jueves, 27 de marzo de 2008

De oído oiréis y no entenderéis


Verdaderamente es increíble cómo el enemigo tiene entenebrecido el entendimiento de muchos. Una vez más se confirma lo que dice la Biblia precisamente en esta frase: que muchos "de oído oirán pero no entenderán."

Esta parábola expresada por Jesucristo nos puede parecer como una absurda contradicción, pero no es así. Dios sabe muy bien lo que dice.

Lo que ocurre es que las cosas espirituales sólo se pueden discernir espiritualmente, y ésto a la gente no cristiana le parece como una burla... y ellos se burlan.

Pero dice la Biblia que Dios prende al sabio en su propia astucia. De modo que el que se crea sabio, hágase ignorante.

[Proverbios 3:7]
"No seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal"

y

“Nadie se engañe a sí mismo, si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios, pues escrito está: Él prende a los sabios en la astucia de ellos.”
[1ª Corintios 3:18-19]

Cuando le he hablado de Jesús a ciertas personas en la calle, algunos me contestan: "No, yo no necesito hacer esa oración que me pides; yo creo en Dios, tengo mi religión, tengo a mis santos a los que honrar, les prendo velas, los saco a paseo, les hago fiesta; soy una persona de fe, y creo que Dios existe. No necesito nada más, y mucho menos cambiarme de religión"

Y uno se queda como pasmado. ¿Cambiar de religión?; ¿de qué hablan?, ¿por qué aducen tal cosa?

Esta respuesta es tan común que siempre viene, además, cargada de indiferencia, y a veces hasta de desprecio.

No obstante, ¿cómo decirles que están perdidos en sus pecados?; ¿cómo hacerles entender que es necesario que reciban a Cristo en su corazón para que nazcan de nuevo y se aparten de hacer el mal?

El enemigo trabaja muy dentro de los corazones de mucha gente así, no hay duda. Muchos de ellos, la gran mayoría, ni siquiera cree que existe Satanás, no saben nada acerca del enemigo de Dios, y mucho menos que ellos le están sirviendo a ese enemigo por medio del pecado. ¿Y saben por qué? Porque ellos nunca leen la Biblia.

Asisten a una iglesia donde alguien oficia sermones, donde alguien les hace exhortaciones, pero ellos nunca se retroalimentan personalmente con la Palabra de Dios. De este modo, ¿cómo pueden recibir la personalísima revelación que viene de lo Alto por fe?

¿Cómo hacerles entender que necesitan nacer de nuevo?

Ahora entiendo por qué le dijo el Señor Jesús a Nicodemo: "Te es necesario nacer de nuevo".

[Juan 3:1-8]
"Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.


¿Por qué le diría Jesús todo esto a Nicodemo? Porque le era necesario nacer de nuevo en el Espíritu Santo.

Nicodemo, al igual que todas estas personas a las que me he referido, era también un religioso, asistía a las reuniones de su iglesia, rezaba cada domingo, hacía sacrificios, ayunaba, guardaba la Ley de los judíos, daba limosnas. Pero Jesús le dijo claramente que eso no bastaba. Jesús le dijo con toda precisión que a él le era necesario nacer de nuevo, nacer de agua y del Espíritu para poder ver y aún entrar en el Reino de Dios.

Bien. Como dice la Escritura:

“Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:
De oído oiréis, y no entenderéis;
Y viendo veréis, y no percibiréis.
Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,
Y con los oídos oyen pesadamente,
Y han cerrado sus ojos;
Para que no vean con los ojos,
Y oigan con los oídos,
Y con el corazón entiendan,
Y se conviertan,
Y yo los sane.
Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.”
[Mateo 13: 10-17]


Yo a la verdad espero de todo corazón que si alguien llegase a leer este texto, al menos se detenga un momento a reflexionar; le ruego que se detenga un momento a consultar su Biblia. De este modo podrá comprobar si las cosas que expongo aquí son verdaderas o no lo son.


Si lo hace, sé que Dios operará en su corazón un milagro, el milagro maravilloso de nacer de nuevo, la dádiva de Dios, la dádiva de la Gracia por la Sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Si lo hace, sé que se dará cuenta del engaño, y lo más seguro es que reciba al Señor Jesús muy dentro de sí para que pueda nacer de nuevo.

Si lo hace, sé que el Espíritu Santo de Dios se encargará de guiarlo al arrepentimiento, sé que lo guiará a pedirle perdón a Dios por todos sus pecados, y entonces, habiéndose humillado ante el Señor, podrá, como le dijo Jesús a Nicodemo, ver y entrar en el Reino de Dios.


Oro al Señor Jesucristo porque así sea.

¡Que Dios te bendiga!

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