martes, 30 de septiembre de 2008

Cita bíblica del día

(Salmo 72)

1 Oh Dios, da tus juicios al rey,
Y tu justicia al hijo del rey.


2 El juzgará a tu pueblo con justicia,
Y a tus afligidos con juicio.


3 Los montes llevarán paz al pueblo,
Y los collados justicia.


4 Juzgará a los afligidos del pueblo,
Salvará a los hijos del menesteroso,
Y aplastará al opresor.


5 Te temerán mientras duren el sol
Y la luna, de generación en generación.


6 Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada;
Como el rocío que destila sobre la tierra.


7 Florecerá en sus días justicia,
Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.


8 Dominará de mar a mar,
Y desde el río hasta los confines de la tierra.(A)


9 Ante él se postrarán los moradores del desierto,
Y sus enemigos lamerán el polvo.


10 Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes;
Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones.


11 Todos los reyes se postrarán delante de él;
Todas las naciones le servirán.


12 Porque él librará al menesteroso que clamare,
Y al afligido que no tuviere quien le socorra.


13 Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso,
Y salvará la vida de los pobres.


14 De engaño y de violencia redimirá sus almas,
Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.


15 Vivirá, y se le dará del oro de Sabá,
Y se orará por él continuamente;
Todo el día se le bendecirá.


16 Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes;
Su fruto hará ruido como el Líbano,
Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.


17 Será su nombre para siempre,
Se perpetuará su nombre mientras dure el sol.
Benditas serán en él todas las naciones;
Lo llamarán bienaventurado.


18 Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel,
El único que hace maravillas.


19 Bendito su nombre glorioso para siempre,
Y toda la tierra sea llena de su gloria.
Amén y Amén.


Referencia cruzada:

  1. Salmos 72:8 : Zac. 9.10.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Cita bíblica del día

(Salmo 121)
Jehová es tu guardador
1 Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?

2 Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.

3 No dará tu pie al resbaladero,
Ni se dormirá el que te guarda.

4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.

5 Jehová es tu guardador;
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

6 El sol no te fatigará de día,
Ni la luna de noche.

7 Jehová te guardará de todo mal;
El guardará tu alma.

8 Jehová guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Cita bíblica del día



(Salmo 61)

1 Oye, oh Dios, mi clamor;
A mi oración atiende.


2 Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare.
Llévame a la roca que es más alta que yo,


3 Porque tú has sido mi refugio,
Y torre fuerte delante del enemigo.


4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre;
Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah


5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos;
Me has dado la heredad de los que temen tu nombre.


6 Días sobre días añadirás al rey;
Sus años serán como generación y generación.


7 Estará para siempre delante de Dios;
Prepara misericordia y verdad para que lo conserven.


8 Así cantaré tu nombre para siempre,
Pagando mis votos cada día.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Cita bíblica del día

(Salmo 123)
Plegaria pidiendo misericordia

1
A ti alcé mis ojos,
A ti que habitas en los cielos.


2 He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores,
Y como los ojos de la sierva a la mano de su señora,
Así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios,
Hasta que tenga misericordia de nosotros.


3 Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros,
Porque estamos muy hastiados de menosprecio.


4 Hastiada está nuestra alma
Del escarnio de los que están en holgura,
Y del menosprecio de los soberbios.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Cita bíblica del día

(Salmo 30)
Acción de gracias por haber sido librado de la muerte
Salmo de David.
1 Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado,
Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí.


2 Jehová Dios mío,
A ti clamé, y me sanaste.


3 Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol;
Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.


4 Cantad a Jehová, vosotros sus santos,
Y celebrad la memoria de su santidad.


5 Porque un momento será su ira,
Pero su favor dura toda la vida.
Por la noche durará el lloro,
Y a la mañana vendrá la alegría.


6 En mi prosperidad dije yo:
No seré jamás conmovido,


7 Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte.
Escondiste tu rostro, fui turbado.


8 A ti, oh Jehová, clamaré,
Y al Señor suplicaré.


9 ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura?
¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?


10 Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí;
Jehová, sé tú mi ayudador.


