martes, 2 de septiembre de 2008

Derriba esos altares


TITULO: DERRIBA ESOS ALTARES


TEXTO: (JUECES 6:1)


ORACIÓN: TODA LA GLORIA PARA MI SEÑOR JESUCRISTO.


DESARROLLO:


Hermanos:


Presten atención al primer versículo de Jueces 6: “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años.” (Jueces 6:1).


Estas palabras describen el interminable ciclo que se repitió en Israel por generaciones. Y en todo el libro de Jueces encontramos estas palabras una y otra vez.


“Y los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del Señor, y sirvieron a Baal… y Dios, en su furor, los entregó en manos de sus enemigos.”


Como un relojito, los madianitas entraban en Israel cada año y saqueaban las cosechas y controlaban todos sus bienes.


Los líderes de caravanas de Madián soltaban todos sus camellos y sus ganados para que pastaran en los campos de Israel. Y las bestias devoraban las cosechas por completo, y barrían los campos como langostas. Y cada vez que Israel se resistía, los madianitas los corrían a las cuevas y a las montañas.


Israel perdió todo con este enemigo: sus casas, su comida, sus propiedades. Ellos vivían como mendigos, desamparados y despojados. Una vez más las Escrituras dicen: “… y los hijos de Israel clamaron a Jehová.” (6:6).


Y eso está muy bien. ¿Pero saben qué? Este clamor no era de arrepentimiento genuino. Israel clamaba porque eran oprimidos por los madianitas, clamaban por esa opresión, porque se sabían cautivos… pero nada más.


Era un grito de angustia a causa de su pobreza y de sus pérdidas. Ellos no podían vivir tranquilos.


Y entonces, L.B.D. que cuando ellos claman… Dios hace TRES cosas: TRES COSAS. Veamos.


PRIMERA: DIOS LES ENVÍA A UN PROFETA.


SEGUNDA: DIOS LES DEMANDA HACER UNA OFRENDA.


TERCERA: DIOS LES LIBRA Y LES DA LA VICTORIA SOBRE EL ENEMIGO.



PRIMERA: DIOS ENVÍA A UN PROFETA


El profeta, ese hombre de Dios puso su dedo sobre la llaga, diciendo cual era la razón por la cual el pueblo estaba siendo terriblemente acosado. Él señaló: (Jue. 6:8-10) “Mira tu historia. En cada caso, Dios te libertó de la mano de todos los que te oprimían. Él te sacó de la esclavitud en Egipto.


Y él te dijo que no temieras a los dioses de los amorreos. Pero no le has obedecido. Aún te inclinas ante dioses falsos.”


El Señor le estaba diciendo a su pueblo, en esencia: “Lo dije claro desde un principio, no debes temerle a nadie excepto a tu Padre celestial.


No permitas que otro temor entre en tu corazón. Pero una vez más, me has desobedecido. Has permitido que toda clase de temores entren en ti. Y me has forzado a entregarte a tu enemigo, para hacerte volver a mí.”


¿Cuál era esta gran maldad en la cual Israel caía y caía una y otra vez?

La respuesta está en (Jueces 10:10). Vamos a leerlo en la Biblia. ¿Que querían dar a entender con esto de que le habían servido los baales?


La palabra baales está en forma plural, y describe a todos los dioses falsos del mundo.


Los baales que pintan las Escrituras son espíritus demoníacos. La misión de Baal es robarle a Dios toda la adoración y la confianza de su pueblo. Y lo logra al hacer que enfoquemos nuestra atención en nuestras circunstancias en vez de rendirlo todo a la Palabra del Señor.


Y ahora estos Israelitas estaban sacrificando bebés en los altares, derramando sangre inocente al diablo, se volvieron sensuales y adictos al placer… Y como resultado, el desastre cayó sobre ellos.


Y ese mismo espíritu de incredulidad hacía que ellos no asociaran estos desastres con su rebeldía. Ni se daban cuenta que Dios lo estaba permitiendo todo para llevarlos al arrepentimiento.


Y entonces vino el profeta. ¿Pero saben una cosa? Para estar verdaderamente arrepentidos, Israel tenía que reconocer su pecado como causa de sus problemas.

Y ellos lo hicieron, reconocieron que habían pecado. Pero faltaba hacer algo más que eso.



SEGUNDO: DIOS DEMANDA UNA OFRENDA:


A veces, aunque clamemos a Dios en arrepentimiento, él requiere algo más de nosotros. Y si no damos este paso, Dios no nos mostrará su brazo poderoso, hermanos.


