lunes, 23 de marzo de 2015

La Tierra Prometida





El Antiguo Testamento es una rica veta de oro para los estudiosos del Nuevo Testamento.

Allí están representados simbólica y tipológicamente los principales hechos y realidades espirituales, con una gran variedad de significados.

Y de todos los símbolos y tipos, la Tierra de Canaán es una de las principales... ¿Qué representa?

La Tierra Prometida es Cristo, para ser recibido en posesión y para ser disfrutado.

Cada palmo de esa Buena Tierra espera por nosotros para que pongamos sobre ella nuestro pie y la hagamos nuestra (Deut. 11:24).

Porque las riquezas de Canaán son inefables. Y (Deut. 8:7-10) nos da una bella descripción.

Cada vertiente, cada flor, cada árbol. Cada surco es objeto de la mirada atenta de Dios (Deut. 11:12).

¡Oh, de verdad, Cristo es precioso!

Con razón, el salmista afirmaba: "Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos; es hermosa la heredad que me ha tocado" (Sal. 16:5-6).

Y el apóstol Pablo decía: "(Cristo) En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento" (Col. 2:3).

Cristo es la Buena Tierra que esconde tesoros.

Israel no conquistó, por pereza o por cobardía, toda la tierra que Dios le dio. Mas que no ocurra así con nosotros respecto a Cristo.

Porque cada vericueto, cada brizna de hierba, cada metro cuadrado (por decirlo así) esconde algún tesoro que espera por nosotros.

Ellos no están a la vista, para que no los pisoteen los cerdos. ¡Están escondidos, pero no tanto como para que no puedan ser halladas, si lo pedimos al Padre!

Cristo es el Don de Dios, precioso y perfecto. Más que el Edén de Adán, más que el Canaán de Israel (las cuales son sólo figura y sombra) es el Cristo de Dios para aquellos a quienes ha sido revelado.

Así que, ¡adelante, cristianos! ¡A tomar posesión de la Tierra!

Vemos que a cada cristiano le es dada una porción de Cristo. Ningún cristiano particular puede conocerle y disfrutarle enteramente. Tampoco puede expresarle completamente.

Pero una porción es suficiente para el regocijo de cada uno.

Y al juntarnos todos en amor y al compartir lo que de Cristo hemos recibido, vemos a Cristo completo, expresando todas sus inefables gracias en el cuerpo que es la iglesia. ¡Y entonces toda la heredad viene a ser nuestra y es disfrutada en comunión!

En Canaán, en Cristo, está el reposo del cristiano. Está el reposar de los ataques de los enemigos, y de Amalec, que es, por fin, destruido (Deut. 25:19).

Cristo es también el reposo de las obras de la Ley. La carne y sus obras quedan atrás. Ahora entramos al régimen del Espíritu Santo.

En Cristo está la plenitud y la riqueza. En Cristo, y sólo en Él está la perfección… todo en Él es deleitoso.

¡En Cristo somos hallados perfectos!

¡Nada menos que eso ha preparado Dios para todos los que le aman!

¡Dios te bendiga!





Aguasvivas.cl



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