martes, 29 de julio de 2008

Cita bíblica del día


7
He aquí proferirán con su boca;
Espadas hay en sus labios,
Porque dicen: ¿Quién oye?


8 Mas tú, Jehová, te reirás de ellos;
Te burlarás de todas las naciones.


9 A causa del poder del enemigo esperaré en ti,
Porque Dios es mi defensa.


10 El Dios de mi misericordia irá delante de mí;
Dios hará que vea en mis enemigos mi deseo.


11 No los mates, para que mi pueblo no olvide;
Dispérsalos con tu poder, y abátelos,
Oh Jehová, escudo nuestro.


12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios,
Sean ellos presos en su soberbia,
Y por la maldición y mentira que profieren.


13 Acábalos con furor, acábalos, para que no sean;
Y sépase que Dios gobierna en Jacob
Hasta los fines de la tierra. Selah


14 Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros,
Y rodeen la ciudad.


15 Anden ellos errantes para hallar qué comer;
Y si no se sacian, pasen la noche quejándose.


16 Pero yo cantaré de tu poder,
Y alabaré de mañana tu misericordia;
Porque has sido mi amparo
Y refugio en el día de mi angustia.


17 Fortaleza mía, a ti cantaré;
Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia.

Plegaria pidiendo ayuda contra el enemigo
(Sal. 108: 7-13)

Referencias cruzadas:

  1. Salmos 59:17 : 2 S. 8.13; 1 Cr. 18.12.

miércoles, 23 de julio de 2008

Cita bíblica del día

1 Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, Pues cercano está tu nombre; Los hombres cuentan tus maravillas.


2 Al tiempo que señalaré
Yo juzgaré rectamente.


3 Se arruinaban la tierra y sus moradores;
Yo sostengo sus columnas. Selah


4 Dije a los insensatos: No os infatuéis;
Y a los impíos: No os enorgullezcáis;


5 No hagáis alarde de vuestro poder;
No habléis con cerviz erguida.


6 Porque ni de oriente ni de occidente,
Ni del desierto viene el enaltecimiento.


7 Mas Dios es el juez;
A éste humilla, y a aquél enaltece.


8 Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado,
Lleno de mistura; y él derrama del mismo;
Hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra.

(Salmo 75: 1-8 )


Cross references:

  1. Salmos 59:17 : 2 S. 8.13; 1 Cr. 18.12.

lunes, 21 de julio de 2008

Cita bíblica del día



Dios cuida de su pueblo
Aleluya.
1 Alabaré a Jehová con todo el corazón
En la compañía y congregación de los rectos.


2 Grandes son las obras de Jehová,
Buscadas de todos los que las quieren.


3 Gloria y hermosura es su obra,
Y su justicia permanece para siempre.


4 Ha hecho memorables sus maravillas;
Clemente y misericordioso es Jehová.


5 Ha dado alimento a los que le temen;
Para siempre se acordará de su pacto.


6 El poder de sus obras manifestó a su pueblo,
Dándole la heredad de las naciones.


7 Las obras de sus manos son verdad y juicio;
Fieles son todos sus mandamientos,


8 Afirmados eternamente y para siempre,
Hechos en verdad y en rectitud.


9 Redención ha enviado a su pueblo;
Para siempre ha ordenado su pacto;
Santo y temible es su nombre.


10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;(A)
Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos;
Su loor permanece para siempre.

(Salmo 111)


Referencia cruzada:

  1. Salmos 111:10 : Job 28.28; Pr. 1.7; 9.10.

viernes, 18 de julio de 2008

Jesucristo el Todopoderoso


—EL PODER DE CRISTO PARA PERDONAR PECADOS —

Jeovah, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado. — (Salmo 130:3, 4)

Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. — (2 Crónicas 7:14)

¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios .... — (Marcos 2:9-12)

A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdomado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado. — (Lucas 12:10)


—EL PODER DE CRISTO PARA SANAR EL ALMA —

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. — (Juan 10:10)

Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen. — (Hebreos 5:9)

Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro. — (Romanos 5:21)

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron; he aqui todas son hechas nuevas. — (2 Corintios 5:17)

Y todo aquel que vive y cree en mi, no morirá eternamente. ¿Crees esto? — (Juan 11:26)

Pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio. — (2 Tim. 1:10)

Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.— (2 Corintios 4:11)


—EL PODER DE CRISTO PARA SANAR EL CUERPO —

Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar. — (Lucas 5:17)

Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. — (Lucas 8:43, 44)

Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos.— (Marcos 6:56)

Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias. — (Mateo 8:16, 17)


—EL PODER PARA SANAR TODA ENFERMEDAD —

Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció. — (Mateo 8:3)

Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. — (Lucas 13:13)

En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. — (Lucas 7:21)

Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos...Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. — (Lucas 17:12 y 14)

Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre. Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía. — (Mateo 8:14, 15)

Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó. — (Lucas 22:50, 51)

—EL PODER PARA SANAR TODA CLASE DE ENFERMEDAD —

Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos.... — (Mateo 9:28-30)

Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra. — (Mateo 12:13)

Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Entonces Jesús dijo al centurión: Vé, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora. — (Mateo 8:5-7 y 13)

Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día. — (Juan 5:5 y 8, 9)


—CRISTO PUEDE SANAR TODA ENFERMEDAD —

¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia ... Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará.... — (Santiago 5:14a, 15)

Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. — (Mateo 4:23)

... y para ser sanados de sus enfermedades; y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados. Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos. — (Lucas 6:17b-19)

Y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos. — (Mateo 14:36)

Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó. — (Mateo 15:30)

Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí. — (Mateo 19:2)


—EL PODER DE CRISTO PARA ECHAR FUERA DEMONIOS —

Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. — (Mateo 17:18)

También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo. — (Lucas 4:41)

Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos. Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos. El les dijo: Id.... — (Mateo 8:28-32)
Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba. — (Mateo 12:22)

—EL PODER DE CRISTO PARA LEVANTAR A LOS MUERTOS —

Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. — (Lucas 7:14, 15)

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.... Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. — (Juan 11:23-25 y 43, 44)

Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la singoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.... Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate. Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó... Y sus padres estaban atónitos.... — (Lucas 8:49 y 54, 55a, 56)

miércoles, 16 de julio de 2008

Cita bíblica del día

Jehová da dominio al rey
Salmo de David.
1 Jehová dijo a mi Señor:
Siéntate a mi diestra,
Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.(A)


2 Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder;
Domina en medio de tus enemigos.


3 Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder,
En la hermosura de la santidad.
Desde el seno de la aurora
Tienes tú el rocío de tu juventud.


4 Juró Jehová, y no se arrepentirá:
Tú eres sacerdote para siempre
Según el orden de Melquisedec.(B)


5 El Señor está a tu diestra;
Quebrantará a los reyes en el día de su ira.


6 Juzgará entre las naciones,
Las llenará de cadáveres;
Quebrantará las cabezas en muchas tierras.


7 Del arroyo beberá en el camino,
Por lo cual levantará la cabeza.

(Salmo 110)


Referencia cruzada:

  1. Salmos 110:1 : Mt. 22.44; Mr. 12.36; Lc. 20.42-43; Hch. 2.34-35; 1 Co. 15.25;Ef. 1.20-22; Col. 3.1; He. 1.13; 8.1; 10.12-13.
  2. Salmos 110:4 : He. 5.6; 6.20; 7.17, 21.

lunes, 14 de julio de 2008

Cita bíblica del día


Las maravillas del Exodo


1
Cuando salió Israel de Egipto,(A)
La casa de Jacob del pueblo extranjero,


2 Judá vino a ser su santuario,
E Israel su señorío.


3 El mar lo vio, y huyó;(B)
El Jordán se volvió atrás.(C)


4 Los montes saltaron como carneros,
Los collados como corderitos.


5 ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste?
¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?


6 Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros,
Y vosotros, collados, como corderitos?


