domingo, 1 de diciembre de 2013

Padre, perdónalos…



«Y Jesús decía: Padre,  perdónalos, porque no saben lo que hacen»
(Lucas 23:34).



HAY ALGO EN ESTE RUEGO QUE ME CONFUNDÍA AL PRINCIPIO Y QUE ME HACE PREGUNTAR CON REVERENCIA EN QUÉ SENTIDO CRISTO LA HIZO.

SIN DUDA, LA IGNORANCIA NO ES UN CLAMOR DEL EVANGELIO.
LA IGNORANCIA NO DA DERECHO A NINGÚN HOMBRE DELANTE DE DIOS; NO TENEMOS QUE DECIR: «JUSTIFICADOS POR LA IGNORANCIA, TENEMOS PAZ CON DIOS»...

LA IGNORANCIA NO ES INOCENCIA, Y A MENUDO ES UN PECADO; Y UN PECADO NO ES RECURSO DE SALVACIÓN PARA LOS DEMÁS PECADOS.

LA IGNORANCIA DE LOS ENEMIGOS DE CRISTO, DE TODO LO QUE SIGNIFICABA SU CRIMEN CAPITAL, LES LLEVA AL TERRENO DE LA MISERICORDIA Y HACE QUE SU PERDÓN SEA UNA POSIBILIDAD QUE LA MISMA CRUZ ESTABA SUPLIENDO.

QUIZÁS ES VERDAD QUE MUCHOS HOMBRES NO SABEN LO QUE HACEN CUANDO RECHAZAN A CRISTO.

SATANÁS SABÍA LO QUE HACÍA Y POR ESO NADA SE NOS DICE DE ALGÚN EVANGELIO DE PERDÓN PARA ÉL; PERO LOS PECADORES DE LA HUMANIDAD NO LO PUEDEN SABER PLENAMENTE; Y SU IGNORANCIA, AUNQUE NO LES JUSTIFICA, PERMITE QUE PUEDAN SER PERDONADOS.

VAYAMOS, PUES, AL CALVARIO A APRENDER CÓMO SOMOS PERDONADOS.

Y QUEDÉMONOS ALLÍ PARA APRENDER CÓMO TENEMOS QUE PERDONAR.

ALLÍ VEMOS LO QUE ES EL PECADO QUE ASESINA AL SEÑOR DEL AMOR.

I. VEMOS  AL AMOR DE  JESÚS  SOPORTANDO.

EL ACTO CULMINANTE DE LA MALICIA HUMANA.

LE VEMOS SOPORTAR LA MAYOR VERGÜENZA.

(HEB. 12:2)  puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

VEMOS EL LÍMITE EXTREMO DEL SUFRIMIENTO PERSONAL.

(SAL. 22:1) Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

II. VEMOS LO QUE EL MISMO AMOR REVELA.

EL AMOR ORA AUN ESTANDO EN AGONÍA DE MUERTE.

EL AMOR TRAE EL CIELO EN SOCORRO DE AQUELLOS A QUIENES AMA.

III. VEMOS CÓMO EL AMANTE JESÚS ORA.

CRISTO ORA POR SUS INDIGNOS ASESINOS, EN EL ACTO MISMO DE SU CRIMEN, Y PIDE SU PERDÓN MÁS PLENO E INMEDIATO.

POR NINGUNA OTRA RAZÓN MÁS QUE SU IGNORANCIA, ARGUMENTO QUE SÓLO LA GRACIA PODÍA SUGERIR O ACEPTAR.

IV. OBSERVEMOS CÓMO SU PLEGARIA ADVIERTE, A LA VEZ QUE AMENAZA.

ADVIERTE, PUESTO QUE SUGIERE QUE HAY UN POSIBLE LÍMITE AL PERDÓN.

LOS HOMBRES PUEDEN PECAR TANTO QUE NO QUEDE NI SIQUIERA ESTE RECURSO DE LA IGNORANCIA, NI NINGÚN OTRO.

ES UNA AMENAZA, PUES DEMUESTRA QUE SI HUBIERA ALGUNA EXCUSA PARA LOS PECADORES, JESÚS LA ENCONTRARÍA.

V. VEMOS CÓMO INSTRUYE DESDE LA CRUZ.

NOS ENSEÑA A PERDONAR LAS MAYORES INJURIAS.

(MAR. 11:25) Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

NOS ENSEÑA A ORAR POR LOS DEMÁS HASTA NUESTRO ÚLTIMO ALIENTO.

(HECH. 7:59-60) Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

¡OH SALVADOR, TÚ NO PODÍAS SINO SER ESCUCHADO EN ESTA PLEGARIA!

AQUELLOS QUE POR IGNORANCIA Y SIMPLICIDAD TE PERSIGUIERON, HALLARON EL FRUTO DE TU INTERCESIÓN.

VEMOS QUE TRES MIL PERSONAS FUERON CONVERTIDAS POCO DESPUÉS CON MOTIVO DE UN SERMÓN.

NO FUE EL DISCURSO DE PEDRO, SINO TU ORACIÓN, LO QUE PRODUJO TAL EFECTO.

ENTONCES ELLOS RECIBIERON LA GRACIA DE CONOCER EL SECRETO DE LA CRUZ Y DE CONFESAR EN VIRTUD DE QUE HABÍAN RECIBIDO PERDÓN Y SALVACIÓN, Y PUDIERON COMPENSAR SUS BLASFEMIAS CON ACCIONES DE GRACIA.

¿QUÉ PECADO HAY, SEÑOR, DEL CUAL YO PUEDA DESCONFIAR QUE NO SEA PERDONADO?

¿QUÉ OFENSA PUEDE EXISTIR QUE TÚ NO QUIERAS REDIMIR, SEÑOR JESÚS, SI ORASTE POR EL PERDÓN DE TUS ASESINOS Y BLASFEMOS?

¡ TI SEA LA HONRA, LA GLORIA Y LA ALABANZA, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS!


AMÉN.


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