viernes, 31 de julio de 2015

Algo muy sencillo para almas que buscan





"Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo."
(Romanos 10:13).
      


Por Charles Spurgeon


Un eminente teólogo ha afirmado que cuando muchos de nosotros predicamos la Palabra, suponemos un gran conocimiento de parte nuestros oyentes. "Muy a menudo," dice este teólogo, "hay personas en la congregación que desconocen totalmente la grandiosa ciencia de la teología. Son perfectamente ignorantes de todo el sistema de la gracia y de la salvación."

Por esto es muy conveniente que el predicador se dirija algunas veces a su audiencia como si fueran completos desconocedores de su mensaje, y más bien que predique como algo nuevo, exponiendo todo como si creyera que sus oyentes son ignorantes del tema. "Pues," dice este buen hombre, "es mejor suponer muy escaso conocimiento, y así explicar el tema claramente hasta lograr su más detallada comprensión, que

jueves, 30 de julio de 2015

Cristo está en ti



"Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos"
 (Juan 21:14).


He aquí un pasaje que despierta curiosidad y revelación.

Ésta ya era la tercera vez que Jesús se aparecía a sus discípulos, quienes lo habían acompañado por tres años y medio en su ministerio, pero en ninguna de ellas lo reconocieron físicamente:

"Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús" (Juan 21:4).

La pregunta es: ¿Por qué cada vez qué Él se presentaba a sus discípulos, lo hacía de forma diferente?

Esto nos trae una revelación muy preciosa.

Antes de su muerte Jesús dijo: "Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre" (Juan 16:16).

Y después, en el verso 22 aún dice: "También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo".


miércoles, 29 de julio de 2015

Perder para no perder



"Así  que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres"
 (Juan 8:36).


Mediante este texto de las Escrituras, el Señor nos da la siguiente expresión: Cuanto mayor pérdida suframos por amor al Señor, mayor es la libertad. Cuanto más retenemos aquello que nos pertenece –lo que pertenece a nuestra carne, a nuestra alma– mayor es la esclavitud.

En el conocimiento de Cristo Jesús como nuestra vida, Él nos enseña a renunciar a todo cuanto poseemos, incluso nuestra propia vida.

Cuando recibimos esta Palabra de renuncia, al principio el fardo se vuelve inmenso.

Porque todos nosotros estamos sujetos a muchas cosas, estamos ligados afectivamente a muchas personas, principalmente a familiares y amigos que tenemos en el mundo.


martes, 28 de julio de 2015

¡Todo comienza en Dios!



Toda obra de Dios comienza en Dios.

De esto, una de las pruebas más elocuentes es la restauración del templo en Jerusalén luego de la cautividad babilónica.

"Despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia" (Esdras 1:1).

Este es el comienzo de la obra de restauración. Un rey gentil, pagano, muerto en delitos y pecados, es tocado por la mano de Dios para que dé inicio a esta magnífica obra.

¿Qué es Ciro sin ese toque de Dios en su espíritu?

¿Qué es Jerusalén y su templo sino ruinas y desolación?  Un silencio sepulcral, un aullar de fieras, es todo lo que hay.


sábado, 25 de julio de 2015

Enderezando



"Los caminos torcidos serán enderezados"
 (Lucas 3:5).


El camino de la justicia, es decir, el camino de Dios, es un camino recto.

Es la senda derecha que tenemos que hacer para nuestros pies.

¿Qué son los camino torcidos?

Los caminos torcidos son aquellos en que los accesos a Dios están cerrados.

Si nosotros leemos Marcos 7 encontramos allí una serie de elementos que los fariseos y saduceos hipócritas habían levantado para impedir que los hombres pudiesen acercarse libremente a Dios.

Ellos habían torcido el camino derecho del Señor.

¿Qué es lo que enseñaban ellos?

lunes, 20 de julio de 2015

Dios usará algo de lo que tienes





Moisés había nacido para servir a Dios. Pero a la edad de 80 años, él aún no sabía cómo.

Cuando tenía 40, pensó que debía servir a su manera. Entonces, defendiendo a uno de sus hermanos, mató a un egipcio y como consecuencia tuvo que huir al desierto.

¡Dios le estaba preparando el camino!

