domingo, 8 de junio de 2014

Cristo en nosotros



"Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos"
(Juan. 21:14).


HE AQUÍ UN PASAJE QUE DESPIERTA CURIOSIDAD Y REVELACIÓN. 

ÉSTA YA ERA LA TERCERA VEZ QUE JESÚS SE APARECÍA A SUS DISCÍPULOS, QUIENES LO HABÍAN ACOMPAÑADO POR TRES AÑOS Y MEDIO EN SU MINISTERIO, PERO EN NINGUNA DE ELLAS LO RECONOCIERON FÍSICAMENTE:

"Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús" (Juan 21:4).

¿POR QUÉ CADA VEZ QUÉ ÉL SE PRESENTABA A SUS DISCÍPULOS, LO HACÍA DE FORMA DIFERENTE?

ESTO NOS TRAE UNA REVELACIÓN MUY PRECIOSA.

Antes de su muerte Jesús dijo: "Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre" (Juan 16:16).

Y DESPUÉS EN EL VERSO 22 AÚN DICE: "También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo".

EL SEÑOR JESÚS QUERÍA QUE SUS DISCÍPULOS LO CONOCIESEN, A PARTIR DE SU RESURRECCIÓN, NO FÍSICAMENTE, SINO POR LA FE EN SUS CORAZONES.

"Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros" (Juan. 14:19-20).

EL SEÑOR NOS ENSEÑA QUE, AUNQUE LO HUBIÉSEMOS CONOCIDO SEGÚN LA CARNE, YA NO LE CONOCEMOS ASÍ (2ª Cor. 5:16).

POR ESO DESDE AHORA EN ADELANTE, A NADIE DEBEMOS CONOCER SEGÚN LA CARNE. AUNQUE MORAMOS EN ESTA CARNE, YA NO ANDAMOS MÁS EN LA CARNE, SINO EN EL ESPÍRITU (Rom. 8:9).

ÉL TAMBIÉN NOS ENSEÑA A NO JUZGAR POR LA APARIENCIA, SINO CREER QUE NUESTROS HERMANOS SON TEMPLO DEL ESPÍRITU, MORADA DEL SEÑOR. YA NO ES CADA HIJO DE DIOS QUIEN VIVE, SINO CRISTO:

"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí..." (Gál. 2:20).

CUANDO MIRAMOS A UN HERMANO, NO DEBEMOS VER SU APARIENCIA, SINO VER A CRISTO EN ÉL.

CUANDO ABRAZAMOS A UN HERMANO, ABRAZAMOS A CRISTO; CUANDO AMAMOS A UN HERMANO, ESTAMOS AMANDO A CRISTO; SI OÍMOS A UN HERMANO, ESTAMOS OYENDO A CRISTO.

PERO CUANDO ENTRISTECEMOS A UN HERMANO, ENTRISTECEMOS A CRISTO, PUES "...Cristo es el todo, y en todos" (Col. 3:11).

JESÚS HOY NO SE PRESENTA DE FORMA FÍSICA, SINO QUE SE MANIFIESTA EN CADA UNO DE LOS QUE SOMOS PARTE DE SU CUERPO, AUN EN LOS MÁS SIMPLES Y DÉBILES (1ª Cor. 12:22).

LOS DISCÍPULOS NO LO RECONOCIERON FÍSICAMENTE, PERO SABÍAN QUE ERA EL SEÑOR (Juan 21:12).

Y ASÍ TAMBIÉN ES CON NOSOTROS CUANDO NUESTRO CORAZÓN SE ALEGRA Y ARDE POR CUALQUIER MIEMBRO DE SU IGLESIA:

"Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?" (Luc. 24:31-32).

QUE NUESTROS OJOS SEAN ABIERTOS PARA VER AL SEÑOR JESÚS EN NUESTROS HERMANOS.

¡DIOS TE BENDIGA!



Aguasvivas.cl

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada