domingo, 19 de julio de 2015

Dios dice Sí, nosotros decimos no.





La Palabra de Dios es portentosa. Siempre hallamos en lo más sencillo grandes enseñanzas.

En lo que parece que no hay nada, encontramos de repente un diamante que nos cala. Así es la misericordia de Dios. Así trabaja.

Sabemos que Abraham recibió un llamado directo de Dios, pero Abraham a su vez llamó a Lot con un llamado indirecto. Aunque nadie puede llamar a otro si Dios no está en el llamamiento.

Así, Abraham quiso hacer partícipe a su sobrino de las buenas nuevas, aunque de momento él no supiese a dónde iba ni lo que habría de suceder con su vida.

Esa es la fe, y por eso Abraham es el padre de la fe, porque se atrevió a creerle a Dios.

De lo que queremos hablar hoy es de un contraste. Y decimos contraste porque Lot vio con sus propios ojos cómo Dios bendijo a Abraham desde que dejó su tierra y su parentela, en obediencia.


Claro, todos sabemos que Lot escogió después ir por su propio camino, ir por los pastos verdes de la llanura que conducía a Sodoma. Y allí se quedó a vivir.

Y entonces pasó lo que tenía que pasar. Era tanta la maldad de los habitantes de Sodoma y Gomorra, que Jehová se dispuso a destruir las ciudades de la llanura.

Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. Pero Lot les dijo: No… (Gén. 19: 17-18).

Dios quería hacer algo de Su Voluntad, pero Lot se interpone. Dios tenía planes para Lot y su familia, pero Lot le dice: No.

Pasa que a veces el Señor quiere hacer algo diferente en nosotros, en nuestros ministerios, en nuestras iglesias; Dios quiere que salgamos de la llanura, que la dejemos atrás para siempre, que no volvamos la vista a donde estábamos… pero nosotros decimos: No.

¿Qué sucede entonces? Sucede que nos interponemos y le decimos a Dios lo mismo que le dijo Lot a los ángeles: No.

Dios quería que Lot dejara de vivir en lo más bajo (destrucción) para llevarlo a lo más alto (bendición), pero Lot le dijo: No.

(v, 17) Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.

Dios todo lo sabe. Sabe que si nos quedamos en un mismo lugar no seremos bendecidos. Por eso Él tira de nosotros, nos toma de la mano como hizo con Lot y su familia y nos dice: Escapa por tu vida, no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura.

¿Qué tiene de malo la llanura?

La llanura tiene muchos significados. A veces nos conformamos con pastorear y allí nos sentimos muy cómodos. Pero no queremos llevar el mensaje de Salvación al perdido, al pecador, al que no conoce a Dios.

A veces condescendemos con el pecado, estamos en lo cómodo, viviendo en la zona de confort, comiendo pastos verdes pero sin trabajar en la obra que Dios quiere que hagamos.

Y entonces Dios hace algo para sacarnos. Y cuando lo hace, lo primero que nos dice es: abandona esa llanura, escapa de allí, mira hacia delante y no mires atrás.

Pero el Señor, que es Grande en Misericordia, aún nos dice algo más importante… porque Él no solamente nos da la orden de escapar, sino que también nos dice hacia dónde escapar, como hizo con Lot.

…escapa al monte, no sea que perezcas.

¿Y cuál suele ser nuestra respuesta?

Porque para muchos no es fácil dejar la comodidad.

(v, 18) Pero Lot les dijo: No…

Siempre me he preguntado qué habría pasado si Lot le hubiese dicho a Dios que Si.

Muchas veces me he preguntado qué capítulo se hubiese escrito en Génesis si Lot hubiese obedecido el mandato de Dios, si Lot hubiese estado dispuesto a creerle a Dios, dispuesto a ir más allá como hizo Abraham.

Pero claro, el asunto no es ése. Esa historia ya se escribió. Pero la nuestra apenas se está escribiendo.

De manera que nosotros, amados, aún estamos en condiciones de obedecer al Señor y decirle: Si, Señor, heme aquí, yo iré.

Vemos que la desgracia de Lot fue no ir al monte, que era donde Dios lo enviaba, sino haber escogido Zoar.

Lot escogió Zoar, Lot escogió lo más pequeño, cuando Dios le estaba ofreciendo lo más grande, el monte, la bendición de lo alto.

Y en ocasiones nosotros, en nuestro conformismo, o incluso en nuestro temor, queremos quedarnos en Zoar, en lo más pequeño, en vez de subir al monte.

Dios tiene algo más grande para nuestros ministerios pero escogemos quedarnos cerca, ahí donde siempre hemos estado, porque no estamos dispuestos a hacer lo que hizo Abraham, que dejó su tierra y su parentela para obedecer al Señor, para subir al monte.

Aún así, Dios es tan bueno y tan Poderoso que, ante nuestra negativa, amolda sus planes como hizo con Lot.

Porque la Biblia dice que aunque Zoar estaba ubicada en la llanura, Jehová no destruyó Zoar por causa de Lot.

Y aquí vemos la Fidelidad de Dios en toda su dimensión, vemos Su Gracia Eterna. Pero Lot, aunque fue declarado justo, no fue usado más por el Señor. Abraham sí. Él habitaba en el monte.

Amados: Seamos entendidos en lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas. Su palabra es clara al respecto:

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Rom. 12:2)

¡Bendiciones para todos!


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