En ocasiones ponemos énfasis en nuestra edad para servir, o a veces en el cuándo y en el cómo. Otras, pensamos que somos muy jóvenes o muy mayores para la Obra. Pero la Biblia nos enseña que no hay edad para servir al Altísimo cuando Él nos llama.

(Éxo. 3: 1-2) Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.

Moisés ya era pastor de ovejas. Lo había hecho por 40 largos años.

Pero estas ovejas no eran de Dios, eran de su suegro.


domingo, 19 de julio de 2015

Dios dice Sí, nosotros decimos no.





La Palabra de Dios es portentosa. Siempre hallamos en lo más sencillo grandes enseñanzas.

En lo que parece que no hay nada, encontramos de repente un diamante que nos cala. Así es la misericordia de Dios. Así trabaja.

Sabemos que Abraham recibió un llamado directo de Dios, pero Abraham a su vez llamó a Lot con un llamado indirecto. Aunque nadie puede llamar a otro si Dios no está en el llamamiento.

Así, Abraham quiso hacer partícipe a su sobrino de las buenas nuevas, aunque de momento él no supiese a dónde iba ni lo que habría de suceder con su vida.

Esa es la fe, y por eso Abraham es el padre de la fe, porque se atrevió a creerle a Dios.

De lo que queremos hablar hoy es de un contraste. Y decimos contraste porque Lot vio con sus propios ojos cómo Dios bendijo a Abraham desde que dejó su tierra y su parentela, en obediencia.


jueves, 16 de julio de 2015

El hospital de Betesda.



Alguien me contó acerca de un evangelista que, habiendo ido a un hospital con la intención de orar por los enfermos, no se le permitió la entrada.

Entonces, creyendo que Dios haría milagros en mucha gente enferma, oró por horas alrededor del hospital. Puso sus manos sobre las paredes e invocó el nombre de Jesús, rogando que el Señor sanara a muchos de los que yacían en camas dentro de las instalaciones.

Lo sorprendente es que aquél día fue dada de alta más de la mitad de los pacientes que estaban ingresados.

La historia que narra la Biblia en (Juan 5: 1-16) es la de un hospital: el hospital de Betesda. Un hospital al aire libre ubicado junto a un estanque.

Sorprende la visión de este hospital con tanta gente enferma, y sorprende que todos pertenecieran al pueblo escogido de Dios. ¿Por qué?

La Palabra dice que “había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén” (v,1). ¡Pero el Señor se encuentra en Jerusalén con un hospital!


miércoles, 15 de julio de 2015

¿Cómo salva Dios?





El Señor nos muestra detalles extraordinarios en las cosas que sucedieron en el desierto, justo “en el camino que desciende de Jerusalén a Gaza”. (Hch. 8: 1)

1) Vemos por supuesto el poder de Dios en primer lugar para guiar el Evangelio de Jesucristo al pecador.

2) Vemos cómo decide Dios a quién salvar y el modo de salvarlo.

3) Vemos que los siervos son usados por el Espíritu Santo justo para este propósito cuando hay obediencia.

4) Vemos que Dios no hace acepción de personas y que Él es Soberano para salvar a quien quiere.

martes, 14 de julio de 2015

El Verdadero Pan de Vida



Todos sabemos cuán bueno es el pan, más cuando el panadero se esmera en su elaboración.

Por ello el pan artesanal siempre ocupará un lugar especial en el gusto de la gente, porque es amasado y decorado con las manos.

La Biblia dice que cuando el Señor Jesús estuvo en la Tierra, Él le dijo algo a los judíos que todavía retumba en los corazones que leen su deliciosa Palabra:

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. (Juan 6:35).

Cuán bueno es gustar del pan sabroso de las panaderías, pero cuán glorioso es comer el Verdadero Pan de Vida.

El señor Jesús dice: Yo soy el pan de vida. Y es Dios quien nos lo está diciendo.

¿Sabe? A lo largo de los años nos suceden tantas cosas y vivimos tantas cosas y comemos tantas cosas diferentes.

Hemos pasado hambre, hemos pasado sed, hemos vivido en los desiertos y hemos extrañado la buena comida y la buena bebida.

lunes, 13 de julio de 2015

¡Dios llama!





Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. 5 Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó.
(1 Samuel 4-5)

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¿Cuántos de nosotros sabemos que Dios llama?

Hay personas que no creen que Dios llame a los hombres, pero la Biblia es clara en esto del llamado divino. Y hay, además, otra cosa: El llamado de Dios siempre es personal.

En ocasiones Dios usará intermediarios, pero el intermediario  o ministro siempre irá con una encomienda, con un llamado que va dirigido a la persona que Dios quiere llamar.

(v, 4) Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.

Dios llama, y nos llama de muchas maneras. A veces lo hace con voz audible; otras mediante un pensamiento profundo e incisivo; a veces nos llama por una tribulación, una desgracia, un desastre personal, y en ocasiones nos llama a través de un sueño, de un siervo, etc.

Debemos entender que para Dios no hay imposibles y que bajo esta gran verdad, Dios usará medios que a nosotros nos podrán parecer inconcebibles.


sábado, 11 de julio de 2015

¿Eres el Cristo, el Hijo de Dios?




Satanás le dijo al Señor Jesús: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”.

El malhechor en la cruz le dijo: “Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”.

Al unir ambas tentaciones, tenemos: “Si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios...”.

El apóstol Juan escribió casi al final de su evangelio: “Pero estas (cosas) se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (20:31).

En su primera epístola, el mismo apóstol Juan escribe: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios”, y más adelante agrega: “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (5:1, 5).

Cuando Satanás y el malhechor tentaron al Señor, lo hicieron en los dos momentos más álgidos de su vida terrena: En medio del hambre del desierto y en el dolor de la agonía sobre la cruz.


miércoles, 8 de julio de 2015

Predestinación y llamamiento





Predestinación y Llamamiento


“Y a los que predestinó, a éstos también llamó”.
(Romanos 8: 30.)



Por Charles Spurgeon.


El gran libro de los decretos de Dios está sellado herméticamente para la curiosidad del hombre. El hombre vano quisiera ser sabio; quisiera romper los siete sellos de ese gran libro y leer los misterios de la eternidad. Pero eso no puede ser. No ha llegado todavía el tiempo para que el libro sea abierto y aun entonces los sellos no habrán de ser desatados por mano mortal, sino que se dirá: “El León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos”.


“Eterno Padre, ¿quién habrá de atisbar en Tu secreta voluntad?
Nadie sino el Cordero tomará el libro, Y abrirá cada sello”.


Nadie sino Él podrá desplegar ese registro sagrado y leerlo ante el mundo que habrá sido congregado. Entonces, ¿cómo podré saber si he sido predestinado por Dios para la vida  eterna o no? Es una pregunta en la que están en juego mis intereses eternos; ¿pertenezco a ese desdichado número de personas a las que se dejará para que vivan en pecado y cosechen la debida recompensa de su iniquidad, o pertenezco a esa buena compañía de seres que, aunque han pecado, serán lavados en la sangre de Cristo y recorrerán vestidos de blanco las  calles  de  oro  del  paraíso?  Mi  corazón  no  puede  descansar mientras esa  pregunta no  reciba  una  respuesta, pues  siento  una intensa ansiedad al respecto. Me preocupa infinitamente más mi destino  eterno  que   todos   los   asuntos  temporales.  Videntes  y profetas, si ustedes lo saben, díganmelo, oh, díganme si mi nombre está registrado en ese libro de la vida. ¿Soy yo uno de aquellos que están ordenados para vida eterna, o seré dejado para que siga mis propias concupiscencias y pasiones y para que destruya mi propia alma?  ¡Oh, amigo, existe una  respuesta para  tu pregunta! No es posible abrir el libro, pero Dios mismo ha publicado muchas de sus páginas. Él no ha publicado la página en la que figuran los nombres específicos de los redimidos, pero la página del sagrado decreto en la que consta el carácter de esos redimidos ha sido publicada en Su Palabra y te será proclamada en este día. El sagrado registro escrito por la mano de Dios es publicado hoy por doquier bajo el cielo, y el que tiene oído, oiga lo que el Espíritu le dice. Oh, mi querido oyente, yo no te conozco por tu nombre, ni la Palabra de Dios te identifica por tu nombre, pero puedes leerlo si te fijas en tu carácter, y si tú has sido hecho partícipe del llamamiento que se menciona en el texto, entonces puedes concluir que   estás, sin  ningún lugar a dudas, entre los predestinados: “A los que predestinó, a éstos llamó”. Y si eres llamado, se sigue como una inferencia natural que eres predestinado.

lunes, 6 de julio de 2015

Los buscadores de milagros






"Los judíos piden señales", dijo el apóstol Pablo, y con eso los retrató certeramente.

