA MI SEÑOR JESUCRISTO.

INTRODUCCIÓN:

¿Se ha fijado que cuando ocurre una catástrofe alguien sale ganando, beneficiándose de las circunstancias?

En un huracán personas pierden sus casa y sus muebles. Los constructores ganan al reconstruir la casa, y los vendedores de muebles ganan al venderle nuevos muebles.

¿Se ha fijado también que la persona que se beneficia es la que menos merece los beneficios?

Pues la Biblia dice que hubo un hombre que se benefició grandemente de las circunstancias tristes de la muerte del Señor Jesucristo… Aquel día de la crucifixión que llaman “Viernes Santo”, fue un día horrible para el Señor Jesús.

Y para los discípulos de Cristo fue también un día triste. Para María, la mamá de Jesús, fue un día horrible… ¡Pero para Barrabás fue un día maravilloso!

DESARROLLO:

Barrabás estaba en la cárcel, esperando el momento en que lo ejecutaran por rebelión y homicidio. Por eso Mateo lo llama “preso famoso”, porque era un líder rebelde. Eso nos dice que era un hombre criminal. (v, 16)

Aquél viernes, Barrabás oía el ruido de los soldados que se acercaban de su celda. Oyó el hierro de su celda que se abría, y tembló… porque ahora le llevarían al verdugo para que lo crucificaran.

Barrabás el criminal tuvo mucho tiempo para pensar en cómo iba a morir. Ya no vería más a su familia, ni a sus amigos. A lo mejor pensaba: ¡Si tan solo me dieran otra oportunidad de vivir! Pero para él no había esperanza. Era uno que había matado a muchos y no lo soltarían.

Pero mire: Nadie pudo sorprenderse más que Barrabás cuando le dijeron que él había sido seleccionado para salir libre de la prisión. ¡Ahora estaba libre para vivir! A Barrabás le costaba creer eso.

Porque ese viernes, en vez de clavarlo en la cruz, a Barrabás lo soltaran. Y estaba libre de la prisión, y podía regresar a ver a sus parientes y amigos.

¡Y qué cambio radical en las cosas! Por la libertad de Barrabás, crucificarían a un hombre inocente, santo, sin culpa, que predicaba amor y compasión, que sanaba a los enfermos, que resucitaba a los muertos. Crucificarían a Jesús que nunca hizo mal a nadie, sino solamente el bien a todos.

Y a cambio, un hombre culpable llamado Barrabás, cuyo mensaje era la violencia y el odio, estaba libre. ¿A eso llaman justicia?

Hermanos: Hay muy poca información acerca del afortunado Barrabás. Podemos concluir que las acusaciones contra Barrabás eran verdaderas. Quizás fuese un hombre torpe que no se arrepentía, que se lucía de sus atentados en contra al gobierno romano. Aunque sepamos muy poco acerca de él, Barrabás se transformó en un personaje muy importante en la historia de la gracia y de la redención de Dios. ¿Por qué?

Porque Barrabás fue la primera persona que pudo decir literalmente: “Jesucristo murió por mi”.

Cuando a la muchedumbre le dieron la oportunidad de elegir entre Barrabás y Cristo, ellos eligieron a Barrabás… Barrabás fue el afortunado para que removieran las cadenas de sus brazos y piernas para que pudiese regresar a la calle con sus amigos criminales. (vv, 21-23)

Y quiero preguntarles: ¿Fue Barrabás la única persona libre aquel día? ¿Fue la única persona que obtuvo la libertad? Tú sabes la respuesta. Cada uno de nosotros podemos decir que fuimos libertados porque Cristo murió por nuestros pecados.

¡Era Barrabás, el ladrón, el asesino rebelde, quien debía morir aquel viernes junto a los otros dos ladrones, no Jesús!

Barrabás era el asesino. Y la muerte era el castigo por sus crímenes. Pocas lágrimas provocaría si a Barrabás lo apedreaban o lo crucificaban… porque era malo y la debía… y jamás hubiésemos conocido su nombre si no fuera por Jesús.

Mire: Barrabás representa a todos los criminales que merecen castigo. El ladrón que atraca a una viejita para robarle el bolso… El violador que ataca a mujeres inocentes… El tramposo que engaña… El secuestrador que aterroriza y que pide rescate por su víctima… O el criminal que planea cómo quitarle la vida a una persona que ni lo sabe.

Las prisiones están llenas de gente como Barrabás, algunos salen de la cárcel con sentencias breves o libertad condicional, y eso les permite estar de nuevo en la calle, pero de regreso a su vida criminal.

De verdad, Barrabás representa el opuesto a un ciudadano que cumple las leyes y es pacífico. Pero Barrabás, en un sentido genérico, representa AL HOMBRE PECADOR… representa todos nosotros porque todos hemos pecado, hemos desobedecido las leyes morales de Dios: el idolatra, el que dice el nombre Dios en vano, el desobediente a los padres, los que son infieles a su esposa o esposo, los deshonestos, los testigos falsos, los mentirosos, los codiciosos, los hipócritas, los falsos…

Barrabás representa a los culpables, a los que merecen castigo, o sea a todos nosotros. La Palabra de Dios lo dice en (Rom. 3:23) “Porque todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios”.