11 Has cambiado mi lamento en baile;
Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.


12 Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado.
Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Cita bíblica del día


(Salmos 122
)

1 Yo me alegré con los que me decían:
A la casa de Jehová iremos.


2 Nuestros pies estuvieron
Dentro de tus puertas, oh Jerusalén.


3 Jerusalén, que se ha edificado
Como una ciudad que está bien unida entre sí.


4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH,
Conforme al testimonio dado a Israel,
Para alabar el nombre de Jehová.


5 Porque allá están las sillas del juicio,
Los tronos de la casa de David.


6 Pedid por la paz de Jerusalén;
Sean prosperados los que te aman.


7 Sea la paz dentro de tus muros,
Y el descanso dentro de tus palacios.


8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros
Diré yo: La paz sea contigo.


9 Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios
Buscaré tu bien.

martes, 2 de septiembre de 2008

Derriba esos altares


TITULO: DERRIBA ESOS ALTARES


TEXTO: (JUECES 6:1)


ORACIÓN: TODA LA GLORIA PARA MI SEÑOR JESUCRISTO.


DESARROLLO:


Hermanos:


Presten atención al primer versículo de Jueces 6: “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años.” (Jueces 6:1).


Estas palabras describen el interminable ciclo que se repitió en Israel por generaciones. Y en todo el libro de Jueces encontramos estas palabras una y otra vez.


“Y los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del Señor, y sirvieron a Baal… y Dios, en su furor, los entregó en manos de sus enemigos.”


Como un relojito, los madianitas entraban en Israel cada año y saqueaban las cosechas y controlaban todos sus bienes.


Los líderes de caravanas de Madián soltaban todos sus camellos y sus ganados para que pastaran en los campos de Israel. Y las bestias devoraban las cosechas por completo, y barrían los campos como langostas. Y cada vez que Israel se resistía, los madianitas los corrían a las cuevas y a las montañas.


Israel perdió todo con este enemigo: sus casas, su comida, sus propiedades. Ellos vivían como mendigos, desamparados y despojados. Una vez más las Escrituras dicen: “… y los hijos de Israel clamaron a Jehová.” (6:6).


Y eso está muy bien. ¿Pero saben qué? Este clamor no era de arrepentimiento genuino. Israel clamaba porque eran oprimidos por los madianitas, clamaban por esa opresión, porque se sabían cautivos… pero nada más.


Era un grito de angustia a causa de su pobreza y de sus pérdidas. Ellos no podían vivir tranquilos.


Y entonces, L.B.D. que cuando ellos claman… Dios hace TRES cosas: TRES COSAS. Veamos.


PRIMERA: DIOS LES ENVÍA A UN PROFETA.


SEGUNDA: DIOS LES DEMANDA HACER UNA OFRENDA.


TERCERA: DIOS LES LIBRA Y LES DA LA VICTORIA SOBRE EL ENEMIGO.



PRIMERA: DIOS ENVÍA A UN PROFETA


El profeta, ese hombre de Dios puso su dedo sobre la llaga, diciendo cual era la razón por la cual el pueblo estaba siendo terriblemente acosado. Él señaló: (Jue. 6:8-10) “Mira tu historia. En cada caso, Dios te libertó de la mano de todos los que te oprimían. Él te sacó de la esclavitud en Egipto.


Y él te dijo que no temieras a los dioses de los amorreos. Pero no le has obedecido. Aún te inclinas ante dioses falsos.”


El Señor le estaba diciendo a su pueblo, en esencia: “Lo dije claro desde un principio, no debes temerle a nadie excepto a tu Padre celestial.


No permitas que otro temor entre en tu corazón. Pero una vez más, me has desobedecido. Has permitido que toda clase de temores entren en ti. Y me has forzado a entregarte a tu enemigo, para hacerte volver a mí.”


¿Cuál era esta gran maldad en la cual Israel caía y caía una y otra vez?

La respuesta está en (Jueces 10:10). Vamos a leerlo en la Biblia. ¿Que querían dar a entender con esto de que le habían servido los baales?