Sin embargo, ellos no son los únicos judíos de esta clase: hoy también los hay, y aunque no sean descendientes de Jacob, ellos son aquellos buscadores de milagros.

Ellos sostienen la misma tesis de aquel rico necio: "Si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán" (Luc. 16:30).

Ellos piensan que a la vista de algún milagro o prodigio, entonces creerán. Pero no es así.

Está escrito en la Bibilia: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de entre los muertos", les contesta el patriarca.


domingo, 5 de julio de 2015

Los pobres de la tierra



Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente
(Salmo 9:18).



Las ideologías humanas han fracasado en su conquista de un paraíso terrenal.

Han buscado infructuosamente hacer justicia a los pobres de la tierra, instaurando sistemas de gobierno que se han vuelto contra quienes buscaban aparentemente favorecer.

Sin embargo, los pobres y menesterosos tendrán una victoria final.

Años y siglos de injusticias no habrán sido en vano.

Y la justicia y la vindicación no vendrán de un gobernante terreno ni de un sistema político, sino del Dios de toda misericordia y consolación.


sábado, 4 de julio de 2015

Yo y lo mío






La vida de todo siervo de Dios está llena de luces y de sombras, de montes y de valles.

Y no siempre son las luces y los montes los que más resaltan en su experiencia y su recuerdo.

Especialmente cuando se mezcla algo de cansancio con ingratitud, algo de impotencia con crítica severa.

Entonces, las manos decaen, el corazón se deprime, y se busca la soledad para mitigar el dolor.

Y vienen como consecuencia algunas preguntas: ¿Valdrá la pena seguirse esforzando? ¿Valdrá la pena dar tanto para ser igualmente incomprendido y criticado?

Así se comienza a entrar en un túnel largo y oscuro. El corazón duele; los sentimientos chocan entre sí y se contraponen. Los días pasan.

¿Qué hacer?


viernes, 3 de julio de 2015

Misericordia y no sacrificios





Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
(Mateo 9: 13)



Los hombres estamos siempre prestos para juzgarlo todo, pero estamos lejos de mirar con misericordia.

Jesús dijo que la lámpara del cuerpo son los ojos. Si nuestros ojos son buenos, todo nuestro cuerpo tendrá luz; pero si son malos, todo nuestro cuerpo será tenebroso (Mat. 6:22-23).

El juicio o la misericordia se dan de la manera como nosotros miramos: con ojos buenos o con ojos malos.

Jesús miraba siempre con misericordia, porque Él no vino al mundo para juzgar, sino para salvar lo que se había perdido: "Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" (Juan 3:17).

Vamos a ver algunos pasajes, pero vemos en toda su peregrinación el mismo mirar de misericordia, el mismo testimonio de salvación.

¿Cuál sería nuestra actitud delante del pedido de María cuando dijo a Jesús que el vino de las bodas de Caná se había terminado?

¿No sería de reprobación?


jueves, 2 de julio de 2015

Ciegos de nacimiento






La enfermedad del ciego de nacimiento, según nos relata el Evangelio de (Juan 9: 1-12), fue para que las obras de Dios se manifestasen en él.

Y esto se cumplió cabalmente.

La sanidad de este hombre no sólo es un hecho milagroso del Señor, sino que es también una metáfora de la ceguera espiritual del hombre natural, y de cómo ella es sanada.

Luego que el Señor sanó a este hombre, su visión del Señor Jesucristo pasó por tres etapas, al final de las cuales, el Señor mismo se reveló personalmente a él.

Cuando las gentes lo interrogaban acerca de quién lo sanó, él dijo: "Aquel hombre que se llama Jesús". Su conocimiento es vago e insuficiente.

La segunda vez que es interrogado, esta vez por los fariseos, él contesta de Jesús que era "profeta". Aquí vemos que la luz comienza a manifestarse en él.