Vamos a ver cual es exactamente este paso…, podemos verlo en La Biblia: Dios nos demanda una ofrenda, sí: ¿Cuál es esa ofrenda? DERRIBAR A LOS BAALES.

Vamos a (Jueces 6:25)


El Señor dijo esta palabra a Gedeón: “… Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él.”


Antes de oír esta Palabra, Gedeón seguramente pensaba que él ya estaba lo suficientemente arrepentido ante Dios.


Después de todo, él había clamado al Señor. Él había escuchado lo que decía el profeta de Dios. Y él respondió a la profecía como Dios mandaba, reconociendo su pecado delante de Él.


Hoy vemos, hermanos, la misma actitud arrepentida en muchos cristianos. En iglesias de México y de costa a costa, la gente está clamando de rodillada ante Dios. Y esto es bueno.


Pero dice la Palabra de Dios que todavía hay un problema que impide la liberación en nosotros. Es un ídolo que está en medio de nosotros: se llama incredulidad… porque a iglesia no se ha arrepentido de corazón.


Y LA PALABRA DE DIOS ORDENA: DERRIBA A BAAL DE EN MEDIO DE TI.


Si no obedecemos en esto, no importará cuanto clamemos a Dios, cuanto oremos y ayunemos. Muchos israelitas en tiempos de los Jueces clamaban a Dios, pero cuando Dios vino, Él le dijo directamente a Gedeón lo que tenían que hacer.

¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que nada de lo que hagamos tendrá un impacto poderoso hasta que derribemos el ídolo que ha tomado control en tantos corazones.


¿Cuál es este ídolo? ¿Qué es este Baal? ¿Dónde lo vemos obrando?


Es un espíritu de incredulidad. Es un espíritu que llena nuestras mentes con dudas acerca de la fidelidad de Dios hacia nosotros, sobre todo cuando estamos en prueba y en tribulación.


Y si no se le derriba a tiempo, este espíritu de incredulidad entra y establece su altar junto a nosotros, y nos maneja, él maneja la incredulidad en nuestros corazones.


La incredulidad es un ídolo hermanos. Te dobla en sumisión a su poder. Y abre tu alma a toda clase de maldad.


Y lo vemos en la Biblia repetido hasta el cansancio: “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová…” — y aquí no se refiere a un pecado grotesco, sino a la incredulidad del pueblo.


Esto podemos verlo claramente en (Ezequiel 8: 8-12). (alguien que lo lea).

El Espíritu Santo tomó al profeta Ezequiel en un viaje visionario al santuario santo. Allí el le reveló al profeta cuatro abominaciones deplorables que el pueblo de Dios estaba cometiendo. Entonces, él le mostró a Ezequiel una abominación aún más grande:


“Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que estos hacen allí. Entré, pues, y miré;…” (Ezequiel 8:8-10).


Lo que Ezequiel vio lo horrorizó. Las paredes de la habitación estaban llenas de pinturas de “toda forma de reptiles y bestias abominables; y todos los ídolos de la casa de Israel,…” (v, 8:10).


Frente a estas paredes había setenta ancianos de Israel, moviendo incensarios. Ellos estaban adorando al espíritu detrás de las pinturas. El Espíritu Santo le dijo a Ezequiel que esta escena revelaba qué era lo que llenaba las mentes de los ancianos de Israel y que ellos adoraban.


Y esto es lo que estos hombres pensaban: “No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.” (8:12).


Hermanos, aquí el espíritu de Baal fue plenamente descubierto a través de una visión dada por el Espíritu Santo. Ezequiel vio claramente cómo este espíritu levanta un altar en la mente de las personas, o hasta de un grupo… y así toma el control de las personas.


Los líderes de Israel ya no creían en las promesas de Dios. Ellos veían a unos prósperos madianitas y a ellos en total pobreza, y entonces se comparaban con ellos… y entonces pensaban: “¿Dónde está mi Dios?


A veces, cuando parece que nuestras oraciones no son contestadas, dudamos de Dios porque no vemos ninguna evidencia de que el Señor esté trabajando por nosotros. Y hasta pensamos: El Señor nos ha abandonado.


Hermano: El diablo quiere convencerte que Dios no tiene todo el control, que no es Todopoderoso ni tiene todas las cosas en su mano.


El diablo envía el espíritu de Baal para mantenerte sujeto a esa incredulidad. El espíritu de Baal siempre está presente junto a la cama de un niño enfermo o moribundo o un familiar en problemas…o a la falta de dinero… con dudas que son como dardos que te atraviesan la mente.


El diablo está trabajando constantemente sembrando semillas de dudas en ti. Él te hace dudar… te hace pensar que Dios no escucha tus oraciones, que él no cumple sus promesas.


