miércoles, 15 de agosto de 2012

Los peces que acabáis de pescar





(JUAN 21: 3-6)  Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada. 4 Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. 5 Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. 6 El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.


AQUELLA MAÑANA LOS DISCÍPULOS TENÍAN SOBRADAS RAZONES PARA SENTIRSE MAL.

ESTABAN TREMENDAMENTE DESALENTADOS; HABÍAN TRABAJADO TODA LA NOCHE, Y NO HABÍAN PESCADO NADA.

PERO TAL VEZ LO PEOR ERA QUE, DESPUÉS DE LOS TRES AÑOS Y MEDIO DE ANDAR CON EL SEÑOR, ELLOS HABÍAN TENIDO QUE VOLVER A SUS FAENAS HABITUALES...

POR ESO, CUANDO APARECE AQUEL HOMBRE EN LA PLAYA, Y LES PREGUNTA SI ACASO TENÍAN ALGO DE COMER, ELLOS SE VEN OBLIGADOS A RECONOCER QUE NO TENÍAN NADA.

ES ASÍ TAMBIÉN CON NOSOTROS.

¿CUÁNTAS VECES LOS FRUTOS DE NUESTROS ESFUERZOS SON VANOS, INCAPACES DE SATISFACER AL SEÑOR?

¿CUÁNTO DE NUESTRO QUEHACER ES MERA ACTIVIDAD, SIN NINGUNA CONSISTENCIA?

SIN EMBARGO, EL SEÑOR NO RECRIMINA A SUS DISCÍPULOS, SINO QUE LES OFRECE UNA INMEDIATA SOLUCIÓN… SI ELLOS ECHAN LA RED A LA DERECHA DE LA BARCA, HALLARÍAN.

LOS DISCÍPULOS SÓLO TUVIERON QUE OBEDECER, Y LA RED SE LLENÓ DE PECES… NUNCA HABÍAN PESCADO TANTO DE UNA SOLA VEZ… ESTABAN ASOMBRADOS.

ENTONCES, ELLOS RECONOCEN AL SEÑOR, Y ACUDEN A ÉL ALBOROZADOS.

Y LA ESCRITURA TESTIFICA QUE EL SEÑOR LES DICE: “TRAED DE LOS PECES QUE ACABÁIS DE PESCAR”... ¡QUÉ EXTRAÑO SUENA ESA FRASE: “...QUE ACABÁIS DE PESCAR”!

EN SU BONDAD INFINITA, EL SEÑOR LES ATRIBUYE A LOS DISCÍPULOS EL MÉRITO DE LA PESCA, AL DECIRLES: “...QUE ACABÁIS DE PESCAR”.

PERO EN REALIDAD ELLOS LO ÚNICO QUE HICIERON DURANTE ESA LARGA Y DURA NOCHE SIN JESÚS FUE FRACASAR…

Y SI AHORA TENÍAN PECES ERA PORQUE EL SEÑOR MISMO SE LOS HABÍA DADO.

EL MÉRITO, ENTONCES, NO ERA DE ELLOS, SINO DE ÉL… ELLOS ASÍ DEBIERON SABERLO, ¿PODRÍAN, ENTONCES, GLORIARSE EN SÍ MISMOS?

TODOS LOS QUE SIRVEN DE VERDAD AL SEÑOR, SABEN QUE EL AUTOR DE TODA FRUCTIFICACIÓN ES ÉL.

POR ESO, CUANDO LLEGUE EL DÍA FINAL, CUANDO LAS RECOMPENSAS SEAN ENTREGADAS A CADA SIERVO, ELLOS PONDRÁN SUS CORONAS A SUS PIES.

NADA SE ATRIBUIRÁN A SÍ MISMOS, AUNQUE ÉL, EN SU BONDAD, LE ATRIBUYA EL MÉRITO A ELLOS.

¿QUÉ SIERVO HA SIDO MÁS BIEN TRATADO POR SU AMO QUE NOSOTROS?

¿QUÉ SIERVO RECIBE ENTERAMENTE LOS RECURSOS DE SU AMO PARA QUE LUEGO SE LES CUENTE COMO SUYOS?

¡NO, SEÑOR, NO DIGAS QUE LOS HEMOS PESCADO NOSOTROS… NOSOTROS NO HEMOS PESCADO NI EL PEZ MÁS PEQUEÑO!

¡TODOS SON TUYOS, ABSOLUTAMENTE TUYOS, SEÑOR!

¡DIOS TE BENDIGA!



Aguasvivas.cl

2 comentarios:

  1. Estimado Hermano, Dios le bendiga, me encantó esta palabra, gracias por publicarla. Qué Dios le siga usando para su gloria! Saludos y bendiciones: Tere de Argentina.

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  2. Estimada Tere.
    Que bien que le edificó la Palabra de Dios. A él es la gloria por los siglos de los siglos. Gracias hermana, Dios la bendiga siempre!

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