domingo, 15 de junio de 2014

Lo que pides, recibes



“No tenéis, porque no pedís.”
(Stg. 4:2)



MUCHOS BIENES REALIZÓ EL SEÑOR ENTRE LOS HOMBRES, PUES CRISTO TENÍA COMPASIÓN DE ELLOS.

LA BIBLIA DICE QUE SU CORAZÓN SE ENCENDÍA DE MISERICORDIA PORQUE LOS VEÍA COMO OVEJAS SIN PASTOR.

ASÍ QUE, A MUCHOS SANÓ: A UNOS, POR INTERCESIÓN DE AMIGOS; A OTROS MÁS DESVALIDOS AÚN, SANÓ DE ‘MOTU PROPRIO’, SIN QUE ELLOS NI SIQUIERA SE ATREVIERAN A SOLICITARLO.

PERO HAY ALGUNOS A QUIENES ÉL ATENDIÓ DE ACUERDO A LOS TÉRMINOS DE LA PROPIA SOLICITUD DE ELLOS. ES DECIR, EL SEÑOR JESÚS LES CONCEDIÓ LO QUE LE PIDIERON.

UNA VEZ, UN LEPROSO SE LE ACERCÓ Y LE DIJO: “SEÑOR, SI QUIERES, PUEDES LIMPIARME”. Y EL SEÑOR LE CONTESTÓ: “QUIERO, SÉ LIMPIO”.

ÉSTE LEPROSO CREÍA QUE SI TAN SÓLO EL SEÑOR LO QUERÍA, ÉL SERÍA SANO DE SU LEPRA. ESO SE LLAMA FE.

OTRA VEZ, UNOS CIEGOS SE LE ACERCARON, Y EL SEÑOR LES DIJO: “¿CREÉIS QUE PUEDO HACER ESTO?”. ELLOS LE DIJERON: “SÍ, SEÑOR”.

ENTONCES EL SEÑOR JESÚS LES DIJO: “CONFORME A VUESTRA FE OS SEA HECHO”.

ESTA VEZ EL SEÑOR PUSO LA ATENCIÓN EN LA FE DE ELLOS.

EL SEÑOR LE DIJO A BARTIMEO: “¿QUÉ QUIERES QUE TE HAGA?”.

Y BARTIMEO LE CONTESTÓ: “MAESTRO, QUE RECOBRE LA VISTA”.

Y EL RELATO AGREGA: “EN SEGUIDA RECOBRÓ LA VISTA”.

LA PETICIÓN DE BARTIMEO FUE MUY ESPECÍFICA, Y ÉL RECIBIÓ DE ACUERDO A LO QUE HABÍA PEDIDO.

CUANDO EL PADRE DEL MUCHACHO ENDEMONIADO SE ACERCÓ AL SEÑOR PARA DECIRLE: “SI PUEDES HACER ALGO, AYÚDANOS”, EL SEÑOR LE CONTESTÓ EN LOS MISMOS TÉRMINOS: “SI PUEDES CREER, AL QUE CREE TODO LE ES POSIBLE”.

EL HOMBRE DUDÓ QUE JESÚS PUDIERA HACER ALGO, ENTONCES EL SEÑOR, USANDO SUS PROPIAS PALABRAS, LE RESPONDIÓ DE IGUAL MANERA.

NADA HABRÍA PODIDO HACER EL SEÑOR SI EL HOMBRE NO HUBIESE CLAMADO LUEGO: “AYUDA MI INCREDULIDAD”.

ESTOS EJEMPLOS CONFIRMAN LA ENSEÑANZA DE NUESTRO SEÑOR, QUIEN DIJO: “PEDID Y SE OS DARÁ; BUSCAD Y HALLARÉIS; LLAMAD Y SE OS ABRIRÁ”.

Y TAMBIÉN LA ENSEÑANZA DE SANTIAGO, QUE DICE: “NO TENÉIS, PORQUE NO PEDÍS”.

¿CÓMO ESTAMOS PIDIENDO NOSOTROS?

¿O ES QUE NI SIQUIERA PEDIMOS?

¡DIOS TE BENDIGA!



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