La palabra baales está en forma plural, y describe a todos los dioses falsos del mundo.


Los baales que pintan las Escrituras son espíritus demoníacos. La misión de Baal es robarle a Dios toda la adoración y la confianza de su pueblo. Y lo logra al hacer que enfoquemos nuestra atención en nuestras circunstancias en vez de rendirlo todo a la Palabra del Señor.


Y ahora estos Israelitas estaban sacrificando bebés en los altares, derramando sangre inocente al diablo, se volvieron sensuales y adictos al placer… Y como resultado, el desastre cayó sobre ellos.


Y ese mismo espíritu de incredulidad hacía que ellos no asociaran estos desastres con su rebeldía. Ni se daban cuenta que Dios lo estaba permitiendo todo para llevarlos al arrepentimiento.


Y entonces vino el profeta. ¿Pero saben una cosa? Para estar verdaderamente arrepentidos, Israel tenía que reconocer su pecado como causa de sus problemas.

Y ellos lo hicieron, reconocieron que habían pecado. Pero faltaba hacer algo más que eso.



SEGUNDO: DIOS DEMANDA UNA OFRENDA:


A veces, aunque clamemos a Dios en arrepentimiento, él requiere algo más de nosotros. Y si no damos este paso, Dios no nos mostrará su brazo poderoso, hermanos.


Vamos a ver cual es exactamente este paso…, podemos verlo en La Biblia: Dios nos demanda una ofrenda, sí: ¿Cuál es esa ofrenda? DERRIBAR A LOS BAALES.

Vamos a (Jueces 6:25)


El Señor dijo esta palabra a Gedeón: “… Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él.”


Antes de oír esta Palabra, Gedeón seguramente pensaba que él ya estaba lo suficientemente arrepentido ante Dios.


Después de todo, él había clamado al Señor. Él había escuchado lo que decía el profeta de Dios. Y él respondió a la profecía como Dios mandaba, reconociendo su pecado delante de Él.


Hoy vemos, hermanos, la misma actitud arrepentida en muchos cristianos. En iglesias de México y de costa a costa, la gente está clamando de rodillada ante Dios. Y esto es bueno.


Pero dice la Palabra de Dios que todavía hay un problema que impide la liberación en nosotros. Es un ídolo que está en medio de nosotros: se llama incredulidad… porque a iglesia no se ha arrepentido de corazón.


Y LA PALABRA DE DIOS ORDENA: DERRIBA A BAAL DE EN MEDIO DE TI.


Si no obedecemos en esto, no importará cuanto clamemos a Dios, cuanto oremos y ayunemos. Muchos israelitas en tiempos de los Jueces clamaban a Dios, pero cuando Dios vino, Él le dijo directamente a Gedeón lo que tenían que hacer.

¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que nada de lo que hagamos tendrá un impacto poderoso hasta que derribemos el ídolo que ha tomado control en tantos corazones.


¿Cuál es este ídolo? ¿Qué es este Baal? ¿Dónde lo vemos obrando?


Es un espíritu de incredulidad. Es un espíritu que llena nuestras mentes con dudas acerca de la fidelidad de Dios hacia nosotros, sobre todo cuando estamos en prueba y en tribulación.


Y si no se le derriba a tiempo, este espíritu de incredulidad entra y establece su altar junto a nosotros, y nos maneja, él maneja la incredulidad en nuestros corazones.


La incredulidad es un ídolo hermanos. Te dobla en sumisión a su poder. Y abre tu alma a toda clase de maldad.


Y lo vemos en la Biblia repetido hasta el cansancio: “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová…” — y aquí no se refiere a un pecado grotesco, sino a la incredulidad del pueblo.


Esto podemos verlo claramente en (Ezequiel 8: 8-12). (alguien que lo lea).

El Espíritu Santo tomó al profeta Ezequiel en un viaje visionario al santuario santo. Allí el le reveló al profeta cuatro abominaciones deplorables que el pueblo de Dios estaba cometiendo. Entonces, él le mostró a Ezequiel una abominación aún más grande:


“Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que estos hacen allí. Entré, pues, y miré;…” (Ezequiel 8:8-10).