7 A la presencia de Jehová tiembla la tierra,
A la presencia del Dios de Jacob,


8 El cual cambió la peña en estanque de aguas,(D)
Y en fuente de aguas la roca.

(Salmo 114)


Referencia cruzada:

  1. Salmos 114:1 : Ex. 12.51.
  2. Salmos 114:3 : Ex. 14.21.
  3. Salmos 114:3 : Jos. 3.16.
  4. Salmos 114:8 : Ex. 17.1-7; Nm. 20.2-13.

miércoles, 9 de julio de 2008

¿Qué vas a elegir hoy?



TITULO: ¿QUÉ VAS A ELEGIR HOY?



TEXTO: (DEUT. 30:19)

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia…”


ORACIÓN: TODA LA GLORIA PARA MI SEÑOR JESUCRISTO.



INTRODUCCION:


En numerosas ocasiones he escuchado a personas que se quejan de lo que son, se quejan de su condición, se lamentan del sufrimiento que han enfrentado a lo largo de los años, se quejan del modo en que han vivido sus vidas.


Estas personas viven mal, se sienten mal, sufren, odian, experimentan frustración, perviven con malos deseos en su corazón, y algunas hasta han llegado a desear quitarse la vida en lo más íntimo de su ser.


La amargura y el desaliento han hecho morada en sus corazones y no tienen ánimos para seguir viviendo porque no encuentran en este mundo una razón verdadera para existir.


Y la mayoría de estas personas han llegado a la conclusión de que la vida no tiene sentido, sienten que vivir es un absurdo, y por dentro desearían encontrar una salida, desearían encontrar un verdadero significado que nunca encuentran.



DESARROLLO:


Estas personas que refiero comúnmente se quejan diciendo:


Yo no escogí este tipo de vida que me tocó.

–Yo no escogí esta familia en que nací.

–Yo no escogí este lugar en donde vivo.

–Yo no escogí la pobreza que me tocó vivir.

–Yo no escogí el sufrimiento y las carencias.


Y es verdad… ninguno de nosotros tuvo oportunidad de escoger.


Porque nunca a nadie se le pregunta antes de nacer:


–¿En qué país deseas nacer?

–¿Qué clase de familia te gusta más?

–¿Quieres nacer en un hogar rico o pobre?

–¿Quieres padres ilustres o padres empobrecidos?


Pero déjame decirte algo:


Hubo alguien que sí pudo escoger todo eso antes de nacer.


Hubo alguien que sí pudo escoger cómo sería su vida.


Él escogió nacer en uno de los lugares más humildes del mundo… en un pesebre, junto con los animales, antes que escoger la mejor cama mullida de un rico palacio:


(Lc. 2:16-18) “Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. 18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.


Él escogió crecer, vivir su niñez y su adolescencia en una humilde ciudad, en Nazareth de Galilea, que era desestimada y tenida en poco por la gente:


(Jn. 1:45-46) “Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 46 Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.


Él escogió ser el hijo de un carpintero antes que el hijo de un príncipe rico de su época:


(Mt. 13:55) “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?


Pero déjame decirte otra cosa:


Él escogió todavía algo aún mayor.


Él escogió morir en la cruz por tus pecados.


Él escogió morir en la cruz y entregar su vida a los 33 años por amor a ti.


Escucha bien:


Hay cosas que tanto tú como yo no podemos escoger en la vida… porque ya vinieron así.


Pero déjame decirte algo:


Déjame decirte que en Cristo, tenemos una oportunidad para escoger.


Déjame decirte que en Cristo, Dios nos da una oportunidad de elegir.


Porque en Cristo podemos escoger la verdadera vida.


Nacemos en pecado y en muerte espiritual, eso está claro.


Y si dudas esto yo te digo: mira a tu alrededor y dime lo que ves.


Mira a tu alrededor y dime lo que percibes, dime lo que ves:


¿Ves muerte, ves pecado, ves sufrimiento, ves engaño, ves maldición, ves amarguras, ves odio, ves homicidios, ves asesinatos, ves drogadicción, ves adulterio, ves fornicación, ves miseria, ves corrupción, ves todo eso…?


