martes, 6 de noviembre de 2012

Tiempos de Salvación





Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" (Juan 3:17).



LOS HOMBRES ESTAMOS SIEMPRE PRESTOS PARA JUZGARLO TODO, PERO ESTAMOS LEJOS DE MIRAR CON MISERICORDIA.

EL SEÑOR JESÚS DIJO QUE LA LÁMPARA DEL CUERPO SON LOS OJOS… SI NUESTROS OJOS SON BUENOS, TODO NUESTRO CUERPO TENDRÁ LUZ… PERO SI SON MALOS, TODO NUESTRO CUERPO SERÁ TENEBROSO (MATEO 6:22-23).

ASÍ QUE EL JUICIO O LA MISERICORDIA DE DIOS SE DAN DE LA MANERA COMO NOSOTROS MIRAMOS: CON OJOS BUENOS O CON OJOS MALOS.

LA BIBLIA DICE QUE EL SEÑOR JESÚS MIRA SIEMPRE CON MISERICORDIA, PORQUE ÉL NO VINO A JUZGAR, SINO A SALVAR: "PORQUE NO ENVIÓ DIOS A SU HIJO AL MUNDO PARA CONDENAR AL MUNDO, SINO PARA QUE EL MUNDO SEA SALVO POR ÉL" (JUAN 3:17).

VAMOS A VER ALGUNOS PASAJES… Y VEREMOS EN TODA SU PEREGRINACIÓN EN ESTA TIERRA EL MISMO MIRAR DE MISERICORDIA, EL MISMO TESTIMONIO DE SALVACIÓN PARA TODOS LOS QUE CREEN EN ÉL.

PREGUNTAMOS:

¿CUÁL SERÍA NUESTRA ACTITUD DELANTE DEL PEDIDO DE MARÍA, CUANDO DIJO A JESÚS QUE EL VINO DE LAS BODAS DE CANÁ SE HABÍA TERMINADO?

¿NO SERÍA DE REPROBACIÓN?

¿NO HABÍAN BEBIDO YA LO SUFICIENTE, PUES LA BIBLIA DICE QUE EL MAESTRESALA HABÍA PROVISTO TODO Y DE SOBRA?

PERO EL SEÑOR NO VINO PARA JUZGAR, SINO PARA SALVAR Y MOSTRARNOS QUE EL VINO NUEVO ES EL MEJOR (JUAN 2:3-11).

¿Y QUÉ NOS PARECERÍA SI UNA MUJER DE MALA FAMA CONOCIDA EN LA CIUDAD VINIESE LLORANDO Y ENJUGASE CON SUS CABELLOS LOS PIES DE UNO DE NUESTROS HERMANOS, ESTANDO NOSOTROS EN MEDIO DE PERSONAS APARENTEMENTE DIGNAS Y HONROSAS?

¿NO LO REPROBARÍAMOS, COMO HIZO AQUEL FARISEO?

PERO EL SEÑOR NO VINO A JUZGAR, SINO PARA SALVAR… Y ÉL DIO TESTIMONIO DEL GRAN AMOR QUE SIENTEN POR ÉL AQUELLOS A LOS CUALES MUCHO SE LES HA PERDONADO (LUCAS 7:36-47).

¿CÓMO MIRARÍAMOS A UNA MUJER SORPRENDIDA EN PLENO  ADULTERIO, DONDE TODOS, HASTA LA LEY, LA CONDENAN?

¿NO SERÍA DE APROBACIÓN POR EL JUICIO, O POR LO MENOS RECORDAR LA PALABRA DIVINA DE QUE LOS ADÚLTEROS NO HEREDARÁN EL REINO DE DIOS?

PERO JESÚS LA PERDONÓ… Y LA SALVÓ.

¿Y CÓMO MIRARÍAMOS A UNA PERSONA QUE ANDA CON NOSOTROS, SI SUPIÉSEMOS QUE NOS TRAICIONARÍA Y NOS VENDERÍA POR ALGUNAS MONEDAS DE PLATA?

¿NO TOMARÍAMOS NUESTRAS PRECAUCIONES Y NOS ALEJARÍAMOS DE ELLA?

¿CÓMO NOS PORTARÍAMOS, PUESTOS CRUCIFICADOS AL LADO DE DOS CRIMINALES Y SIENDO COMPARADOS PÚBLICAMENTE CON ELLOS DE MANERA INDIGNA E INJUSTA?

¿TENDRÍAMOS TIEMPO PARA MIRAR A LOS DOS CON OJOS DE MISERICORDIA Y HABLARLES SOBRE LA SALVACIÓN… Y DESPUÉS DECIR A UNO ELLOS, EN MEDIO DEL SUFRIMIENTO ATROZ: "HOY MISMO TU ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO"? (LUCAS 23:43).

AMIGO, HERMANO: EL SEÑOR JESÚS NO VINO PARA JUZGAR, SINO PARA SALVAR…

EL SEÑOR NO VINO PARA JUZGAR, SINO PARA DAR SU VIDA EN RESCATE POR MUCHOS… POR TODOS AQUELLOS QUE CREAN EN ÉL DE CORAZÓN.

ESCUCHA BIEN: CUANDO EL SEÑOR ERA INJURIADO, ÉL NO INJURIABA… CUANDO EL SEÑOR ERA MALTRATADO, ÉL NO MALTRATABA, SINO QUE SE ENCOMENDABA A AQUÉL QUE JUZGA CON JUSTICIA (1ª PEDRO 2:23).

Y AÚN EN EL MOMENTO EXTREMO DE SU AGONÍA, ÉL DIJO: "PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN" (LUCAS 23:34).

TÚ QUE NOS LEES HOY: ESTAMOS VIVIENDO TIEMPOS DE SALVACIÓN.

PORQUE "JESUCRISTO ES EL MISMO AYER, Y HOY Y POR LOS SIGLOS" (HEBREOS 13:8).

SI NUESTROS OJOS SON BUENOS, ES EL PROPIO SEÑOR MISERICORDIOSO VIVIENDO EN NOSOTROS… PERO SI NUESTROS OJOS SON DE JUZGAMIENTO Y JUICIO, QUIEN NECESITA DE SALVACIÓN SOMOS NOSOTROS.

ACEPTA HOY AL SEÑOR JESÚS… ACÉPTALO EN TU CORAZÓN Y SÉ SALVO POR TODA LA ETERNIDAD.

¿A QUÉ ESPERAS?... CRISTO ES EL ÚNICO QUE VINO A MORIR POR TÍ PARA SALVARTE DE TUS PECADOS... NADIE MÁS LO HIZO NI LO HARÁ JAMÁS.

SÓLO HAZ ESTA BREVE ORACIÓN, Y ÉL OIRÁ EL CLAMOR DE TU CORAZÓN:

Altísimo Padre Santo:

Reconozco que soy un pecador y que te he ofendido. Me arrepiento de todos mis pecados. Te entrego hoy mi corazón. Entra en él y cambia mi vida. Le abro la puerta a Jesucristo, tu Hijo amado. Límpiame y lávame con la Sangre preciosa que Jesucristo derramó por mí en la cruz. Cámbiame y hazme la persona que Tú quieres que sea. Gracias por escribir mi nombre en el libro de la Vida, y gracias por regalarme la vida eterna.

En el nombre de tu Hijo amado Jesucristo.

Amén.

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