Lo que Ezequiel vio lo horrorizó. Las paredes de la habitación estaban llenas de pinturas de “toda forma de reptiles y bestias abominables; y todos los ídolos de la casa de Israel,…” (v, 8:10).


Frente a estas paredes había setenta ancianos de Israel, moviendo incensarios. Ellos estaban adorando al espíritu detrás de las pinturas. El Espíritu Santo le dijo a Ezequiel que esta escena revelaba qué era lo que llenaba las mentes de los ancianos de Israel y que ellos adoraban.


Y esto es lo que estos hombres pensaban: “No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.” (8:12).


Hermanos, aquí el espíritu de Baal fue plenamente descubierto a través de una visión dada por el Espíritu Santo. Ezequiel vio claramente cómo este espíritu levanta un altar en la mente de las personas, o hasta de un grupo… y así toma el control de las personas.


Los líderes de Israel ya no creían en las promesas de Dios. Ellos veían a unos prósperos madianitas y a ellos en total pobreza, y entonces se comparaban con ellos… y entonces pensaban: “¿Dónde está mi Dios?


A veces, cuando parece que nuestras oraciones no son contestadas, dudamos de Dios porque no vemos ninguna evidencia de que el Señor esté trabajando por nosotros. Y hasta pensamos: El Señor nos ha abandonado.


Hermano: El diablo quiere convencerte que Dios no tiene todo el control, que no es Todopoderoso ni tiene todas las cosas en su mano.


El diablo envía el espíritu de Baal para mantenerte sujeto a esa incredulidad. El espíritu de Baal siempre está presente junto a la cama de un niño enfermo o moribundo o un familiar en problemas…o a la falta de dinero… con dudas que son como dardos que te atraviesan la mente.


El diablo está trabajando constantemente sembrando semillas de dudas en ti. Él te hace dudar… te hace pensar que Dios no escucha tus oraciones, que él no cumple sus promesas.


Mientras observamos el sufrimiento de un ser querido, nos preguntamos acerca de los propósitos de Dios. Y de repente, un temor es inyectado en nuestra mente. Después, en los casos en que hay una muerte, la semilla de duda brota y es regada… y hasta hay gente que se aparta de Dios.


Y entonces es cuando nos preguntando: “¿Cómo Dios, siendo mi Padre celestial puede permitir que esto me pase a mí?


Después de cada desastre, tragedia o accidente fatal ese espíritu de incredulidad te susurra: “¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué permitió que tal cosa te ocurriera?”


Ahora mismo hay sombras de incertidumbre en todo México. Los secuestros están en su apogeo, los asesinatos, los homicidios, y las autoridades han sido rebasadas por los secuestradores y los narcotraficantes.


La gente mira el futuro con miedo y con terror. Satanás ha lanzado un ataque tremendo sobre México. Y él quiere entrar en tu mente para sembrarte la semilla de duda y hacer ahí su altar.


Él quiere que dudes de todo lo que has conocido acerca de la palabra de Dios, de todo lo bueno que Dios te ha dado y de sus promesas de vida eterna.


Hermano, tú puedes pensar: “Yo no soy idólatra… ¿Cuál altar tengo que derribar?

Y yo te digo: Puede que te hayas arrepentido, puede que hayas clamado a Dios por misericordia, y puedes haber hecho caso a las palabras proféticas de un siervo.


Pero si a veces, cuando estas en tribulación o prueba has tenido dudas de la fidelidad de Dios en tu corazón, entonces ahí hay algo que debes derribar esta noche.


DIOS DEMANDA DE TI HACER ESA OFRENDA, COMO SE LO DEMANDÓ A GEDEÓN:


Ahí tenemos a Gedeón, un hombre que clamaba a Dios, un hombre que fue visitado por una fuerte palabra profética, y que creyó a esa palabra profética.

Pero vemos en la Bibilia que a pesar de todo esto, Gedeón albergaba dudas y temores. ¿Por qué? Porque su familia de Gedeón tenía un altar a Baal en el interior de su casa.