Podemos caminar en esta vida solos, sin esperanza, lamentando ser lo que somos, lamentando lo mal que nos va porque no escogimos ser como somos.


Podemos caminar en esta vida quejándonos continuamente de todo lo que somos, y reclamándole a Dios por qué somos como somos.


Podemos caminar en esta vida odiándonos unos a otros, sufriendo, lacerándonos, tan solo para enfrentar un día a la muerte sin ninguna esperanza.


Y yo te pregunto:


¿Escogerás la desesperanza? ¿Escogerás la amargura? ¿Escogerás la tristeza?

¿Seguirás viviendo como vives? ¿Seguirás haciendo las mismas cosas que haces? ¿Seguirás siendo como eres?


Porque hoy Cristo te da la oportunidad para que elijas.


Sí. Tú puedes elegir hoy.



CIERRE:


Hoy tú puedes elegir, tú puedes escoger. Puedes escoger la muerte, o sea, puedes escoger seguir viviendo como vives.


O puedes escoger la vida, la vida eterna que es Cristo Jesús.


¿Qué vas a elegir hoy?


¿Elegirás camino de muerte, o elegirás camino de vida?


Cristo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Jn. 14:6)


¿Escogerás la desesperanza, la amargura y la tristeza en que vives?


¿O escogerás a Cristo, el cordero de Dios que limpia los pecados del mundo?


¿Qué vas a elegir hoy?


Ya lo sabes: si decides seguir viviendo como vives estarás escogiendo la muerte eterna.


Mas si escoges a Cristo, tendrás vida, y la tendrás en abundancia.


Cristo dijo:

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. (Jn. 10:9-10)


¿Qué vas a elegir hoy?


Recibe ahora mismo la salvación y la vida eterna que Cristo te ofrece, y deja de sufrir.


Cristo te dice hoy:


“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia…”


¿Qué harás con tu vida? ¿Qué vas a elegir hoy?


Escoge la vida. Escoge a Cristo.


No importa la situación en que te encuentres, no importa como te sientas, no importa si estás triste, si estás desesperanzado, si tienes deseos de llorar… no importa cómo te sientas.


Dios está al pendiente de todo lo que tú eres, Él te ama, él quiere regalarte la vida eterna por la fe en Cristo Jesús.


Isaías 55:3 dice: “Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno…”


Escoge la vida, ven a Jesús y vivirás eternamente.


Sólo pronuncia esta oración ahí mismo donde te encuentras, en voz audible, y dile a Dios:


Padre Santo:


Reconozco que soy un pecador y que te he ofendido. Me arrepiento de todos mis pecados. Te entrego hoy mi corazón. Entra en él y cambia mi vida. Le abro la puerta a Jesucristo, tu Hijo amado. Límpiame y lávame con la Sangre preciosa que Jesucristo derramó por mí en la cruz. Cámbiame y hazme la persona que Tú quieres que sea. Gracias por escribir mi nombre en el libro de la Vida, y gracias por regalarme la vida eterna.


En el nombre de tu Hijo amado Jesucristo.


Amén.



martes, 8 de julio de 2008

Cita bíblica del día


(Salmo 100)
Exhortación a la gratitud
Salmo de alabanza.
1 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.


2 Servid a Jehová con alegría;
Venid ante su presencia con regocijo.


3 Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.


4 Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre.


5 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,(A)
Y su verdad por todas las generaciones.


Referencia cruzada:

  1. Salmos 100:5 : 1 Cr. 16.34; 2 Cr. 5.13; 7.3; Esd. 3.11; Sal. 106.1; 107.1;118.1; 136.1; Jer. 33.11.

lunes, 7 de julio de 2008

Cita bíblica del día



(Salmo 111)

Dios cuida de su pueblo
Aleluya.
1 Alabaré a Jehová con todo el corazón
En la compañía y congregación de los rectos.