Mientras observamos el sufrimiento de un ser querido, nos preguntamos acerca de los propósitos de Dios. Y de repente, un temor es inyectado en nuestra mente. Después, en los casos en que hay una muerte, la semilla de duda brota y es regada… y hasta hay gente que se aparta de Dios.


Y entonces es cuando nos preguntando: “¿Cómo Dios, siendo mi Padre celestial puede permitir que esto me pase a mí?


Después de cada desastre, tragedia o accidente fatal ese espíritu de incredulidad te susurra: “¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué permitió que tal cosa te ocurriera?”


Ahora mismo hay sombras de incertidumbre en todo México. Los secuestros están en su apogeo, los asesinatos, los homicidios, y las autoridades han sido rebasadas por los secuestradores y los narcotraficantes.


La gente mira el futuro con miedo y con terror. Satanás ha lanzado un ataque tremendo sobre México. Y él quiere entrar en tu mente para sembrarte la semilla de duda y hacer ahí su altar.


Él quiere que dudes de todo lo que has conocido acerca de la palabra de Dios, de todo lo bueno que Dios te ha dado y de sus promesas de vida eterna.


Hermano, tú puedes pensar: “Yo no soy idólatra… ¿Cuál altar tengo que derribar?

Y yo te digo: Puede que te hayas arrepentido, puede que hayas clamado a Dios por misericordia, y puedes haber hecho caso a las palabras proféticas de un siervo.


Pero si a veces, cuando estas en tribulación o prueba has tenido dudas de la fidelidad de Dios en tu corazón, entonces ahí hay algo que debes derribar esta noche.


DIOS DEMANDA DE TI HACER ESA OFRENDA, COMO SE LO DEMANDÓ A GEDEÓN:


Ahí tenemos a Gedeón, un hombre que clamaba a Dios, un hombre que fue visitado por una fuerte palabra profética, y que creyó a esa palabra profética.

Pero vemos en la Bibilia que a pesar de todo esto, Gedeón albergaba dudas y temores. ¿Por qué? Porque su familia de Gedeón tenía un altar a Baal en el interior de su casa.


Solamente era una estatua de madera, sí. Pero detrás de la estatua había un espíritu de duda y de temor, una fortaleza que había entrado en el corazón de Gedeón.


Escuche bien: Cada vez que Gedeón pasaba por ahí, la voz de ese ídolo le susurraba: “Hey Gedeón: ¿Dónde está tu Dios? …mira tu pobreza, mira tus penurias, mira a los madianitas que te esclavizan, mira tus necesidades sin cumplir... mira a tus vecinos, ellos son ricos y tú eres pobre, mira que los madianitas son más fuertes que tú… ¿Dónde está tu Dios, Gedeón?”


Era el susurro de duda del enemigo: “Dios no está contigo. Tú no le importas a Dios. Él está muy ocupado para ocuparse de proteger a un pueblo caído e insignificante como tú. Tu Dios te ha abandonado, Gedeón.”


Pero miren hermanos lo que dice la Biblia. (Jue. 6:12)


“Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.” (Jueces 6:12).

Dios solo dice siete palabras aquí. Y estas palabras están dirigidas a Gedeón, pero no sólo a Gedeón sino a todo el pueblo, incluyendo a la iglesia de hoy: “Jehová está contigo, pueblo esforzado y valiente.”


El Señor le está diciendo: “Gedeón: esta promesa es todo lo que tú necesitas creer: Creer que Yo estoy contigo.”


Hermanos: esta verdad es el único fundamento de nuestra fe. No importa lo que enfrentemos—penas, tragedia, desastre, muerte, enfermedad, pobreza, tentación—la promesa de nuestro Padre celestial es verdadera: “Yo estoy contigo pueblo esforzado y valiente.”


¿Quién nos separará del amor de Cristo?


En todas nuestras pruebas, especialmente mientras somos abrumados por los problemas, debemos agarrarnos de esta palabra. Debemos responder en fe al Señor: “Señor: Yo sé que estás conmigo, Señor. Y si tú estás conmigo, ¿quién contra mí?”


Pero cuando Gedeón se encontró con el ángel del Señor, el tenía un espíritu de incredulidad en su corazón.


Y vamos a ver lo que Gedeón responde a Dios. (Jueces 6:13): “Si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? Y donde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.”


¿Te suenan estas palabras de Gedeón? Él estaba diciendo las mismas cosas que llenaban las mentes de aquellos setenta ancianos de la visión Ezequiel:

“No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.” (Ez. 8:12). Ellos se decían a sí mismos: “Sí, Dios existe. Dios existe y es el Creador de todas las cosas. Pero él ya no nos hace caso. Él no ve nuestra situación. Dios nos ha abandonado.”