Solamente era una estatua de madera, sí. Pero detrás de la estatua había un espíritu de duda y de temor, una fortaleza que había entrado en el corazón de Gedeón.


Escuche bien: Cada vez que Gedeón pasaba por ahí, la voz de ese ídolo le susurraba: “Hey Gedeón: ¿Dónde está tu Dios? …mira tu pobreza, mira tus penurias, mira a los madianitas que te esclavizan, mira tus necesidades sin cumplir... mira a tus vecinos, ellos son ricos y tú eres pobre, mira que los madianitas son más fuertes que tú… ¿Dónde está tu Dios, Gedeón?”


Era el susurro de duda del enemigo: “Dios no está contigo. Tú no le importas a Dios. Él está muy ocupado para ocuparse de proteger a un pueblo caído e insignificante como tú. Tu Dios te ha abandonado, Gedeón.”


Pero miren hermanos lo que dice la Biblia. (Jue. 6:12)


“Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.” (Jueces 6:12).

Dios solo dice siete palabras aquí. Y estas palabras están dirigidas a Gedeón, pero no sólo a Gedeón sino a todo el pueblo, incluyendo a la iglesia de hoy: “Jehová está contigo, pueblo esforzado y valiente.”


El Señor le está diciendo: “Gedeón: esta promesa es todo lo que tú necesitas creer: Creer que Yo estoy contigo.”


Hermanos: esta verdad es el único fundamento de nuestra fe. No importa lo que enfrentemos—penas, tragedia, desastre, muerte, enfermedad, pobreza, tentación—la promesa de nuestro Padre celestial es verdadera: “Yo estoy contigo pueblo esforzado y valiente.”


¿Quién nos separará del amor de Cristo?


En todas nuestras pruebas, especialmente mientras somos abrumados por los problemas, debemos agarrarnos de esta palabra. Debemos responder en fe al Señor: “Señor: Yo sé que estás conmigo, Señor. Y si tú estás conmigo, ¿quién contra mí?”


Pero cuando Gedeón se encontró con el ángel del Señor, el tenía un espíritu de incredulidad en su corazón.


Y vamos a ver lo que Gedeón responde a Dios. (Jueces 6:13): “Si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? Y donde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.”


¿Te suenan estas palabras de Gedeón? Él estaba diciendo las mismas cosas que llenaban las mentes de aquellos setenta ancianos de la visión Ezequiel:

“No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.” (Ez. 8:12). Ellos se decían a sí mismos: “Sí, Dios existe. Dios existe y es el Creador de todas las cosas. Pero él ya no nos hace caso. Él no ve nuestra situación. Dios nos ha abandonado.”


Dios ya le había ordenado a Gedeón: “Ve y libera a Israel. Yo estaré contigo.” Pero Gedeón cuestiona a Dios. Todavía había que quitar un problema en el corazón de Gedeón.


Dios te ha dicho a ti: “Dios está contigo, varón valiente y esforzado”. Pero ese espíritu de incredulidad te susura: ¿Y en donde está? Mira como vives, mira todo lo que estás sufriendo.”


El Señor le dice a Gedeón: “Aún dudas que estoy contigo, Gedeón. Eso es idolatría, Gedeón, eso es un espíritu de duda. Es el espíritu de Baal. Ahora ve, trae el buey de tu padre, y anda ve a derribar ese ídolo.


Y también corta todos los árboles en la arboleda, y úsalos para construir un altar nuevo. Y vas a quemar el ídolo de tu padre sobre ese altar. Quiero que destruyas ese demonio, quiero que acabes con él por completo.” HAY QUE HACER UN ALTAR NUEVO.


Pregunta: ¿Por que escogió el Señor a este hombre incrédulo para derribar a Baal? Esto es otra muestra de la gran misericordia de Dios. Gedeón era un hombre con muchas dudas, y a pesas de ver al Ángel cara a cara aún dudaba de que Dios estaba con él.