2 Grandes son las obras de Jehová,
Buscadas de todos los que las quieren.


3 Gloria y hermosura es su obra,
Y su justicia permanece para siempre.


4 Ha hecho memorables sus maravillas;
Clemente y misericordioso es Jehová.


5 Ha dado alimento a los que le temen;
Para siempre se acordará de su pacto.


6 El poder de sus obras manifestó a su pueblo,
Dándole la heredad de las naciones.


7 Las obras de sus manos son verdad y juicio;
Fieles son todos sus mandamientos,


8 Afirmados eternamente y para siempre,
Hechos en verdad y en rectitud.


9 Redención ha enviado a su pueblo;
Para siempre ha ordenado su pacto;
Santo y temible es su nombre.


10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;(A)
Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos;
Su loor permanece para siempre.


Referencia cruzada:

  1. Salmos 111:10 : Job 28.28; Pr. 1.7; 9.10.

domingo, 6 de julio de 2008

La compasión sin límite de Cristo


“Y al salir Él vio una gran multitud y tuvo compasión de ellos y sanó a los que de ellos estaban enfermos.”

(Mateo 14:4).



Jesús fue movido a compasión; en este versículo vemos que después que los discípulos de Juan el Bautista le dijeron que su maestro había sido decapitado, Jesús se fue a un lugar desierto y que la multitud le siguió y que Él, al ver la multitud, «tuvo compasión de ellos» y sanó a sus enfermos.


Si Jesús estuviera esta noche aquí, de pie, en mi lugar, su corazón también se compadecería al mirar porque Él, al observar vuestro rostro podría ver las cargas, tribulaciones y aflicciones que tenéis que llevar.


Están escondidas a mis ojos, pero Él las conoce y por ello, cuando las multitudes se aglomeraban a su alrededor, Él sabía cuántos había allí con el corazón dolorido y el cuerpo quebrantado.


Pero Él está aquí esta noche, aunque no le podemos ver con los ojos del cuerpo y no hay pena ni tribulación que alguien esté sufriendo que el no conozca, y Él es el mismo esta noche que cuando estaba sobre la tierra; el mismo Jesús, el mismo Jesús compasivo.


Cuando vio la multitud tuvo compasión de ellos y sanó a sus enfermos, y espero que Él va a sanar a muchas almas enfermas aquí y va a restañar muchas heridas y vendar muchos corazones. Y dejadme decir al empezar el sermón que no hay corazón magullado del que el Hijo de Dios se compadezca y sane si se le da oportunidad. «No quebrará la caña cascada ni apagará el pabilo que humea.» Él vino al mundo para traer misericordia, gozo, compasión y amor.


Si yo fuera un artista me gustaría bosquejar algunas escenas bíblicas esta noche y poner delante de vosotros esta gran multitud de la cual Él tuvo compasión. Y luego dibujaría otro apunte del leproso que se le acerca, lleno de manchas y costras, de pies a cabeza.


Aquí hay un hombre a quien han echado de su casa, que ha sido abandonado por sus amigos, que va a Jesús con su historia desgraciada y triste. Y ahora, amigos, permitidme que hagamos vívidas las historias de la Biblia porque son todas reales.


Pensemos en el leproso. Pensemos en lo mucho que ha sufrido. No sé cuántos años hace que está alejado de su esposa, hijos y hogar, pero sí sé que vive solo. Lleva puesto un vestido especial, como un sambenito, para que todo el que se le acerca se dé cuenta de que es inmundo.


Y cuando él veía a alguno tenía que advertirle, gritando: «¡Inmundo! ¡Inmundo! ¡Inmundo!» Sí, y si su propia esposa hubiera ido a decirle que uno de los hijos estaba muriéndose el leproso no se habría atrevido a acercarse a ella; tenía la obligación de apartarse.


Tenía que escuchar a los demás desde cierta distancia y no podía estar presente en los últimos momentos de su hijo. Era, por así decirlo, un hediondo cadáver vivo; algo peor que la muerte. Y aquí tenemos a este hombre, un desecho, un paria, hacia el cual no se extendía una mano amiga. ¡Oh, qué vida tan terrible Pensemos luego en que se está acercando a Cristo y que cuando Cristo le ve se nos dice: tuvo compasión de él.


