viernes, 7 de marzo de 2008

Dadles vosotros de comer



Titulo: Dadles vosotros de comer.

Oración: Toda la gloria para el Señor Jesucristo.

Texto bíblico: (Gen. 25:21-26)
“Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer. y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: si es así, ¿para qué vivo yo? y fue a consultar a Jehová; y le respondió Jehová:
Dos naciones hay en tu seno,
Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas:
El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo,
Y el mayor servirá al menor.
Cuando se cumplieron sus días para dar a luz, he aquí había gemelos en su vientre. y salió el primero rubio, y era todo velludo como una pelliza; y llamaron su nombre Esaú. Después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú; y fue llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta años cuando ella los dio a luz.”

Quiero comenzar pidiendo que todos pensemos un momento en esto que voy a decir:

¿Tendrán los padres hijos preferidos?

¿Hacen los padres preferencias con sus hijos?

Esta pregunta como que nos inquieta, y como que uno siempre trata de de evadir la respuesta y guardarla muy dentro de nuestro corazón.

Seamos sinceros con nosotros mismos.

Hay una historia antigua muy conocida que cuenta acerca de un padre que era rey y que tenía dos hijos: el uno era hermoso y de buen parecer, pero el otro había nacido defectuoso: era tullido, tenía defectos fisicos.

Y cuenta Heródoto que este hombre llamado Creso, rey de Lidia, siempre prefirió al primogénito, al hijo hermoso y destacado, y despreció al hijo enfermo. Y él estaba dispuesto a darle todo al hijo preferido, pero nada al defectuoso; a éste lo mantenía encerrado para que la gente no lo viera… ¿saben por qué? porque el rey se avergonzaba de él.

Y esta historia, que es bastante larga, finalmente acaba de un modo trágico porque un día un flechero del rey mata por accidente al hijo preferido… y entonces el rey puede ser consciente de la verdad de sus sentimientos, y puede ser confrontado con la lastimosa verdad que había en su corazón…él puede ser consciente de la verdad de sus sentimientos, de esa verdad que él trataba desesperadamente de ocultar.

Y bueno, la historia sigue, pero no es el caso contarla aquí.

Más bien quise decir esto para que en el momento en que leas esto reflexiones en una pregunta:

¿Qué crees tú que haría Dios en un caso así?

La Biblia dice que Dios no hace acepción de personas, y dice además que Dios es un Dios de propósitos.

Y dentro de estos propósitos estamos nosotros, está nuestra propia vida.

Pero nosotros, ¿qué queremos hacer con las promesas de Dios?

En estos tiempos, suele haber dos maneras de proceder de los cristianos, pero solo una es la correcta:

  1. Quiero hacer yo la voluntad de Dios en mi vida, ó
  1. Quiero dejar que Dios haga su voluntad en mi vida.

La Palabra de Dios siempre se cumple en nuestras vidas. El problema es cuando nosotros queremos “ayudar a Dios.”

Para Dios todos somos diferentes, pero él igual nos ama porque a Dios le agrada la diversidad, eso es evidente en Su Creación.

Dice la palabra que Esaú era diestro en la caza, y que Jacob era varón quieto que habitaba en tiendas. Ellos eran gemelos, pero sus identidades y corazones eran diferentes.

Y la Biblia dice que Isaac, el padre, amaba a Esaú su primogénito porque comía de su caza… pero que Rebeca, su madre, amaba jacob.

Como vemos, los padres de los gemelos tenía cada cual su preferido.

Y entonces Jacob, aconsejado por su madre, comenzó a hacer de las suyas, y empezó con su trama de engaños que lo llevó a una vida de huídas y decepciones.

-¿Cual es el primer robo de Jacob a su hermano Esaú?: la primogenitura.

-¿Cual es el segundo robo de Jacob a Esaú? la suplantación de su hermano mayor para robarle la bendición de su padre, ayudado por su madre. (Gen. 27:22-24)

Y aquí cabe una pregunta: ¿hay una alianza secreta entre la madre y el hijo menor? 

Sí, hay una alianza secreta para robarle la bendición al primogénito, para suplantar a Esaú a fin de que Isaac bendiga al menor, a Jacob, pero con engaños.

Ahora bien, ¿hay consecuencias por este engaño?, ¿hay consecuencias por esta suplantación?

Desde luego, hay consecuencias:

-Primero: el dolor y la ira de Esaú al saberse suplantado y engañado por su hermano, y por la evidente preferencia de su madre hacia Jacob, y entonces viene la amenaza de muerte a su hermano.

-Segundo: la huida de Jacob a casa de su tío Labán por consejo de su propia madre

-Y entonces, llegado allá, vemos en la Biblia a un Jacob, el suplantador y engañador, recibiendo una sopa de su propio chocolate.

¿Por qué?

-Porque también él es a su vez engañado por Labán. Jacob le había pedido como esposa a Raquel a cambio de 7 años de trabajo como pastor de ovejas, pero cumplido el tiempo, Labán lo engaña y le entrega a la hija mayor, Lea, diciéndole que la costumbre entre la familia es dar primero a la mayor antes que a la hija menor.

-¿Acaso no dice Dios que con la vara que midas serás medido?