¿Acaso no probó Gedeón a Dios con el vellón hasta dos veces? ¿No había un espíritu de incredulidad en su corazón a pesar de que había visto al Ángel?

Hermanos: Muchos de nosotros somos como Gedeón. Dios nos suple cada día, nos saca de apuros en prueba tras prueba, silenciosamente nos libera de lo malo y hace provisión por nuestras necesidades familiares. Dios siempre nos suple hermanos.


Pero entonces, cuando enfrentamos otra situación más dura le decimos a Dios: “Señor, esta crisis si está dura, esta enfermedad si se ve difícil para sanar...

Nunca antes he enfrentado algo como ésto. ¿Será que me vas a ayudar en esto?

Hay luchas, tú luchas en tu mente y te preguntas: “¿Donde estás, Señor? ¿Señor, no has visto mis lágrimas? ¿Dónde está la evidencia de que estás conmigo en esta prueba Señor? ¿Por qué no quitas este dolor y estas cargas de mí Señor?”



CIERRE:


TERCERO: DIOS LIBRA DE LA OPRESIÓN Y NOS DA LA VICTORIA


Hermano ponte de pie:


Vamos a ir a la acción.


Sal de tu lugar y dale un abrazo al hermano que tengas más cerca, y luego ven aquí al frente.


¡DIOS VA A HACER ALGO GRANDE CON TU VIDA ESTE DIA!


Yo quiero decirte hoy: El Dios de misericordia que se apareció a Gedeón y lo llamó a pelear contra sus enemigos quiere hacer lo mismo contigo esta noche, porque Él tiene grandes victorias planeadas para ti, como las victorias de Gedeón...


Él quiere que derribes ese altar de incredulidad y que encima de ese altar de incredulidad tú levantes un nuevo altar de fe renovada en tu vida… Dios quiere que renueves tu fe en Él esta noche.


Dios está a punto de hacer algo nuevo en tu vida.


Pero primero, debes derribar cada pensamiento de duda, debes rendir a Dios cada temor que tienes.


Dios quiere que derribes por completo ese espíritu de incredulidad, ese espíritu que te susurra cosas contra tu fe, para que comiences a vivir y a obrar en fe…. Para que tengas grandes victorias en tu vida.


El Señor proveyó lo necesario para derribar tu incredulidad: es la sangre de Jesucristo. ¡Él te dará su poder en el Espíritu Santo!


Levántate y derriba ese altar… entrégale al Señor Jesús ese espíritu de incredulidad. Y dile al Señor con tus poropias palabras: Señor, hoy levanto un altar nuevo... hoy renuevo mi fé en ti.


¡Hoy derribo ese altar de incredulidad y lo echo fuera! ¡En el nombre de Jesús!

Pasa al frente y dile al enemigo: “¡Dios está conmigo! Tú no puedes hacerme daño.


Lervántate y dile al enemigo: ¡Tú no puedes detener los planes que Dios tiene para mi vida!


¡El señor te reprenda en el nombre de Jesús! ¡El Señor tiene victorias por delante para mí!”


¡Hoy vengo a derribar esos altares a Baal!


¡En el nombre de Jesús!


Amén.



lunes, 1 de septiembre de 2008

Cita bíblica del día


(Salmo 8)

La gloria de Dios y la honra del hombre

1 !!Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos;


2 De la boca de los niños y de los que maman,(A) fundaste la fortaleza,
A causa de tus enemigos,
Para hacer callar al enemigo y al vengativo.


3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,


4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?(B)


5 Le has hecho poco menor que los ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.


6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies:(C)


7 Ovejas y bueyes, todo ello,
Y asimismo las bestias del campo,


8 Las aves de los cielos y los peces del mar;
Todo cuanto pasa por los senderos del mar.


9 !!Oh Jehová, Señor nuestro,
Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!


Referencias Cruzadas:

  1. Salmos 8:2 : Mt. 21.16.
  2. Salmos 8:4 : Job 7.17-18; Sal. 144.3; He. 2.6-8.
  3. Salmos 8:6 : 1 Co. 15.27; Ef. 1.22; He. 2.8.