El corazón de Jesús latía al unísono con el del pobre leproso: tuvo compasión de él y el leproso se acercó a Jesús y dijo: «Señor, si quieres puedes limpiarme.» Sabía que nadie podía hacer una cosa semejante excepto el mismo Hijo de Dios y el gran corazón de Cristo fue movido a compasión por el leproso. Oigamos las palabras de gracia que salen de los labios de Jesús: « ¡Quiero; sé limpio!», y el leproso se mira y se ve limpio en aquel mismo instante.


Veámosle ahora camino de su casa y de sus hijos y amigos. Ya no es un paria, algo asqueroso, afectado por la terrible enfermedad de la lepra, sino que vuelve a los suyos con regocijo. Ahora bien, amigos, podéis decir que os produce lástima un hombre cuyas condiciones son tan tristes, pero ¿se os ha ocurrido alguna vez que vosotros estáis en condiciones mil veces peores?


La lepra del alma es mucho peor que la lepra del cuerpo. Y preferiría mil veces tener el cuerpo lleno de lepra que ir al infierno con el alma llena de pecado. Sería mucho mejor que me cortaran una mano o que se me secara un pie y que me quedara ciego todos los días de mi vida a ser expulsado de la presencia de Dios a causa de la lepra del pecado.


Escucha los gemidos y la agonía que llena este mundo a causa del pecado. Si eres un alma enferma del pecado, llena de lepra, tu que estás aquí esta noche, si vienes a Cristo, Él tendrá compasión de ti y te dirá como dijo a este leproso: «Quiero, sé limpio.»


El muerto resucitado


Vayamos ahora al siguiente cuadro que representa a Jesús movido a compasión. Ved esta casita. En ella vive una pobre viuda. Quizás hace unos meses que enterraron a su marido y ahora sólo tiene un hijo. ¡Cómo le idolatra! Confía en que va a ser el apoyo y sostén de su edad avanzada. Le ama más que su propia sangre y vida.


Pero mirad, la enfermedad entra en la casa y la muerte viene y pone su mano helada sobre el muchacho. Podéis ver a la madre, viuda, velándole día y noche, pero al fin los ojos del enfermo se cierran y su dulce voz es apagada para siempre. Por lo menos así lo piensa ella. No va a oírle más una vez lo hayan enterrado. Ha llegado la hora del entierro.


Muchos habéis estado en una casa que en que hay luto y habéis acompañado, con los amigos, el cadáver a la tumba, y dais una mirada a la persona amada por última vez. No hay ninguno aquí que no haya perdido algún deudo suyo.


Nunca he ido a un entierro y visto a una madre dando el último adiós a un hijo muerto sin que haya sentido un dardo que me penetraba el corazón o haya podido retener las lágrimas ante una vista semejante. Bien, la madre da el último beso a la frente fría; el último beso y la última mirada, y el cuerpo, tapado, en el ataúd, va a ser puesto en su lugar definitivo.


La madre tiene muchos amigos. La ciudad de Naín asistía en masa a este entierro. Veo la multitud que se empuja hacia las puertas de la ciudad, y más lejos, acercándose por el camino polvoriento veo a trece hombres, cansados, que se hacen a un lado para dejar paso a la comitiva. El grupo lo forman el Hijo de Dios y sus discípulos íntimos.


Jesús mira la escena, ve la madre sollozando, abrumada, con el corazón hecho trizas, y Él mismo siente que se le conmueve el corazón. Sí, el gran corazón del Hijo de Dios tiene compasión y se acerca al féretro, lo toca y dice:«Joven a ti te digo, levántate»


Y el muchacho se incorpora y empieza a hablar. Puedo ver a la multitud atónita; puedo ver a la viuda, madre del chico, que regresa a su casa con los rayos matutinos de la resurrección brillando en su corazón. Sí, Jesús había tenido compasión de ella. Y no hay viuda en esta sala a cuya voz Cristo no responda dándole paz en sus tormentas.