-Segundo: Labán le hace trabajar otros 7 años más para entregarle a la hija menor, a la que él siempre deseó.

-Y tercero: Labán le juega rudo con las ovejas, engañándole repetidas veces.

  1. ¿Quiero hacer yo la voluntad de Dios en mi vida?, ó
  2. ¿Quiero dejar que Dios haga su voluntad en mi vida?
-Dios siempre cumple lo que promete, pero a veces queremos hacer nosotros la voluntad de Él en nuestras vidas, queremos “ayudar a Dios”.

-Dios había pronunciado una bendición a Rebeca cuando sus hijos nacieron que tenía que cumplirse, pero Rebeca y Jacob quisieron ayudar a Dios y apropiársela a su manera.

¿Resultado?: una suplantación provocada por la falta de entendimiento de Rebeca y el hijo.

Dios es fiel, y por ello de todos modos bendice a Jacob y lo hace rico en ovejas y ganado en tierra ajena, allí donde Jacob no era bien visto, porque la palabra de Dios nunca regresa vacía, sino que siempre hace lo que Dios quiere.

Y aunque Jacob no era bien visto por Labán ni por sus hijos, ni por la propia familia de su madre, Dios lo enriquece al por mayor de un modo sobrenatural, como suelen ser sus obras.

Pero definitivamente tenía que haber consecuencias, y de repente vemos de nuevo a un Jacob temeroso que tiene que volver a huir con todo y familia, esta vez de su tío Labán, quien se sintió despojado. (Gen. 31:38-41).

  1. ¿Quiero hacer yo la voluntad de Dios en mi vida?, ó
  1. ¿Quiero dejar que Dios haga su voluntad en mi vida?

Y después, cuando Jacob retorna a casa lleno de temores, ¿qué sucede?

-Que durante su retorno a casa para encontrarse con Esaú después de veinte largos años de no verse, Jacob tiene que seguir haciendo tretas impulsado por el temor que le produce el encuentro con su hermano, al que había despojado.

-No obstante, la Biblia nos dice claramente que después de 20 años del autoexilio obligado de Jacob, Esaú no le guarda rencor y sale a recibirlo con los brazos abiertos.

-¡Qué lección ésta para el hermano suplantador!

1. ¿Quiero hacer yo la voluntad de Dios en mi vida?, ó
    2. ¿Quiero dejar que Dios haga su voluntad en mi vida?

(Mateo 14: 18-19)“No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y los partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multutid.”

Dadles vosotros de comer, dijo el Señor Jesús a los discípulos.

Y la Biblia dice que comieron mas de 5 mil personas, y que sobraron 12 cestas llenas.

Pero, ¿qué es lo que hace el Señor?

Primero toma los panes y los peces, y los bendice…

¿Y después?... los parte.

Y entonces sucede el milagro.

El Señor tuvo que quebrar el pan, tuvo que partirlo, y tuvo que partir los peces para que sucediera el milagro…

No es sino hasta que el Señor Jesús hace la partición que sucede el milagro, que se dá la bendición y la multiplicación, no antes ni después.

Entendamos esto: el Señor nos tiene que quebrantar para que suceda el milagro en nuestras vidas.

Dios tiene que quebrantar nuestras vidas para que nosotros le dejemos hacer… para que nosotros permitamos que él haga su voluntad en nuestras vidas.

No que nosotros hagamos la voluntad de Dios en nuestras vidas.

(Gen. 32:30-31) 
Jacob, el engañador, lucha con Dios, y por fin es quebrantado.

Y es hasta después de ser quebrantado que su nombre es cambiado por Dios… es en el momento del amanecer, cuando el sol está saliendo.

-No te llamarás más Jacob, no te llamarás más “engañador”, le dice el Señor… ahora tu nombre será Israel.

-Y su nombre no es cambiado por Dios hasta que Jacob es sacudido, hasta que Jacob es quebrantado por Dios.

La Biblia dice que cuando le salió el sol, Jacob cojeaba de su cadera... Mas ahora ya no es Jacob, ya no es el engañador, ya no es el suplantador, sino que esta vez Dios le ha dado un nuevo nombre.

Jacob, por fin, ha nacido de nuevo... Pero su madre Rebeca no volvió a verlo jamás. Su madre nunca pudo ver con sus propios ojos la bendición que Dios le había pronunciado en su embarazo hecha realidad.

Pero Dios cumplió al final la bendición en la vida de este hombre.

Yo te invito ahora a que te hagas de todo corazón esta pregunta:

  1. ¿Quiero hacer yo la voluntad de Dios en mi vida? , ó
  1. ¿Quiero dejar que Dios haga su voluntad en mi vida?

Ora en tu corazón, levanta tu voz y dile al Señor:

Señor Jesús:

Ya no quiero ser más yo haciendo tu voluntad en mi vida

Quiero que seas tú el que hagas tu voluntad en mi vida

Entiendo la diferencia... Quebrántame

No quiero tomar la bendición por mi propia mano

Necesito que seas tú el que te muevas en mi

Yo quiero menguar para que crezcas tú, Señor.

Has tu voluntad en mi, Señor Jesús.

Quebrántame y transfórmame como tú quieres hacerme.

En el nombre de jesús.

Amén.

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