Echemos un vistazo a esa asombrosa muestra de la Gracia de Dios para el culpable. Barrabás no hizo nada para merecer la libertad y el perdón. Barrabás no hizo ninguna petición de clemencia. No le soltaron por su buena conducta. No le libertaron porque era muy bueno y manso. Tampoco tuvo que sobornar al juez para que lo dejara salir. Pero a Barrabás sí le dieron la libertad en un viernes como hoy, crucificando a Jesús en su lugar.

Mire hermano… todas las cosas que contribuyeron para la libertad de Barrabás fueran ajenas a él… LBD que él tan sólo estaba preso, en el momento oportuno, el día en que se le regalaba la libertad a un reo.

Pero también aconteció que ese mismo día, ese mismo viernes, Jesús de Nazaret estaba en juicio, y los líderes judíos querían que mataran a Jesús.

Y Pilato, que era el juez aquel viernes, no tuvo el valor moral de imponerse contra los líderes judíos, aunque sabía que Cristo era inocente. Y LBD que aun su esposa le rogó que soltara a Cristo.  (vv,15-20)

La muchedumbre fue manipulada por los líderes religiosos para pedir que soltasen a Barrabás. Y entonces Barrabás salió de la prisión contento de la vida. Y mientras Barrabás era libre, a Cristo le dieron varios latigazos, lo desangraron, lo escupieron, lo humillaron, se burlaron de él… y luego lo clavaron en una cruz para morir de la muerte más dolorosa y terrible.

¿Qué nos enseña la Palabra de Dios en estos hechos? Nos enseña que de alguna forma, la historia de Barrabás es nuestra historia... Se trata de la historia del evangelio, que dice que Cristo Jesús murió en nuestro lugar… Jesús fue a la cruz para que yo saliera libre… Por gracia tú y yo somos salvos….

Porque nuestra salvación no depende de nosotros. Igual que Barrabás, nosotros no hicimos nada para merecerla. Tampoco la podemos comprar, ni podemos sobornar a nadie para obtenerla. (Efesios 2:8): “…por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”.

Así como la Biblia nos narra la libertad de Barrabás, Dios quiere que narremos a otros nuestra propia historia de cómo fuimos liberados por Jesús… No se trata de la libertad de una prisión en Jerusalén, como pasó con Barrabás, sino de la libertad de la prisión del pecado y de la vergüenza, del egoísmo, de la ansiedad y de la culpabilidad... de la prisión de la muerte

Esta es la buena nueva, hermanos, que la gracia de Dios nos ha alcanzado. El amor de Dios nos salvó por medio de Jesucristo crucificado aquél día viernes. Porque el amor de Dios es Amor sin frontera, es un amor infinito, es un amor sin condición.

A veces se nos hace difícil creer que Dios nos eligiera. Pero Él lo hizo en un viernes como hoy. Un viernes como hoy Cristo murió por usted y por mí.

Dice (Juan 3:16):Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga la vida eterna”.

Y (Marcos 10:45) dice: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

Un terrorista secuestra a una persona y demanda rescate de muchos millones. Lo que pide es un rescate irrazonable… ¿Cuál fue el rescate pagado por Jesús para nuestra libertad espiritual? Dios estaba listo para pagar con la vida de Su Hijo, para salvarnos del castigo del infierno.

Fui rebelde, fui desobediente igual que Barrabás, sin embargo, Cristo fue a la cruz por mí. Él no cometió ningún delito para merecer ni su arresto ni su prisión, y mucho menos su muerte. Pero Él padeció por ti y por mí, porque Él quiso pagar por tu rescate y el mío con su preciosa Sangre. (1 Pedro 1:18-19)

¿Qué pasó con Barrabás después de salir de la prisión? No sabemos. Lo que importa decir es: ¿Qué pasa con nosotros después de que Cristo nos liberó de la prisión del pecado?

¿Cómo reaccionó Barrabás a las buenas nuevas? Probablemente aceptó su libertad repentina por lo que era: un regalo inmerecido. Lo aceptó sin intentar analizarla ni pagar por ella. Hoy, por la muerte de Cristo, la puerta de la celda está abierta y las cadenas rotas. 

¿Viviremos en Vida Nueva, o volveremos a encerrarnos en un calabozo frío? No merecemos misericordia ni perdón, pero el Señor Jesús, que vino para liberar a los cautivos, nos la ofrece.

Cristo crucificado en un madero muestra hasta qué punto Dios nos ama... muestra hasta qué punto Dios estaba listo para identificarse con nosotros en nuestros sufrimientos. Dios nos dice algo en la muerte de Jesús: “Puedes escupir mi rostro, puedes lastimar mi cuerpo, puedes verter mi sangre, puedes burlarte de mí, pero no puedes hacer que yo deje de amarte nunca”.

CIERRE:

¡Qué gran sorpresa recibió Barrabás!... Y nosotros también nos sorprendemos al recibir tanto amor de parte de Dios. ¡Bendito sea Cristo!

Porque Jesús llevó mis pecados y mis fallas como si fueran suyas. Jesús soportó en la cruz el cruel sacrificio que yo debía soportar. ¡Ese es el verdadero amor! ¡El verdadero amor de Dios pagando mis culpas en su propio sufrimiento! ¡Bendito sea Jesús!

¿Quiere dar gracias a Dios esta noche? 

¿Quiere agradecerle a Jesús por lo que hizo por usted en la cruz? 

¿Quiere decirle aunque sea: Gracias Jesús por lo que hiciste por mí?