Oh, queridos amigos, permitidme que diga que si vuestro corazón está dolorido necesitáis a un amigo como Jesús. Él es el amigo que necesita la viuda; Él es el amigo que todo corazón que sangra necesita; Él tendrá compasión de ti y vendará tus heridas si quieres acudir a Él tal como te encuentras.


Él te recibirá sin reprenderte ni disciplinarse en su amoroso seno y te dirá: «Paz a ti», y andarás a la luz del sol de su amor a partir de este momento. Cristo vale más que todo el mundo junto. Él es el amigo que necesitas y ruego a Dios que cada uno de vosotros pueda conocerle en este momento como Salvador y amigo.


El hombre a quien robaron y maltrataron


El cuadro siguiente que voy a bosquejar para ilustrar la compasión de Cristo es el del hombre que desciende a Jericó y cae en manos de ladrones. Le han quitado el manto y el dinero que llevaba; le han apaleado y le han dejado medio muerto. Miradle, herido, sangrante, sin conocimiento. Y ved ahora por el camino un sacerdote que pasa y da una mirada a la escena.


No siente compasión ni deseo alguno de ayudar al pobre hombre. Pasa de largo por el otro lado del camino sin acercarse demasiado. Después de este sacerdote viene un levita, el cual dice: «Pobre hombre.» No, tampoco hace nada por él. ¡Ay, son muchos los que obran como el sacerdote y el levita!


Quizás algunos, al venir a esta sala, habéis visto algún borracho tambaleándose por la calle y habéis dicho simplemente: «Pobre desgraciado», si no es que os habéis reído de alguna necedad que ha dicho o hecho el desgraciado.


Nosotros somos muy diferentes del Hijo de Dios. Al fin pasa un samaritano y da una mirada al herido y siente compasión de él. Se apea del asno y tomando aceite lo vierte sobre las heridas, se las venda y lo saca de la cuneta, lo coloca sobre su bestia y se lo lleva al mesón, donde dispone lo que hay que hacer para su cuidado. Este buen samaritano representa a vuestro Cristo y al mío. Vino al mundo para buscar y salvar lo que se había perdido


Joven, tú has venido a aquí y has acabado juntándote con malas compañías. Has ido con ellos a lugares de vicio y tabernas y te han dejado mal herido y sangrando. ¡Oh, ven esta noche al Hijo de Dios y Él va a tener compasión de ti y te sacará de esta inmundicia y te transformará elevándote a su reino y llevándote a las alturas de su gloria si se lo permites.


No importa quién seas; no importa cuál haya sido tu vida pasada. Como dijo Jesús a la pobre mujer adúltera: «Ni yo te condeno; vete y no peques más.» Jesús tuvo compasión de ella y tiene compasión de ti. Este hombre que desciende de Jerusalén a Jericó representa a millares aquí en esta ciudad, y este buen samaritano representa al Hijo de Dios.


Joven, Jesucristo ha puesto su corazón para salvarte. ¿Quieres recibir su amor y compasión? No albergues pensamientos duros acerca del Hijo de Dios. No creas que te condena. Ha venido para salvarte.


El Hijo pródigo


Pero me gustaría pintar otro cuadro, otra escena, la del joven que se marchó de su casa, que encontramos en el capítulo quince de Lucas; un hijo ingrato que pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía ya antes de tener derecho a ella; la quería al instante. Le dijo a su padre: «Dame la parte de la hacienda que me corresponde», y su buen padre le dio su parte y él se marchó.


Ahora le vemos que emprende su camino, lleno de orgullo, arrogante, y empieza a vivir con todo despilfarro en un país extranjero. ¿Cuántos habéis venido a esta ciudad para malgastar el dinero? Sí, y este joven fue popular en tanto que tuvo dinero. Sus amigos duraron lo mismo que el dinero.