Dios ya le había ordenado a Gedeón: “Ve y libera a Israel. Yo estaré contigo.” Pero Gedeón cuestiona a Dios. Todavía había que quitar un problema en el corazón de Gedeón.


Dios te ha dicho a ti: “Dios está contigo, varón valiente y esforzado”. Pero ese espíritu de incredulidad te susura: ¿Y en donde está? Mira como vives, mira todo lo que estás sufriendo.”


El Señor le dice a Gedeón: “Aún dudas que estoy contigo, Gedeón. Eso es idolatría, Gedeón, eso es un espíritu de duda. Es el espíritu de Baal. Ahora ve, trae el buey de tu padre, y anda ve a derribar ese ídolo.


Y también corta todos los árboles en la arboleda, y úsalos para construir un altar nuevo. Y vas a quemar el ídolo de tu padre sobre ese altar. Quiero que destruyas ese demonio, quiero que acabes con él por completo.” HAY QUE HACER UN ALTAR NUEVO.


Pregunta: ¿Por que escogió el Señor a este hombre incrédulo para derribar a Baal? Esto es otra muestra de la gran misericordia de Dios. Gedeón era un hombre con muchas dudas, y a pesas de ver al Ángel cara a cara aún dudaba de que Dios estaba con él.


¿Acaso no probó Gedeón a Dios con el vellón hasta dos veces? ¿No había un espíritu de incredulidad en su corazón a pesar de que había visto al Ángel?

Hermanos: Muchos de nosotros somos como Gedeón. Dios nos suple cada día, nos saca de apuros en prueba tras prueba, silenciosamente nos libera de lo malo y hace provisión por nuestras necesidades familiares. Dios siempre nos suple hermanos.


Pero entonces, cuando enfrentamos otra situación más dura le decimos a Dios: “Señor, esta crisis si está dura, esta enfermedad si se ve difícil para sanar...

Nunca antes he enfrentado algo como ésto. ¿Será que me vas a ayudar en esto?

Hay luchas, tú luchas en tu mente y te preguntas: “¿Donde estás, Señor? ¿Señor, no has visto mis lágrimas? ¿Dónde está la evidencia de que estás conmigo en esta prueba Señor? ¿Por qué no quitas este dolor y estas cargas de mí Señor?”



CIERRE:


TERCERO: DIOS LIBRA DE LA OPRESIÓN Y NOS DA LA VICTORIA


Hermano ponte de pie:


Vamos a ir a la acción.


Sal de tu lugar y dale un abrazo al hermano que tengas más cerca, y luego ven aquí al frente.


¡DIOS VA A HACER ALGO GRANDE CON TU VIDA ESTE DIA!


Yo quiero decirte hoy: El Dios de misericordia que se apareció a Gedeón y lo llamó a pelear contra sus enemigos quiere hacer lo mismo contigo esta noche, porque Él tiene grandes victorias planeadas para ti, como las victorias de Gedeón...


Él quiere que derribes ese altar de incredulidad y que encima de ese altar de incredulidad tú levantes un nuevo altar de fe renovada en tu vida… Dios quiere que renueves tu fe en Él esta noche.


Dios está a punto de hacer algo nuevo en tu vida.


Pero primero, debes derribar cada pensamiento de duda, debes rendir a Dios cada temor que tienes.


Dios quiere que derribes por completo ese espíritu de incredulidad, ese espíritu que te susurra cosas contra tu fe, para que comiences a vivir y a obrar en fe…. Para que tengas grandes victorias en tu vida.


El Señor proveyó lo necesario para derribar tu incredulidad: es la sangre de Jesucristo. ¡Él te dará su poder en el Espíritu Santo!


Levántate y derriba ese altar… entrégale al Señor Jesús ese espíritu de incredulidad. Y dile al Señor con tus poropias palabras: Señor, hoy levanto un altar nuevo... hoy renuevo mi fé en ti.


¡Hoy derribo ese altar de incredulidad y lo echo fuera! ¡En el nombre de Jesús!

Pasa al frente y dile al enemigo: “¡Dios está conmigo! Tú no puedes hacerme daño.


Lervántate y dile al enemigo: ¡Tú no puedes detener los planes que Dios tiene para mi vida!


¡El señor te reprenda en el nombre de Jesús! ¡El Señor tiene victorias por delante para mí!”


¡Hoy vengo a derribar esos altares a Baal!


¡En el nombre de Jesús!


Amén.



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