En tanto lo tiene paga la cuenta en la taberna y todos sus compinches le dan el parabien y palmaditas a la espalda. ¡Qué locura! Pero ido el dinero se terminaron los amigos. ¡Oh, los que servís al diablo tenéis a un amo muy duro! Bien, cuando el dinero del hijo pródigo hubo desaparecido sus amigos se rieron de él y le llamaron necio, lo cual era una gran verdad.


¡Qué ciego y equivocado estaba este joven! Mirad lo que se perdió. Perdió el hogar de su padre, mesa y comida, la reputación, el confort y su trabajo, aunque más adelante consiguió otro en aquel país apacentando cerdos. Éste era un negocio ilegítimo para él, no le correspondía hacerlo. Y esto es lo que hace el que se vuelve atrás; está a sueldo del diablo.


Ha perdido el tiempo y su reputación. Nadie tiene confianza en uno que se vuelve atrás, porque incluso el mundo desprecia a los tales. Este hombre no tiene ya reputación. Miradle entre los cerdos. Un día pasa uno en aquel país extraño y viéndole dice: «¿Qué hace este desgraciado, sin calzado, medio desnudo, vigilando cerdos?» «Ah», dice el pródigo, «no hables de mí de esta manera. Mi padre es rico y sus criados van mejor vestidos que tú»

-«¡Qué va! », dice el otro. «Si tuvieras un padre tal como describes estoy seguro que no te reconocería.» Y nadie quería creerle.


Ha perdido su testimonio


Nadie da crédito ni cree a uno que se hace atrás. Si habla del goce que ha tenido con el Señor nadie le cree. ¡Oh, desgraciado, me das lástima! Sería mejor que regresaras al hogar. Por lo menos el pobre hijo pródigo volvió en sí y dijo: «Me levantaré e iré a mi padre», y lo hace y se pone en marcha. Miradle por el camino, pálido, hambriento, con la cabeza gacha, sin fuerzas y quizás enfermo.


Nadie puede reconocerle como no sea su padre. Pero el amor tiene una vista como un lince para distinguir su objetivo. El anciano ha estado esperándole. Podemos verle muchas noches en el terrado mirando en lontananza por si le ve de lejos.


Muchas noches ha estado orando a Dios, pidiendo que su hijo pródigo regrese. Todos los que le han hablado de él en aquel país extranjero le han dicho que el chico avanza rápidamente hacia su ruina total. El anciano pasa mucho tiempo orando por él y al fin su fe empieza a vigorizarse y dice: «Creo que Dios va a enviarme a mi hijo y un día ve, desde lejos, al hijo perdido, pero ahora hallado.


No le reconoce por el vestido, pero sí por el paso y el porte y se dice: « Sí, éste es mi hijo.» Ved cómo el padre baja rápido las escaleras, cómo se precipita hacia el camino, cómo corre. ¡Ah!, es, podríamos decir, lo mismo que hace Dios. Muchas veces el Dios de la Biblia es representado apresurándose, corriendo; tiene gran prisa para recibir al que se ha hecho atrás.


Sí, el anciano está corriendo, ve de lejos a su hijo y tiene compasión de él. El muchacho quiere contarle la historia de lo que ha hecho y dónde ha estado y el padre quiere oírle; su corazón está lleno de compasión y lo abraza en su seno.


El muchacho quiere entrar y quedarse en la cocina con los sirvientes, pero el padre no le deja. ¡No!, manda a los criados que le pongan zapatos en los pies y anillo en el dedo y que maten el becerro gordo y hagan todos una fiesta.


El hijo pródigo ha vuelto al hogar, el que se había hecho atrás ha regresado. ¡Oh, tú que te has vuelto atrás vuele al hogar y habrá gozo en tu corazón y en el corazón de Dios! ¡Que Dios haga que regresen al hogar todos los que se han hecho atrás presentes aquí esta noche y que lo hagan hoy mismo.


Di como dijo el pródigo: «Me levantaré e iré a mi padre» y yo, bajo la autoridad de Dios, te digo que Él te recibirá, borrará todos tus pecados y te restaurará a su amor y volverás a andar a la luz de su rostro después de la reconciliación.


Amén.


(Sermón de D.L. Moody)